Podrás estar más o menos de acuerdo con las reflexiones que nos regala Juan Soto Ivars en El Confidencial y en El Periódico, pero si algo me gusta de este periodista y escritor, es su pensamiento libre.

Nunca dice algo por agradar, no es políticamente correcto, y no se casa con ninguna causa si su defensa sobrepasa las líneas del sentido común. Siempre leo sus reflexiones para enriquecer mi criterio, aunque no esté siempre de acuerdo, nunca me deja indiferente.

Cuando Internet asomaba la cabeza en España allá por el 96, algunos pensábamos que sería una revolución en la mejora del criterio social, le llamábamos la ‘democratización de la información’. Ilusos, creíamos que tener acceso a tanta información y a diferentes opiniones, mejoraría y enriquecería el criterio de todos. ¿Ha sido así? Rotundamente no.

Hay TANTA información, que el fenómeno que vivimos hoy en día es el contrario al que esperábamos, pareciera que las personas primero eligen su juicio sin reflexión, y después sólo beben de la Fuente que les facilita ese agua que les gusta, primero el juicio, después la lectura que justifique mi juicio, y esto facilita sobremanera radicalismos de todo tipo.

Juan Soto lo sabe bien, es buen conocedor de los males de la Sociedad española y las Redes Sociales, nos regaló a todos el término ‘Poscensura’ en su gran éxito ‘Arden las redes’. Ha recibido el Premio Tormenta al mejor autor revelación en 2012 por Siberia, y el premio al Ateneo joven de Sevilla de novela en 2013 por ‘Ajedrez para un detective novato’.

Fue capaz de escribir un mensaje cifrado en un artículo en ‘El pais’ llamando tirano a Cebrián, y hoy he tenido el placer de entrevistarlo para el blog Disidencias, nos ha dejado también un mensaje cifrado en la entrevista, pero sólo podrás descifrarlo si prestas mucha atención. PIENSA:

¿Qué es la poscensura?

La poscensura es un tipo nuevo de censura horizontal, y no vertical, como solía ser. Es la censura que activamos unos y otros a través de las redes sociales, persiguiendo al disidente y clamando por su silencio.

¿Qué te llevó a escribir ‘Arden las redes’?

El clima de poscensura no había sido descrito puntillosamente. Se escribía sobre ello de manera brumosa, en artículos dispersos, y pensé que vendría bien ordenar un poco el fenómeno y ponerle nombre.

¿Qué caso de ataque viral en redes sociales fue el primero en llamar tu atención?

Yo viví aquella noche espantosa del linchamiento a Justine Sacco pegado al ordenador, actualizando Twitter sin parar, y preguntándome cómo era posible que de pronto los supuestos buenos fueran tan hijos de puta.

¿Cómo llegan a afectar estos ataques a las víctimas?

Las víctimas de un linchamiento se sienten solas y aturdidas. Una de las cosas más terribles para ellas es que casi nadie se atreve a defenderlos en público, por miedo a que los ataquen también. Se sienten odiados, repudiados. Pierden el sueño y las ganas de comer. A veces pierden el empleo.

¿Está sobrevalorado ser políticamente correcto?

No es que esté sobrevalorado, es que desde cierta izquierda se propone como solución a las lacras como el machismo o el racismo. Pero 30 años de corrección política en EEUU han dado con Trump en la Casa Blanca, así que el método no funciona.

¿Crees que los personajes públicos se sienten censurados por los movimientos activistas en redes sociales?

No es que lo crea, es que lo sé. He hablado con auténticos figurones, con gente que tú pensarías que está por encima del bien y del mal, y muchos están acojonados de que un puñado de niñatos los acuse en las redes sociales. Hay una autocensura muy peligrosa y muy poderosa. Yo creo que los propios activistas no son conscientes del poder que tienen, porque si lo fueran tendrían que usarlo con más responsabilidad.

¿Qué opinas de que el gobierno quiera prohibir el anonimato en redes sociales?

Hay un gobierno que ya lo ha hecho: el de la República Popular China. Todo un modelo a seguir en libertad de expresión, ¿verdad?

¿Crees que puede existir relación entre la radicalización de la defensa de una causa, con que haya personas que viven de ello?

Son hechos consecutivos: las víctimas de cualquier tipo de opresión deben exagerar el peso de esta opresión para llegar a los medios. Actualmente estamos metidos en un proceso de distorsión de la realidad, en el que hasta los investigadores serios tienen problemas al destapar ciertas imprecisiones en los análisis panfletarios que lo petan en la prensa y las redes. Hablo de líneas de investigación cerradas por peligro a un linchamiento.

¿Y bueno…. has ligado en las redes?

Claro que sí. Cuando empezó Facebook, allí nos sentíamos muy libres y era un buen sitio para ligar. He conocido a varias de mis novias a través de Facebook.

Por último:

Un consejo para aquellos que se atreven a ser disidentes en las redes.

Que sean valientes, porque nos hace muchísima falta gente disidente. El gregarismo es vomitivo. Pero hay que tener cuidado también con el gregarismo al que conduce sentirse parte de la minoría con sentido común. Hay tantos tipos de ceguera como grupos de consenso.

Y otro más general para la gente joven que comienza a usarlas.

Muchísimo cuidado: nuestra memoria es finita y olvidamos las cosas que decimos, pero las redes, salvo Snapchat, son muy rencorosas. Que le pregunten si no al concejal Guillermo Zapata.

 

Esta entrada tiene 2 comentarios

  1. «Cuando Internet asomaba la cabeza en España allá por el 96, algunos pensábamos que sería una revolución en la mejora del criterio social, le llamábamos la ‘democratización de la información’. Ilusos, creíamos que tener acceso a tanta información y a diferentes opiniones, mejoraría y enriquecería el criterio de todos.» Yo tambien fui de esos ilusos jajaja…
    Cual es el mensaje?? Esta muy bien cifrado! XD

  2. Decir que treinta años de «lo políticamente correcto» ha llevado a Trump a La Casa Blanca es como decir que, yo que sé, después de tantos años de paz en centroeuropa, ya viene haciendo falta una guerra.

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