La única secesión necesaria y urgente es la que nos independice de una vez a los ciudadanos, respecto a los partidos políticos.

Ningún movimiento secesionista en la historia del mundo ha perseguido independizar a los ciudadanos de la servidumbre hacia los partidos. Los impulsores de las secesiones no suelen ser ciudadanos de a pie, sino élites que buscan consolidar sus posiciones y privilegios, y aumentar sus cuotas de poder, reeditando en sus territorios los esquemas “partidocráticos” antidemocráticos que dicen combatir…

 

Puigdemont, Junqueras, Anna Gabriel, JxSí y la CUP son estalistas, no nacionalistas… Tampoco Rajoy, Sánchez o Rivera son nacionalistas españoles, sino estatalistas. Iglesias es un dictador globalista, con look de chivo (carnero), cuya zalea es imagen recurrente de las insignias de casi todas las casas reales del mundo, interesadas en mantener y consolidar el poder de las élites a las que sirven y de las que forman parte. El Vellocino de Oro…              El político, con nombre de apóstol y apellido que es el colmo para un ateo, es mamporrero (consciente o inconsciente) de un movimiento alienante y “políticamente correcto” diseñado, impulsado y financiado por aquéllos a quienes supuestamente dice combatir. Si se lo cree, es tonto; y si no es así, es un mentiroso enemigo del pueblo.

 

Pero, volvamos a lo principal. Si las caras del secesionismo (los electos de JxSí y la CUP) hubieran promovido una independencia sobre la base de iniciar un Proceso Constituyente, cuyas premisas fueran la separación de poderes, la representación, el mandato revocable, la reserva de la soberanía (tanto política como económica) en la nación (sin cesión de la misma a ningún ente supranacional), el “Procés” no hubiera llegado a tanto, no hubiera tenido ningún predicamento en los medios y agencias de noticias internacionales, que pertenecen a las élites globalistas o sirven a sus intereses.

Si hubiera sido así, esos mismos medios clamarían por encarcelar a Puigdemont, Junqueras, Trapero, Forcadell y demás “próceres” de la causa catalana. Pero también a Rajoy y su Gobierno…

Sí, sí… también al mismo Rajoy, y a todos aquéllos personajes públicos -más o menos influyentes- que hiciesen apología de aquél Procés.

 

En todo este proceso el árbol no nos deja ver el bosque: lo necesario y urgente para todos los ciudadanos españoles en general, y catalanes, vascos, navarros, madrileños, aragoneses, andaluces, gallegos, asturianos, murcianos, valencianos, baleares, riojanos, castellano-leoneses, castellano-manchegos, melillenses, ceutíes y canarios no es independizarse o separarse de España, no. Sería como si un brazo o una pierna se separase del cuerpo. Lo apremiante, lo necesario, lo que es vital para todos los ciudadanos es conquistar la Libertad Política Colectiva, e independizarnos de los políticos, de los partidos a los que deben obediencia y de las élites a las que éstos sirven, que diseñaron y refuerzan a diario -a golpe de BOE- una estructura político-jurídica que encarna una Constitución Española de 1978, concebida para dar carta de naturaleza a la corrupción generalizada en los distintos Reinos de Taifas de España, y también a su impunidad, mientras las distintas “famiglias” respeten los territorios de influencia de las demás y la omertá.

 

El acuerdo alcanzado entre Rajoy y Sánchez (ejemplo claro de que vivimos en una Partidocracia) para estudiar la posible modificación de la Constitución Española de 1978. Acuerdo al que acabarán sumándose todos los partidos estatalistas (C’s, Podemos y los catalanes…) es un señuelo para “cambiar” la apariencia del sistema, manteniendo incólume el poder de los partidos de aquí y allá, mientras los ciudadanos, convidados de piedra en el sainete, les agradecerán su “esfuerzo” para rebajar la tensión y “resolver” el problema del “encaje territorial” de las diferentes “nacionalidades”, sin advertir que todos seguiremos siervos, más aún si cabe, de un sistema plutocrático globalista en el que nuestros gobernantes son meros peones (algunos a lo sumo caballos o alfiles) de los Grandes Maestro/es del tablero de ajedrez, que les lavan el cerebro a base de sopitas y/o mensajes políticamente correctos que constituyen los mandamientos de la “Reliciencia”: la nueva religión, en la que la palabra de los científicos afines a la causa globalista es “palabra de Dios”, y contrariarla una herejía.

 

Es urgente que despertemos nuestras conciencias y las de quienes nos rodean. Poner todo en cuestión. Pensar por nosotros mismos. Razonar acerca de a quién benefician los distintos escenarios o situaciones que nos plantean, venden o imponen como inevitables. Porque, normalmente la verdad está a la vista, pero no la vemos…

España necesita recuperar la soberanía cedida a la Unión Europea y el Banco Central Europeo (euro) por Felipe X y Ánsar, pero también liquidar la Constitución Española de 1978.

Los ciudadanos, al margen de los partidos, debemos conquistar la Libertad Política Colectiva y promover el inicio de un Proceso Constituyente que garantice la separación de poderes, la representación, la doble vuelta, el mandato revocatorio, etc., que es lo único que puede servir para sentar las bases de un sistema de convivencia estable, en el que seamos libres y desaparezca la corrupción.

@ichingiking

 

 

Andrew Jackson

"Nada es lo que parece, todo está oculto detrás de lo aparente. Lo real está escondido manejando la ilusión de lo cotidiano; de un modo tan magistral que no se sospecha de su existencia. Si buscas la verdad, aún no lo sabes, pero sientes en lo profundo de tu ser que algo no encaja en el puzle de tu vida, es que comienzas a despertar tu consciencia..."

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