Mucho se habló de este filme luego de su estreno en festivales y la crítica especializada la alabó catalogándola como una mezcla adecuada de crítica racial post-Obama o en la era Trump (dependiendo de si la persona en cuestión extrañaba más al ex primer presidente negro o le tenía un odio irracional al nuevo presidente elegido por voto popular) y thriller psicológico. Rotten Tomatoes, la web que compila todas las críticas cinematográficas que recibe una película en cuestión, le otorgó su certificado de frescura con una calificación del 99%, más un 87% de aprobación de la audiencia general. Ahora bien, ¿es realmente una crítica racial? ¿Genera un suspenso psicológico comparable con Psicosis o El silencio de los inocentes? ¿Mereció tantas alabanzas, tal calificación de la web del tomate y llevarse el Oscar a Guión Original?

No. Casi. Ni que fuera Raw.

En primera, es el personaje de Chris, interpretado por Daniel Kaluuya, un hombre negro quien se siente incómodo ante la idea de pasar un fin de semana en casa de los padres de su novia blanca, Rose, bajo la piel de Allison Williams, en el sur de EE.UU., zona geográfica donde se siguió llevando a cabo la esclavitud aún después de que esta se derogó.

Los padres de la novia, quienes no estaban al tanto de su raza, lo tratan bien en un principio, despilfarrando un par de comentarios que buscan que percibamos como racistas, aunque quienes hayamos pasado por una situación semejante bien sabemos que no siempre somos nosotros, la pareja invitada, quienes metemos la pata. Los anfitriones pueden llegar a ofenderte sin querer con comentarios respecto de tu aspecto físico, tu inclinación política, religiosa o ateísmo; tu situación laboral y académica; y también a terceros como tus padres o hermanos si indagan acerca de ellos. Es una de las pocas situaciones que puede acarrear más estrés que una entrevista laboral.

Previamente, un policía blanco auxilia a la pareja luego de un incidente automovilístico con un venado en la autopista camino a la residencia (recurso utilizado hasta el hartazgo, de vez en cuando lo cambian por un caballo o un oso), y después de pedir el carnet de conducir de la joven, pide el de Chris, quien no conducía. Rose se lo discute, el policía insiste, Rose lo acusa indirectamente de racista y el policía se retira. Fin del primer planteo de racismo que no es tal.

Ante una situación semejante, en la vida real, un policía nunca puede estar seguro de que quien dice ser el conductor de verdad lo ser. Se siguen dando casos de personas que encubren al verdadero conductor que se encuentra alcoholizado, leve o gravemente, bajo efecto de las drogas, o que se excedió de la velocidad permitida. Es cuestión de protocolo policial, no de discriminación.


Se suceden varias situaciones que nos quieren hacer percibir como racismo, como el hecho de que la familia tenga empleados negros con vestimentas típicas de los años ’50, cuando en realidad, se percibe el llamado racismo invertido; la estigmatización de la raza blanca como personas que no le pueden rehuir a su genética esclavista y opresora e innovan buscando implantar sus cerebros en los cráneos de los negros para hacer uso de sus virtudes, como la resistencia de la piel, la virilidad masculina, la destreza física, su fuerza y la percepción fotográfica, en el caso del protagonista, disputándose al invitado en una subasta silenciosa cuya escena está bien hecha. Por lo tanto, técnicamente, podría decirse que este film alaba a la raza negra, y es el propio Chris quien la discrimina al decir que un negro no se comporta como un blanco: sonriente, formal y educado.

 

Definitivamente su director nunca vio una actuación de Morgan Freeman. No encontré ninguna mención de esto en ninguna crítica, casi todas parecen copia y pega, y no parece molestarles que todos los personajes blancos sean representados como villanos, tal como suelen ser representados los rusos, árabes, mexicanos, chinos, japoneses, negros, indúes…
Get Out no genera terror psicológico sino más bien, una buena carga de suspenso y la ya mencionada incomodidad durante los primeros cuarenta minutos, hasta que Chris descubre las fotografías de todos los hombres negros que Rose ha llevado a su casa. A partir de entonces declina durante otros diez o quince minutos, hasta el escape exitoso de Chris con la muerte de todos los personajes secundarios, a excepción del oficial aeroportuario negro amigo del protagonista que llega para salvarlo en el momento oportuno. Los personajes siguen siendo estereotipados, no solo el amigo de Chris, que corresponde al comic relief, o alivio cómico, sino también el hermano con tendencias psicópatas que hace mención de la anécdota vergonzosa de la novia; la novia que hace lo que está en sus manos para defender y relajar a su chico; el padre que trata de simpatizar con el yerno; la madre que parece tener una posición neutral y lo hipnotiza de madrugada con un juego de té parecido al que tengo en casa, generando uno de los pocos aciertos del filme: el abismo. Le siguen la carga de tensión, suspenso e incomodidad; la música que se escucha en los créditos iniciales y al finalizar el largometraje; las locaciones y el montaje. Es el tipo de película que te perturba en su momento, pero que al debatir acerca de la misma, llegas a la conclusión de que tampoco se merece destronar a It como el film de terror del año.

Es obvio que recibió su nominación y premio de los Oscar por ser políticamente correcta, al igual que tantas otras. *cof, cof* La forma del agua *cof,cof*. Como guión original, tiene un pequeño gran bache: el trauma infantil de Chris respecto a haber abandonado a su madre luego de un accidente de auto y encerrado en su cuarto a mirar la televisión.

Si se hubiese tratado de un caso de violencia doméstica donde su padre se suicide luego de asesinar a su madre, y el
pequeño Chris, en estado de shock, fuera a encerrarse en su habitación con la tele encendida, mirándola sin ver, le
habría aportado una buena carga dramática y logrado conmover al espectador, pero lo del accidente no termina de ser
convincente, o será que yo tengo menos empatía que una piedra desde que tomé mi primer curso de guión.

@AiluGenio

Ailu GeniusGET

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  1. Las razas humanas no existen. Es un concepto científico atrasado, de hace un siglo, cuando la influencia tóxica del darwinismo se dejaba sentir con más fuerza en la cultura occidental. Por desgracia, somos el último homínido, pero a cambio tenemos una diversidad genética y personal muy valiosa que debemos preservar, en primer lugar recordando que no somos smartphones, clasificables en generaciones, modelos y colores. No hay razas porque cada persona porta un legado genético y cultural valioso que ninguna clasificación racial reconoce.

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