Catharine MacKinnon (anteriormente llamada Catherine, hasta que cambió su nombre legalmente) es una teórica feminista muy especial dentro de su pedigrí; seguramente se tenga conocimiento de su colega e inspiración mutua: Andrea Dworkin, ya que ambas fueron participes en el clímax de las guerras sexuales feministas en la época de los 80’s (época donde se debatía abiertamente el acercamiento correcto hacia las esferas de la prostitución y la pornografía). Si bien, es más apropiado separar a Kitty (apodo con el que las detractoras de Catherine se referían a ella) de Andrea, lo cierto es que esta peculiar pareja aspira a grandes planes para el desarrollo teórico del feminismo: Dworkin evaluaba las artes, literatura y cinematografía; mientras que Kitty se encargaba de la economía, las leyes y los sistemas políticos.

 

MacKinnon es más presentable que su querida Andrea, para empezar: Ella demostraba un gran manejo de las ciencias políticas; al ser hija de un diputado proveniente de Minneapolis, Kitty se graduó de la universidad de Yale en ciencias políticas; en muchos sentidos, era el completo opuesto a Andrea Dworkin, mientras que Dworkin era un manojo de emociones perturbadas, conflictos sentimentales y un posible locura que ella misma sospechaba, Kitty era un ser compuesto, con argumentos fríos y bien calculados, con potente determinación y severidad intelectual que le proporcionaba un aire intimidante, por el contrario Andrea era más bien un conglomerado de insalubridad.

Lo cierto que es que Kitty resulta menos fascinante que Dworkin, en el sentido en que su historia personal resulta menos obvia respecto a lo que sus postulados teóricos serían eventualmente.

 

MacKinnon se incorporó junto a Andrea a las guerras sexuales tras el escándalo de la actriz Linda Lovelace (la cual afirmo haber sido extorsionada por su marido para filmar la película pornográfica: Garganta Profunda). El plan de MacKinnon era utilizar leyes de derechos civiles para poder establecer que la pornografía era una violación directa a los derechos de las mujeres. Contando con los análisis de Dworkin junto a ella, MacKinnon contribuyo a los análisis feministas con sus obras: Hacia una teoría feminista del estado; Feminismo no-modificado; Feminismo, Marxismo, Método y el Estado: Hacia una jurisprudencia feminista.

¿Cuál era el eje central de MacKinnon? La sexualidad obviamente, sin embargo, es debido aclarar los términos políticos en los que Kitty solía operar, ella solía utilizar la teoría marxista para corregir la teoría feminista, y al mismo tiempo, usaba el feminismo para criticar a la teoría marxista, su fijación por esta teoría es lo que la llevo a realizar su propia teoría de género, o mejor dicho, su propia no-teoría de género, y es que lo primero que se debe denunciar de Kitty es que una porción importante de su obra se vale en equivalencias con la teoría marxista, es por eso es que su teoría es una no-teoría, lo único que MacKinnon hizo fue tomar la teoría marxista del trabajo y aplicarla al campo del sexo, género y sexualidad.

“La sexualidad es para el feminismo lo que el trabajo es para el marxismo”

Catharine MacKinnon, Hacia una teoría feminista del estado

Hay que aclarar los conceptos de Kitty, por lo tanto, ¿cuál es la descripción que MacKinnon hace sobre la mujer? La mujer es un ser frágil que siempre está accesible para ser víctima de la violación. Kitty para poder establecer sus equivalencias requería de una identidad (hombre o mujer) que superase al concepto de “relación” entre estas identidades, en otras palabras, MacKinnon requería de esta relación entre sexualidad y género poder establecer su relación entre trabajo y labor en términos marxistas. La sexualidad es el asunto del género debido a que el trabajo es el asunto de clase –Ambas existen en sistemas de dominación y privilegio sistemático-. ¿Cuál es el equivalente a la labor para MacKinnon? El deseo (Constitutivo, pero naturalizado por el régimen en cuestión, para el marxismo es el capitalismo, para el feminismo es el patriarcado –Este intercambio de conceptos entre capitalismo y patriarcado es de hecho, otra práctica de las equivalencias de Kitty-). Si la sexualidad significa la organización del deseo humano y la labor significa la organización del poder de producción, el primero produce al género, mientras que el último produce a la clase: combinados producen aquello que conocemos como “historia”. Así como la burguesía expropia de su labor al proletariado, los hombres expropian a las mujeres de su sexualidad.

 

Queda una pregunta importante ¿Qué es la sexualidad? Naturalmente, la erotización de la dominación y la sumisión (esto explicaría el desdén por la feminidad del feminismo, puesto que esta es una construcción masculina que erotiza el maltrato a la mujer, razón por la cual el feminismo se opone a las prácticas sexuales donde la mujer desee tener un rol sumiso).

Es entonces cuando comenzamos a hablar de pornografía, puesto que esta es la institución que procura la subordinación sexual de la mujer (equivalencia: sexual equivale a social):

“Pornografía, en la mirada feminista, es una forma de sexo forzado, una práctica de política sexual, una institución de inequidad de género. En esta perspectiva, la pornografía no es una fantasía inofensiva o una corrupta y confundida interpretación de una relación sexual natural y saludable. Junto con la violación y prostitución que conlleva, la pornografía institucionaliza la sexualidad de la supremacía masculina, la cual fusiona la erotización de la sumisión y dominación con la construcción social de hombre y mujer. Género es sexual. La pornografía constituye el significado de esa sexualidad. Los hombres tratan a las mujeres como ellos las ven como ser. La pornografía constituye ese ser. El poder de los hombres sobre las mujeres significa que la manera en que los hombres ven a las mujeres define quienes pueden ser las mujeres. La pornografía es así”

Feminismo no-modificado, página 148

 

Se pueden crear una enorme cantidad de preguntas sobre MacKinnon, empezando con que su teoría no es específica para el sexo y el género, como ya mencionamos, la teoría de Kitty es solamente un apropiación de la teoría marxista del trabajo y la clase al campo del sexo, sexualidad y género. En la teoría marxista, la clase tiene una capacidad para generar un excedente – y así generar un valor excedente que apoye el objetivo revolucionario que depende de la posibilidad de colectivizar el trabajo y colectivamente repartir los beneficios que trae ese excedente- el problema es que este elemento (De mayor importancia para la teoría marxista) no existe dentro del poder constitutivo del género y el deseo organizado; por lo que deberíamos preguntarnos cuán correcta es la aplicación de la teoría marxista, o por lo menos, que tan acertadas son las equivalencias de Kitty.

Sin embargo, resulta irónico como la misma MacKinnon contaba su ansiedad sobre el temor de que el feminismo marxista acabase siendo fagocitado por un marxismo imperfecto, esto es de esperarse ya que MacKinnon usa de manera cuestionable el marxismo, ella no tomó sus categorías, su perspectiva histórica o su acercamiento a la vida social, solamente se apropió de su “ciencia de dominación”. Su perspectiva resultaba como mucho, sin acercamiento histórico y sin dialéctica, llevando hasta el extremo las categorías antagónicas de hombre y mujer.

MacKinnon puede ser criticada por su perspectiva totalitaria acerca del género, para ella, el género es simplemente una categoría de poder de producción (Sin plasticidad alguna), como ella equivaldría con la dominación capitalista:

“Así como unos trabajan y pocos ganan… algunos cogen y otras son cogidas”

    Hacia una teoría feminista del estado, página 4

El feminismo de Kitty es anti-interseccional, descuidando completamente las dinámicas sexuales entre hombres y mujeres de distinta raza, nacionalidad y clase social. O si se quiere ser más puntual, ni siquiera era capaz de establecer consistencia entre sus propias definiciones, hablan de la sexualidad como la organización del deseo (dejando la pregunta: ¿Qué es el deseo?) para luego referirse a la misma como “lo que sea que la sociedad erotice” (dejando preguntas sobre el estado mismo del erotismo, sin mencionar que descuida el fetichismo como fenómeno social, por ejemplo: Un fetiche muy habitual en los varones es aquel que responde a los pies, sin embargo, difícilmente se puede argumentar que esta parte anatómica es erotizada por cualquier medio existente)

Lo más trágico dentro de la teoría de MacKinnon es que acaba imitando lo mismo que ella tanto combatía: La pornografía. La teoría de género de MacKinnon es pornográfica en sí mismo porque: Las categorías de “hombre” y “mujer” son dualistas y absolutas, siempre retratando un sujeto y un objeto, ¿Quién es el sujeto? El hombre ¿El objeto? La mujer. MacKinnon literalmente evalúa a la identidad de la mujer como una creación del hombre, mientras al mismo tiempo hace pedidos paradójicos como pedirle al estado una mayor atención a las voces de las mujeres (si las mujeres son un invento de los hombres ¿Cuál es el punto? Las mujeres sólo dirán lo que los hombres les encarguen).

Las posiciones de hombre y mujer están completamente formadas de acuerdo a la sexualidad. El género para MacKinnon (correlativo a posiciones sociales) no se ve influido por otros vectores de identidad (Por eso es que es anti-interseccional), y si se llegan a presentar estas diferencias, serán sexualizadas. La sexualidad tal vez contenga raza, la subordinación racial puede ser sexualizada, pero todas estas diferencias se desvanecen cuando las mujeres se ven sometidas bajo el yugo universal que es la sexualidad. Finalmente, las posiciones de “hombre” y “mujer” también se ven determinadas por subjetividades de “hombre” y “mujer”, estas subjetividades son totalizadas y sexualizadas, según MacKinnon:

“[Una] mujer es un ser que se identifica y es identificada como una cuya sexualidad existe para alguien más, quién es socialmente hombre. A lo que se refiere la sexualidad femenina es la capacidad para generar placer en ese alguien. Considerar la sexualidad de la mujer de esta manera obliga la confrontación de si existe el sentido de posesión de las mujeres. ¿Es la sexualidad de las mujeres su ausencia?”

Hacia una teoría feminista del estado, página 118

 

Si el género es la sexualidad como aparece en pornografía heterosexual, entonces no sólo es la sexualidad de la mujer sino toda la conciencia femenina consiste en una construcción basada en los requerimientos de los hombres. Es esta eliminación de cualquier subjetividad femenina lo que hace del feminismo de MacKinnon una teoría circular, un uróboros si gustan: cualquier intento de liberar a la mujer es simplemente imposible, ya que la mujer no tiene conciencia, ni sexualidad, ni subjetividad, todas estas cosas son otorgadas por alguien/algo, el objetivo del feminismo no es liberar a la mujer, es construir mujeres con conciencias “correctas” para el feminismo, todo bajo la premisa de que el feminismo inevitablemente sabe lo que es mejor para la mujer (Y si hay alguna mujer que se resista… ¡Pobre estúpida!)

 

Finalmente, la heterosexualidad en el feminismo de MacKinnon es el presente, pasado y eterno futuro del género. Si el género es sexualidad, la sexualidad siempre tiene género y las mujeres son sólo sexo para los hombres, teniendo esto en cuenta, podemos decir que –por ejemplo- la sexualidad lesbiana no existe, es simplemente una imitación de la sexualidad heterosexual que existe para complacer a los hombres, la sexualidad lesbiana sólo existe para complacer a los hombres.

Kitty eliminó cualquier posible interpretación del sexo, la sexualidad y la pornografía para establecer la suya en términos violentos y caóticos, básicamente, eliminó la subjetividad femenina, redujo las identidades de los cuerpos a únicamente su sexualidad, estableció a la mujer como un objeto creado por los hombres… ¿Suena familiar? Obviamente, es exactamente lo mismo que ella critica de la pornografía, por ejemplo:

“En la pornografía, la mujer desea crueldad y disposición. A los hombres se les permite poner palabras (Y otras cosas) en la boca de las mujeres, creando escenas en las cuales la mujer está desesperada por ser atada, golpeada, torturada, humillada o asesinada. O meramente tomada y usada. Esto es erótico al punto de vista masculino. La sumisión misma es el contenido del deseo sexual femenino y su deseabilidad. Las mujeres están ahí para ser violadas y poseídas, los hombres para violar y poseer. Ya sea en la pantalla, o por una cámara o un lápiz, a costa del observador”

Feminismo no-modificado, página 148

 

“Lo que parece amor y romance en la mirada liberal, parece odio y tortura en la mirada feminista. El placer y el erotismo se vuelven violación. El deseo aparece como lujuria por la dominación y sumisión. La vulnerabilidad de la mujer proyecta su accesibilidad sexual – que actuar como se nos permite; pedir que se actúe sobre una [una pequeña persistencia, un coqueteo, antes de regresar…] es victimización. Actuar conforme a roles prescritos, la fantasía expone la ideología… Y la admiración por la belleza física natural se vuelve objetivación”

Ibídem, página 149

 

Una parte importante del encanto de MacKinnon era el tono libidinoso con el que expone sus postulados, es por esto que muchos consideraban que ella “follaba” a su audiencia. Junto a esto, su consideración del análisis de clase de la teoría marxista aplicada al sexo iba más lejos al considerar que no sólo las mujeres “sirven” a los hombres, sino que las mujeres “son” para los hombres, la clase social de “mujer” es simplemente un invento de los hombres, Kitty es post-marxista, o mejor dicho, una marxista fatalista, una marxismo donde el pasado nunca existió (O por lo menos, no importa en los absoluto) y el futuro es un abismo sin esperanza (Después de todo, el futuro eterno del género es la heterosexualidad tan opresora, las mujeres simplemente están condenadas para la eternidad).

 

¿Cuáles son las medidas que MacKinnon propone? Obviamente, estados socialistas, prostitución y pornografía completamente abolida y no sólo eso, los gobiernos tienen permitido legislar sobre las relaciones sexuales de los habitantes, el ser mujer implica una serie de asistencias estatales que –Según Wendy Brown en su libro: Estados de herida- significan que ser mujer es una discapacidad. Es irónico que Kitty retrate a las mujeres como seres incompetentes sin ninguna clase de autonomía física o mental, ya que de este modo, las mujeres se vuelven susceptibles al pánico y al horror, para el feminismo hiper-intervencionista de Kitty esto resulta conveniente, porque si la mujer es una cucaracha que le tiene miedo a su propia sombra, entonces no pondrá resistencia cuando el estado aparezca para protegerla de sus propias emociones a cambio de perder toda su vida íntima/privada.

Si bien Kitty era diferente a Dworkin en muchos aspectos, lo cierto es que también eran idénticas en muchos otros: MacKinnon –por ejemplo- describía la creación de la cámara filmadora con el mismo horror con el que se describe la bomba de hidrógeno.

 

Sobre la cámara afirmó:

“En los miles de años de silencio, la cámara es inventada y son hechas fotos de ti mientras estos actos [pornográficos] son hechos. Escuchas el clic de la cámara mientras te lastiman, manteniéndose a ritmo con tu dolor”

Es evidente que Kitty no veía diferencias entre los videos pornográficos que se realizan en un estudio de filmación especializado en pornografía y los videos que una pareja realizaba en su hogar con una cámara casera buscando darle variedad a su vida sexual (incluso Dworkin era capaz de establecer una diferencia entre el porno vainilla y el porno sadomasoquista)

Sobre su colega escribió:

“Lo que necesitas es gente que vea a través de la literatura como Andrea Dworkin, que vea a través de la leyes como yo, que vea a través del arte y cree el vocabulario visual de las mujeres”

Dejando de lado los increíbles poderes de observación de Kitty, lo cierto es que Dworkin no era un buen prospecto para la evaluación literaria, en su libro Woman Hating le dedicó un capítulo entero al libro The Story of O, lo que pudo haber sido un argumento interesante sobre la interiorización del sufrimiento erótico en las mujeres acabo volviéndose un completo balbuceo (Además de que dejó de lado el hecho de que el libro fue escrito como un desafío, una muestra de que una mujer era capaz de escribir algo tan intenso como el Marqués de Sade, fue deliberadamente sádico).

Observando su actuar en el mundo legal, MacKinnon parecía ser bastante arriesgada en sus aventuras, en un intento por financiar una ordenanza en su natal Minneapolis para erradicar la distribución y venta de películas pornográficas, Kitty acabó aliándose con la derecha conservadora (una porción importante del feminismo radical no se lo perdonó jamás). Su mayor proeza fue en el año 1992 cuando el gobierno canadiense aceptó al revés y al derecho su definición de pornografía como un ataque a los derechos civiles de las mujeres. Esto no sólo atacó a los productores de pornografía, sino a los escritores de literatura erótica, puesto que esta también entraba en la definición de pornografía de Dworkin/MacKinnon.

La pareja fue atacada incluso por escritoras de literatura erótica lésbica, ya que estos libros también fueron prohibidos (Irónicamente, algunos libros de Dworkin también fueron prohibidos debido a sus títulos –Pornography: Men possesing women; Women Hating-), la respuesta de Andrea fue clara, para ella esto era un precio a pagar por una satisfactoria victoria. Mucho puede decirse de una megalomaniaca como Andrea, que sacrificó los ingresos y el completo universo erótico que mujeres habían creado para sí mismas para complacer a su ser, hasta ser una caricatura viviente de sí misma, pero sin dudas era una mujer entretenida.

Volviendo a Kitty, muchos comenzaron a desentenderse de su obra a medida que sus connotaciones se volvieron más obvias, en la introducción de su libro Only Words, Kitty narra en segunda persona lo que según ella eran experiencias con las que cualquier mujer normal se sentiría identificada:

“Creces con un padre desalentándote y cubriéndote la boca mientras otro hombre hace una horrible herida entre tus piernas. Cuando creces, tu esposo te amarra a la cama y deja caer cera caliente en tus pezones y trae a otro hombre para mirar mientras tú sonríes. Tu doctor no te dará las drogas a las que te ha vuelto adicta a menos que le chupes el pene”

Only Words, citado desde el artículo: La mejor era de Kitty MacKinnon, de Susan Bright

Cielos, que tal si, por esas cosas de la vida… ¿No te han ocurrido absolutamente ninguna de esas cosas? Aunque estas descripciones no deberían sorprendernos; Kitty describía las películas pornográficas como si fuesen videos snuff filmados en un campo de concentración:

“Lo que hace la pornografía, lo hace en el mundo real, no sólo en la mente. En la pornografía, las mujeres son violadas en grupo para ser filmadas… a la mujer se le hiere y se le penetra, se les desviste y se les baña con agua hirviendo para que las imágenes sexuales puedan ser hechas. Sólo para la pornografía las mujeres son asesinadas para hacer películas de sexo, y no es la idea de un asesinato sexual lo que las mata”

Ibídem

 

Irónico es enterarse que MacKinnon estuvo casada por un tiempo, con nada menos que con un anti-psicoanalista: Jeffrey Masson. Este hombre es peculiar cuando mucho, antes de su matrimonio con Kitty era un completo mujeriego, no fue hasta que encontró a lo que él llamaba: “una diosa viviente” que se sintiese horriblemente arrepentido por su pasado y aplaudiera imparablemente las teorías de la mujer que lo “curó”. En una ocasión, Jeffrey dijo lo siguiente sobre MacKinnon:

“Creo que ella es hermosa… No creo que haya nada malo con eso”

Ibídem

 

¿Algo malo con eso? Generalmente se dice que es natural que en una pareja se aprecie abiertamente los atributos del otro con tal de alagarse, sin embargo, Masson se molestaba en aclarar que “no había nada mal con eso”, quizás nuestro espécimen se sentía inminentemente culpable; pero las explicaciones de Kitty era mucho más curiosas:

“¿Acaso una no tiene ninguna relación sólo porque la sociedad es jerárquica? Ambos hacemos lo mejor. Él no es un no-hombre y yo no soy una no-mujer”

Ibídem

¿Qué ocurrió con la cera derretida, las drogas, las mutilaciones y las torturas del matrimonio? ¿Acaso ni siquiera la misma MacKinnon se creía lo que escribía?

Lo cierto es que hablar de MacKinnon como una postura popular es cuestionable, incluso para feministas radicales –Y en un época donde las elecciones sexuales eran evaluadas de una manera bastante diferente-, por ejemplo: en la época, Germaine Greer posó con una banana con la intención de dar un mensaje a los hombres: “Satisfáceme o lo haré yo misma”, mientras que Ti-Grace Atkison se refería a las prostitutas como las mujeres más libres que hay, ya que eran las únicas que completamente controlaban el sexo.

Antes que nada, debo aclarar una equivocación referente a la nota de Andrea Dworkin: En la misma, se afirma que Catharine había dicho la siguiente frase:

“En una sociedad patriarcal, todo coito heterosexual es violación puesto que, la mujeres como colectivo carecen del poder para otorgar un consentimiento que tenga valor”

Lo cierto es que Kitty nunca dijo esta frase (por lo menos no explícitamente); esta frase proviene del libro Profesando feminismo de Daphne Patai, es habitualmente mal citada debido a que Daphne entrega esta frase como una síntesis de las ideas de MacKinnon. Veamos cuales fueron las auténticas ideas que llevaron a Patai a esta conclusión:

“Los hombres que están en prisión por violación, creo que es una de las ideas más estúpidas que hayan ocurrido… No es una falta de justicia; fueron puestos en prisión por algo con muy poca diferencia a lo hacen la mayoría de los hombres y lo llaman sexo. La única diferencia es que los atrapan. Esa visión no tiene remordimiento y no rehabilita. También puede ser verdad. Me parece que existe una convergencia entre la visión del violador y lo que ha hecho y la visión de la víctima y lo que se le ha hecho. Eso es, para ambos, sus experiencias comunes de coito heterosexual y de violación tienen algo en común. Ahora esto nos pone en un gran problema, porque así es exactamente como los jueces y juradas los ven a la hora de no acusar a un hombre de violación. Una víctima de violación tiene que probar que no fue coito. Ella tiene que mostrar que hubo fuerza y ella se resistió, porque si hubiese sido sexo, el consentimiento es inferido. […] La violación se define como diferente del coito – no de la no-violencia, del coito. Preguntan, ¿Esto luce como una cogida o como violación? ¿Pero cuál es su estándar de sexo? ¿Esta pregunta se hace desde una perspectiva femenina? El nivel de fuerza no se adjudica al nivel de violación. Se adjudica al estándar de fuerza normal. ¿Quién pone ese estándar?”

                                      Feminismo no-modifica, Sexo y violencia: una perspectiva, página 88

Demonios, Patai es buena sintetizando ideas, no sólo eso, Kitty MacKinnon es posiblemente la teórica feminista más inconsistente que haya habido.

@DominoYayo

Balderouge

Ex feminista radical.

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  1. ¡Aguante Catherine MacKinnon y el feminismo radical!

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