Lo que no te han contado del Brexit

Lo que no te han contado del Brexit, por Verum and Verus.

En 46 años, el electorado británico ha votado sólo 2 veces acerca de asuntos de la UE/CEE. Durante el mismo periodo, la UE ha cambiado tanto que ahora resulta irreconocible.
He aquí ejemplos de cosas que ninguno votamos:

Nadie votó para que RU dejara AELC en 1972.
AELC no afectaba a la agricultura o pesca y no operaba con tarifas externas. Los países eran libres de regular sus aduanas o su AFT.

Nadie votó para que RU formase parte de la CEE en 1972. Hubo 4 países en el Tratado de Adhesión y los otros 3 sí tuvieron referéndum. Dinamarca e Irlanda votaron “sí” mientras que Noruega votó “no”.

Nadie en RU votó para ampliar la Comunidad, con el consiguiente Tratado de Adhesión de Grecia a la CEE, en 1979.

Nadie en RU votó para continuar ampliando la Comunidad, con el consiguiente Tratado de Adhesión de España y Portugal a la CEE, en 1985.

Nadie votó para para continuar ampliando la Comunidad, con el consiguiente Tratado de Adhesión de Austria, Finlandia y Suecia a la CEE, en 1994. Los 3 países celebraron un referéndum, a la par que Noruega, sólo que Noruega votó “no” una vez más.

Nadie votó para continuar ampliando la Comunidad, con el consiguiente Tratado de Adhesión de 10 países más en 2005, donde Rumania y Bulgaria se unen a la CEE, usando el sistema de votación de Mayoría Cualificada (MC) en el Parlamento Europeo. Tampoco nadie votó para elegir el sistema MC.

Nadie votó para continuar ampliando la Comunidad, con el consiguiente Tratado de Adhesión de Croacia a la CEE, en 2011. Sin embargo, Croacia tuvo un referéndum y, la objeción de Eslovenia a dicha adhesión, fue comprada con 170 millones de euros.

Nadie votó para intentar ampliar más la Comunidad con Albania, Macedonia, Serbia, Montenegro y Turquía, que son candidatos a unirse a la UE. Se espera que Serbia y Montenegro se unan antes de 2025.

Nadie votó por el Acta Única Europea (AUE), en 1986, que preparó el camino para la creación del Mercado Único, en 1992, y supuso la primera gran modificación del Tratado de Romo de 1957, el cual tampoco nadie había votado.

Nadie votó para dar al Parlamento Europeo un papel destacado en la toma de decisiones, ni para el cambio de unanimidad a MC (Mayoría Cualificada) en 12 áreas políticas. El AUE (Acta Única Europea) lo hizo.

Nadie votó para que el RU formara parte de políticas económicas y monetarias externas a través del MEC (Mecanismo Europeo de Cambio), en 1990. En menos de 2 años, RU colapsó, la libra se devaluó en un 17% y la tasa de interés aumentó dos veces en un mismo día, del 10 al 12, y luego al 15%.

Se estima que el gobierno tuvo que invertir el 40% de nuestras reservas internacionales para ayudar a la £, mientras que las pérdidas en PIB, empresas y empleaos fueron de £ 700 billones. Os sonarán los nombres de algunos involucrados: Major, Heseltine, Clarke, Hurde.
Nadie votó por el Tratado de Maastricht, en 1992. La mayoría de los diputados conservadores firmaron el Tratado, obligados por el gobierno, sin siquiera haberlo visto. Douglas Hurd, el principal signatario, reconoció no haberlo leído antes de firmar.

Maastricht supuso el nacimiento de la Unión Europea, unificando aún más las políticas de los países de la unión, reforzando el carácter irreversible de la misma. Asimismo, supuso la introducción del Euro y de la unión económica. Se eliminó la palabra “Económica” de la CEE, cambiando el concepto de la Comunidad hacia los nuevos ideales del Tratado. Se incrementaron nuevamente las competencias del Parlamento Europeo mediante la introducción de la codecisión en el Consejo.

Se añadió el Capítulo Social al Tratado, consagrando el compromiso de los Estados Miembros a la Carta Social de 1989. Esto dio a la Comisión de la UE poderes para imponer una legislación social. RU se excluyó del mismo, a pesar de la oposición del Partido Laborista.

Nadie votó por la votación de la MC (Mayoría Cualificada) de 30 nuevos artículos y los ya existentes, llevando el total a 42.
Hubo 3 referéndums acerca del Tratado de Maastricht: Irlanda 69.1% “sí”; Francia 51% “sí” y Dinamarca 50.7% “no”. A pesar de que el resultado entre Francia y Dinamarca fue casi idéntico, obligaron a Dinamarca a votar otra vez.
El Ministro de Exteriores portugués dijo al respecto: “hay algo podrido en el estado de Dinamarca… sólo los burros no cambian de opinión”. Inevitablemente, Dinamarca votó nuevamente y esta vez, el 56.7% votó “sí”.
A partir de ahora sería un patrón de conducta en la UE.

Nadie en RU votó por el Tratado de Ámsterdam en 1997, en el que los estados miembros dieron a la UE poderes en inmigración, derecho civil y penal, y política exterior y de seguridad. También hubo cambios institucionales para preparar la adhesión de nuevos países.

Nadie votó para que el Acuerdo Schengen fuera implementado en la legislación de la UE. Y nadie votó para permitir que se cancelara nuestra exclusión en el Capítulo Social, pero el Partido Laborista lo permitió.

La MC votó de nuevo acerca de 24 artículos más, haciendo un total de 66. Hubo 2 referéndums en Irlanda (votó el 56.2% de la población, ganando el “sí” por 61.7%) y en Dinamarca (votó el 76.2% de la pob., ganando el “sí” por 55.1%). A ninguno se le exigió volver a votar.
Nadie en RU votó por el Tratado de Niza, en 2001. La estructura institucional de la UE fue reformada para permitir la expansión hacia Europa Oriental. Se cambió la ponderación de votos del Parlamento Europeo y se aumentó el número de asientos.
Se redujo el tamaño de la Comisión y RU fue uno de los cinco países en renunciar a su segundo comisionado.

Otros 46 artículos sufrieron cambios por unanimidad de la MC, haciendo un total de 112. La “cooperación estrecha” pasó a ser la “cooperación reforzada” (eliminando la Europa a la carta). Una vez más, Irlanda hizo un referéndum respecto al Tratado, pero, para su sorpresa, la anteriormente complaciente Irlanda, esta vez se quedó en casa y, ganó el “no” (votó el 34.8% de la población, el 53.9% votó “no”). Y la UE, siguiendo la costumbre, les obligó a votar de nuevo.

En el segundo referéndum votó el 49.5% de la población, ganando el “sí” por el 62.9% de votos, lo que fue suficiente para la UE, e Irlanda consiguió una garantía de que no tendría que entrar en el pacto de defensa mutua de la UE, preservando su neutralidad. Nadie votó por el Proyecto de Tratado Constitutivo de la UE, creado por el comunista italiano Altiero Spinelli, en 1984. A pesar de que el Parlamento de la UE lo aprobó con el 78% de los votos, el consejo lo rechazó.

Dicho Tratado es a todos los efectos un borrador/proyecto de Constitución y podría decirse que es también uno de los documentos más influyentes en el desarrollo de la UE, conformando la base de las negociaciones para el Acta Única Europea en 1986 y el Tratado de Maastricht en 1992.

Algunos de sus principios incluidos en tratados posteriores hasta el de Niza son: creación de la UE y de su ciudadanía; subsidiariedad; investidura de la Comisión; codecisión entre el Parlamento y el Consejo y el Sistema Monetario Europeo. Otros principios importantes, no incluidos en Niza, fueron incorporados posteriormente, en Lisboa. Tratado que, una vez más, nadie votó. Otros serían incluidos más adelante.

Nadie votó por el borrador del Tratado por el que se establece la Constitución Europea en 2004, aunque Tony Blair y Jack Straw consideraron que debían firmarlo en nuestro nombre. 4 países celebraron referéndums al respecto: España y Luxemburgo votaron “sí”, mientras Francia y Holanda votaron “no” (54.7% y 61.5%).

El proceso de ratificación finalizó y se cancelaron nuevos referéndums, incluso en el RU. Pero la cosa no acabó ahí: muchos de los objetivos principales aparecerían milagrosamente en el Tratado de Lisboa. Los “arreglos” de Peter Hain no fueron muy apreciados. De haberse aprobado la Constitución, 2 de los principios y 5 tratados de adhesión (que nadie votó) hubieran sido derogados y consolidados en un solo documento. Habiendo formado una nueva UE con estatus de entidad legal y personalidad jurídica.

Las leyes de la UE predominarían sobre las de los países miembros. La Carta de los Derechos Fundamentales se habría incluido en el texto principal y adquirido estatus legal. Habrían introducido símbolos de la UE: bandera, himno, moneda, lema y día de Europa.

Habría un nuevo Ministro de Asuntos Exteriores; adhesión al Convenio Europeo de DDHH; un nuevo Presidente del Consejo “designado” presidiría durante 2 años y medio; se estableceríaencias la distribución de poderes entre la UE y los Estados miembros…

Con áreas definidas donde la UE tendría competencia exclusiva o las compartidas con los estados… Y, a pesar de todos estos cambios importantes, Tony Blair, firmó sin consultarnos, enfocado en Lisboa.

Nadie votó por el Tratado de Lisboa, en 2007, aunque Gordon Brown y David Miliband consideraron que debían firmarlo en nuestro nombre. El objetivo del Tratado era terminar lo que se comenzó en Ámsterdam y Niza y continuar el debate sobre la Constitución fallida.

La estructura de 3 pilares introducida en Maastricht (1. Comunidad Económica; 2. Política común Exterior y de Seguridad; 3. Justicia y Asuntos Internos) fue eliminada y, a excepción del segundo pilar, los otros dos ahora se someten a procedimientos legislativos de la Unión. Lo que significa que los pilares primero y tercero (renombrados Área de Libertad, Seguridad y Justicia) ahora pueden ser juzgados en el Tribunal de Justicia Europeo, con algunas restricciones, sin que nadie votara por ello.

Hubo 71 modificaciones principales incluidas en Lisboa. 39 son nuevas disposiciones, pero 32 de ellas pertenecen a la fallida Constitución no ratificada de 2004 y, aún así, transpuestas en Lisboa.

Giscard D´Estaing, presidente de la convención que elaboró la fallida Constitución, dijo que “las propuestas institucionales de la Constitución se encuentran completas en Lisboa, sólo que en un orden diferente… Para mi sorpresa y, sinceramente, mi grata satisfacción, los 9 puntos más importantes se repiten palabra por palabra en el nuevo proyecto. No se ha cambiado una sola coma”.

Las principales áreas transpuestas de dicha Constitución fallida a Lisboa son: Declaración explícita de los países miembros confieren competencia a la UE; la Unión se adherirá al Convenio para la Protección de los DDHH y las Libertades Fundamentales.

El número de diputados aportados al Parlamento Europeo queda establecido en un mínimo de 6 y un máximo de 96 por país miembro; el Presidente nombrado, tendrá una legislación de 2 años y medio, renovable por un periodo; la MC estará compuesta por un mínimo del 55% de los miembros del Consejo que representen a Estados miembros que reúnan al menos el 65% de la población de la Unión (RU 73 dip. PE = 9.7% al MC y 12.5% poblac.)

El número de Comisionados redujo en 2/3 el número de estados miembros con representantes; la UE tendrá personalidad jurídica y se convierte en una entidad legal aparte; avanzar hacia un cambio en el método de ratificación de los tratados, pasando de unanimidad a MC; definir la distribución de competencias o poderes entre la UE y los estados miembros.

Introducción de medidas para asuntos de salud, fronteras, política espacial y energética, turismo, protección civil; aumento del poder del Parlamento de la UE para aprobar leyes mediante la codecisión; 46 áreas bajo la codecisión de la MC.

Sólo 12 disposiciones de la Constitución fallida no fueron transpuestas a Lisboa. Y la mayoría eran
declaraciones o protocolos, no estaban en el texto principal.

Nuevas disposiciones en Lisboa: la Unión remplazó a la Comunidad; medidas que incluyen controles fronterizos, asilo, inmigración y delincuencia; Carta de Derechos Fundamentales con fuerza legal, convirtiéndose en ley, con igual estatus que los Tratados, pero no insertada en el texto.

El Banco Central Europeo es ahora una institución de la Unión; disposiciones para la MC en el Consejo; Declaración de que las leyes de la UE predominan sobre las de los estados miembros; símbolos de la UE reconocidos por 16 países… Nadie ha votado por todo esto.

A pesar de la magnitud de los cambios introducidos, los límites del RU y que el Tratado era casi una copia de la Constitución fallida, los Jefes de Estado lograron un acuerdo, incluido Gordon Brown, en menos de 3 meses. Algo increíble en términos de la UE.

El siguiente paso fue ratificar el Tratado. En 2004, Tony Blair había ofrecido un referéndum en RU sobre la Constitución. Ahora, a pesar de que Lisboa era casi lo mismo, Gordon Brown incumplió la promesa electoral del Partido Laboralista de celebrar un referéndum.

El asunto llegó al Tribunal Superior, que estuvo de acuerdo con el Gobierno en que su promesa de referéndum hacia referencia sólo a la Constitución y lo de Lisboa era sólo un Tratado. La apelación posterior también fracasó. Todavía nadie había votado.

Se eliminó del Tratado cualquier referencia a la Constitución para que pareciera que no tenían ninguna relación. Los países miembros que habían votado “no” a la Constitución mediante referéndums, rechazaron celebrarlos ahora. Francia y Holanda firmaron su aprobación.

Siguiendo la costumbre, Irlanda celebró un referéndum sobre el Tratado y, siguiendo la costumbre, los irlandeses lo rechazaron (53.2% votó “no” del 53.1% que votaron). Y, siguiendo la costumbre de la UE, los irlandeses se vieron obligados a votar otra vez. El Gobierno irlandés concluyó que a los votantes les faltaba inteligencia. ¿Les suena?

Y, siguiendo la costumbre, Irlanda votó y esta vez dijo que sí el 67.1% del 59% que votó, pero esta vez obtuvo garantías en temas de impuestos, aborto y neutralidad militar. Tal vez no fuera falta de inteligencia después de todo. El poder para la gente.

Para ser justos con la UE, no todo en Lisboa fue malo. El Tratado introdujo el artículo 50 que define la retirada voluntaria de la UE de un estado miembro. 17.4 millones de británicos votamos por probarlo en 2016.

Nadie votó a favor de la introducción del euro como moneda única de la Unión. Maastricht obligó a los estados miembros a reemplazar su moneda con euros. De los 12 EM de ese momento, 3 tuvieron un referéndum, por el que RU y Dinamarca lo rechazaron, lo que significa que otros 7 países reemplazaron su moneda sin preguntar.

Nadie votó para abolir el Purchase Tax y reemplazarlo por el VAT. Fue una condición para nuestra entrada en la CEE y se logró a través del Tratado de Adhesión de 1972 y el Proyecto de Ley de Finanzas del mismo año, que nadie había votado.

El Purchase Tax se introdujo como un “impuesto de lujo” durante la IIGM y se aplicaba a joyas, porcelana china, pieles, seda, encajes, cosméticos, etc. El VAT fue aplicado a una gama mucho más amplia de productos, así como a empresas y servicios, incluyendo básicos. Ejemplos: ropa y calzado; productos electrónicos; zumos de frutas; cochecitos de bebé; combustibles; agua; dulces; alcohol; CDs- DVDs; nueces… El VAT es un impuesto indirecto y ahora es la tercera fuente más
grande de ingresos del gobierno.

Estamos sujetos a la legislación de la UE, según la cual la tasa estándar de VAT no puede ser inferior al 15%. Además, el Consejo de la UE debe aprobar cualquier reducción temporal de interés público. Incluso sin haberlo votado, pagamos más de 3.6 billones de euros en VAT a la UE cada año.

En el folleto del referéndum de 1975, el gobierno usó como justificación para que nos quedásemos en la Unión, que RU tenía un nuevo acuerdo que nos permitiría recibir 125 millones de libras de fondos de la UE, sin mencionar lo que pagaríamos a cambio. Entre 2010-2016 nuestra contribución neta fue de 80 billones de euros. Nadie votó por esto.

El gobierno también afirmó que “no habrá VAT sobre artículos de primera necesidad como la comida” pero no dijeron que lo habría sobre lo que ya hemos enumerado. “También mantendremos nuestra libertad de seguir nuestras propias políticas en materia de impuestos…” (¿Y el 15% mínimo?)

Nadie votó para entregar el control de nuestros caladeros a la CEE. El Reglamento del Consejo 2141/70 fue elaborado por los 6 miembros originales solo unas horas antes de que recibieran del Reino Unido, Irlanda, Noruega y Dinamarca las solicitudes para unirse, en 1970. Esto aseguró que la cuestión se convirtiera en parte de las negociaciones sobre el Tratado de Adhesión en 1972. El Reino Unido primeramente se negó a aceptar dichas normas, pero acabó cediendo y firmando el Tratado. Noruega se negó y, por lo tanto, no se unió a la Comunidad.

Nadie votó a favor de la Política Pesquera Común que establece cuotas para los Estados miembros. Las cuotas se basan en los lances de los años 70 y, como Gran Bretaña pescaba en gran medida fuera de las aguas de la UE hasta 1976, podría decirse que nuestra cuota es más baja de lo que debería ser.

Nadie votó para permitir que la UE pudiera tomar decisiones y aplicar sus políticas en este sector. Se estima que Gran Bretaña proporciona el 13% del agua en la UE, pero solo se le permite capturar el 30% de los peces de dicha agua. La cuota total de Noruega es 2,5 veces mayor a pesar de no pertenecer a la UE.

Por Verum and Verus.

Sobre él: Creo en la soberanía del pueblo. Los políticos son elegidos para servir al pueblo y no a si mismos. Lo que quiera la “Dirección de la Empresa” es irrelevante porque el cliente siempre tiene la razón.

Traducción hecha por Xiomara de Disidencias

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