El yaoi es el nombre con el que se categorizan a los cómics japoneses que narran historias homoeróticas entre hombres y son creados y consumidos principalmente por mujeres.

 

El yaoi surgió a principios de 1970 en Japón como una actividad propia de las aficionadas al manga que parodiaban series famosas como Dragon Ball o Saint Seiya (Caballeros del zodiaco), dibujando a dos de sus personajes masculinos en una relación sexual. Estos dõjinshis (mangas creados por aficionados) empezaron a ser distribuidos e intercambiados, primero en círculos pequeños de aficionadas y posteriormente en convenciones más amplias de aficionados al manga, en donde el yaoi era ampliamente buscado y reconocido.

La progresiva popularización que tuvo el yaoi, cuyo nombre es un acrónimo de la frase yama nashi, ochi nashi, imi nashi que en español significaría sin climax, sin desarrollo, sin significado y hace referencia a las escenas sexuales que se representaban sin una argumentación concreta, permitió que algunas creadoras de yaoi pasaran de parodiar series a publicar historietas originales en revistas de manga formales bajo el nombre de BL (Boys Love). Varias de estas autoras no solo lograron publicar sus trabajos en revistas oficiales, sino también realizar secuelas y series animadas ganándose un lugar importante en la industria del manga, como sucedió con Minami Ozaki autora de la serie clásica de yaoi titulada Bronze.

Una vez establecido el género, fue momento en que se clasificaran a sus seguidoras: las “fujoshis” (que traducido al español significaría: “Chica podrida” o “Chica degenerada”), que se llamaban a sí mismas como “chicas que gustan de los chicos que gustan de los chicos”. Traer a colación a este fenómeno significa tocar un enigma que está infraestudiado para la teoría feminista. Después de todo, a los hombres estereotípicamente se les representa con una fijación fetichista con las lesbianas, considerando eso, si a los hombres les encantan las mujeres de esa manera ¿Por qué a las mujeres no habrían de encantarles los hombres? De acuerdo a las estadísticas de Pornhub, el porno lésbico es la categoría más consumida por mujeres, mientras que para los hombres es el Teen (o sea, películas donde participan personas de 18 años); sin embargo, el yaoi es mayoritariamente producido y consumido por mujeres de edad adolescente (A pesar de que estar comercialmente destinado a mujeres de tempranos 20 años).

Al tratar al yaoi es debido evaluarlo como un tema de estudio en sí, así como una herramienta para explicar ciertas escrituras feministas. De por sí, hablar de una normativa en el género es complicado si se consideran todas sus variantes: El manga, el anime, los fanfics (historias independientes escritas por fanáticos), y los dõjinshis. Estos últimos serán los de mayor utilidad ya que son los más abundantes y están en constante producción –Por lo que serán nuestra herramienta en esta ocasión-.

Un estereotipo común sobre el género es que es simplemente una readaptación de arquetipos heterosexuales basados en relaciones tóxicas y enfermizas, para muchas ocasiones, tal caso es correcto; bajo ese concepto, podría usarse al yaoi para el argumento de la interiorización de la sumisión patriarcal en la adolescente, al verse ella identificada con el personaje pasivo de la relación (el cual, estéticamente suele ser afeminado).

 

Sin embargo, al entrar con mayor profundidad en los circuitos de difusión digital, podemos encontrarnos con diversos fenómenos aún más complejos que serán de alta utilidad. Para comenzar, usaremos como referencia al sitio web: My Reading Manga. Esto debido a que se dedica a la constante publicación de dõjinshis y cuenta con un público de diversos idiomas –Mayoritariamente femenino-

Según sus datos, el sitio cuenta con un tráfico orgánico de 358.234 cibernautas al día y almacena un total de 26.188 dõjinshis (Está cifra está en constante aumento, por lo que es de esperar números mayores a corto plazo). La idea de los dõjinshis es un tanto ambigua, si bien es un manga por aficionados, hay que explicar sus implicaciones: generalmente consiste en un dibujo independiente de un manga ya existente, lo que la escritora decida realizar recae en su voluntad: ¿Alguna vez desearon ver a Goku teniendo sexo con Vegeta?, ¿A Naruto con Sasuke?, ¿A Gon con Killua? Todas estas agrupaciones ya existen –Cuando se “empareja” artificialmente a 2 personajes, se le denomina popularmente como “Ship”, al darse el caso de una pareja preferida o predilecta para la lectora, ésta la denomina su OTP (One True Pairing)- y se encuentran disponibles gratuitamente. No obstante, también existen las historias originales de un solo capítulo (Llamadas One-Shot).

Con toda esta arquitectura ¿Qué categorías tienen los infames dõjinshis para ofrecer? Obviamente pueden categorizarse según la obra original, sin embargo, My Reading Manga otorga las siguientes opciones: Bestialismo (Con 564 piezas almacenadas), Pene grande (Con 187 piezas), Bondage (Con 967), Pareja abusiva (113), Travestismo (1.505), Penetración doble (419), Violación (2.012, dentro de las cuales 417 son de violación en grupo), Orgía (868), Incesto (1.225), Lactancia masculina (128), Pareja masculina (537), Embarazo masculino (112), Tentáculos (403), Tríos (1.800), entre otras categorías.

Dentro de los géneros, el más popular es el romance con 8.052 obras recolectadas, las cuales existen en idioma japonés, inglés, español, francés, tailandés, coreano, chino, portugués, polaco, eslovaco, alemán y vietnamita.

Podemos ver un gran surtido capaz de complacer a un público de diversas partes del mundo y de variadas nacionalidades, pero además podemos apreciar una serie de categorías extravagantes que son dignas de análisis ¿Por qué una mujer gustaría ver el dibujo de un hombre siendo violado en grupo? ¿Por qué una mujer gustaría de ver el dibujo de un hombre siendo penetrado por 2 hombres al mismo tiempo? ¿Por qué una mujer gustaría de ver el dibujo de un hombre embarazado y lactando? Estás preguntas resultan intrigantes y en primera instancia pareciese que pueden ser respondidas con un simple “En el mundo real esas cosas son imposibles y eso es lo que las hace excitantes”, sin embargo, eso no resta espacio a ver cómo interpretar las implicancias de estos paradigmas para esta infraestudiada cara de la sexualidad juvenil femenina, al mismo tiempo, puede sernos de utilidad para explicar ciertas narrativas dentro del feminismo mediante la comparación.

Por esta ocasión, dividiremos la nota en secciones para evaluar adecuadamente ciertas instancias:

Shulamith Firestone y la dialéctica del Alfa-omega

Para este punto es debido explicar a una de las madres del feminismo radical: Shulamith Firestone y su obra “Dialéctica del sexo”, en la misma, Firestone hace una indagación muy típica a la hora de remodelar el mundo, es común encontrarse en la situación de querer agregar algo al mundo que podría aportar a su bienestar, o bien, eliminarlo debido a que genera más complicaciones y desventajas que beneficios, ¿Qué es aquello que sobra en el mundo para Firestone? Sencillo: El útero, esto se debe a que las diferencias biológicas son la causa inicial de desigualdad social, y la culpa de la condición de oprimida de la mujer surge inicialmente de su posición en ciclo reproductivo y la características biológicas de la hembra. Mientras que la teoría marxista declara que la revolución se lograra con la revuelta de la clase oprimida por los medios de producción, Firestone reaplica esto al declarar que la revolución se logrará cuando la clase oprimida (Las mujeres) reclamen los medios de reproducción (una equivalencia muy al estilo de Catharine MacKinnon).

Para lograr la revolución, Firestone propone no sólo la revolución socialista, sino la formación de la nación cibernética, una ciber-nation caracterizada por la completa industrialización de la reproducción mediante líneas de montaje, al estar la gestación relegada a las incubadoras para evitar la degradación física de la mujer por el embarazo (Shulamith declaraba que el embarazo era barbárico y sus amigas comparaban el parto con “defecar una calabaza”), esta fijación por las funciones biológicas está basada en la naturaleza, la misma debe ser abolida ya que en ésta se basa la opresión de la mujer y los niños en la familia (Institución patriarcal por excelencia, incluso anterior a la propiedad privada).

En esta ciber-nation, al estar todo robotizado, los humanos han logrado erradicar la familia biológica y han eliminado la infancia (eliminando así la subordinación de los niños, otorgándoles autonomía social y sexual,) y el tabú del incesto. En la nación de Firestone no hay escuelas, no hay niños, no hay familias, no hay matrimonios y todo es cibernético. Del mismo modo, al eliminarse el tabú del incesto, se habrá recobrado el amor entre sexo; Firestone argumenta que los hombres, debido a la represión sexual basada en el complejo de Edipo, son incapaces de amar, o bien, respetar a las mujeres mientras mantienen atracción sexual hacia ellas; al abolirse el tabú del incesto, los varones podrían recobrar su capacidad para amar (Firestone a nivel contemporáneo fue marcadamente anti-amor).

¿Qué tiene que ver todo esto con el yaoi? Para eso es debido explicar el subgénero del Omegaverse. Este se caracteriza por ser un universo arquetípico donde los personajes cuentan con características sexuales bastantes coloridas.

Para empezar, existe un sexo secundario: Además de los hombres y las mujeres, existen los sexo secundarios: Alfa, beta y omega. Los humanos beta corresponden a seres humanos comunes y corrientes, con capacidades reproductivas normales (Representando el 70% de la población); los alfas corresponden al sexo “superior” caracterizados por ser aquellos capaces de aportar una semilla para el ciclo reproductivo con un omega, esto se vuelve peculiar al momento de hablar de anatomía; todo alfa (Sea hombre o mujer) es capaz de fecundar a un omega (sea hombre o mujer).

En el caso de los hombres alfa, estos cuentan con un apéndice en el pene llamado “nodo”, el cual se infla durante el coito para procurar la correcta fecundación del omega. Los omegas por su parte son los que deben gestar, estos pasan por un periodo de celo caracterizado por la intensa emisión de feromonas sexuales, las cuales desatan un comportamiento sexual y animal en los alfas; el periodo de celo es bastante exagerado, causando que el omega permanezca recluido de la sociedad por varios días hasta que su celo haya concluido, es por este motivo que no suelen mantener trabajos o conseguir empleos, ya que su celo obstaculiza su productividad laboral; del mismo modo, los alfas estereotípicamente están dotados de cualidades como el liderazgo, lo que los ubica usualmente en el tope de la pirámide social.

En otras palabras, son las diferencias biológicas entre los alfas y omegas lo que condenan a diferentes condiciones sociales.

Es muy peculiar hablar de posibles realidades donde existen hombres capaces de embarazarse y mujeres capaces de embarazar, teniendo esto en cuenta ¿Cuál es la posible razón detrás de este universo arquetípico? Si quisiéramos armar un argumento psicoanalista podríamos hacer gimnasias mentales sobre la envidia del pene, o por lo menos, sobre el deseo de relegar la labor de gestación a los varones (Simone de Beauvoir mantenía un particular disgusto por la capacidad reproductiva de las mujeres, refiriéndose a la misma como una maldición, asumo que a ella le habría encantado vivir en el Omegaverse) , no obstante, dado el carácter de las historias, la explicación podría limitarse únicamente a la figura de una doble paternidad, es decir, el deseo de ver a una pareja de hombres reproduciendo las expectativas y normas románticas y sentimentales de la formación familiar –La arquitectura anatómica vendría a ser simplemente una excusa literaria que facilitaría la escritura al plantear una realidad ya explicada, en vez de formular ideas propias sobre el porqué un varón puede embarazarse (Esto puede dejar paso a la imaginación de la autora)–; o sea: “Quiero ver a estos homosexuales teniendo hijos propios porqué sería adorable”. Esta explicación es intelectualmente perezosa, pero no por eso es debido descartarla a la hora de formular análisis. Por otro lado ¿Quieren ver hombres embarazados?

Shota, la cultura andrógina de Dworkin y el niño hermoso de Germaine

El estilo del Shota vendría a ser un equivalente masculino de la figura de la Loli, es decir, personajes varones de edad prematura, dibujados en estilo que destile ternura e inocencia, no obstante, cuando hablamos del shota podemos optar por un paradigma más curioso: La androginia.

Los tres personajes de la imagen anterior son varones, y claramente, los 3 tienen figuras decididamente femeninas. Cuando tratamos la androginia es debido contextualizar, no es lo mismo una historia que hace uso de los cuerpos ambiguos de los infantes para aportar una figura andrógina a los personajes que una aventura sobre niñas lujuriosas a las que alguien les dibujo un pene entre las piernas. La serie de OVA’s Boku No Pico (Véase imagen anterior), corresponden a ésta última; consideremos las variables, en el Shota podemos encontrar a adultos teniendo sexo con niños, o bien, niños teniendo sexo con niños:

 

¿Quieren un 69?

 

¿O unas orgías?

 

 

 

¿Cómo serán las vidas de las mujeres que dibujan estas cosas? En fin, ¿cómo introducirse la teoría feminista en todo esto? Para esto es debido recordar a nuestras queridas Andrea Dworkin y Germaine Greer.

Ésta última tuvo una peculiar aventura con la bella figura juvenil de los varones en su libro “El niño hermoso”

Sobre el mismo, Germaine declararía lo siguiente:

“Sé que el único grupo de personas que deberían gustar de ver fotos de niños son un subgrupo de hombres gay. Bueno, me gustaría reclamar ese derecho a las mujeres para apreciar la corta belleza de los niños, niños de verdad, no tontos adultos de 30 años con pechos rasurados”

¿Será el arte del Shota compatible con la visión de la belleza masculina que Germaine habría intentado declarar? Quizás las circunstancias que Germaine intentaba describir eran explicadas con mucha mayor eficiencia por las escritoras japonesas, podemos decir que no es lo mismo anhelar la belleza de un niño a erotizar el acto sexual del dibujo de un infante, que en su materialismo, es una figura que no existe en el mundo físico (Y si se lo preguntan, el Shota no parece inducir conductas pedófilas en las consumidoras). También es debido recordar que no es lo mismo un esquema dibujado de la figura infantil –Expuesta con sus manipulaciones anatómicas, donde los niños pueden tener cualquier figura que se desee- a la desordenada e infradesarrollada figura de un niño que aún no inicia la pubertad. Sin embargo, no es de esperarse que Germaine o cualquier mujer que consuma Shota sea inmediatamente tachada de “pedófila”, por lo menos estás últimas pueden argumentar que los niños que admiran no existen (personalmente no descarto que Greer haya realizado esta práctica con el único motivo de generar polémica pero eso es una conjetura).

En fin, la cosa no se queda ahí, anteriormente observamos a un niño teniendo sexo con un adulto, es entonces donde debemos insistir con Firestone, la misma buscaba la autonomía social de los niños al abolir la infancia, es decir, los infantes tendrían la capacidad para consentir al sexo, incluso con sus progenitores, dada la eliminación del tabú del incesto.

“si el niño escogiera la relación sexual con los adultos, aun en el caso de que escogiera a su propia madre genética, no existirían razones a priori para que ésta rechazara sus insinuaciones sexuales (…). Las relaciones con los niños incluirían la cantidad de sexualidad genital de que el niño fuera capaz (…) Los tabús sexuales adulto/niño y homosexualidad desaparecería, así como la amistad no sexual. Toda relación estrecha incluiría la relación física”

Dialéctica del sexo, página 299 – 301

 

Firestone no es la única feminista radical con esta línea de pensamiento, su pseudo-discípula: Andrea Dworkin nos daría perspectivas similares (Lo cual es esperable, ya que Dworkin se formó en base a Shulamith Firestone, Kate Millett y Robin Morgan):

“La relación progenitor-niño es primariamente erótica porque todas las relaciones humanas son primariamente eróticas. El tabú del incesto es un particular forma de represión. El tabú del incesto asegura que sin importar cuán libre seamos, nunca seremos verdaderamente libres. El tabú del incesto, porque nos niega la culminación esencial con quienes amamos con nuestra energía primaria, nos obliga a internalizar esos padres y a buscarlos constantemente… El tabú del incesto es lo peor de la cultura: nos enseña los mecanismos de represión e internalización del sentimiento erótico – nos obliga a desarrollar esos mecanismos en primer lugar; nos obliga a particularizar el pensamiento sexual, entonces coagula en la necesidad de un particular objeto sexual, demanda que ubiquemos las familiar tradicional por sobre la familia humana. La destrucción del tabú del incesto es esencial en el desarrollo de la comunidad cooperativa humana basada en el libre flujo del natural erotismo andrógino”.

Andrea Dworkin, Woman-Hating, página 188

 

Sobre los infantes declaró:

“Respecto a los niños, ellos también son seres eróticos, más cercanos a la androginia que los adultos que los oprimen. Los niños son completamente capaces de participar en la comunidad, y tienen todo derecho a vivir sus propios impulsos eróticos”

Ibídem, página 191-2

 

El shota también suele intersectar con los vectores del Bondage, el Incesto y el Bestialismo. Sobre éste último Dworkin declararía:

“No es necesario decir que, en una comunidad andrógina, las relaciones entre humanos y animales se volverán más explícitamente eróticas, y ese erotismo no degenerará en abuso. Los animales serán parte de la tribu, con nosotros, amados, libres, respetados”.

Ibídem, página 187-8

Dworkin militaba por relaciones sexuales andróginas, pansexuales y sin penetración (En sus propias palabras: Los hombres perderían sus preciosas erecciones), dentro del Shota, Andrea encuentra un proyecto a medias, los personajes suelen ser ocasionalmente andróginos, sin embargo, las relaciones son expresamente homosexuales y la penetración está a la orden del día.

 

¿Qué motivos tiene una mujer entre los 16 a 26 años para ver los bocetos de una orgía de niños? ¿Si el incesto y las relaciones sexuales infantiles no fuesen un tabú, tendrían cabida estás creaciones?

Por otro lado, el proyecto de la androginia resulta particularmente curioso, en el feminismo se opera con la androginia, no como una manera de hiperfeminizar la figura física de los hombres o de masculinizar a las mujeres (Anatómicamente hablando), sino más bien resulta tentadora como un balance entre las cualidades masculinas y femeninas, Elisabeth Badinter en su libro XY: Identidad Masculina invita a los hombres a indagar en sus lados femeninos, jugar con sus sexualidades y encontrar rincones ocultos de sus identidades que no necesariamente estén conjugados por la masculinidad (Lo cual, no implica que los hombres deben ser criminalizados si desean ser masculinos). No obstante, resultaría interesante encontrar una perspectiva sobre este visiones del sexo, considerando que – si bien los hombres suelen ser los únicos personajes, lo cierto es que la gran mayoría de todo este contenido es consumido por y para mujeres heterosexuales; esto resulta contradictorio para varias perspectivas feministas, por ejemplo: Con la llegada de la prueba Bechdel se intentó asociar la representación femenina con la características cuantificables de los personajes en una obra de ficción, ¿Por qué una mujer no podría identificarse con –por ejemplo- Batman? Simple, porque Batman es un hombre y ella una mujer, por lo tanto, es inminente que no tengan nada en común, ¿O será quizás que las mujeres se ven mejor representadas por aquellos personajes que son compatibles con sus temores, aflicciones, personalidades e ideales que con aquellas con las que simplemente comparten genitales? Por eso es que estas obras gustan a las mujeres a pesar de estar casi completamente ausente de personajes mujeres, porque están diseñados para atender a los gustos eróticos de las mujeres y – para sorpresa del mundo, resulta que a las mujeres (Generalmente) les encantan los hombres (acabamos de descubrir un nuevo continente).

Músculos y penes grandes

A este punto deben haber notado algo peculiar: Hay una ausencia considerable de personajes varones que encajen con los estándares de belleza occidentales masculinos, resultará humorístico denunciar esta rareza, pero resulta que quienes consumen a los hombres musculosos y de penes gigantescos no son las mujeres heterosexuales, o por lo menos, no están destinados para ellas: El género del Bara, se basa en figuras masculinas más prototípicas en función de los modelos corporales, y si bien, las mujeres también las consumen en cierta medida, lo cierto es que su principal mercado es por y para los hombres homosexuales, lo cual, puede resultar extrañamente esperable para esta situación, después de todo, no debería sorprender que los hombres homosexuales busquen figuras masculinas convencionales, donde tanto el activo como el pasivo demuestran amplios atributos masculinos.

Tanto para hombres homosexuales como para mujeres heterosexuales no debería resultar anómalo el gusto por estos modelos, por lo que esto podría corresponder a la figura “esperable”.

Conclusiones y otras anomalías

Podríamos argumentar que el fenómeno de la fujoshi y sus variantes vectoriales en el mundo del comercio yaoi responderían a un “voz del deseo” en un conjunto de discursos que proponen a las mujeres una sexualidad prescrita, eso es: sexo romántico y pasivo entre humanos adultos y heterosexuales; las mujeres encontrarían cierta libertad y un discurso de disidencia sexual en el yaoi al encontrar figuras de sexo agresivo, personajes infantiles y andróginos e incluso variantes entre configuraciones de masculinidad y feminidad en el yaoi; y dado que en la mujer heterosexual el objeto del deseo responde al sexo masculino, puede resultar esperable que concluya con coito homosexual entre varones.

A partir de la perspectiva del conocimiento, las fushojis corresponden a una dualidad de sujeto privilegiado/oprimido, oprimido por la premisa básica feminista de la represión de la sexualidad femenina y privilegiado porque cuentan con un mercado dispuesto apelar a sus intereses eróticos disidentes ampliamente diseñado y fácilmente obtenible, en otras palabras, de la misma manera en que un adolescente varón tiene una gran cantidad de pornografía basado en el atractivo femenino, la fujoshi tiene una gran cantidad de yaoi con la cual puede darse las mayores libertades imaginativas (Quizás mayores dado que el factor de la irrealidad le permite encontrar contenido con figuras infantiles y bestialismo, después de todo, estará únicamente en su mente y nada en la realidad), en cierto modo, la fujoshi es nuestro sujeto de conocimiento cuya experiencia no será generalizable (No a todas las fujoshis les gustan las mismas categorías) pero estás experiencias generaran conocimiento sobre ellas mismas en base a contenido del que anteriormente estaban excluidas (finalmente, el yaoi se comercializa como la gran construcción del universo erótico femenino).

Otro factor de privilegio de la fujoshi es la motivación a sus capacidades creativas, eso es, es relativamente normal que una fujoshi tras haberse introducido en este universo, comience a escribir sus propias historias homoeróticas o realizará sus propios dibujos en formato fanart (Ilustraciones hechas por aficionados). Del mismo modo, permite a las mujeres a someter a las figuras masculinas a lo que ellas esperan de sus cuerpos y valores, la figura masculina se construye en base a los deseos de las mujeres, lo cual, es objetivamente inofensivo.

Por un lado, tampoco se deben descuidar sus otros discursos, en el yaoi también encontramos violaciones brutales e incluso cuerpos mutilados en una suerte de “porno-tortura”, tal vez la explicación detrás de estos paradigmas pueda ser encontrada al descifrar el gusto por los género del gore –Aunque siempre recordando que el género más popular, según nuestro grupo control es el romance, independientemente de la configuración de personajes- .

Una figura dejada hasta el final de esta nota fue la del fudanshi (Traducido a “Chico podrido”) que correspondería al varón joven que gusta de las historias yaoi y su posibles variables; si de por sí el primer sexo del yaoi (La mujer) consta de un carácter infraestudiado en lo que respecta a la sexualidad, el fenómeno del fudanshi resulta completamente misteriosa e indescifrable, especialmente considerando que este individuo no es necesariamente un varón bisexual u homosexual. Pero estas consideraciones corresponden a otros análisis. Podríamos preguntarnos ¿El yaoi puede ayudar a la configuración del universo erótico de las mujeres jóvenes y ayudar a la eliminación de estereotipos de género, o bien, es una herramienta patriarcal donde los antes mencionados son perpetuados?

@DominoYayo

Balderouge

Ex feminista radical.

Esta entrada tiene 2 comentarios

  1. es necesario buscar al feminismo en todo ? y si lo tomas como sexo y nada mas….como se ha naturalizado al día de hoy el gusto de los hombres por el sexo lésbico y nadie lo analiza tanto y hay tantos fetichismos más: mujeres obesas, mujeres de la tercera edad…sin contar las depravaciones como pedofilia, snuff, etc. Bueno, así que descubrimos ahora que las mujeres también pueden tener sus fetiches y hasta depravaciones también, no es exclusivo de los hombres y no tiene nada que ver con el feminismo o quizás si, pero en la estructura psicológica individual de cada consumidor, de hecho el nombre de ese género de porno me suena a japonés, hay otra cultura del porno en ese país , eso es sabido, no lo podemos medir con parámetros de nuestra cultura occidental, es para otro análisis, mi humilde opinión, saludos

    1. «es necesario buscar al feminismo en todo ?» Estimada, creo que la nota dice específicamente que se utiliza este medio como una herramienta para explicar teorías feministas y no necesariamente lo contrario, en la misma nota se afirma que las autoras difícilmente tenían en cuenta el feminismo a la hora de dibujar.
      «como se ha naturalizado al día de hoy el gusto de los hombres por el sexo lésbico y nadie lo analiza tanto y hay tantos fetichismos más: mujeres obesas» ¿Nadie lo analiza tanto? Desde la revolución sexual, con autoras como Andrea Dworkin, Sheila Jeffrey y Catharine MacKinnon se hicieron enlaces entre la sexualidad masculina como una expresión de violencia institucionalizada en la pornografía y la literatura erótica, donde se sustentan estructuras de poder. En el libro Intercourse de la primer mencionada, se encarga puntualmente de explicar como el «coito» heterosexual es simplemente un eufemismo para «violación» y la sexualidad masculina es otra forma de violencia. Este eje de la sexualidad femenina esta completamente infraestudiado y teniendo en cuenta las herramientas disponibles para analizar, ha recibido un trato bastante delicado.
      «Bueno, así que descubrimos ahora que las mujeres también pueden tener sus fetiches y hasta depravaciones también, no es exclusivo de los hombres y no tiene nada que ver con el feminismo o quizás si, pero en la estructura psicológica individual de cada consumidor» Que cosa más curiosa de argumentar, la nota apunta prescisamente a la disidencia sexual, en el discurso feminista, la mujer solo tiene acceso a una sexualidad prescrita determinada por la sumisión, la docilidad y la pasividad sexual, el caso es que si en el discurso la sexualidad de la mujer es simplemente algo que se le asigna para que sea compatible con su rol social, ¿De donde vienen estás aficiones? Y si son genuinamente inocuas ¿Que hay de malo en estudiarlas?.
      «de hecho el nombre de ese género de porno me suena a japonés, hay otra cultura del porno en ese país» Con esto me ha quedado claro que la lectura que ha realizado es completamente superficial, literalmente en la primera línea del artículo se especifica que el género es japonés, pero de alguna manera a usted sólo «le suena», y aun si existe una cultura pornográfica completamente diferente, también es debido considerar la exportación cultural, el consumo de este material existe en el idioma español, portugués, francés, coreano, chino, italiano, inglés e incluso vietnamita; existe un mercado y un público mundial que consume este tipo de producciones aun cuando los discursos sexuales son dimencionalmente diferentes, si aún teniendo la variable cultural en contra las mujeres coinciden en su fetiche ¿No es eso aún más razón para estudiarlo?
      Buenas noches.

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