Leer aquí parte I, II y III

 

Como hemos podido apreciar la obra de Federici peca de ingenua si no es que ignorante en materia de historia de España.

La brujería no fue acosada de forma institucional en España salvo en notorias excepciones, y en América lo mismo se puede apreciar. La demagogia de Federici, que aspira a dejar paso a la “intuición” de algún joven y empoderado lector, no puede cubrir la carencia de datos concretos, de igual modo sus anécdotas están lejos de señalar una narrativa general sobre la historia social en la España ultramarina. De igual modo se vale de pretextos negrolejendarios para hacer afirmaciones inadmisibles en otros casos, al igual que devalúa algunos de los más importantes diálogos no ya para España sino para la noción de modernidad en occidente entero.

A Silvia Federici le debió resultar muy atractiva aquella pregunta que se planteaba en L’Encyclopédie sobre España[1]:

 

Victor Cases[2] nos ofrece esta traducción del fragmento:

¿Pero qué se debe a España? Y desde hace dos siglos, desde hace cuatro, desde hace diez, ¿Qué ha hecho ésta por Europa? Se parece hoy a esas colonias débiles y desgraciadas, que necesitan sin cesar el brazo protector de la metrópoli: hay que ayudarla con nuestras artes, con nuestros descubrimientos; se parece incluso a esos enfermos desesperados que, sin conciencia de su enfermedad, rechazan el brazo que les da la vida. Sin embargo, si hace falta una crisis política para sacarla de este vergonzoso letargo, ¿qué es lo que espera aún? ¡Las artes están dormidas en ella; las ciencias, el comercio! ¡Necesita nuestros artistas en sus manufacturas!

 

A este esperpento -entre tantos otros- del iluminismo francés respondió, entre otros, el botánico valenciano Antonio José de Cavanilles con su célebre Observations de M. l’abbé Cavanilles sur l’article Espagne de la Nouvelle Encyclopédie[3]. Este dialogo entre el engaño y la investigación más sincera por parte de algunos, aun a día de hoy se mantiene; y la obra de Federici se enmarca, sin duda alguna, dentro del primer grupúsculo (pléyade para unos muchos).

 

La cuestión que me parece más relevante plantear aquí es: ¿Al final qué podemos decir sobre las brujas?

Campbell diría que: “Se están [las mujeres] adentrando en el territorio y la selva de la búsqueda individual, del logro y de la auto-realización, para lo que no existen modelos femeninos[4]. Este ensalzamiento de la figura de la bruja no es nada más que un eslabón en la construcción de la mitología feminista. Por si hubiera entre los lectores algún aficionado que me recordara que Campbell siempre abogó por el papel de las mitologías le recordaré que una cosa es la mitología liberadora, aquel rincón de saberes donde nos desahogamos (el cómic, la música, la televisión, etc.) y otro es la doctrina que reprime a unos de forma moral.

Se han dedicado varios apartados en los medios a ensalzar villanas como ejemplos de mujeres fuertes e independientes; el mejor ejemplo es el video de BuzzFeed LOLA, dónde se dedicó a ensalzar la figura de Úrsula.[5] Ciertamente podemos presentar revisiones a algunas villanas, como la película dedicada a Maléfica y protagonizada por Angelina Jolie. Pero, presentar el mal como algo positivo es negligencia; es lo mismo que PlayGround proponía en su video dedicado a Cleopatra, mujer que, ante todo, hemos de recordar dinamitó Egipto cuando en el 50 a. de J.C. entró el ejército Romano victorioso.[6]

 

La bruja no es nada más que la búsqueda de una figura donde puedan verse identificadas; es el caso de Frida Kahlo, autora cuya obra deja mucho que desear y, en especial, si se compara con muchas otras autoras de su periodo, anteriores o posteriores. Yo siempre recuerdo a la aragonesa, exiliada en México después de la Guerra Civil española, Remedios Varo, cuya obra rivaliza con los más importantes surrealistas del periodo. Pero, el problema de estos símbolos es que se adoran desde la ignorancia: ellas no conocen a Kahlo ni quieren hacerlo. Ellas no conocen a las brujas ni quieren conocerlas. Salen con sus pancartas de “somos las nietas de las brujas que no pudisteis quemar”, cuando lo único que son es princesitas en torres de marfil.

 

Herejes ha habido siempre. Apuleyo en su obra El asno de oro ya presenta ejemplo de ritos a Isis y otras brujerías. Al prólogo de la edición que yo leí en su momento, se expone muy acertadamente la anarquía religiosa que se vivió en el s. II d. de J. C. en el Imperio Romano.[7] R. I. Moore recordaba de igual modo que: “Pero en realidad no había nada nuevo ni siquiera específicamente cristiano, en la idea de que no se debía tolerar la disidencia religiosa. En la China antigua, como en la antigua Roma, se consideraba que era deber del emperador hacer respetar la observancia correcta de los ritos religiosos y el respeto por los dioses.”[8]

 

Y, si esto no fuera suficiente, podemos plantear la conclusión ¿Quiénes eran estas mujeres?:

Jules Michelet en su libro La bruja[9], obra de principios del s.XIX, analiza con una mirada romántica[10] a este personaje y dice de él:

Durante mil años, la Bruja fue el único médico del pueblo. […] Si no curaba se la atacaba, se la llamaba bruja. Pero generalmente, por un respeto mezclado de temor, se le llamaba igual que a las Hadas, Buena mujer o bella dama.

(p. 31)

Riene motivos para estar alegre; vive libre en las praderas, lejos de los calabozos de España y de los emparedamientos de Toulouse.

(p. 37)

Todos los conocimientos médicos dependían de la Bruja, ya que se había dado la espalada al médico. […]

[…]Para destruirlo había que recurrir a determinada política.

Se dividió hábilmente el reino de Satán. Contra su hija, su esposa, la Bruja, se armó a su hijo, Médico.

(p. 40)

 

Pero la obra del historiador francés tiene carencias, una muestra de esto es que cuando le toca hablar de brujería en España habla de las vascongadas y generaliza para el resto. De igual modo, como hemos advertido, Michelet da un tono romántico a este personaje, como hiciera Schiller con los bandidos o como Byron hizo con Grecia y su revolución. Ya el estudio de Juan Blázquez, “Brujas e inquisidores en la América colonial (1569-1820)”, advertía de la estafa que eran estos personajillos. De igual modo Umberto Eco, afamado intelectual estudioso de este periodo[11], advierte que:

La leyenda no nacía de la nada. Las llamadas brujas eran ancianas hechiceras que afirmaban conocer hierbas medicinales y otros filtros. Algunas eran pobres intrigantes que vivían a costa de la credulidad popular, otras estaban realmente convencidas de tener relaciones con el demonio, y eran casos clínicos. Pero en conjunto las brujas representaban una forma de subcultura popular. [12]

(p.203)

 

El estudio de la brujería por parte de la antropología -en especial, la funcionalista en África- ha dado como resultado multitud de términos interesantes, pero la conclusión, en definitiva, es aplicable a la noción de hereje, que en realidad sigue latente hoy en día:

Aunque la comunidad centra su atención en los individuos implicados, los antropólogos que estudian la brujería han argumentado que el poder de las acusaciones de este género sirve para reforzar el comportamiento moral de la totalidad del grupo.[13]

(p.129)

 

Pero, ¿es acaso todo esto una campaña de desprestigio contra la mujer? Hemos visto como Federici denigraba el valor de Parinetto sin éxito; constantemente surge aquella diferenciación entre herejía y misoginia. Vemos a más que sí que se venera la figura de la mujer a partir del siglo XIII, y además en España uno de nuestros más ilustres autores es punta de lanza de esto: Don Juan Manuela (1282-1348) escribe entre 1340 y 1346 su Tratado de la Asunción de la Virgen María. Este no era un tema novedoso, Alfonso X el sabio en su cantiga 419 expone las razones de la Asunción. Podemos concluir que era una cuestión en boga durante la baja edad media.[14]

Cupiera recordar el encarnado debate que puede suscitarse en el choque entre la imagen de la Virgen maría y el de la Bruja. Para esto dejo la siguiente referencia, para que no se me acuse de manipulador, pese a lo cual podríamos sostener un amplio debate al respecto, aunque dudo que interesara a nadie que lea estas líneas:

The persecution began at the height of priestly supremacy in Christian Europe, when the Church was idealized in the image of the denatured, spotless Virgin, and its rejected shadow fell on the witch.[15]

(p.702)

 

Ya para finalizar:

  • La idea de bruja como muestra de feminismo no es la mejor
  • La teoría de Federici se desmonta, muy a su pesar, en el caso de España
  • A la vez que emerge la bruja emerge otra idea de la mujer que la revaloriza y la propone en primera fila del ideario colectivo: la Virgen María
  • Someter a la historia a las teoría sociológicas de cada cual nos lleva a la falsificación y/o tergiversación de la realidad[16]
  • La tendencia a plantear los acontecimientos de la historia como algo casi planeado por unos “sabios de Sion” ridiculiza el trabajo de Federici
  • España no es la cuna del machismo
  • En España la Inquisición quema a 27 brujas, y su ejemplo se sigue en el Nuevo Mundo. Recordemos las 50.000 de Alemania
  • La bruja no es una figura repleta de bondad y encanto como es el caso de la Befana, eran mujeres que vivían de los placebos, de engañar al ingenuo y que no eran ajenas a los delitos

Mucho más podríamos decir pero, creo yo, estas son las conclusiones esenciales con las cuales debe quedarse el lector tras esta breve revisión que planteo al matrimonio entre feminismo-marxista y leyenda negra.

 

Al final encontraran la bibliografía completa empleada en este artículo, tanto obras citadas como obras que han servido de guía para la redacción e información en los meses de redacción de este trabajo, en un archivo en PDF. De igual modo, hay obras que pueden resultar de interés a los lectores y sirven para ampliar la visión sobre ciertos autores.

 

[1] MASSON DE MORVILLIERS, Nicolás (1782). “Espagne”. En: Encyclopédie méthodique ou par ordre des matières. Géographie moderne. vol. I, París, Panckoucke. p. 565.

[2] CASES, Vistor (…). “La polémic España de Masson de Morvillers”.

[3] DE CAVANILLES, José Antonio (1784). Observations de M. l’abbé Cavanilles sur l’article Espagne de la Nouvelle Encyclopédie. Paris.

[4] CAMPBELL, Joseph (2015). “Introducción; A propósito de la Gran Diosa.”. En: op. cit. Pp. 17-18.

[5] https://www.youtube.com/watch?v=y31R8Y-n2ZE&t=17s

[6] https://www.youtube.com/watch?v=PYPawOKI6eY

[7] Del MORAL, Joaquín (1985). “Prologo”. En: APULEYO, Lucio [s. II d. de J. C.]. El asno de oro. Pp.5-10.

[8] MOORE, R.I. (2014). Op. cit. P. 26

[9] MICHELET, Jules ([1862]2012). “Introducción”. En: La bruja; un estudio de las supersticiones en la edad media. Madrid: akal. Pp.29-41

[10] No siendo esto un soberbio comentario del que escribe estas líneas sino una conclusión de la historiografía moderna: OSTERHAMMEL, Jurgen (2015). “Capítulo 16. Conocimiento”. En: La trasformación del mundo. Barcelona: Crítica. Pp.1094-1156.  En Esp. P. 1154

[11] Curiosamente R. I. Moore en su obra aquí citada recomienda la lectura de la novela El nombre de la rosa (1981), la primera y aclamada novela del semiólogo italiano. La consideró una obra ilustrativa del periodo de paso entre la edad meda y la edad moderna.

[12] ECO, Umberto (2007). “Brujería, satanismo, sadismo”. En: Historia de la fealdad. Barcelona: Debolsillo. Pp.203-239.

[13] LUHRMANN, Tanya (2001). “brujería”. En: Diccionario de Antropología. ed. Thomas Barfield. Barcelona: ediciones bellaterra. Pp.128-130.

[14] ALVAR, Carlos (2007). “Introducción”. En: DON JUAN MANUEL. Obras completas. Madrid: Biblioteca Castro. Pp. XI-XLIII.

[15] PETROFF, Elizabet (2010). “Witch”. En: The book of Symbols. Reflections on archetypal images. Alemania: Taschen. Pp.702-703

[16] Véase: BUDA (ago. 2018): “Feminizar la Wikipedia”. En: Disidencias. Blog online. <https://disidencias.net/disidente-semanal/feminizar-la-wikipedia/>  [Consulta: 11/09/2018]

 

Bibliografía completa: BIBLIOGRAFÍA

Esta entrada tiene 4 comentarios

  1. Tremendo. Una visión abierta sobre este tema es necesaria para no caer en el tópico y el tabú.
    Un 10 a todas las partes.

    1. Muchas gracias.

      Ciertamente dudé mucho en un principio, pero ver que, en especial esat ultima parte, esta teniendo buena acojida me da animos.
      Disidencias no se pueden quejar en cuanto a su comunidad.

  2. Un tema interesante es la realidad de las brujas hoy; no las mujeres neopaganas y wiccanas ni las que salen a hacer akelarres el 8 de marzo, sino las de países con un nivel bajo de civilización. En África por ejemplo, son un problema enorme, ya que alimentan un mercado negro muy lucrativo de partes del cuerpo de los últimos ejemplares de la megafauna africana, así como partes del cuerpo o el cuerpo entero de hombres y niños. En especial las de Sudáfrica parecen ser especialmente crueles. Por otra parte, estas prácticas se han ido introduciendo en Europa y Latinoamérica, incluso fuera del área caribeña, con “amarres”, vudúes, maldiciones y ofrendas de sangre; y se dan ya casos de sacrificios humanos. Este es el tipo de brujería que siempre ha estado condenado y perseguido en toda civilización, siendo las cazas de brujas especialmente protestantes un subproducto histórico de la caja de Pandora que abrió Gutenberg.

    http://www.elmundo.es/internacional/2014/07/20/53c9112b22601d76718b457e.html

    1. Me encanta tu aportación “DiegoT” porque va muy en línea hacia Federici. En este capítulo, en un último apartado, “La caza de brujas y la globalización” (pp-318-321), habla de esto. Yo ya no me metí pues me hubiera dado para un ensayo entero sobre las formas de brujería en la contemporaneidad. Pero para que te hagas una idea dice Federici:
      “También aquí [en África] la caza de brujas ha acompañado la pérdida de posición social de las mujeres provocada por la expansión del capitalismo y la intensificación de la lucha por los recursos que, en los último años, se ha venido agravando por la imposición de la agenda neoliberal.” (p.319)
      En resumidas cuentas; las pobres mujeres en África sufren por la globalización del mercado neoliberal. Ciertamente yo no me considero neoliberal y guardo infinidad de reticencias hacia esta corriente. Pero Federici ataja por el patetismo su crítica.
      Es un bochorno, como plantee en la 1 parte de este artículo, para cualquier estudioso amateur o profesional de la materia.

      Te agradezco el link, lo he mirado y creo que es muy interesante y abre un hilo, si bien no de oro, sí que de plata, como el de Ariadna, para no vernos atrapados en esta bestia Minotaurica en que se ha convertido el feminismo posmoderno.

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