Lo personal es político”

Kate Millett, conocida fundamentalmente por su obra Política Sexual, representa a una de las mujeres más importantes para el movimiento feminista; según la mismísima Andrea Dworkin:

“Hasta la aparición de la brillante antología: Hermandad es poderosa, y el extraordinario libro de Kate Millett: Política Sexual, las mujeres no pensaban en sí mismas como personas oprimidas

A grandes rasgos, la obra de Millett hace énfasis en el matiz político que contienen las relaciones sexuales (de ahí su lema) y sobre cómo estas son influenciadas por una “cultura patriarcal”, dicho eso, la contribución más notable del libro es establecer la definición moderna que el feminismo maneja sobre el patriarcado, siendo un sistema de dominación donde todas las desigualdades (de clase, de raza) tienen su origen en las desigualdades de género. Millett fue audaz y agresiva, evaluando la obra de D.H. Lawrence, Henry Miller y Norman Mailer, afirmando que estos representan a la mujer y a la sexualidad de manera sexista.

La obra de Millett es más profunda, hace uso del psicoanálisis para hacer valer sus análisis y explicaciones del patriarcado, y sobre como la familia representa una institución patriarcal, que –Y en sintonía con las lecturas marxistas- sostiene al padre como el burgués, mientras que la madre y los hijos son el proletariado, para su tesis Kate hizo uso de conceptos como el complejo de Edipo y la ley paternal Lacaniana. Sin embargo, su obra, si bien fue considerada como el primer gran libro de literatura crítica feminista (El New York Times  lo llamó “La biblia del movimiento feminista”), contó con debidas críticas:

Recordando la revisión a Andrea Dworkin, Camille Paglia despreció a Política Sexual debido a que despojó a las obras literarias de su valor artístico para sólo validarlas por su contenido político. Aquellos que fueron criticados por Millett tampoco se quedaron callados, Norman Mailer fue criticado por su obra Un sueño americano, lo cual lo llevo a presentar una obra satírica sobre el libro de Millett llamado La prisionera del sexo  en la revista Harper’s Magazine, dónde también defendió la obra de Lawrence y Miller.

La ya popular Christina Hoff Sommers en su libro ¿Quién se robó el feminismo? , insiste que al enseñar que la política es esencialmente sexual y que incluso las llamadas democracias son hegemonías masculinas, el feminismo fue re-direccionado en lo que ella acuño como feminismo de género (concepto que se ha vuelto a utilizar por autoras como Elisabeth Badinter, quién sostiene que el feminismo americano de la segunda ola es victimista y puritano –Adjetivos que resonaran bastante en esta época-).

Incluso dentro de su propio lado, Política Sexual  fue criticado, precisamente por Juliet Mitchel, feminista socialista y psicoanalista que argumenta que Millett –Así como Shulamith Firestone y Simone de Beauvoir– hacen lecturas incorrectas sobre Freud, aplicando de manera incorrecta los conceptos del complejo de Edipo para explicar la jerarquía familiar, además de no comprender las implicaciones del psicoanálisis en la teoría feminista; ¿qué implicaciones? Esa respuesta la da otro crítico de la obra de Millett: Richard Webster, quién no crítica a Millett por leer mal a Freud, sino que la critica por usar el psicoanálisis, precisándolo en su ¿Por qué Freud estaba equivocado?  Donde indaga en el psicoanálisis como “la pseudo-ciencia más compleja que haya existido” y llama a la gran mayoría de las feministas que la utilizan en sus teorías como reaccionarias, (Este tema permite un artículo por sí mismo). En resumidas cuentas, la obra de Millett recuerda un tanto a la de Beauvoir (lo cual no es sorprendente, considerando que El segundo sexo es básicamente la piedra angular de la teoría feminista), pero mientras Beauvoir aportaba un enfoque un tanto más intelectual, Millett apostaba por reseñas emocionalmente vigorizantes.

Sin embargo, existe una crítica a la obra de Kate Millett, una crítica destructiva y aplastante que trata a Política Sexual  como una raíz podrida que se implantó en la vida de las mentes femeninas y parasitó los salones de las universidades: Los infames estudios de la mujer y de género. Tal personaje no es nada más ni nada menos que Mallory Millett, la hermana menor de Kate, quién ha dedicado extensivas páginas a criticar la obra de su hermana y las repercusiones que estas  han implicado.

Para dar un poco de contexto, Kate Millett proviene de Minnesota, con 2 hermanas: Sally y Mallory Millett, según Kate, ella creció con temor hacía su padre, un alcohólico con comportamientos violentos, además su relación con su madre fue inicialmente complicada, dado que Kate contaba con un carácter desafiante que frustraba a su madre. Según Mallory, Kate era similar a su padre, puesto que ella solía atormentarla en su niñez, describiéndola como una desalmada brabucona. Kate y sus hermanas estudiaron en escuelas parroquiales, luego se tituló en artes y en literatura inglesa. A estas alturas, Mallory ya había perdido contacto con su hermana, puesto que se había casado y mudado con su marido a nada menos que la China de Mao Tse Tung (Donde permaneció durante varios años hasta su divorcio, regresando a Estados Unidos en fechas próximas a la publicación de Política Sexual).

Cuando volvió se encontró con una Kate enajenada por el movimiento feminista, donde había sido titulada como “la Karl Marx del movimiento”, para sorpresa de Mallory, Kate se encontraba en ese entonces casada con un escultor japonés de nombre Fumio Yoshimura, a quién llamaba “su amigo y amante”, esto puede resultar un tanto contradictorio, puesto que Millett, al ser una feminista radical se opone al matrimonio y a la familia, sin embargo, tras su matrimonio no había un compromiso convencional, sino que simplemente se casaron para evitar que Yoshimura fuese deportado. Kate se llamaba a sí misma lesbiana, aunque su relación con Yoshimura parecen dar a entender que era bisexual, sin embargo, todo parece limitarse a que Millett era una lesbiana política (lo cual tiene sentido al saber que ella formó parte de una organización llamada “Lesbianas radicales”).

Según narra Mallory, Kate comenzó a sufrir problemas mentales a inicios de los 70’s, todo se hizo claro en la presentación de un filme dirigido por Kate (De nombre Three Lives, cuya mayor característica consistía en que la primera película de la historia donde no aparecía ningún hombre) en la universidad de Berkley, donde la misma comenzó a hablar de manera incoherente, tanto que incluso algunas personas se retiraron de la presentación debido a la incomodidad que sentían al notar a Kate. Mallory tenía que convivir con ella motivada por la preocupación por la salud mental de su hermana, en tales circunstancias, Mallory sostiene que Kate se había convertida en una sádica brutal, pasaba días y noches enteros sin dormir y hablando incoherencias.

“Estaba aterrada de dormir por el miedo a despertar en un piscina de sangre, con un cuchillo enterrado en mi espalda”

Mallory sostiene que Kate afirmaba que la enfermedades mentales eran un mito, y que fueron creadas para despreciar a las personas y mantenerlas aisladas del mundo, para Kate, las hospitales mentales representaban una institución opresiva de la psiquiatría, y se usaban para violar los derechos civiles de las personas.

Muchas personas sanas son llevabas a las enfermedades mentales por el desapruebo de la sociedad y por la autoritaria institución de la psiquiatría

Kate Millett sobre su enfermedad

¿Diagnóstico? Se barajaron opciones que iban desde la esquizofrenia hasta el trastorno bipolar, los cuales derivaron a una depresión severa, Kate culpaba a su diagnóstico de su depresión.

Algo interesante que mencionar es la apreciación de su Mallory sobre Kate al afirmar que era una “sádica brutal”: En el año 1979, Kate publicó una obra muy poco popular llamada El sótano: Meditaciones sobre el sacrificio humano, donde evalúa el caso de Sylvia Likens, un caso particularmente morboso sobre una adolescente de Indianápolis que fue secuestrada, encerrada en un sótano, torturada y asesinada por Gertrude Baniszewki. Sylvia fue golpeada, quemada con agua hervida, su vagina fue mutilada (Al ser obligada a masturbarse con botellas de Coca Cola vacías), fue obligada a comer sus heces y a beber su orina, entre otras cosas. Probablemente Kate se sintió absorbida por la idea de una mujer divorciada aplicando tales brutalidades sobre una adolescente, sin embargo, esto fue lo que ella afirmó sobre el caso:

“Es la historia de la supresión de la mujer. Gertrude parece haber querido administrar una terrible y precisa verdad a esta niña: Que esto es lo que es ser mujer”

Concluyamos con un artículo de la mismísima Mallory, quién hoy en día se presenta como un conservadora cristiana, irónico considerando que en su juventud se identificaba como una comunista atea, la nota incluye opiniones de Mallory sobre el aborto que pueden resultar un tanto quisquillosas, no obstante, espero que no empañen el contenido esencial de su artículo:

El feminismo marxista arruinó vidas

Mallory Millett

“Socialismo es una filosofía del fracaso, el credo de la ignorancia y el evangelio de la envidia; su virtud inherente es igualdad de miseria” Winston Churchill escribió esto hace más de un siglo.

Durante mis primeros años en la preparatoria, las monjas nos preguntaron sobre nuestros planes para después de nuestra graduación. Cuando dije que iría a la universidad del estado, noté su decepción. Le pregunté a mi monja favorita “¿Por qué?” Ella respondió, “¡Eso significa que la dejarás cuatro años después como comunista y atea!”

Soltamos unas carcajadas sobre eso. “Cuán ridículamente poco sofisticadas son estás monjas”, pensamos. Entonces, fui a la universidad y cuatro años después caminé como comunista y atea, justo como mi hermana Kate lo había hecho 6 años antes que yo.

Tiempo después, yo era una joven divorciada con una niña pequeña. Ante las ansias de mi hermana, me ubique en Nueva York tras haber pasado años casada con un ejecutivo americano plantado en el sudeste de Asia. El matrimonio estaba acabado. Estaba haciendo una vida nueva para mi hija y para mí. Katie dijo: “Ven a Nueva York. Estamos haciendo una revolución. Algunas estamos iniciando la Organización Nacional de las Mujeres y tú puedes ser parte de ella”

No la había visto en años. A pesar de que me había atormentado cuando éramos niñas, esas memorias eran borrosas tras mis traumas en Asia y la ruptura de mi matrimonio. Neciamente la malentendí como un santuario en una tormenta. Con tanto tiempo y distancia entre nosotras, había olvidado su inestabilidad emocional.

Y entonces, comencé mi periodo como un inconsciente testigo de la historia. Me quedé con Kate y su adorable marido japonés, Fumio, en un lapidado ático en la alcoba mientras ella acababa su primer libro, una tesis para la universidad de Columbia, “Política Sexual”.

Fue en 1969, Kate me invitó a acompañar a un encuentro en la casa de su amiga, Lila Karp. Llamaron a la asamblea como “grupo de alza de conciencia”, un típico ejercicio comunista, a veces practicado en la China Maoista. Nos reunimos en la gran mesa mientras la moderadora iniciaba el encuentro con una lectura de lado a lado, como una letanía, un tipo de oración hecha en la iglesia católica. Pero ahora, era marxismo, la iglesia de la izquierda, imitando prácticas religiosas:

“¿Por qué estamos aquí hoy?” Ella preguntó.

“¿Para hacer revolución?” Respondieron.

“¿Qué tipo de revolución?” Replicó

“La revolución cultural” Cantaron

“¿Y cómo hacemos la revolución cultural?” Demandó

“Al destruir a la familia americana” Respondieron

“¿Cómo destruimos la familia?” Respondió

“Al destruir al patriarca americano” Gritaron exuberantemente

Su respuesta me dejó boquiabierta, sin aliento, no podía creerle a mis oídos. ¿Estaba en el planeta Tierra? ¿Quiénes eran estas personas?

“Al promover la promiscuidad, erotismo, prostitución y homosexualidad” Resonaron.

Procedieron con una larga discusión sobre cómo avanzar en estas metas al establecer la Organización Nacional de las Mujeres. Era claro que su deseo no era otro que la deconstrucción de la sociedad occidental. El resultado era que la única manera de hacer esto era “invadir cada institución americana. Todos deben estar permeados con La revolución:” Los medios, el sistema educativo, universidades, preparatorias, K-12, Etc; entonces, el judiciario, las legislaturas, las ramas ejecutivas e incluso el sistema de bibliotecas.

Se sintió en mis oídos como un plan absurdo, como si fueran una banda de niños muy imaginativos planeando robar un banco, una estrategia fabricada en una nevada noche junto a un montón de mocosos con tragos y hachís.

Para mí, eso sonaba tonto. Estaba resistiendo el shock cultural tras haber estado desconectada de mi tierra natal, vivir en un país del tercer mundo sin ningún escape hacía los Estados Unidos. Era una de esas personas que, al regresar a tierra americana, salí del avión extasiada  por estar en casa. Me arrodillé y cubrí el suelo de besos. Había aprendido cuán deliciosa era mi tierra natal y no me importaba lo que nadie pensara porque no habían visto lo que yo o estado donde yo sí. Había visto trabajadores en fábricas y esclavas sexuales encadenadas a los muros.

¿Cómo podrían saberlo? Asia estaba más allá de nuestro conocimiento y, como ellos decían, completamente inescrutable y un tipo de infierno al que nunca volvería. Viví ahí, no en un viaje pagado, no como una dulce turista – Dirigí hogares e intenté criar a una niña. Había superado el comunismo de mis días de universidad y estaba inocentemente rearmando mi camino de regreso a Dios.

¿Cómo podían 12 mujeres americanas que estaban dentro del tipo más respetable que se puede imaginar – graduadas, limpias y privilegiadas de instituciones estimadas: Columbia, Radcliffe, Smith, Wellesley, Vassar; el tío de una era secretario de guerra bajo Franklin Roosevelt – armar tal cosa? La mayoría tenía grados avanzados y parecían coherentes, brillantes, razonables y buenas. ¿Cómo podían estas personas racionalmente creer que podían tener éxito con una grandiosidad tan viciosa? ¿Y por qué?

Lo desprecié como una estancia académica para construir un castillo de aire. Continué con mi nueva vida en Nueva York mientras mi hermana se volvía famosa publicando sus libros, presentada en la portada de Times Magazine. Times la llamó “la Karl Marx del movimiento de mujeres.” Esto era porque su libro había hecho un curso de marxismo para mujeres. Su tesis: La familia es una guarida de esclavitud con el hombre como burgués y la mujer y los niños como el proletariado.

La única esperanza para la liberación femenina (Liberación es la palabra favorita del comunismo para guiar a los secuaces hacia la esclavitud indisoluble; “liberación y mucho más como “colectivo” – por favor huyan de él, huyan por sus vidas) era este nuevo “movimiento de mujeres.” Sus libros cautivaron a la clase académica y pronto los “estudios de la mujer” fueron instalados en las universidades como un ola firme a través de la nación con los libros de Kate Millett requeridos como lecturas.

Imaginen esto: una chica de 17 o 18 en la mesa de la cocina con su madre estudiando para su primer año de universidad y hay una clase llamada “estudios de la mujer”. “Hmmm, esto podría ser interesante” dice mamá. “Quizás puedas  sacar algo de eso”.

Le parece inocuo. ¿Cómo podría sospechar que esta es una clase donde su inocente hija será educada para pensar que su padre es un villano?  Su madre una estúpida que permitió que un hombre la esclavizara con prácticas barbáricas como la monogamia, la vida familiar y la maternidad, las cual es son un desperdicio de sus talentos. Ella no deberá seguir los pasos de su madre. Eso sería someterla a una vida como un clon sin mente bajo la dominación de algún hombre, el opresor, quién la ha hipnotizado con trucos como el amor romántico. Se le enseñara a nunca caer en estas artimañas. A pesar de que los hombres no son nada buenos, ella deberá usarlos para su propia gratificación orgásmica; dormir con cuántos hombres sea posible con tal de mantenerse desatada y libre. Difícilmente hay alguna chica de 17 años sin rencor contra un Jimmy o un Jason que le rompió el corazón. Los chicos aprenderán también, y ellos pueden ser descuidados durante la preparatoria, ese tormento de llevar bailes para ambos sexos.

Para cuando los profesores de Estudios de la mujer hayan acabado con tu hija, ella será la cáscara de la inocente niña que conociste, quién estará convencida de que debe andar con cada muchacho que le guste, ella nunca deberá, por ningún motivo, embarazarse. Y así, como practicante de la promiscuidad, ella se convertirá en una hechicera delas técnicas de prevención, especialmente el aborto.

El objetivo de los Estudios de la mujer es hacer que cada mujer pierda toda empatía por los hombres, los niños o los bebes. Los aspectos más tiernos de su alma se convertirán en endurecidas rocas de cinismo, donde  ella no pensará en otra cosa más que en asesinar a su bebé en el cálido nido de su protector útero. Ella aprenderá que, para liberarse a sí misma, deberá convertirse en una bandida. Esto es sólo razonable porque toda ley occidental, desde la carta Magna e incluso antes de eso, son preparaciones de malvados hombres blancos cuyo verdadero objetivo es mantenerla atada a la esclavitud.

Se una bandida, se desafiante (Piensa en Madonna, Lady Gaga, Lois Lerner, Elizabeth Warren.) “Todas las mujeres son prostitutas”, se le dirá. Tú, o eres muy inteligente y usas el sexo para ser promiscua y tu propio placer y desarrollo como ser humano libre siendo “igual que los hombres”, o puedes ser una prostituta profesional, una viable mujer de negocios, lo cual la “empodera”  o puedes imitar a tu madre y ser la prostituta de un solo hombre, exclusivamente donde caerás bajo la pesada mano del “opresor”. Todas las esposas son simples “putas de un solo hombre”.

Ella no debe tener corazón.  Ningún sentimiento sobre el cortejo. Ninguna empatía por algún muchacho o bebé. Ella tiene una vida que vivir y  nadie se interpondrá en su camino. Y si el muchacho y hombre no lo “entiende” entonces no tendrá sexo; “hacer el amor” se convierte en “tener sexo.” “No voy a tener sexo con cualquier patán que no crea que puedo matar a su hijo o hija a mi voluntad. Él no tiene nada que decir en ello porque es mi cuerpo” (Extraña lógica, como si alguna vez se hubiese escuchado de un cuerpo con 2 cabezas, 2 corazones, 4 brazos y 4 piernas).

Mallory Millet

No hay fin a las estupideces que tu jovencita será convencida a tragar. “Planeo ir de hombre en hombre y nadie puede detenerme porque estoy liberada” En otras palabras, estas personas convertirán a tu hija en una ramera con el libro de mi hermana como manual de instrucciones (“Ramera es una buena palabra. Enorgullécete de ella”.)

Ella te dirá, “Probablemente nunca me casaré y si lo hago será después de haber establecido mi carrera,” lo cual hoy en día significa nunca. “Mantendré mi propio nombre y en verdad no quiero hijos. Son un molestia y se vuelven un estorbo.” Le dirán, “No dejes que ningún hombre te degrade al permitir que abra la puerta por ti. Ser llamada señorita es un insulto, La caballerosidad significa propiedad”.

Además, las mujeres que son fundamentalmente los árbitros de la sociedad van a endurecer a sus jóvenes hombres con tal charla íntima del mismo modo en que ellas han sido endurecidas, “Cielos, debo follar y ella no me acepta porque no estoy de acuerdo con dejarla matar al niño si se embaraza” ¿Oprimidas? Las mujeres siempre han tenido poder. Considera el eterno paradigma: Solo después de que Eva convenciera a Adán a comer el fruto hizo que la humanidad callera, o sea, los hombres hacen lo que sea para hacer feliz a las mujeres, aún si está en contra de Dios. Eso es poder para ti, sin una mujer decente, los hombres están perdidos. Como Mae West decía, “Cuando las mujeres van por mal camino, los hombres van detrás de ellas”

He conocido mujeres que han caído por este credo en su juventud, que ahora en sus 50 o 60 años, lloran para dormir por las incontables noches quejándose por los niños que nunca tuvieron y aquellos que asesinaron fríamente porque estaban protegiendo el vacío futuro sin amor en el que están ahora. “¿Dónde están mis hijos? ¿Dónde están mis nietos?” Ellas lloran.

“Los libros de tu hermana destruyeron la vida de mi hermana” He escuchado numerosas veces. “Ella estaba felizmente casada con 4 niños y tras haber leído esos libros, se fue con un hombre salvaje y nunca regresó” El hombre había caído en la desesperación y la ruina. Los niños estaban paralizados, sacados de sus casillas, profundamente heridos; la familia profundamente dislocada y “no había ningún Humpty-Dumpty al cual rearmar”

Al mismo tiempo estas mujeres “invadieron” nuestras instituciones, el carácter de la mujer americana se transformó drásticamente, desde las modelos representadas por Rosalind Russell, Bette Davis, Deborah Kerr, Eve Arden, Donna Reed, Barbara Stanwyck, Claudette Colbert, Irene Dunn, Greer Garson. Estas impecables mujeres no necesitaban lecciones de empoderamiento y cuyas propias personalidades, así como los personajes que interpretaban, eran fuertes, resilientes  y claramente pulidas. Sus voces eran tan diferentes que podías escoger una por sí sola. Todos conocíamos la voz de Rita Hayworth. Todos conocíamos la voz de Katherine Hepburn.

Te desafío a identificar las voces de las mujeres pos-liberación del Hollywood de hoy. ¿Cómo es que estas “liberadas” mujeres  cayeron en tal indistinguible pila de papilla? Se ven exactamente igual con unas pocas características individuales y sus voces suenan idénticas, estas Julie’s y Jessica’s. Mi amigo, el padre George Rutler, las llama “las piantes polluelas de la nueva era oscura”.

El carácter de la mujer americana ha sido distorsionado por este pernicioso movimiento. Desde estas bocas flojas, tatuadas, criaturas sin ley que asesinan a sus bebés sin parpadear y van de fiesta sin conciencia, ¿Y en una fase tan pequeña de la historia?

Nunca antes había escuchado de tantas mujeres asesinando a sus hijos: Casey Anthony asesinando a su pequeña Caylee y luego festejando por semanas; Susan Smith conduciendo a sus bellos hijos al fondo de un lago, dejándolos atrapados para morir tortuosamente; ¿Esa mujer que ahogó a sus 5 hijos en la tina? “Hey, Si mato a mi bebé a los 6 meses de gestación porque no a los 6 meses después de nacer, puedo llamarlo aborto a último plazo.”

Insisto que las mujeres siempre han sido los árbitros de la sociedad y cuando esas mujeres en la mesa de Lila Karp en Greenwich Village acordaron destruir a la familia americana al hablarles a las mujeres jóvenes sobre ser perpetradoras, infanticidas que odian las leyes occidentales, a los hombres y al matrimonio; lograron lo que pretendían. Su deseo  – y yo atestigüe sus subsecuentes encuentros hasta que me sentí enferma por su odio desenfrenado – era destrozar la sociedad americana con la familia  y el “patriarca esclavo-maestro”, el marido americano.

Estabamos tan ocupados felicitándonos porque Ronald Reagan “ganó la guerra fría sin disparar nada” que enteramente no percibimos que Mao, con su pequeño libro rojo y los soviets, ganaron la guerra fría sin disparar nada pero llevándose a nuestras mujeres, a nuestras jóvenes y las mentes de todos bajo la tutela de Noam Chomsky y sus textos de Howard Zinn. El Pos-graduado es Peter Pan atrapado en el país de nunca jamás, que vendría a ser el sótano de su madre divorciada.

Christina Hoff Sommers dice, “Madres y padres, teman por sus hijos. Hay una guerra contra los hombre que empezó  en las clases de estudios de género y en los grupos de militancia femenina dispuestos a creer que los hombres eran tóxicos… Muchas mujeres “educadas” en los Estados Unidos han bebido de los suministros de las feministas de género. Las chicas en Yale, Haverford y Swartmore se ven a sí mismas como oprimidas. Esto es una locura.”

Si ven algo traicionero en esto, una traición de mi hermana, he llegado a identificar con tantas personas como Svetlana Stalin o Juanita Castro; saliendo a hablar sobre un miembro particularmente dañino de mi familia. La lealtad puede ser altamente destructiva, ¿Qué hay de los musulmanes que se rehúsan a denunciar ahora?

Yo era de las calladas pero al menos ahora estoy “pelando los frijoles”. Estas niñas han apunta a algo por años y no es verdaderamente bueno. Deberían enfermar nuestras almas por ello. Sé que yo lo estoy. Y así, destrucción masiva, el inevitable resultado de todos los experimentos socialistas/comunistas, dejando atrás su seña en los escombros.

Tanta gracia, feminidad y belleza perdida.

Tantas vidas arruinadas.

 

El artículo original fue publicado en la Front Page Magazine el 1 de septiembre de 2014, Mallory continúa publicando artículos en su blog personal (mallorymillett.com); mientras que su hermana falleció el 6 de septiembre de 2017.

@DominoYayo

Balderouge

Ex feminista radical.

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