Acerca de la inmigración, leo en esta encuesta lo siguiente:

Creo que los políticos, desde su pecera particular, no se enteran de lo que piensa “la gente” que tanto les importa cada cuatro años. El 52% de los italianos dice que en Italia no se siente ya como en casa por haber tantos extranjeros viviendo allí. Lo mismo piensan el 47% de los franceses, el 44% de los alemanes o el 38% de los españoles.

En mi opinión hay que ayudar al prójimo (pero sin llegar a ser tonto, como explicaba en mi anterior artículo hablando de las ayudas sociales), integrar a los que vienen a trabajar, darles oportunidades, respetarles y valorarlos. Nos hacen un bien. Esto creo que es posible si el número de personas que llega es asumible. Y si el resto de la población local no se siente perjudicada por esa llegada. Si ocurre esto último, esa “bondad” y ese “refugees welcome” que queda tan bonito en las pancartas (eso si; con el dinero de los demás, el “público”, que ya sabemos que no es de nadie) tan políticamente correcto acaba tornándose en xenofobia. Los medios de comunicación toman partido por ciertas cosas y los políticos, para congraciarse con ellos, hacen lo que les “sugieren” y nos meten en ciertos líos. En el siguiente vínculo lees lo que escribí sobre Siria y los refugiados.

 

Siempre he sostenido que la verdadera amabilidad (¡que evita precisamente la xenofobia futura!) para con los inmigrantes pasaba por acogerles lentamente, para que diera tiempo a integrarles. Y preferiblemente a hispanos, que al fin y al cabo son más fáciles de integrar al compartir con ellos lengua, cultura e historia. Es evidente que casi nadie se queja de los inmigrantes norteamericanos, ingleses, alemanes, franceses o suizos. Esos nos parecen estupendos, pues normalmente vienen a gastar y por ello a aportar al Sistema.

La «moda» de incentivar que vengan de toda Africa y Asia, llamarles, prometerles casa, comida y/o sueldo (o ayudas) no es bueno ni sostenible. En realidad sólo incentiva el tráfico de seres humanos. Que eso está pasando se puede ver en este interesante vídeo de la organización Gefira.

Ahí, estos analistas muestran cómo las ONG’s (en inglés NGO’s) están activamente recogiendo a inmigrantes en Libia para llevarlos directamente a los barcos de rescate italianos o a los puertos italianos. Del vídeo se deduce, a través del seguimiento por satélite de los barcos de esas ONG’s, que están yendo a por inmigrantes y trayéndolos a Europa.

La motivación de las ONG’s puede ser múltiple:

1) “buenismo«: la gente que trabaja en esas organizaciones quiere “salvar a todo el mundo” y quieren traerse a toda Africa a Europa, por supuesto que a costa de todos.

—> en realidad no hacen ningún favor. Fomentan la emigración, desincentivan el trabajo local y la inversión allí. Es físicamente imposible traer a todos. Pero llamarles y traerles hará que un día nos veamos sobrepasados. Se fomenta el populismo, la compra de esos votos (cuando votan) y eso acaba enfadando a los “locales” que se echan en manos de los populistas de uno u otro extremo.

En este otro vídeo se explica muy gráficamente que no se puede acoger a todo el mundo.

 

2) defensa de su “modelo de negocio”: las ONG’s hace tiempo que en su mayoría dejaron de ser lo que eran (ayuda desinteresada y por amor al prójimo) para pasar a ser una forma de vida de los empleados y directivos de las mismas. Se han cargado de gastos fijos, oficinas, alquileres, viajes, etc. Se han creado por cientos en las órbitas de los partidos políticos y no me extrañaría que participaran en la financiación de los mismos (aunque por supuesto no tengo pruebas, pero es algo que investigaría), se les regalan ingentes cantidades de dinero desde el poder político del estado central, CCAA, Ayuntamientos, etc sin que nadie se atreva a poner jamás en duda la bondad de la idea por el riesgo de aparecer como insolidario o egoísta y mucho me temo que nadie controla debidamente a posteriori cómo se usa ese dinero, si es sensato el nivel de sueldos, gastos de representación, viajes, etc. Como el dinero no es de nadie, pues se va regalando.

Y esas ONG’s cada vez se hacen mayores. Cuantos más “clientes” (inmigrantes, pobres, necesitados) tengan, más necesarias se hacen, más fondos recaudan y manejan, más pueden exigir, a más empleados (o amigos) pueden colocar, y mayors sueldos se pueden pagar. En realidad, se convierte en un modelo con unos incentivos perversos. No digo que los voluntarios no sean buenas personas y que en las ONG’s los haya (seguro que muchos) que vayan con buena voluntad y simplemente a ayudar a los demás. Digo que se han convertido en un fin en si mismo. Y que eso, es malo.

 

Ayudo bastante a algunas regularmente, de la Iglesia, que son de las que más me fío. Y ayudo en persona a alguna más con mi tiempo. En la calle me he parado en muchas ocasiones a hablar con los voluntarios de distintas ONG’s, para saber mejor lo que hacen y por qué hay tantos pidiendo que te hagas socio.

Te cuento una de las conversaciones que tuve hace un par de años. No sé si es representativa o no, pero me temo que si. Puedes hacer la prueba tú mismo. Era una chica con rastas, joven, simpática. Me abordó y la atendí. Dejé que me contara todo lo que hacía la ONG. Le dije que no quería ya más suscripciones mensuales, que tengo unas cuantas y que no me quería comprometer a más. Pero que si me gustaba lo que leyera de lo que me había dado y de su web, que podría hacer un donativo puntual. Me preguntó por la cuantía y le dije que no podía decirle sin haberme informado antes. Debió verme abierto a dar y me dijo que por favor la llamara si me decidía. Pero que no diera un donativo de golpe una vez, que «eso no se lo pagaban». Le dejé hablar… y me dijo que por favor repartiera la cantidad que pensara dar de golpe en una suscripción a seis meses y que luego la cancelara, que por eso si le pagaban (no recuerdo la cifra que me dijo, lo siento).

De pronto, no era tan “voluntaria”. Es un trabajo más. La ONG en cuestión paga al parecer a captadores. Cuando una va por la calle y es preguntado suele pensar que se trata de un amable y desinteresado voluntario que ofrece su escaso tiempo para tratar de ayudar a los demás en la forma en que puede. Y resulta que es un trabajo. Un comisionista.

Pues, la verdad, no me gusta la idea. Creo que no se está siendo honesto con los donantes. Y me parece mal. Pero se ve que les funciona. Luego, es posible que esas mismas ONG’s despotriquen del abuso de las multinacionales o de lo poco que pagan estas a su empleados etc. Pero están haciendo exactamente lo mismo, o peor, pues seguro que no están dados de alta al ser “voluntarios” y no “trabajadores” a destajo. Me parece muy mal. Pero nadie parece tener interés en investigarlo.

 

Por eso mismo estoy en contra del famoso 0,70% del Presupuesto en ayuda humanitaria. Me temo que una cifra tan grande, anual e incondicional es muy golosa para los amigos de lo ajeno. Antes, que cada uno dé en donativos ese 0,70% de su bolsillo y luego hablamos.

La solución a esto creo que es eliminar las ayudas a las ONG´s. Que se financien 100%, o al menos 70-80%, con fondos privados. Que sea «el mercado», que seamos los donantes los que supervisemos si creemos que el dinero que nos quitamos y damos generosamente a otros, llega o no a los beneficiarios. 

Lo mismo pienso de las adopciones internacionales, de las que sospecho que incentivan el tráfico de niños. Se aprovecha la ilusión y deseo de los que quieren y no pueden tener hijos en occidente para traer niños de cualquier parte del mundo. Creo que se está incentivando el tráfico de seres humanos. La vida no vale lo mismo aquí que en Africa, en China o Afganistán. Allí están acostumbrados (si es que uno se puede llegar a acostumbrar a eso) a perder hijos por hambre, enfermedades, ataques de animales etc. Si llega un señor y promete a la familia en Africa que su hijo estará en Europa estupendamente, no me extrañaría que le “cedieran” el hijo en adopción a cambio de una ayuda para comer el resto de la familia unos meses. Cantidad que podría ser de pocos cientos de dólares. Ese niño, me temo, es puesto en Europa con un cierto “sobrecoste” a las familias y tras obtener muchos sellos y certificados de nacimiento y demás que no creo que a las organizaciones dedicadas a esto les cueste conseguir de las autoridades locales.

La solución a esto otro yo creo que pasa por desincentivar el aborto y fomentar la adopción local, de mayores garantías, más barata, más ágil y fácil en cuanto a su integración. Y que evitaría abortar a unos 200.000 niños al año solo en España. Las cifras de aborto en Europa que veo en Eurostat me entristecen.

Pero bueno; mucho me temo que esto no es nada correcto políticamente, por lo que la batalla está perdida en ambos casos. Lo que no quita para que me moleste y que anime a quien quiera a investigar estas prácticas más a fondo.

 

Autor: Macro y Mercados.

Blog: http://macroymercados.blogspot.com/

 

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