Trabajo en el mundo creativo desde hace más de veinte años y les aseguro que en la “Igualdad” se reconocen todos los patrones y buenas prácticas que una buena marca ha de tener.

 

Quien vende esta marca vende injusticia, porque no somos iguales, ni las mujeres y los hombres, ni los listos y los tontos, ni los activos ingeniosos y los pasivos mediocres, ni los buenos y malos, por supuesto.

Alguien va vendiendo esta igualdad y es que además, se vende sola la muy perra, se vende sola porque complace al débil (y eso está bien), pero es que además complace al perezoso, al malo y al tonto, al que va con su pasaporte del “masmelomerezco” y que cree que por el mero hecho de vivir, haga lo que haga, tiene todos los derechos, así se lo tengan que quitar a los demás.

 

La igualdad es una bazofia, es humo, no significa nada, igualdad es que 4 = 4 y punto, sin embargo nos meten las dos patas por un calzón haciéndonos creer que R = 4, que no tengo nada contra la R ni contra el 4, pero es que no es una igualdad.

 

He conocido mujeres que eran capaces de romper el tarro antes de decir “¿cariño me lo abres?”.

En mi empresa, si una chica tiene el periodo y no se encuentra (aunque sea anímicamente) para estar en la ofi, se marcha a casa tranquilamente (que para eso nos dan la alegría de ser padres, y lo pago yo que me sale de las narices ser equitativo), y si hay que mover peso, la movemos los chicos, sin que ninguna piense que “menospreciamos su fuerza física…” (porque nos cuesta menos y punto), eso sí, se ríen cada vez que al agacharnos a coger un paquete se nos ve la hucha….

Nos están vendiendo que somos iguales y es mentira, ¡asumámoslo y tratemos de ayudarnos utilizando nuestras diferencias!

Desvestir un santo para vestir a otro.

¿Y si hablamos del dinero?, hablemos de la cara que se nos queda a casi 3,2 millones de autónomos cuando nos dicen que nuestros riñones tenemos que dar para vivir a ese que vemos salir a las 11 de la mañana tranquilamente a bajar al perrito, o a fumarse un peta, o simplemente ni sale de su casa (social, pagada por el estado, o sea, también nosotros), cuando nos levantamos a horas indecentes, nunca sabemos cuando salimos de trabajar y los fines de semana son “aquello de lo que muchos hablan” y vemos a nuestros hijos nada y menos.

 

Eso es muy injusto, pero también lo es cuando no son gandules, a lo mejor otro es un poco tonto, o no tiene iniciativa, o no tiene buenas ideas, ¿y qué? ¿Quién tiene la culpa?  ¿Por qué he de ha de ir mi dinero (de mi esfuerzo) a su bolsillo? ¿Dónde está su familia, sus primos…?. Pues yo también quiero, para estar todo el día matado a trabajar y que me lo quiten todo de impuestos prefiero pedir una paga, hacer cuatro chapuzas, en negro, y el resto del día a rascarme la barriga y que trabajen los demás.

 

Rozando la parodia.

Y no hablemos ya de lo ridículo que resultan frases como: “Aún tenemos que seguir trabajando para que nuestro partido sea un 50/50 de mujeres y hombres”. ¿Qué carajo es esto? Yo se lo diré: marketing puro. Habrá más mujeres o más hombres depende de sus capacidades, si acaso, la frase correcta sería: “Estamos buscando gente competente para nuestro partido” (por supuesto dando por hecho que da igual de que sexo).

 

El día que asumamos la realidad de que todos somos diferentes, empezaremos a construir una sociedad justa y ser más felices.

 

Una bazofia que parece no tener límites, que siembra el sentimiento de culpa, que azota quien en muchas ocasiones menos lo merece. Cuando oigan la palabra “igualdad” en los medios, escuchen bien, y sentirán el marketing con la suficiente nitidez para dejar de escuchar.

@MichaelFurro

Esta entrada tiene un comentario

  1. La palabra “igualdad ” es tramposa, prefiero la palabra “equidad” …me gusta mas

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