En la foto, la versión oficial de los hechos, que pertenece a la categoría de “cuento de hadas”.

¿Y si un ciudadano encuentra algo que contradiga la versión oficial y lo transmite a los medios? Jamás será publicado.

 

La supuesta fuerza del impacto de los aviones contra las Torres Gemelas fue irrelevante respecto a su impresionante fortaleza. Creer que dos aviones de aluminio fueron capaces de herir de muerte a dos monstruos de acero, es lo mismo que creer q las leyes de la física fallaron el 11 de septiembre.

Los daños reales del impacto provocado por los aviones serían los mismos que los daños del impacto de un huevo contra una malla metálica, enrollada sobre una barra de acero.

Según las leyes de la física, el impacto de un avión a 500 millas/h contra una torre detenida es igual al impacto de la torre a 500 millas/h contra el avión parado (sí, ya sea que el avión impacte contra una torre detenida, o ésta contra un avión detenido, la física de la situación es la misma).

 

En cuanto al fuego intenso que causó el combustible, el 80% se volatilizó en cada deflagración inicial. Al poco no había fuego, sólo humo. Y ese humo es expresión de una mala combustión. El fuego se alimentó del mobiliario de las torres, pero nunca de la estructura de acero, que se funde a 1350º C o temperaturas mayores (según aleación), y sólo es posible en hornos de fundición o con explosivos especiales.

El fuego del combustible de los aviones puede alcanzar un máximo de 600º C, de forma controlada, y manteniendo el suministro de combustible y el espacio en condiciones especiales, en cuyo caso, las torres deberían haber ardido un tiempo similar; pero la torre sur se derrumbó en 59′ y la torre norte en 1 h 45′. Mucha diferencia​ para dos escenarios prácticamente idénticos. Raro, raro.

En toda la historia de la arquitectura, jamás ha colapsado la estructura de acero de un edificio a causa de un incendio:

La Torre Windsor, de Madrid, ardió durante 20 horas – como una antorcha – y su estructura y la gran grúa de obra del techo aguantaron como si nada.¿Te acuerdas? Fue en 2005. También, en 1975, la torre gemela norte ardió durante 3 horas entre los pisos 11-27 (el doble de tiempo que el 11-S y con más fuego), sin siquiera insinuar ningún riesgo de colapso. Compara 20 horas de pura llama del Windsor, con 90′ de humo el 11-S. Un chiste.

 

¿Cómo es posible que se debilitasen las 47 columnas principales, las 236 columnas exteriores y miles de pilares de acero en 110 pisos? ¿Cómo es que no quedó nada de la estructura en pie? ¿Por qué no se veían montañas de pisos en la zona cero? ¿Por qué todo se convirtió en polvo?

Escapa de toda lógica. La torre norte cayó en 8” y la torre sur en 10″ en vertical sobre su propia resistencia. Sin embargo, una bola de billar cayendo desde la parte más alta de los edificios, y sin ninguna resistencia más que el aire, tardaría 9″. El engaño es claro.

 

Es evidente que las torres no colapsaron: fueron demolidas.

Un bloque de acero de 270 tm (el doble de peso que un Boeing 707) fue catapultado a 120 metros, y se enterró en el World Trade Center nº 3. En 2006, se encontraron 700 fragmentos de hueso en el edificio Deutsche Bank, y algunos tenían menos de 1 cm de longitud. El pedazo de teléfono más grande que se encontró fue medio teclado; y el trozo de cadáver más grande fue una pequeña parte de un pie. Nada de cuerpos enteros; nadie rescatado con vida durante los días siguientes: Más de 1.100 víctimas “se esfumaron en el aire”, sin dejar rastro.

 

Las nubes de polvo de la caída, no corresponden a un derrumbe natural. Su forma es más típica de los flujos piroplásticos de explosiones volcánicas, demoliciones controladas o detonaciones nucleares. La pila de escombros vomitaba fuego al ser excavada. 8 semanas después, la temperatura de los escombros, en algunos puntos, era de 1.000º C, y las botas de los trabajadores se derretían en pocas horas; evidencia directa del uso de explosivos de alta temperatura, como Thermite – explosivo militar mezcla de Fe³ O² + – que, al encenderse, produce una reacción extrema de calor: en sólo 2″ puede alcanzar hasta 2.500º C, el doble de la temperatura necesaria para derretir el acero. La FEMA también encontró un residuo de azufre en el World Trade Center (reductor de la temperatura de fusión del hierro). La mezcla de Thermite + S (azufre) produce THERMATE, que genera resultados más rápidos que el Thermite.

En los vídeos del 11-S, minutos antes del colapso, se ven pequeñas explosiones de humo y pequeñas cascadas de material candente surgiendo de diferentes partes de los edificios, lejos de los “incendios”.

 

La mayor evidencia de la demolición de las torres se encuentra en la escasez de restos que poblaban la Zona Cero. La montaña de restos que, debería haber aparecido al disiparse la espectacular polvareda, tendría que haber sido colosal, pero no. ¿Cómo desaparecieron al colapsar? Es imposible pensar que el material de dos torres – de 500 m de altura – se comprimiese en los 27 m de profundidad de sus sótanos, incluso para la apenas docena de empresas dedicadas a las grandes demoliciones, que usan materiales convencionales.

Las demoliciones del WTC fueron altamente avanzadas y no convencionales. Los explosivos siempre han sido dominio de los militares, y lo sucedido en el WTC no es entendido completamente por demoledores civiles. Por eso hablaré de la Teoría de Dimitri Khalezov:

 

Dimitri Khalezov, antiguo oficial de la Unidad Militar 46179 (Servicio de Control Especial del 12º Dpto del Mº de Defensa de la URSS), experto en demoliciones nucleares controladas, en su libro “The Third Truth” revela importantes datos para los que buscan la verdad 11-S.

Khalezov afirma haber tenido constancia de que inicialmente nadie planeaba demoler el WTC, pero el código de construcción de Nueva York (como el de Chicago) no permitía autorizar la construcción de un rascacielos, a menos que el constructor proporcionara un sistema satisfactorio para, en caso de emergencia, lograr demoler una construcción de esa magnitud. Los métodos de demolición convencional sólo eran aplicables a construcciones antiguas, pero algo debía inventarse para demoler dos robustas torres de acero, y así poder convencer al departamento de construcciones de Nueva York para que autorizase la construcción de las torres.

Y ¡voilá! Un nuevo sistema de demolición había sido inventado: la demolición nuclear.

 

Para cumplir con los requerimientos municipales, enterrarían 50 m por debajo de los 27 m de cimientos, una carga nuclear de potencia limitada pero con la fuerza suficiente para diluir la roca circundante, y formar una cavidad donde poder encajar el edificio pulverizado. Una explosión termonuclear, a 77 m de profundidad, pudo crear una cavidad extremadamente caliente, que se tragó los cimientos de las torres, sin afectar a las estructuras de los alrededores. La teoría de Khalezov no sólo es factible, sino fácilmente comprobable mediante el seguimiento fotográfico de las excavaciones, o los efectos de la RADIACIÓN IONIZANTE en la salud de quienes estuvieron o están relacionados de una u otra forma con la Zona Cero. Pero de los efectos de la radiación ionizante ya hablaremos en otro momento…

Los agentes del FBI que visitaban la Zona Cero, se cubrían con trajes especiales y máscaras selladas, mientras los trabajadores iban desprotegidos. Los agentes del FBI trataban de evitar la inhalación de vapor y polvo radiactivo generado por la explosión nuclear porque sabían la verdad. La mayoría de las víctimas de radiación sufren leucemia y requieren de trasplantes de médula ósea. El daño a la médula sólo puede ser causado por radiación ionizante, nunca por efecto del asbesto (amianto), los gases tóxicos o partículas de polvo tóxico, que pueden producir otros tipos de cáncer. Por eso, lo agentes del FBI que acudieron allí no lo han padecido.

Sólo entre 2004 y 2008 fueron reportados 1.187 casos de tumores relacionados con dicha zona, 439 entre trabajadores del rescate, un porcentaje extremadamente alto para tan poco tiempo. A día de hoy, centenares de estas personas han muerto y muchas otras han enfermado.

 

El fin de semana anterior al 11-S, fue cortada la electricidad para una supuesta “renovación del cableado de Internet”. Por ello, durante el fin de semana no hubo seguridad, las puertas estuvieron abiertas y las cámaras de seguridad apagadas. Testigos vieron a “operarios” con cajas gigantes de herramientas y carretes de cables por el edificio, durante todo el fin de semana. Casualmente el director de la compañía de seguridad del WTC era Marvin P. Bush, hermano menor del Presidente George Bush, y se encargó de renovar la “seguridad” del edificio.

Existen muchas declaraciones de testigos que hablan de grandes explosiones en el subsuelo, anteriores a la caída de las torres, y que proyectaron a algunas personas hacia el techo.

Rudy Giuliani, el gobernador de Nueva York, en una entrevista junto a las torres el mismo 11 de septiembre, para la cadena ABC, se alejó apresuradamente porque le avisaron de que las torres iban a caer. Si aún no habían caído: ¿quién le avisó y cómo lo sabía? Nadie esperaba el colapso.

Miembros de la FEMA llegaron casualmente a Nueva York un día antes del 11-S, para realizar ejercicios bio-terroristas. Larry Silverstein, propietario del WTC había renegociado los seguros, e incluído la cobertura de ataques terroristas, lo que le permitió cobrar 5.000 millones de dólares; una cifra magnífica considerando su inversión inicial de $15 millones.

 

La mayoría de la gente ignora que, además de las dos torres, también colapsó (en 7″) el WTC7, que se ordenó desalojar 6 horas antes de su caída. El edificio albergaba oficinas de la CIA, Servicio Secreto, Ministerio de Defensa, Comisión Federal de Intercambio y Acciones, empresas de seguros, bancos, el búnker de emergencia del alcalde…

Dentro del WTC7, en unos segundos, miles de archivos y pruebas de casos de fraude corporativo, investigados por la SEC se perdieron para siempre: actividades criminales de Worldcom, Enron… el robo de $70.000 millones de agencias de electricidad en California, etc.

Apenas hubo condenas por dichos fraudes.

 

@ichingiking

Architects & Engineers for 9/11 Truth http://www.ae911truth.org  y otros grupos destapan el fraude.

“Tribute in Light” illuminates the sky over lower Manhattan on the anniversary of the attack on the World Trade Center in New York, Sept. 11.

Andrew Jackson

"Nada es lo que parece, todo está oculto detrás de lo aparente. Lo real está escondido manejando la ilusión de lo cotidiano; de un modo tan magistral que no se sospecha de su existencia. Si buscas la verdad, aún no lo sabes, pero sientes en lo profundo de tu ser que algo no encaja en el puzle de tu vida, es que comienzas a despertar tu consciencia..."

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