En un futuro artículo espero poder exponer de forma más amplia y detallada el porqué de mi oposición a los “enfoques” que se le dan a las diferentes materias. En especial a la historia. Me parece importante, sin embargo, hablar de algo que paulatinamente invade el mundo del conocimiento; la reelaboración del conocimiento desde nuevas ópticas: en este caso la lente feminista.

Tal y como ya he advertido, mi objetivo es más amplio y preferiría poder, en un artículo aparte, desplegar una cierta crítica a los estudios de carácter Social, Materialista, Marxista, etc. de materiales que generamos y con los que trabajamos las humanidades. Pero me parecía interesante hacer esta avanzadilla.

 

Más de un par de publicaciones me han llamado la atención desde que hace un año y pico, que es tiempo que llevo metido en el mundo del Feminismo; la constante voluntad de oposición entre:

  • Afirmar que a la mujer no se la ha permitido acceder a puestos de relevancia a lo largo de la historia.
  • Reivindicar la presencia de la mujer en puestos de relevancia a lo largo de la historia.

 

Me parece una aberrante contradicción. Pero con la finalidad de cumplir con el segundo propósito se ha generada una respetable literatura; en esencia las dos lecturas que más me han llamado la atención han sido:

  1. FEDERICI, Silvia (2010). Calibán y la Bruja, mujeres, cuerpo y acumulación originaria. Madrid: traficantes de sueños. 372 p.
  2. STOLKE, VerenaLa mujer es puro cuento: la cultura del género. Rev. Estud. Fem. [online]. 2004, vol.12, n.2, pp.77-105. ISSN 0104-026X.  http://www.scielo.br/pdf/ref/v12n2/23961.pdf

 

La primera lectura requiere de un artículo entero de por sí, pero podemos fácilmente hablar de cómo se ha obviado toda una amplia historia de las herejías, optando por la reducción de este mundo a la Caza de Brujas. Este hecho fue (y aun es, a día de hoy, en algunas regiones) un acontecimiento totalmente detestable, pero en historia [creo yo] uno no se puede permitir sensibilidades. La tarea de un profesional es la de reconstruir hechos, no emociones, para esto mejor léanse Cartas personales, Poemarios o cualquier material donde quepa tal tipo de descripciones. Podemos percibir toda esta obra como una sutil máquina de indignación, que se dedica a idealizar un periodo determinado con fórmulas del tipo: Muchas bondades de la época + aunque hay que reconocer + una nimiedad de crudezas.

Pero, tal y como he dicho esto que aquí digo, no puede ser nada más que una opinión hasta que aporte pruebas fiables a lo expuesto.

 

En la segunda lectura, a la cual también aspiro dedicar una entrada en este blog, se comete una falta verdaderamente minúscula, pero que aspiro a que me sirva de ejemplo. Piénsese en qué pasaría si esta tendencia se extendiera.

En la página 79, encontramos en el último párrafo, antes de empezar un nuevo apartado, la siguiente afirmación:

Pero la “pequeña diferencia” – como Alice Schwarzer ironizó la diferencia entre mujeres y hombres en los años 1960s – y sus grandes consecuencias socio-políticas, brillaron, no obstante, por su ausencia en todas las tradiciones antropológicas.

Dentro de la plaga de temas que evita a toda costa Stolke, y de las contradicciones que encontramos dentro del artículo[1], aquí presenciamos un sutil maquillaje de datos. El artículo es de gran calidad y de amplia reflexión para su brevedad[2], esto hace necesaria una constante referenciación a otros autores. Esto es algo muy exigido en los círculos académicos, pues la mayor cantidad y calidad de referencias permite, en cierto modo, regular la calidad del artículo en sí. Previo a este fragmento la autora menciona a dos Grandes; Durkheim y Mauss. Es por esto que, en una primera lectura (lo que a mí me sucedió), se pasa por alto esta falta; es habitual que en las primeras lecturas no tendamos a prestar atención a lo que parece una mera curiosidad, en un artículo de cierta densidad.

 

Yo estaba releyendo en paralelo el primer volumen de Las máscaras de Dios, de Campbell[3]; y ahí curiosamente se empleaba el concepto de La petite différence, en la página 117. Esta obra fue publicada por primera vez en 1959; pero esta obra implicó un esfuerzo prolongado de 12 años de trabajo a Joseph Campbell[4]; de lo cual podríamos deducir que ya existía en la década de los 50, este concepto para hacer alusión a la diferenciación biológica de los sexos.

Lo fundamental de esto, que no debería ir más allá de un pequeño toque de atención de carácter formal a Verena Stolcke por un error anecdótico, es la feminización de un dato. No se habla aquí de una interpretación, se habla del origen de un término con un carácter y uso específico: la diferencia de sexos. Por lo que, la autora de este artículo, ha optado por apropiar el uso de este concepto a la fundadora de la famosa revista EMMA. Ante todo, ya me parece de por sí difícil localizar un principio para el uso o no de este concepto (al parecer de origen francés), pero la cuestión subyacente es ¿qué pasaría si se empezara a hacer esto con todos los datos?

 

Pese a que esto pueda parecer casi de lunático, es una verdad que aquellos que trabajamos con información de este tipo nos hemos planteado en algún momento esta cuestión sobre la fiabilidad de los materiales.

Es célebre la afirmación de Winston Churchill de “la historia la escriben los vencedores”. ¿Cuantos vencedores ha habido a lo largo de la historia que falsificaran la información? Esto no es un imposible. Es algo de lo que ya divertía en los años “60 el historiador español Luis Pericot García, quien decía que había que tener cuidado con las fuentes de trabajo del historiador, “pues con frecuencia los documentos escritos ocultan o falsean la verdad.”[5]. Un claro ejemplo de esto es el Imperio Chino, pues “Era habitual que una nueva dinastía destruyera los documentos de su predecesora en cuanto completaba su propia historia dinástica oficial.”[6].

 

La cuestión es ¿hasta qué punto se está revelando el verdadero papel de la mujer en la historia, y hasta qué punto se idealiza/maquilla?

Creo que, a lo largo de la historia, ha habido muchas mujeres importantes que deben ser conocidas; yo procuro conocer la Revolución Rusa e intento introducir la verdad del papel de la mujer en la misma (en lo absoluto menospreciable), pero puedo asegurar que nunca voy a feminizar ni las fuentes (lo cual tiende a suceder en los artículos feministas[7]), ni los hechos en sí. Hay autoras de gran valor, que escriben sobre la Revolución Rusa, que deben ser mencionadas, pero no por ser mujeres: a su género debe sobreponerse, profesionalmente, la calidad irreprochable de su trabajo. Y si esto no lo ve el movimiento feminista, no van a ser sino nuevos Emperadores Chinos escribiendo su propia Historia Oficial.

 

Finalmente, me parece de gran relevancia advertir que el feminismo se está preocupando por las mujeres de la modernidad y postmodernidad, pero entre Christine de Pizan e Hipatia de Alejandría[8] veo un gran vacío que no interesa llenar, pues no es vendible. La liberalización de este movimiento resulta decepcionante junto al de otros, como el Comunista o el LGTBI+ (oro rosa), que se han dedicado a crear lobbies antes que a producir reformas.

La profesionalidad sí que está reñida con las ideología, pues en una fiel exposición de hechos no tiene cabida ni Feminismo, ni Anti-feminismo, ni Especismo, ni Anti-especismo, ni Comunismo, ni Anarquismo, ni Liberalismo, etc.[9]

 

Lo que ha incitado esta reflexión ha sido la publicación, por parte de PlayGround, del vídeo titulado: Una discoteca, decenas de mujeres… y Wikipedia. Descubre qué es una «editatona».[10] En la entradilla del pequeño reportaje se puede leer la consigna “Como feminizar la Wikipedia”. Muchas cosas se podrían decir de esta empresa[11], pero la verdad es que no es la única, y se suma al carrusel de las nuevas reivindicaciones ya tan en boga, y maximizadas por el famoseo de tercera[12] y las grandes galas difundidas/sesgadas por la pantalla[13] tonta[14].

 

Se puede añadir esta advertencia a otra páginas como Código Nuevo, Sin Filtros (pese a que esta es la más profesional), BuzzFeed LOLA entre otras menos masivas pero igualmente perjudiciales. Vale la pena destacar el trabajo de creadores feministas de contenido vario como bukku qui, Ayme Roman, UNED, o Quetzal. Otras fuentes con las que hay que ser cauto son La Contra TV, Fernando Diaz Villanueva o Agustín Laje, quienes en ciertas ocasiones, a mi aparecer, tienden al conservadurismo inmovilista, antes que a una cierta razonabilidad. A la mencionada Camille Paglia hay que añadir Alicia V. Rubio o, con un breve discurso, María Elvira Roca Barea[15].

 

Firmado: Buda.

 

 

REFERENCIAS:

[1] Más propias del feminismo que no tanto de la autora en sí, creo yo.

[2] Las contradicciones y otras faltas las considero propias del feminismo no de la autora en sí. Es por ello que no las considero faltas en el artículo en sí, el cual está plagado de referencia y reflexiones variadas y si bien no de gran lucidez sí que de interés para una introducción al feminismo.

[3] CAMPBELL, Joseph (2016[1959]). Las máscaras de Dios. Mitología primitiva. (Vol. I). Isabel Cardona (trad.). Girona: Ediciones Atalanta.

[4] “Cuando echo la vista atrás, hacia los doce satisfactorios años dedicados a este empeño […], encuentro que su principal resultado […] ha sido la confirmación de una idea que he mantenido larga y confiadamente”. CAMPBELL, Joseph. “Preámbulo. Conclusiones a la conclusión de Las máscaras de Dios”. En: Op. Cit. Pp. 17-22.

[5] PERICOT GARCIA, Luis (1965). “ANTIGÜEDAD. El hombre primitivo y los primitivos actuales”. En: POLIS Historia Universal. Barcelona: Editorial Vicens-Vives. 1965. Pp. 7-13. En esp. P. 10.

[6] OSTERHAMMEL, Jürgen. “Preservación del recuerdo y el conocimiento”. En: La transformación del mundo. Gonzalo García (Trad.). Barcelona: Editorial Planeta, 2015. Pp. 27-40. En esp. Pp. 28-29.

[7] En el artículo citado de Verena Stolcke únicamente se citan a 6 autores varones. Ciertamente esto es algo que se puede reprochar en sentido de exceso de cita a varones a la mayoría de obras de otros temas, la cuestión es ¿hasta qué punto las feministas tienden a la cita unidireccional y no dar cuenta de los múltiples puntos de vista? Al hablar de Judith Butler mismamente no habla de Camille Paglia la gran adversaria dentro del propio feminismo a la autora masivamente citada (probamente más que leída pues su planteamiento de la performativa del género me parece hasta cierto punto poco creíble); ¿podemos estar ante una nueva invisibilización de ciertas autoras dentro del propio Movimiento?  seria irónico cuanto menos e hilarante como mucho.

[8] Y aún más conocida por la reciente producción de Alejandro Amenábar, Agora, que por su “legado”, que se podría considerar que ella es su propio legado.

[9] Jesús G. Maestro coincide con esta idea aplicándola a su campo de dominio; la literatura: https://www.youtube.com/watch?v=04rv3jOa7yM&t=211s

[10] https://www.youtube.com/watch?v=ArlTSnc00OM

[11] Dross lo explica muy bien en un breve video: https://www.youtube.com/watch?v=wGkGVcj-9AE&t=310s

[12] El YouTuber Celopan hacía valientes afirmaciones respecto al feminismo, valientes y simples desde Twitter. https://twitter.com/CelopanYT/status/956992203938811904

[13] Tv; Móvil; Ordenador; otros que puedan ocurrirse.

[14] Piénsese en el caso de los Goya en España o los Oscar de los últimos dos o tres años, donde el Feminismo parece haber sido más protagonista que el cine mismo como advertía Arturo Valls en unas polémicas declaraciones, que le costaron algún que otro enfrentamiento (pacífico) con los Social Justice Warriors de los que ya advierte el YouTuber Quetzal en estos dos vídeos: https://www.youtube.com/watch?v=9K4CjFjQFR0 y https://www.youtube.com/watch?v=qZfDX8F0fB0 .

En cuanto a la invisibilización de ciertas mujeres se puede hablar claramente de la carta firmada por varias actrices francesas de renombre contra el puritanismo de las nuevas feministas (https://www.elpais.com.uy/mundo/artistas-francesas-critican-puritanismo-campana-acoso-feministas-responden.html ) o las burlas/criticas-irreflexivas hacia la octogenaria Angela Lansbury por parte de Jimmy Dore y su colaboradora (https://www.youtube.com/watch?v=wv24wkPQKqM&list=PLolpjK_sImUKCbMAFvw1P5DIEoppUCIwc&index=3&t=24s ).

[15] https://www.youtube.com/watch?v=cTt8IaTBNZ8

Esta entrada tiene 2 comentarios

  1. O sea, que Wikipedia fomenta el sesgo politico en sus articulos convocando a los seres mas fanaticos de la tierra: feministas.
    He colaborado muchas veces en esa enciclopedia supuestamente libre, y es casi imposible plasmar los puntos de vista conservadores sin ser inmediatamente censurado. Por poner un ejemplo, me han prohibido citar a Agustín Laje porque dicen que es un «conspiranoico». Y el artículo dedicado a su biografía ha sido borrado varias veces. Tambien llama la atencion que exista un Wikiproyecto dedicado al marxismo pero ninguno al conservadurismo o al libertarismo, que tienen tanta o mas importancia historica.

    https://es.wikipedia.org/wiki/Discusi%C3%B3n:Marxismo_cultural#Discusión_con_IPs

    1. Buenas;
      Wikipedia es una herramienta muy útil, y espero que ningún lector entienda que debe ser expulsada en su repertorio de fuentes.
      Los archivos que en ella encontramos son abundantísimos y de gran ayuda para una investigación superficial.
      Lo del marxismo se explica muy fácil: hasta los economistas liberales emplean términos marxistas como el de plusvalía (hay quien dirá que se puede encontrar otros orígenes, si, de rentan habían otros y no solo Ricardo y aun así le atribuimos a este una cierta autoría al respecto). A parte de esto el materialismo marxista es una herramienta de gran relevancia para la filosofía o, sin aspirar a tanto, comprender gran cantidad de conflictos que se producen.
      Los liberales en ese sentido escasean más, aun con el buen Miess, Friedman y tantos otros. Su trabajo no sirve para la filosofía de nada. Sirve para el análisis de mercado sin más.
      De igual modo tiene una criba hasta en cierto modo bastante exigente. Yo ya hace unos cuantos años que soy Wikipedista. Ha tomado un tono en cierto modo bastante progre; siendo directos:
      Cualquier crítica que quieras plasmar ha de ser sobre alguien que ya haya muerto hace muchos años. Y0o tengo la suerte de trabajar bastante con artículos de historia por lo cual ahí aún se es muy formal para muchas cosas, a menos que se te meta algún nacionalista en ciertas cosas. Pero materias como la antropología o la sociología no tienden a presentar las críticas que se formulan a ciertos autores. Yo intenté introducir una crítica a S. Federici por su trabajo y fu bombardeado literalmente.
      Creo que para un estudio en profundidad de cualquier materia nunca se debe usar ni Wikipedias ni nada de esto; fuentes originales sin más.
      Gracias por tu comentario. Por si te interesa escribí un artículo sobre la caza de brujas donde hablo sobre la mencionada S. Federici; por eso de que no se te haga aburrida la tarde: https://disidencias.net/disidente-semanal/sobre-el-5o-capitulo-de-caliban-y-la-bruja-de-s-federici-conclusion-del-autor/

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