Carlo Maria Viganò, autor de la Carta-Testimonio en donde denuncia los crímenes sexuales por parte del ex Cardenal McCarrick, la red de corrupción y encubrimiento clerical, así como la participación del Papa Francisco, ha escrito una carta en la que habla de los motivos por los cuales publicó dicho testimonio.

La carta se dio a conocer el 27 de septiembre del 2018, pero viene con fecha del 29 de septiembre, justo en la Festividad de San Miguel Arcángel… 

Podéis leer el PDF con la carta original en Inglés aquí o bien en español aquí.

 

Pero ¿estaba Viganò autorizado a romper el Secreto Pontificio?

 

Por el Rev. Michael X.
Licenciado en Derecho Canónico.

Traducción de Beatriz (@euzkera)

 

Durante siglos, se consideró que la mera mención de cualquier violación de un “Secreto del Santo Oficio” era algo nefasto, malvado, incluso aborrecible para la imaginación de cualquier verdadero servidor del Vicario de Cristo en la Tierra que trabajara en la Curia Romana.

Y entonces viene el Arzobispo Carlo Maria Viganò, experto diplomático del Vaticano y ex Nuncio papal en los Estados Unidos, quien con el contundente golpe de su testimonio ha hecho lo impensable: aparentemente violar no una vez, sino repetidamente el juramento de Secreto Pontificio que hizo cuando asumió por primera vez el cargo en la Secretaría de Estado, para que lo cumpliera solemnemente.

La pregunta ahora es: ¿Se puede procesar exitosamente a Viganò en un tribunal de justicia por lo que él, y también muchos, dicen fue una acción tan necesaria; y que otros argumentan que es el delito infame de Perjurio?

 

Según el conocimiento de los historiadores de la Iglesia, nunca antes había habido un legado papal del Romano Pontífice que hubiera divulgado tantos secretos de estado, sensibles a tanta gente, en tan gran detalle y en tan poco tiempo.

Las repercusiones de los actos del Arzobispo Viganò no solo tuvieron un efecto inmediato, sino que sus consecuencias durarán a lo largo de mucho tiempo. Muchos otros dipendenti de la Curia Romana tienen conocimiento de muchas, muchas cosas relacionadas con sus colegas de cargos.

El juramento de Secreto Pontificio que el Arzobispo Viganò, como miembro de la Secretaría de Estado de la Santa Sede y su cuerpo diplomático, ha tomado es el siguiente:

Yo, de pie ante Su Eminencia, el Cardenal Secretario de Estado, después de haber tocado los Sacrosantos Evangelios de Dios, prometo que observaré fielmente el Secreto Pontificio en causas y asuntos que deben tratarse bajo el mismo Secreto, de manera que de ningún modo, bajo ningún pretexto, ya sea por un bien mayor, o por una de las razones más urgentes y más graves, permítaseme violar el Secreto antes mencionado.

Prometo observar el Secreto, como se mencionó anteriormente, incluso en las causas y asuntos que ya se han completado, para lo cual dicho Secreto está impuesto. Mientras que si en algún caso ocurriera que una ocasión me lleva a tener una duda sobre la obligación del citado Secreto, lo interpretaré a favor del mismo Secreto. De la misma manera, sé que un transgresor de este tipo de Secreto comete un grave pecado.

Así que ayúdame Dios, y estos Sus Santos Evangelios, que toco con mis propias manos.

 

De acuerdo con el art. 36, § 1 y § 2 del Reglamento General de la Curia Romana del Vaticano, todos los que trabajan en la Curia Romana están obligados a observar el Secreto Pontificio con respecto a cualquier asunto sobre el cual se adquieran conocimientos gracias a su servicio en la Santa Sede.

¿Significa esto que el Arzopispo Viganò cometió, necesariamente, un pecado mortal y un crimen (es) canónico por haber violado el Secreto Pontificio?

 

El Santo Patrono de los teólogos morales y Doctor de la Iglesia, San Alfonso María de Liguori, ha escrito las siguientes opiniones en su obra magna, su Theologia Moralis :

“Uno puede manifestar un secreto cometido [secretum commissum], al menos sin pecado grave:

(… ) 4 °. Por una razón justa, a saber, si observar el secreto podría llevar al damnum commune [daño al bien común] … porque en este caso, el orden de la caridad postula que -el secreto- puede ser revelado: por lo que incluso si usted hubiera prestado un juramento, en este caso, puede divulgar [el secreto comprometido]. … [III, 970] Nadie está obligado por un secreto, incluso si se lo hubiera prometido mediante un juramento, cuando el secreto conduce al damnum commune [VI, 698].”

 

El “bien común” es el bien supremo de todos que se refiere a la república, o en equivalencia eclesiástica, al bonum ecclesiae [bien de la Iglesia]. .

Con el fin de escapar de la responsabilidad canónica por haber violado el Secreto Pontificio, y esto varias veces, como lo afirma Cardenal Pietro Parolin, el Arzobispo Viganò tendría que demostrar que cometió solo perjurio aparente, no verdadero, debido a la necesidad suprema de proteger el daño al bonum commune ecclesiae, el bien común de la Iglesia.

 

En este testimonio, Viganò escribe:

Estas redes homosexuales, que ahora están muy extendidas en muchas diócesis, seminarios, órdenes religiosas, etc., actúan encubiertas por el secreto y recaen en el poder de los tentáculos del pulpo, y estrangulan a las víctimas inocentes y las vocaciones sacerdotales, y estrangulan a toda la Iglesia. … ¡Y cuántos otros pastores malvados Francisco sigue apoyando en su destrucción activa de la Iglesia! [énfasis en itálica del autor de este artículo]

Siempre que el Arzobispo Viganò pudiera probar la veracidad de lo anterior ante los jueces del Tribunal del Estado de la Ciudad del Vaticano o la Comisión de la Secretaría de Estado, competente para juzgar los presuntos delitos por los cuales podría ser procesado, el ex Embajador -Viganò- tiene una muy buena oportunidad, al menos teóricamente, de poder escapar del castigo por haber arriesgado todo, incluida su propia salvación espiritual, en defensa del bien común de la Iglesia.

 

Fuentehttps://www.churchmilitant.com/news/article/pontifical-secrecy-was-vigano-authorized-to-break-it

 

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