A pesar de su apretada agenda, María Blanco, doctora en Ciencias Económicas y Empresariales, investigadora y autora de Afrodita desenmascarada, una defensa del feminismo liberal, ha concedido una entrevista para DISIDENCIAS.
Te consideras feminista liberal y eres un referente para muchas, ¿Por qué? ¿Podrías explicarnos esa definición?
 Nunca he sentido la necesidad de definirme como feminista porque el pensamiento libertario parte de la base de que todos somos iguales ante la ley, de que no se legisla la moral, y a nadie le interesa lo que cada cual haga en su vida privada, y promueve la tolerancia. Así que la reclamación de que las mujeres que quieran estar en el mercado laboral, ocupar la tarea que deseen siempre que estén preparadas para ello, etc., era lo más natural. Igual que la libertad sexual de gays, lesbianas, transexuales, etc., el pensamiento libertario presupone la tolerancia, entiendas o no las mil y una maneras de vivir de cada cual. Ha sido hace un par de años cuando me he sentido empujada a reclamar el papel del feminismo libertario, es decir, de la defensa de la libertad asociada a la responsabilidad individual enfocada también hacia los problemas que las mujeres aún padecemos en ésta y en otras sociedades. Y la razón ha sido la tiranía del monopolio ideológico al que parte de la izquierda más radical y excluyente pretende someternos a todos, a las demás mujeres y a los hombres.
¿Qué es para ti ser disidente? ¿consideras que lo eres?
Nunca me he planteado si soy disidente. Creo en el pensamiento libre, en la interpretación individual y en la sana discusión y contrastación de ideas. Pero respecto al feminismo que se ha generalizado que es inculpatorio y excluyente sí me declaro disidente. También me siento muy aparte de quienes niegan los problemas de machismo que por desgracia siguen existiendo. Y soy disidente también de quienes sacan partido de la miseria ajena, de los problemas de los otros, etc, y que buscan poder o notoriedad nada más a costa de las mujeres. Y a veces son otras mujeres, igual que a veces las machistas son también ellas.
¿Qué piensas de aquellas personas que desea creer en una igualdad hombre mujer no se consideran feministas o no quieren adoptar esa palabra?
No soy nominalista, creo que vivimos un tiempo en el que le damos más importancia a la etiqueta que al contenido. Me cuesta mucho definirme incluso como libertaria, porque simpatizo con las ideas anarquista de mercado, pero sé que vivimos en el mundo que vivimos. Yo creo que nos definen los hechos, los actos, no las palabras, ni las etiquetas.
¿Por qué Ayn Rand?
No estoy al 100% a favor de todo lo que dijo Ayn Rand, soy crítica también con ella. Pero era una mujer pobre, emigrante, que alzó una voz y fue escuchada, y expresó en sus novelas un ideal que aún engancha. Y la frase que define mi perfil de twitter describe bastante bien parte de mi filosofía de vida: no vivir a costa de nadie.
Entre los disidentes que conforman tanto los redactores de este blog como sus lectores hay mucha gente joven ¿qué les aconsejarías?
La gente joven tiene la obligación de echarnos a patadas a los de mi generación y revolver el status quo. Para ello es imprescindible apreciar la independencia económica más que la versión del iPhone, y la creatividad más que el número de followers. Aconsejo leer sin prejuicios, ser consecuente con lo que se piensa, no dejarse cegar por gurús, no querer ser otra persona más que tú mismo, y aprender de los ancianos del lugar, esos que han trabajado día a día sin robar a nadie.
¿Qué proyectos relacionados con el feminismo tienes entre manos?
No tengo proyectos relacionados con el feminismo porque en realidad me dedico al pensamiento económico, a la docencia y a la investigación en otros temas. Pero me han llamado de la Universidad de Valencia y la de Córdoba para hablar de la crisis del feminismo y de otros posibles feminismos. Yo solo espero haber puesto mi granito de arena. En México, por ejemplo, sí he participado en un desayuno privado dentro de una corporación empresarial para hacer valer el liderazgo femenino, sin coacción, sin transgredir la toma de decisiones privada, simplemente poniendo en valor lo que las mujeres mexicanas pueden aportar. Cuando vas a otros países te das cuenta de lo privilegiadas que somos en España y hasta qué punto el problema principal no es el porcentaje de mujeres que hacen esto o lo otro porque en esos otros países los problemas son mucho más alarmantes, son problemas de seguridad física, entre otros.
¿Qué tres libros recomendarías a los lectores? ¿Por qué?
Siempre recomiendo a Camille Paglia (Sexual Personae y Vamps and Tramps) y a Wendy McElroy (el último es Rape Culture Hysteria pero tiene varios sobre el origen libertario del feminismo en los siglos XIX y XX, la pornografía y sobre la corrección política sexual).
¿Una película que refleje para ti a una mujer fuerte de verdad?
Es muy difícil elegir una. Mujeres de verdad son las que capean el temporal de las convenciones y hacen lo posible para mejorar la situación de sus hijas y nietas. También lo son las mujeres que mueren luchando por la libertad. La Teniente O’Neil, sería un buen ejemplo. Kill Bill, Celie de El Color Púrpura, y sobre todo, las mujeres de Tomates Verdes Fritos, cada una de ellas a su manera.
Aquí su libro que es de lectura obligada: Afrodita desenmascarada, una defensa del feminismo liberal, es un ensayo en defensa de dicho feminismo: el que está en contra las políticas de género, el victimismo y las ‘tuitstars’, a favor del porno, el capitalismo y el aborto.
María Blanco en Twitter: @Godivaciones

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