La utopía sexual de Germaine Greer

Balderouge

Ex feminista radical.

 

La utopía sexual de Germaine Greer

“El mundo tiene su alma, y yo mi sexo”

Germaine Greer, La hembra eunuco, 1970

Germaine Greer es una figura compleja dentro y para el movimiento feminista, contemplando la peculiar categoría de “celebridad intelectual”, su mayor estrellato ocurrió en la década de los años 70’s, con el lanzamiento de su primer libro: “La hembra eunuco” (The Female Eunuch), un texto revolucionario, una tesis que buscaba demostrar como los arquetipos de la vida suburbana representan una desconexión en la mujer con identidad sexual, o sea, la mujer pierde esencia en la dinámica del sexo y poder sobre su libido, siendo separada de su autonomía sexual, esto lleva a la hembra a convertirse en un “eunuco”, o sea, una mujer castrada que ha perdido su identidad como un ser sexual. Pero antes de seguir indagando en la obra de Greer, veamos quién es ella:

Germaine es de origen australiano, proveniente de Melbourne, y es la mayor de 3 hermanos (teniendo una hermana y un hermano); fue hija de una sombrerera y un periodista de origen sudafricano; Germaine recuenta que la labor de su padre (especialmente en la época de la segunda guerra mundial) lo mantenía distante de la familia y el hogar (Lo cual tendrá importancia más adelante), además de eso, afirma haber sostenido una relación disfuncional con su madre, debido a que esta padecía síndrome de Asperger, según recuenta su biógrafa: , la madre de Germaine era extremadamente abusiva con ella, soliendo atacarla con palos, o bien con golpearla con una tostadora, no obstante, el resentimiento de Germaine se dirigió hasta su padre, a quién llama “débil y a veces torturado”, puesto que este, por su ausencia o el temor de su esposa, no solía protegerla (además también le recrimina no haberle alabado lo suficiente).

A la edad de 18 años, “abandonó” a su familia para asistir a la universidad de Melbourne, se graduó en literatura inglesa y francesa y luego se mudó Sidney, en algún momento de su adolescencia, Germaine fue víctima de abuso sexual en una parrillada de un equipo de futbol, para ella esto era prueba de opresión patriarcal, aunque su biógrafa sostiene que durante el episodio, muchos varones asistieron y apoyaron a Germaine a sobrellevar la experiencia. Es este periodo dónde su formación ideológica respecto al sexo inició.

Germaine se integró a un grupo bohemio llamado “Push” un grupo de anarquistas artísticos que incurría en prácticas no monógamas, aquí fue donde Germaine se vio afectada por las éticas del amor libre del grupo, ella sufrió múltiples “raspones”
(Este era el término que usaba el grupo para referirse a los embarazos no deseados), esto la llevo a múltiples abortos, lo que acabaría en diversos problemas ginecológicos. Tras este periodo, Greer volvió a mudarse a Inglaterra para obtener un posgrado en la universidad de Cambridge, en estas instancias Germaine ya comenzaba a expresar pensamientos feministas, algunos que hacían referencias al uso del sostén:

“En la mesa de los graduados, Germaine explicaba que no podría haber liberación femenina, sin importar cuan educada estuviese la mujer, mientras se nos requiriese apretar nuestros pechos en sostenes construidos como mini-Vesubio(…)”

Lisa Jardine, historiadora británica

Ya llegados los años 70’s, Germaine publica su primera obra: La hembra eunuco. En ella Germaine plantea su tesis sobre la represión sexual de la mujer, sustentada en la base de la vida suburbana, el matrimonio y la familia. A lo largo del libro, Germaine separa su tesis en 4 secciones: Cuerpo, amor, odio y alma; explica el rol del mito del amor romántico en la construcción de la feminidad opresiva y la masculinidad opresora, narra como el chauvinismo masculino separa a la mujer en segmentos de su cuerpo para satisfacer a la fantasía masculina (Cabello, ojos, glúteos, piernas), eventualmente se vuelve irreverente hacia el psicoanálisis de Freud (Heredado de Simone de Beauvoir) e intenta explicar los medios para la liberación femenina. Germaine sostiene que la condición de la mujer es debido a la construcción masculina de las instituciones de la familia y el matrimonio, ¿Por qué es esto? Germaine afirma que los hombres odian a las mujeres, y las mujeres, al no poder darse cuenta de ello, son llevadas a odiarse a ellas mismas.


“Las mujeres tienen poca idea de cuán odiadas son por los hombres”
– La hembra eunuco, página 319

También indaga en la hostilidad entre mujeres, explicando que esto es una proyección de la frustración que la mujer tiene respecto a las figuras masculinas en su familia, para Germaine, la mujer carece del poder social como para poder “lastimar” a los hombres, además de esto, la mujer es llevada al odio hacia su propio sexo debido al odio que le inculcan los hombres, esto lleva a la mujer a lastimar a otras mujeres, puesto que ellas están al alcance. ¿Qué es lo que propone Greer? Germaine afirma que la mujer debe ser promiscua, beber su propia sangre, debe renunciar a la monogamia y al celibato para así reencontrarse con su libido, y retomar su dominio sobre su autonomía sexual.

“Si crees que estas emancipada, quizás debas considerar probar tu propia sangre menstrual – Si te hace enfermar, entonces tienes un largo camino que recorrer”
– Ibídem, página 61

(Greer cuenta con un sentido del humor muy particular, lo que ha llevado a muchos a pensar que esta frase era en serio)

La obra de Greer fue aclamada como uno de los textos más importantes de la segunda ola del feminismo (Aunque su notoriedad parece haber sido opacado por el furor de obras como Política Sexual, Dialéctica del sexo y el Manifiesto SCUM),
sin embargo las críticas por su contenido no se hicieron esperar, por un lado, su tesis sobre la represión sexual de la mujer fue tocada por la historiadora Nancy F Cott, quién en su obra “Raíces de amargura: Documentos de la historia social de la mujer americana” demostró que la tesis de Greer carece de respaldo histórico, también se encuentra Arianna Huffington, quién a la prematura edad de 23 años escribió el libro La hembra mujer, lanzado 3 años después del libro de Germaine, el título del libro es una referencia directa a la obra de Greer y hace una crítica formidable al movimiento feminista, algunos podrían sugerir que los críticos de Germaine no fueron capaces de notar que ésta estaba prediciendo que algo iría horriblemente mal con la segundo ola, pero volviendo al tema, están los lectores modernos, donde la cultura sexual y la influencia del desarrollo del perfil sexual de la mujer ha cambiado radicalmente, muchos afirman que Germaine no ha evolucionado como escritora, y ciertamente, ella misma ha intentado llevar su teoría a la práctica:

Durante su estancia en Cambridge se volvió colaboradora de una serie de revistas alternativas como Oz y Suck. Donde ocasionalmente realizaba sesiones de fotos desnuda y escribía artículos sobre las glorias de ser una groupie del rock y advertía sobre los peligros de una “perversión burguesa conocida como maternidad” (A día de hoy, Germaine cuenta sin pena diversas anécdotas de relaciones sexuales con estrellas de rock, como algunos miembros de Led Zeppelin).

Así como afirma su biografía Germaine Greer: Untamed Shrew escrita por la ya mencionada Christine Wallace, a finales de los 70’s, Germaine se encontraba desesperada por tener un hijo, sin embargo, las secuelas de sus múltiples abortos
durante su época en el grupo bohemio la incapacitaron para reproducirse, esto la llevó a someterse a variados y costosos tratamientos médicos que pretenderían devolverle su capacidad reproductiva, los cuales fueron un completo fracaso. El resentimiento del utopismo sexual que Greer ávidamente había gobernado salen de estas experiencias (Afirma Wallace). En los años 60’s, Greer denominaba al coito heterosexual como un deporte sangriento. Eventualmente ella denunció los tratamientos de fertilidad como un medio para producir daño a las mujeres desesperadas por cumplir su rol materno (Un rol que, para Germaine, era parte de la construcción social que mantenía a la mujer reprimida sexualmente).

En los años 80’s algo ocurrió, Germaine comenzó a envejecer y la mediana edad no hicieron más que re-inventar las dinámicas de la vida sexual de Greer. En su biografía, Germaine fue participe en agresiones sexuales, y sus víctimas eran hombres jóvenes (Esto cobrará sentido más adelante), Wallace relata muchas anécdotas en las que Germaine habría manoseado los pezones y el entrepierna de varios hombres desconocidos, la conducto sexual de Greer tendía a coquetear con los roles dominantes, y es entonces en los que ella comienza a perder consistencia, Germaine establecía el erotismo como un proveedor de alegría y pureza, no obstante, ella lo utilizaba como un ejercicio de poder; al llegar a los 40 años, ella se reencontraría con el celibato al notar que el sexo no era tan importante.

Si Germaine hubiese tenido mejor retrospectiva de sí misma hubiese transmitido un mensaje diferente, pero acabo confundiendo la autonomía sexual con la pasajera habilidad de manipular a los hombres usando su sexualidad. Ella podría haber establecido las diferencias entre una autonomía sexual que abusaba del espíritu y el cuerpo y una que los celebraba, pero –Y citando a Barbara Grizzuti-:

“Tiene la introspectiva de una patata dulce” . Una parte peculiar de La hembra eunuco es que en cierta medida reprende a las mujeres que carecen del estilo y libido de Greer debido a una personalidad más tímida” (para Germaine, la falta de poder de las mujeres en la sociedad es debido a la falta de fuerza de voluntad de las mismas; pensamientos como estos han llevado a algunos a denominarla “misógina”).

Germaine con el paso de los años comenzó a optar por un matiz más caricaturesco respecto a su feminismo, eventualmente condenó a los hombres como brutales y holgazanes fábricas de esperma que son incapaces de proveer de satisfacción sexual o emocional a la mujer (De hecho, llegó a participar en un panel de discusión bajo el título:

“¿Son los hombres parásitos inútiles?”.

“¿Deberían las mujeres seguir su propio camino?”.

“Creo que la testosterona es un veneno raro”.

Si bien Germaine usualmente es citada como feminista radical, lo cierto es que ella nunca ha esclarecido su posición dentro del movimiento, por un lado, concuerda con su oposición a la familia y el matrimonio, no obstante, Germaine da la bienvenida a la biología (Algunas pensadoras como Catherinne MacKinnon y Sarah Harding afirman que la ciencia coexiste dentro del discurso falocentrista y patriarcal), -es más, llegó a mantener una discusión con la filósofa darwiniana Helena Cronin-, y sostiene que los hombres no deben ser evaluados como los diabólicos opresores de las mujeres, también es debido mencionar que en los
años 70’s tuvo una discusión con el autor Norman Mailer; según Mailer, Germaine era una elitista de primera, además de que le molestaba el hecho de que Germaine menospreciase el libro Política Sexual de Kate Millett, puesto que, al igual que Camille Paglia, Greer sostenía que Millett era una completa filistea en lo que a arte se refiere, y culpaba a su texto cargada de sesgos anti-hombre en su evaluación al arte de haber partido al feminismo en la mitad. Greer es un tanto más crítica con las concepciones más políticamente correctas del feminismo, así como lo afirmó en su discurso: “Que se joda la igualdad”, declara que la igualdad no tiene valor si el sistema masculino sigue en existencia, del mismo modo, piensa que igualar a las mujeres al estatus social de los hombres carece de sentido, puesto que eso sólo significa que las mujeres llegan a ser tan miserables como los hombres.

Aunque su pensamiento es bastante respetado, lo cierto es que su postura es criticada por algunas radicales, puesto que perciben que el pensamiento de Germaine no es lo suficientemente radical como para generar un cambio en la sociedad.

Tras La hembra Eunuco, Germaine escribió diversas obras literarias, de entre las cuales destaca La mujer completa (The Whole Woman), que cumple una función de secuela para la obra inicial (Irónico, puesto que Greer afirmaba que jamás
realizaría una secuela de su primer libro), en ella Germaine explora los motivos tras la mutilación genital femenina (De hecho, cuestiona también la ablación como fenómeno que imponen las mujeres sobre otras mujeres, en vez de un fenómeno creado y sostenido por los hombres) y critica el poco progreso que ha habido en el movimiento feminista:

“Aun si hubiese sido real, la igualdad es un pobre substituto para la liberación, la falsa igualdad está llevando a las mujeres a un doble riesgo. La retórica de la igualdad está siendo usada en el nombre de lo políticamente correcto para
enmascarar la lucha que las mujeres están tomando. Cuando La hembra eunuco fue escrita nuestras hijas no estaban cortándose o pasando hambre. En todos lados mujeres sin voz soportan eternos obstáculos, angustia y dolor, en un sistema global que crea billones de perdedores por cada puñado de ganadores. Es hora de enfurecerse de nuevo”

Aquello que la reubicó en el vientre de la bestia fue su postura sobre los transexuales:
“Gobiernos que consisten de muy pocas mujeres y han apresurado hombres que creen ser mujeres y se han castrado sean reconocidos como tal, eso es porque ven a la mujer como un no-sexo en vez de otro sexo. Ninguna llamada “operación de cambio de sexo” han incluido trasplantes de úteros y ovarios; si los trasplantes de úteros y ovarios fuesen requeridos para los que quieren ser mujeres entonces desaparecerían de la noche a la mañana. La insistencia de que los hombres hechos mujeres sean aceptados como mujeres es la expresión institucional de la equivocada concepción de que las mujeres son hombres defectuosos”

– Germaine Greer, La mujer completa, página 64

Así como su predecesor, el libro está separado en 4 secciones, lo que algunas vez fue: “Amor”, “Odio”, “Alma” y “Cuerpo”; ahora era “Amor”, “Cuerpo”, “Mente” y “Poder”, ¿Estos enunciados podían significar que Greer reconocía el avance sustancial de la mujer en la vida pública? Para nada, para ella esos avances no son consecuentes para las ganancias de las mujeres, es más, lo denomina “El falso amanecer del feminismo”. Según esta nueva obra, la “autoridad patriarcal” gobierna la medicina, el mercado y los medios del entretenimiento; Germaine retrata a los hombres como holgazanes y ruidosos, además de esponjas que succionan el éxito de la labor de las mujeres, Greer declara grotescamente que: “La cultura es mucho más masculinista que hace 30 años”; hace declaraciones dudosas y hasta disparatadas, como que los ultrasonidos en mujeres embarazadas genera dislexia en los niños, que hay diabólicos poderes masculinos formulando una despiadada industria del aborto (esa es nueva, el aborto forma parte de la industria patriarcal) que liberaría el infanticidio más grande en la historia de la humanidad. De momentos pareciese que Germaine desvariase, expresando su disgusto por los teóricos LGBT por hacer analogías entre el ano y la vagina, mientras ella mismo compara la mutilación genital femenina con los implantes de pechos y básicamente
cualquier cirugía estética que la mujer decida realizar sobre su cuerpo; y claro, hay declaraciones ridículas, como que los miembros de facultades de Estudios de la mujer regularmente se le niega su titulación (y con eso Greer nos confirma que oficialmente no vive en el planeta tierra).

 

Si bien la obra de Germaine contempla más temáticas, es cierto decir de que la sensación que transmite leer la secuela es insípida, y más aún volver a releer su obra primeriza, así como afirma Laura Miller en su reseña a Germaine Greer: “Es como volver a ver una película de terror que te horrorizaba de niña, para encontrarte con la decepción de que la bestia ha sido lamentablemente domada”, también llama al libro [La hembra eunuco] como un texto sin cohesión, impulsivo y fatalmente ingenuo, y eso –para Laura- le permitió ser la quintaesencia de su época. En fin The Whole Woman es un texto disperso, como si estuviese escrito por una Germaine –Irónicamente- incompleta, de
hecho, la biografía ácida de Christine Wallace (por cierto, no autorizada), a pesar de intentar atribuirle a Greer su enervante personalidad a sus traumas de la niñez y enfocarse en su carrera como un feminista “falsa” –Los hechos son verídicos, pero puede discutirse cuán apropiadas son las asociaciones de Wallace- acaba por dejarla con mejor semblante que el libro que ella misma escribió.

Pero para Germaine la historia no acaba ahí, la siguiente obra que la pondría en la mirada de la polémica fue en el 2003, cuando decidió indagar con un libro de fotografía e historia del arte titulado “El niño hermoso”, en palabras de
Germaine, el libro es un llamado a apreciar “la suculenta belleza de la adolescencia masculina”, ella misma lo describe como:
“Un libro lleno de fotos de niños encantadores, con pechos lampiños, piernas abiertas y cinturas delgadas”

 

“Sé que el único grupo de personas que deberían gustar de ver fotos de niños son un subgrupo de hombres gay. Bueno, me gustaría reclamar ese derecho a las mujeres para apreciar la corta belleza de los niños, niños de verdad, no tontos adultos de 30 años con pechos rasurados”

En una entrevista con Miranda Devine, Germaine afirmó que no divulgaría la edad de los niños en su libro, debido a que pensarían de qué ella era una pedófila.

¿Recuerdan la ausencia del padre de Germaine mencionada al inicio? Pues toma importancia con el lanzamiento del diario “Papi, apenas te conocíamos” donde Germaine recorre nuevamente a su fría relación con su padre, afirmando que su conflicto paterno inevitablemente la han llevado a proyectar su relación con su padre sobre todos los hombres (¡Santo cielo, quién se lo hubiera imaginado!).

El tiempo paso, la obra más reciente de Greer es una titulada White Beech, un título que no guarda relación sobre el feminismo, sino más bien, habla sobre la contaminación que ha producido un árbol en los bosques de Australia (Honestamente, sino les interesa la ecología, o sino viven en Australia, ésta lectura es completamente prescindible). Más allá de eso, la presencia de Germaine en los medios se ha visto reducida a paneles de discusión con feministas como Anita Sarkeesian, Clementine
Ford y Roxanne Gay (En la casa de ópera de Sidney), dónde su mayor contribución es volver reiterar las ideas planteadas en La mujer eunuco.

Germaine Greer como celebridad es bastante excéntrica, puesto que parece regirse bajo una consigna sencilla en su actuar: “Si un hombre hiciese o dijese eso, sería un completo escándalo de sexismo”. Y ciertamente, es difícil visualizar a un hombre atreviéndose a decir que los hombres adultos tienen derecho a sentir placer con la belleza de las niñas prepubertas, o bien, que su interés primario al conocer mujeres en conseguir sexo (frase que Germaine efectivamente ha dicho); sin embargo, hay algo innegable sobre Germaine, y es que sin dudas ha sabido mantenernos entretenidos.

@DominoYayo

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