Ella vino como de ninguna parte, al final de nuestro viaje.
Rosa Emilia Rothenberg

 

Si bien es cierto que el Feminismo nació del enojo, de la rabia contenida y de la suma de llagas históricas femeninas, que necesitaban ser visitadas y nombradas, para luego generar espacios de trabajo personal y comunitario a favor de la liberación de las mujeres; también es cierto que, en la profundidad de su ADN, no todos los filamentos que lo conforman han resonado -ni resuenan- con los ideales emancipatorios y de igualdad en los que se supone que se sostiene este movimiento político.

Ante las preguntas: ¿Qué es la igualdad? y ¿de qué y para qué quieren liberarse las mujeres? , aparece un caleidoscopio de respuestas, propuestas y concreciones que van desde lo más coherente y posible, hasta la más ridícula de las mascaradas de lo ilógico… que, en consonancia con la feliz aceptación social del supositorio de lo políticamente correcto y de la inoculación de la hipersusceptibilidad intelectual y emocional, han allanado el camino de la mentirocracia y erosionado los puentes hacia la libertad humana.

 

A la par de la atomización del Feminismo, pareciera que todos ellos -los Feminismos-, en la multiplicidad de sus ramificaciones, aún compartieran la causa común de la lucha por el derecho de las mujeres a tener derechos. Sin embargo, la radicalización cada vez más exacerbada de algunos de sus posicionamientos, no deja de ser el resultado de la inducción estratégica por parte de las élites del poder, para garantizar una sustanciosa infantería de feministas, que les sea de utilidad en los distintos frentes de batalla dentro del ajedrez mundial.

Fue mucho lo que perdieron los grupos feministas que solían autogestionarse y mantener una postura crítica ante las políticas gubernamentales, cuando, en su afán por apropiarse del espacio público, con el tiempo terminaron por convertirse en sujetos y en agentes de políticas de domesticación, a través de lo que hoy conocemos como Feminismo Institucional.

 

Este «feminismo», quizás uno de los más sometedores y sometidos, disfrazado de gestos y palabras aparentemente sororales, y apropiándose de la frase lo personal es público y lo personal es politico, lanza el permanente anzuelo del financiamiento de proyectos -intencionalmente acotados en temáticas y metodologías-, así como la asignación de puestos en la administración pública o privada,  que garanticen que las oscuras agendas globalizadoras, se cumplan al pie de la letra.

Dichos fondeos -ajenos a toda gratuidad-  a la par que han articulado alianzas positivas, también han coaccionado complicidades -tácitas o explícitas- que se contraponen a los principios feministas más fundamentales.

Y así ha sido que al grito violeta de ¡Viva la inclusión!, el epitelio de muchas feministas, sometidas a los mandatos de Soros y Cía., amplió el diámetro de sus poros de manera particularmente disímil, haciendo nacer al que yo llamo Feminismo Discrecional.

Y henos aquí frente a hechos de exclusión e inclusión selectiva, que ponen de manifiesto la incongruencia y/o la colusión, que ya sea por fanatismo, inconsciencia o ceguera deliberada, urgen ser confrontados, revisados y no deconstruídos, sino demolidos.

Por ejemplo:

Las feministas se coluden con la pederastia,  la violencia contra las mujeres; la homo, lesbo y transfobia, cada vez que ignoran, soslayan o invisibilizan a la ley más heteronormativa, falocéntrica y opresora que existe en la actualidad: la Sharía 

 

 

 

«La ley Sharía es razonable y cuando la lees con detenimiento, tiene sentido. La gente sólo conoce lo básico.» Linda Sarsour, activista feminista en EEUU, co-organizadora de la Marcha de las Mujeres.

 

 

 

– Se vuelven incongruentes y pierden credibilidad cuando afirman que la Ley Sharía y el Feminismo pueden coexistir.

– Se coluden con el patriarcado al que tanto critican, cuando en su ardid multiculturalista y en un distorsionado respeto por los «usos y costumbres«, hacen de la vista gorda ante el altísimo porcentaje de violaciones y asesinatos de niñas y mujeres por parte de inmigrantes. Por ejemplo, del 94% en Suecia, quien preciándose de tener el primer gabinete feminista del mundo, no ha hecho nada por defender a sus mujeres. (En FinladiaDinamarcaAlemania  y otros países, el horror es similar y está siendo ocultado.  (Aunque es del 2015, vale la pena echar ojo a este texto.)

–  Las feministas se coluden con la mafia farmacéutica y con el negocio millonario del tráfico de órganos de los abortados, a través de la promoción y el apoyo irrestricto a los Derechos Sexuales y Reproductivos. 

–  Se coluden con el fraude millonario del calentamiento global,  cuando se niegan a documentarse más allá de la falsa data en la que se sustenta este negocio. (Audio y lista de enlaces interesantes, en la zona de comentarios de este soundcloud)

– Se coluden con la objetivación de los cuerpos humanos, cuando no adoptan una postura crítica, y apoyan incondicionalmente a los vientres de alquiler, promovida por la red mundial de trata de personas, de menores y de órganos.(Hay las que se oponen, pero muchísimas no lo hacen)

– Se convierten en agentes de la cultura del odio cuando ejercen violencia verbal y/o física en contra de los varones, y aun en contra de bebés y niños, cuando afirman que todos ellos son violadores potenciales (abundan los ejemplos en redes sociales, uno de ellos es Malena Pichot).  Actitudes, palabras, contextos y hechos, que atestiguamos cada vez con mayor frecuencia, y que entran dentro de la categoría de la androfobia, la misandria y el androcidio. 

La debilísima respuesta feminista ante el hecho de que, en abril de 2017, Arabia Saudita fue electa para la Comisión de la ONU sobre el Estatus de la Mujer… -a la par de otros nombramientos que aquí se describen– cuando es bien sabido que ese país tiene uno de los peores registros mundiales en cuanto a la violencia contra las mujeres,  es mucho más elocuente que la suma de arengas y pancartas que han acompañado a todas sus marchas sobre la faz de la Tierra.

 

Si se pretende balancear el desequilibrio que la exagerada atención que el Feminismo Discrecional ha dado a la esfera pública, pero sobre todo, si está en su interés mudarse a una lógica de congruencia y autenticidad, es indispensable que las feministas vuelvan a la esfera privada, para reabrir espacios de interiorización y de autoconciencia.

Por ello:

1. Es prioritario detener y/o ralentizar el paso, a través de la meditación,  para resignificar la propuesta de La habitación propia de Virginia Woolf.

2. Prima ejercer constantemente la honesta y puntillosa autocrítica, el hilado lógico en los argumentos y disponer la voluntad  para encarar a la cultura patriarcal y al machismo internalizados.

3. Urge atender a las propias heridas y simultaneamente renunciar al uso de la autovictimización crónica, como forma de ejercer el control y el poder femenino.

De últimas -para mis contemporáneas y para mí- queda el deber moral de responder honestamente a la pregunta:

¿Cuánta de la furia y de las violencias que manifiestan las nuevas generaciones de feministas radicalizadas, es la herencia que les dejamos, al no haber atendido y concluído responsablemente las tareas de autoconciencia y evolución personal, que en su momento a nosotras nos tocaba encarar?

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1. Sobre la Violencia Sexual en Suecia

2. Lista de agresiones sexuales, a manos de inmigrantes, en Europa.
https://twitter.com/xiomirb/status/961262144296767489https://twitter.com/xiomirb/status/961262144296767489

3. Violencia Sexual en Alemania.

¡Gracias Xiomara Ramírez!

4. Sobre el matrimonio infantil musulmán, en Europa 
https://www.youtube.com/watch?v=G83bzeWTlhA 

 

 

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