En este vídeo daremos un repaso a la adicción de los comunistas y los anticapitalistas por los lujos que provee el capitalismo y cómo niegan esos derechos a los demás ciudadanos a través de su máxima «haz lo que yo diga pero no lo que yo haga». La mansion de la familia Iglesias-Montero solo es la punta del Iceberg… ¡Atento!

@IsaacParejo

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  1. Otra muestra de paletismo filosófico y conómico…
    Con todo lo anticomunista que soy, soy nacionalsocialista (sí, como los nazis alemanes pero sin el supremacismo racial y sin el antisemitismo y desde luego sin prácticas asesinas como las suyas, solo socialismo no marxista, identitario, antiimperialista y respetuoso con todas las razas y culturas en sus respectivos espacios territoriales), me cabrea bastante que se demuestre la ignorancia que se tiene sobre la teoría política y ni os ruboricéis lo más mínimo.
    No te voy a decir que te leas El capital, que sus 3 tomos suman cerca de 3.000 páginas de las que la mayoría son análisis económicos, pero hombre, un poco de vergüenza torera y léete el artículo de Wikipedia por lo menos…

    A ver, el marxismo no prohibe que con el fruto del trabajo, o sea, el dinerito ganado honradamente con el trabajo propio, no el ajeno, uno se compre lo que le dé la gana. Aunque el modelo de sociedad y producción que propone hace prácticamente imposible que alguien se haga rico. Entre varias cosas por eso los nacionalsocialistas no creemos en el marxismo como propuesta (aunque sus métodos de análisis son aceptados incluso por economistas liberales nada sospechosos de rojos), porque organiza la división del trabajo, los medios de producción y las acumulaciones de capital de forma que el esforzado, el inteligente, el creativo, el que analiza, mejora y lleva las cosas siempre un paso más allá hacia el progreso, en definitiva, el «superhombre» que propone Nietzsche, recibiría la misma remuneración e influencia en la sociedad que el imbécil o el comodón que se conforma con tener un techo y un plato de comida haciendo el trabajo más simple y maquinal.

    Pero bueno, para no meternos en berenjenales, un trabajador puede ser millonario si el capital que acumula lo ha producido él solito, o sea, no es un empresario, ni siquiera pequeño, que tiene a otra persona que le produce, digamos, 2.000 € al mes y le paga 900.
    Por ejemplo, un cantante famoso, si descontamos toda la gente que trabaja para producir un disco, componer la música, hacer los arreglos, la distribución, etc. Si nos quedamos con el cantante que canta, ensaya actúa en el escenario, va a la tele a promocionar su disco, etc, ese trabajo lo hace él, no tiene a un asalariado que cante por él (bueno Milli Vanilli sí los tenían, pero no es lo habitual, jeje). Pues ese es desde el punto de vista marxista un rico totalmente legítimo, en teoría, y digo en teoría porque en una sociedad marxista no se fomentaría el consumismo, las modas, la publicidad y todas esas cosas que hacen que queramos consumir cosas que de otra forma seguramente no nos interesarían demasiado, y tampoco habría libertad de precios para que la discográfica que lleve al cantante este cobrase su música a los precios disparatados que se cobran. Así que el cantante este seguramente nunca vendería tantísimo ni se haria rico o por lo menos no tanto como en las sociedades capitalistas de libre mercado. Es un poco como los médicos de la seguridad social. En Estados Unidos serían ricos, aquí simplemente tienen buenos salarios pero nada de mansiones, Ferraris y esas cosas que sí tienen en Norteamérica donde no son funcionarios sino profesionales liberales o asalariados pero de alto nivel.

    He de reconocer que los nacionalsocialistas más «progresistas» (strasseristas, «rojipardos», nos llaman a veces) en este aspecto estamos algo de acuerdo con el marxismo, por algo nos llamamos nacionalSOCIALISTAS, pero no lo estamos con la abolición del estado (que era la fase definitiva del comunismo, por eso sus defensores dicen que realmente nunca ha habito comunismo real), de la abolición de propiedad privada (ojo, otra paletada frecuente: la propiedad privada NO es lo mismo que la propiedad particular, economía básica de 1º de carrera. El término se refiere a los medios de producción no a los objetos de consumo, que son propiedad particular o personal) o de las clases sociales, aunque las nuestras son meritocráticas y móviles, no hereditarias e inamovibles; el hijo de un obrero puede perfectamente dirigir una nación o la mayor empresa del país si hace méritos para ello y el niño de papá no ha de tener ningún privilegio ni ninguna posición jerárquica dominante si no se la ha ganado a pulso.

    Los marqueses de Galapagar serán lo que sean, pero mientras no se demiestre lo contrario, el casoplón lo están pagando de su dinero obtenido con su «trabajo» como políticos. Otra cosa es si deberían estar ganando ese dinero, pero ahí ya sí que entraríamos en un berenjenal importante criticando la «democracia» liberal, los sistemas de partidos y el parlamentarismo… no es la ocasión.

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