Mientras las feministas -entre otras cosas- continúan pulimentando con ahínco el trastorno obsesivo-compulsivo de cazar nuevos micromachismos y de promover fervientemente el multiculturalismo, en Alemania, 12 mujeres jóvenes han decidido alzar la voz – y dar voz – a las mujeres de Europa occidental que han sido – y están siendo – violadas, agredidas y asesinadas por los inmigrantes.

Su colectivo se llama 120 decibelios.

“Las mujeres alemanas se han levantado”

 

Este término, con el que se han autodenominado, refiere al volumen que tienen las alarmas comerciales de bolsillo.  Estos pequeños dispositivos que, con solo tocar un botón, emiten un sonido que llama la atención de los transeúntes para pedir auxilio frente a los atacantes,  al igual que el miedo exacerbado, se ha convertido en el permanente compañero de muchas mujeres europeas occidentales cuando salen al espacio público.

El valiente y recién nacido movimiento político femenino está haciendo sonar la alarma de la conciencia social, ante una política fallida que, lejos de cuidar, apoyar y proteger a las mujeres y niñas europeas, se dedica a ignorarlas mientras ampara a sus agresores.

Esta iniciativa apartidista pretende captar y visibilizar las experiencias de las víctimas de lo que ellas llaman delitos de importación.

Su aparición en redes sociales apenas comenzó hace unos meses; sin embargo, ya han tenido intervenciones presenciales como la del pasado 19 de febrero, cuando en el Festival Internacional de Cine de Berlín, irrumpieron en el escenario con una lona impresa que decía: “La voz de las mujeres olvidadas”, al tiempo que mostraban la fotografía de Ebba Akerlind, una niña de 11 años que fue víctima de estos crímenes en Estocolmo. Las críticas de las celebridades globalistas ahí presentes no se hicieron esperar, al punto de gritarles ¡Fuera nazis! , mientras las expulsaban del recinto.

Las activistas de 120 decibelios se cuestionan en qué clase de mundo se puede considerar nazi a una mujer que defiende su seguridad, y que denuncia las atrocidades que se están cometiendo en contra de las mujeres.

El reclamo que hacen a los gobernantes es que, en su doloso afán inmigracionista, estén favoreciendo a personas cuyas leyes o creencias religiosas permiten la violación y la pederastia, mientras que sacrifican y dejan en el abandono a sus compatriotas femeninas. En el caso de Angela Merkel, con el agravante de que además de ser sus compatriotas, también son sus congéneres…

Su activismo no pretende limitarse a las redes sociales, ellas quieren hacer sentir su presencia en las calles de diversas maneras, que van desde mítines y marchas, hasta intervenciones directas, en el caso de que una mujer haya sido atacada, con el fin de acompañarla y de llevar un registro de los hechos, que pueda apoyar adicionalmente a su defensa legal.

 “Las chicas muertas no mienten” 

120 decibelios convoca a las mujeres a que se unan al movimiento, rebelándose en contra del contubernio de los gobernantes con los medios de comunicación masiva, quienes insisten en invisibilizar los agravios, censurar a quienes los denuncian y silenciar a las víctimas de la violencia inmigratoria.

Las también conocidas como Las hijas de Europa, están presentes en FacebookTwitter, Instagram y además tienen un sitio web en Alemán e Inglés en el que dan a conocer las razones de su conformación y en donde comparten artículos de su autoría.

Uno de sus principales intereses es el de recuperar las narrativas de quienes han padecido estos ataques. Es por ello que tienen disponible una dirección de correo electrónico kontakt@120db.info , a la cual pueden enviarse las historias de manera anónima, con el fin de que sus voces sean escuchadas.

Frente a la ecuación del horror en donde:

º La prensa encubre los crímenes.
º Los políticos subestiman la gravedad de los casos -mientras siguen fomentando las inmigraciones masivas-.
º El sistema judicial minimiza las penas de los criminales.
º Las víctimas se callan por miedo a ser  consideradas racistas.
º Y la población decide voltear hacia otro lado -como si nada de esto sucediera-, la aparición del movimiento 120 decibelios tiene enorme relevancia, porque naciendo de las entrañas de la parte herida de la sociedad y sin afiliarse a ismo alguno, está llevando luz a los puntos ciegos, dando voz a las mudeces impuestas y encarando a la epidemia de la disonancia cognitiva.

Más allá de las alarmas portátiles, de los gases pimienta de bolsillo, y de los condones y ropa interior antiviolación, cimbra y es esperanzador el saber que mujeres – que no excluyen el apoyo de sus compatriotas varones – se se han levantado a favor de las mujeres y de las niñas desprotegidas,  y con un gran amor a la vida, están al pie de lucha por la defensa de la cultura europea.

Ahora, activa los subtítulos en español (si lo necesitas) y no te rindas:

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