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Explotación, resistencia y demonización.

Debido a la situación de España, en la década de 1550, dice Federici, aumenta la explotación de las Américas y empieza a imponer un régimen mucho más estricto para poder explotar las manufacturas y las minas como la de Potosí. Federici considera que España empieza una expansión por Europa que se costea con los recursos de América y a costa de una mayor explotación. No ha estudiado Federici como funcionaron las campañas por Europa. Carlos V es emperador de medio mundo; su hijo Felipe II aún más; es entre estos dos monarcas que se llega decir aquello de que España era un imperio tal que “no se ponía el sol”[1]. Así pues, ¿realmente tiene necesidad de expandirse por Europa? América es ingentemente más rica que Europa, y España domina una parte amplísima. Las campañas que se producen por Europa -la mayoría- están lejos de ser meras campañas de “expansión”; son campañas para mantener la unidad del imperio europeo heredado gracias a las estratégicas políticas matrimoniales. Con el surgimiento del protestantismo los príncipes alemanes encuentran una excusa para diferenciarse de la poderosa España. En gran medida el impulso que toma el protestantismo se debe a que se presenta como una maravillosa excusa para los príncipes alemanes de repudiar a España. Podrán así constituir territorios heterogéneos donde se llegan a cazar a unas 50.000 brujas; pero de esto se hablará más adelante.

 

El oro de América señorea la literatura del pesimismo español, y se manifiesta asimismo en la correlativa de la denigración.[2]

(p.374)

Esta sentencia de Carlos Pereyra describe extraordinariamente bien lo que ha querido plantear Silvia Federici. El prejuicio del “Oro de américa” se presenta como una excusa para:

  • Presentar el área hispánica como un área de ganduleo, donde con el oro todo se subvencionaba con absoluto descuido. Esta tesis es reforzada por los liberales que aprovechan para presentar el norte de América como la zona donde la innovación y el esfuerzo estuvieron al orden del día desde que a principios del s. XVII, cuando empiezan a situarse las primeras colonias exitosas. Dicen Milton y Rose Friedman en su célebre obra Libertad de elegir:

Desde el primer asentamiento europeo en América del Norte –en Jamestown en 1607 y en Plymouth en 1620-, los Estados Unidos se convirtieron en un imán para las personas que iban en busca de aventura, huían de la tiranía[3] o, simplemente, intentaban conseguir una vida mejor para sí y para sus hijos.[4]

(p.15)

A todo estos se puede remitir fácilmente  a la bibliografía de Pereyra[5], quien se tomaría las molestias de desmontar estos mitos, junto a otras obras como la de la citada Mª E. Roca Varea o la de Gustavo Bueno. Esta línea, que ya encontramos en el citado libro de 1980 ha persistido. Así pues encontramos que recientemente el canal de YouTube VisualPolitik compartía un video con el título “AMÉRICA, ¿Por qué unos PAÍSES son RICOS y otros POBRES?”[6]. Ya el título es sensacionalista de por sí, y la tesis que sostiene es la misma que la de los Friedman. La problemática con esta tesis es que hace pensar que si el norte fue colonizado por los protestantes deben ser estos los que pertenecen a la raza más avanzada. Y empleo el termino raza porque es el que se puede rastrear en la historiografía como término usado para referirse al pueblo español.

  • España costea unas campañas expansionistas y caprichosas por Europa gracias al oro de América. En una suerte de salvavidas ante la necedad administrativa de España que la arroja a los brazos de la explotación inhumana del indígena.

 

 

Para atender mejor a lo que Federici dice transcribiré el parágrafo que con más intensidad contiene las acusaciones para con España:

La necesidad de extraer más trabajo de las poblaciones aborígenes provenía principalmente de la situación interna de España, donde la Corona estaba literalmente flotando sobre lingotes de oro y plata americanos con los cuales compraban los bienes y alimentos que ya no se producían en España. Además, la riqueza producida por el saqueo financió la expansión europea de la Corona. Esta situación dependía en tal medida la continua llegada de enormes cantidades de plata y oro del Nuevo mundo, que para la década de 1550 la Corona estaba preparada para socavar el poder de los encomenderos con el fin de apropiarse de gran parte del trabajo de los indios para la extracción de plata, que posteriormente sería enviada por barco a España.

(p. 301)

A todo esto Pereyra nos resume que: entre 1492 y 1545 se han extraído no más de 137.000.000 de pesos. El saqueo ha dado como mucho 25.000.000 de pesos. En este punto encontramos la primera disonancia: ¿Es la riqueza de los saqueos la que financia algo en España?

En realidad, las riquezas robadas de los templos o arrancadas a los incas eran una pequeña parte del total. Éste había sido extraído principalmente de las minas. Y el tesoro no era de oro. Casi en su totalidad era de plata, después del primer año.[7]

(Pp.24-25)

 

Resulta innegable que una ingente cantidad de recursos fluyó. Determina Pereyra que desde el descubrimiento del Nuevo Mundo hasta principios del siglo XIX:

  • 5.700.000.000 de pesos fueron el total producido.
  • 152.000.000 se quedaron en los países americanos
  • 133.000.000 pasaron a los mercados asiáticos
  • Europa absorbió el resto; alrededor de 5.415.000.000 de Pesos. Algo que colaboró de forma absoluta a la formación del capitalismo en occidente.

Pero como muy bien señala el historiador mexicano; “Con el oro de América, Francia ejercía su dominio mercantil sobre la India Oriental” (p. 379). Y es que las riquezas se diseminaros por todo el mundo y en especial en los Países Bajos, Inglaterra y Francia.

[…] las monedas iban a parar a los centros comerciales del norte de Europa, que vendía los productos deseados o, al ser menos afectados por la afluencia de dinero, tenían precios más bajos. […] En el siglo XVI, entraron en Francia grandes cantidades de metales preciosos, y en el siglo siguiente entraron en los Países Bajos para pagar a las tropas españolas que operaban allí.[8]

(p.25)

 

Llegados a este punto falta por determinar cuál es el motivo de esta llegada masiva de recurso del Nuevo Mundo al continente. ¿Fueron las guerras un costo tan elevado para la corona que se tuvo que explotar a la desesperada las Indias?

Lo primero es recordar que, como ya señalé, no se trata de una “expansión” como muy equivocadamente dice Federici, se trata del mantenimiento de unos territorios legítimamente heredados.

Las minas no producen para el rey[9]. Esto es algo que Federici ni anota en un pie de página. El rey posee participaciones, la cuales van bajando a lo largo del tiempo o son irregulares dependiendo de las áreas. De igual modo la estafa a la contribución no era algo anómalo siendo tan difícil en aquel momento de controlar un territorio allende el océano. Así pues si bien la explotación de las minas incrementa indudablemente a lo largo del tiempo, el enriquecimiento del rey no lo hace. Recordemos que el rey debe consultar a nobles y órganos para poder obtener los recursos necesarios para la guerra, esto lo olvida Federici también. A esto solo falta añadir que a la corona no dejaban de contribuir otras naciones de un modo fundamental. Pereyra recuerda a Gossart determinando que “Para apreciar debidamente el apoyo económico que prestaban los Países Bajos a sus soberanos, basta considerar que facilitaron a Carlos V cuatro millones de ducados en pocos años, y que cubrieron gran parte de los dispendios de la primera guerra sostenida por Felipe II” (p.381).

Tal llega a ser la situación de justedad de la corona, que Felipe se ve obligado o bien a pedir prestado o bien a incautar riquezas de los navegantes que vienen de América. Esto último sí que lo puntualiza Federici, sin embargo se olvida que Felipe II terminaría por escribir estas líneas ante el estrepitoso fracaso de las confiscaciones:

Habiendo yo mirado en que si con esta mi falta de discurso llegare allá la voz, podría ser de mucho inconveniente, me ha parecido avisaros de la verdad de lo que en esto pasa para que… prosigan en sus contrataciones y cada cual envíe su hacienda con entera seguridad de que yo no mandaré tocar en ella por ninguna causa.[10]

 

Una vez zanjada la cuestión de la plata convendría aclarar que Federici vuelve a caer en una demagogia al decir “compraban los bienes y alimentos que ya no se producían en España”. ¿Cuál podría ser el motivo para que España dejara de producir mágicamente? Puede producirse una reorientación de la producción, pero desde luego, de forma natural, una economía moderna no podría asumir de ningún modo un parón como propone Federici. La otra opción, sostenida por algunos, es un gran cauce migratorio a las Américas; esto se ha demostrado que no es cierto, que aun con toda la migración española al Nuevo Mundo, de ningún modo fue tal que permitiera una aproximación en la producción peninsular. Pereyra nos ofrece el cálculo de un millón y medio por cada siglo de dominación española (p. 385). La más acertada explicación a la cuestión agrícola sería:

La economía agrícola de los países mediterráneos se recuperó por un momento a mediados del siglo XVI; pero un nuevo descenso demográfico y, sobre todo, el comienzo de un largo período de aridez, acabaron con tal fenómeno. Sicilia dejó de ser el granero del Mediterráneo, y en cambio empezó el predominio europeo de los cereales de Alemania, Polonia y Rusia.[11]

(p.344)

 

Si bien no se puede acusar a España de abandonar otras labores frente a la comodidad de los extraordinarios ingresos en metales, ¿qué se puede decir de América? En el supuesto de que se hubiera producido esta elevación tan desasosegada de la explotación minera, ¿no tendrían que verse afectados los demás sectores? ¿La agricultura?

Pereyra nos recuerda que el gran autor alemán Alexander von Humboldt diría en su Ensayo político sobre la nueva España[12]:

No se observa que la agricultura esté más abandonada en el Perú que en la provincia de Cumaná o en la Guyana, donde no se explota, sin embargo, ninguna mina. En Méjico los campos mejor cultivados, lo que evocan en el espíritu del viajero las más bellas campiñas de Francia, so las llanuras que se extienden desde Salamanca hasta Silao, Guanajuato y la villa de León, y que rodean las minas más ricas del orbe conocido. Siempre que se han descubierto vetas metálicas en los parajes más agrestes de las cordilleras, o de llanuras aisladas y desiertas, la explotación de las minas, lejos de poner obstáculos al cultivo de la tierra, lo ha favorecido singularmente

(Pp. 390-391)

Algo extraño cuando un estado enfoca toda su capacidad de producción en un único sector.

 

Avancemos ya con el resto del capítulo.

Esta supuesta reforma laboral se hace mediante dos puntos, según Federici:

  • Aumentando la cuota de trabajo
    • Se introduce al corregidor para revisar que se cumpla con esta tarea[13]
  • Una redistribución de la población; pasaron de sus pueblos a unas aldeas creadas por los españoles. Las reducciones.

 

Federici continua: la resistencia aumenta en México y Perú, lo cual lleva a declarar una guerra abierta a los viejos cultos. El líder de esta cruzada contra los viejos sistemas de pensamiento y vida en México sería Diego de Landa en 1562. En esta campaña se hablan de uno 4.500 capturados, torturados y castigados públicamente. Se instaura definitivamente un nuevo sistema de producción en América. En Perú la represión se inicia en 1560, coincidiendo con el inicio de un movimiento panandino llamado Taki Onkoy. Los taquioncos forman un movimiento milenarista ante lo cual se contestó en 1567 mediante el Consejo eclesiástico organizado en Lima en ese año. Se concluye una prohibición rotunda a los viejos ritos y la destrucción de los huacas, ídolos símbolos de una religión que atiende a todos los elemento de la realidad como divinos.

A esto debemos plantear cuestiones. Lo primero es preguntarnos qué falta en la frase de Federici: “más de 4.500 personas fueron capturadas y brutalmente torturadas bajo cargo de practicar sacrificio humano. […] Las penas infringidas fueron tan crueles (azotes […], años de esclavitud en las minas) que mucha gente murió o quedó impedida para trabajar” (p. 301-302). Lo que falta es algo muy concreto: sentencias. Federici se pierde en una retórica sentimental muy bien organizada, pero ¿Qué datos nos aporta? Solo una cifra. Lo importante de esta cifra es que dentro de estas 4.500 personas hay acusado y castigados. Esto es importante: no eran pocos los casos en los que se acusaban a personas y que quedaban sin castigo por falta de pruebas o por considerarse meras charlatanerías. Así pues no son 4.500 las personas condenadas a los castigos que ella menciona. A esto cabe ampliar su lista de condenas, pues también existían otras penas como las Galeras, con trabajos forzados de alta intensidad, pero en los casos de brujería no es extraño que se dé el azote como castigo pero que se acompañe de servicios comunitarios en hospicios y hospitales o la reclusión monacal durante un determinado tiempo para procurar la recuperación del espíritu, de igual modo “no son pocas las mujeres recluidas en hospitales[…]; las más para intentar curar sus dolientes y enfermos cuerpos”[14] (p. 96). A esto hay que añadir el dramatismo que se permite cuando advierte que la gente moría en las minas: si, tanto condenados como trabajadores normales morían en las minas[15]. Muertes por agotamiento y en accidentes que vale recordar que aún se producen a día de hoy.[16] En España la Industria Extractiva es la que acumula un mayor porcentaje de accidentes laborales, a fecha de 2018, con un 11,9% y seguida de la Construcción que tiene un 11,2%, en tercer lugar está el Transporte y almacenamiento con un reducido 7,0%.[17] Advirtamos que los dos primeros tipos de trabajos son tradicionalmente masculinos. Esto es importante pues a las minas iban hombres. ¿No estaba hablando Federici de las brujas? ¿Será que aquella temible conclusión de Parinetto emerge de entre su investigación inevitablemente?

 

De igual modo Federici hace referencia a las huacas de un modo ideal. Para retirar ese aura mística que ha infundido la socióloga en este elemento recordaremos que; “aparece alguna que otra hechicera que hurgando en las huacas sacaba huesos destinados a fines amorosos, como Catalina Baena, vecina de Potosí, que fue desterrada por sus aficiones pseudoarquelògicas”[18] (p. 84). La profanación de cuerpos con una finalidad comercial. Esto es lo que hacían estas magnificas hechiceras, cuyos remedios en muchas ocasiones aspiraban a nada más que el efecto placebo.

Pese a estos ataques, prosigue Federici, los ritos persistieron lo cual condujo a una intensificación hasta llegar al punto álgido entre 1619 y 1660. Llega a producirse una caza de brujas. Y es que el formato que se sigue es el típico de las herejías en Europa. Personalmente me sorprende que se produzca esta caza de brujas en América cuando en España apenas se produjo en el norte y en una de sus regiones (Vascongadas) se produce más por influencia Francesa que otra cosa[19], al igual que en Aragón hay disturbios pero debido a exaltados franceses que traspasan la frontera[20]. Federici no puede justificar un procedimiento separado del de la herejía habitual del de la brujería; de igual modo no da una cifra exacta de cuantas Brujas son quemadas; sí son torturas, castigadas, etc. pero ¿Es verdaderamente por brujería? El proceso que describe Spalding no se distingue en lo absoluto de los actos de fe de España, los cuales antes que a brujas acusaban a Moriscos y Judaizantes. De estos actos de fe derivan las procesiones de semana santa; así pues cuando se lea una de estas descripciones de procesos contra las herejías debe vigilarse si se perciben similitudes con los rituales descritos y las procesiones lúgubres de semana santa.[21] Si es así debe tenerse en cuenta lo dicho: en España las brujas importan un pito, lo relevante son los herejes en términos generales, aquello que Federici le recriminaba a Luciano Parinetto. Es cierto que una vez la cuestión judía y luterana ha sido solventada habrán brotes de brujería, pero estos en extrañas ocasiones terminan en condenas de muerte, de esto da buena fe el trabajo ya citado de Juan Blázquez, “Brujas e inquisidores en la América colonial (1569-1820)”. Concluye el autor que:

Las sentencias, por lo general, no fueron duras y no son comparables en modo alguno con las de las justicias civiles europeas, que no eran remisas en enviar a la hoguera a cuantas supuestas brujas caían en sus manos, al igual que en Norteamérica y no es preciso sino recordar el drama de Salem, por citar el más conocido.

La inquisición americana no relajó por este delito más que una sola persona, Guillén de Lampart, y lo fue por motivos políticos, más que por practicar la Astrología; las galeras son prácticamente desconocidas, salvo en algún que otro caso peligroso reincidente, siendo lo más común los azotes y el destierro.

El tormento, por el contrario, aunque no muy utilizado, si lo fue mucho más que en España, donde hubo pocas hechiceras que pasasen por las manos de un verdugo. […]

[…] No son pocas las mujeres recluidas en hospitales, algunas para que hiciesen penitencia sirviendo a los pobres; las más para intentar curar sus dolientes y enfermos cuerpos.

(Pp. 95-96)

 

Considera Federici que el terror es lo que se busca en este tipo de acontecimiento; ciertamente la escenografía así lo quiere. Y si bien ha habido un gran cambio en la vida pública religiosa en América, la gente mantiene sus ritos en la intimidad del hogar o del individuo. Ante esto debería preguntarle a Federici si tiene mucho sentido lo planteado como una “victoria”; ¿Tiene valor un rito sin colectividad? Mi respuesta es un No rotundo y sólido.

A Federici le ha convenido olvidar que en América se procede a un estudio amplio de la cultura precolombina. Dos aspectos pueden ayudarnos dar fe de esto:

  • Las universidades; algo de lo que no habla Federici es del nuevo conocimiento científico que llega a esas tierras. Ella opta por sutilmente correr un tupido velo ante esto, pues sabe que uno de los resultados de esta transformación social cultural, política y económica es el incremento de la producción de conocimiento científico.[22] “El estudio científico de lenguas distintas de las europeas o las bíblicas comenzó en América” (Pp. 304-305) advierte Mª Elvira Roca, recordemos que el estudio de las culturas asiáticas bajo una lupa científica se inicia en el s. XVIII y aun mejor en el s. XIX; en este mismo siglo dará como resultado la obra de autores como Schopenhauer quien tomara muy buena nota de la filosofía asiática, por otro lado en el siglo anterior encontramos al autor irlandés Hutcheson quien, en su obra estética, tendrá en cuenta las observaciones sobre el arte en Asia. Sin embargo en América se obliga por orden real en 1580 (Felipe II) a crear cátedras de estudio de las lenguas indígenas. La categoría de las universidades españolas es tal que se consumó un flujo de informaciones entre América y Europa.[23] Algo que aun a día de hoy perdura; pues el empleo de una lengua común ha permitido un enriquecimiento mutuo con escasas comparaciones posibles. Talvez esto explica que en España tengamos que buscar cuatro padres de las ciencias modernas:
  • Economía Moderna: Tomas de Mercado (1525-1575)
  • Derecho Moderno: Francisco de Vitoria (1492-1546)
  • Filosofía Moderna: Francisco Suarez (1548-1617)
  • Novela Moderna: Miguel de Cervantes (1547-1616)
  • Etnografía Moderna: Bernardino de Sahagún (1500-1590)

 

Este último autor es de gran relevancia. La antropología nace en América y con los españoles (¿Se estudiará esto en las universidades? Yo empecé por Malinowsky). Primero los Jesuitas y después los Dominicos emprenden este estudio de las poblaciones del Nuevo Mundo. Este es por una cuestión básica; los españoles aspiran a una mejor fijación del catolicismo mediante un mejor conocimiento y empatía con las culturas previas. Así pues sí que produce un estudio de las culturas precolombinas, véase el Historia general de las cosas de Nueva España del ya mencionado Bernardino de Sahagún, a esto se le suma el estudio de las lenguas indígenas, promovido desde las universidades. Un ejemplo de estas obras antropológicas es La extirpación de la idolatría en el Perú[24] (1621), de Pablo José de Arriaga (1564-1622), donde propone el siguiente plan:

  • Conocer los hechos culturales
  • Averiguar las causas de estos hechos culturales y etnográficos
  • Aplicar el remedio para que desaparezcan o no actúen[25]
  • Aprovechar la nueva situación para la experiencia religiosa

Ejemplo de esto es el famoso mito de la Virgen de Guadalupe.[26]

 

Firmado: BUDA.

 

 

 

[1] Un profesor cuyo nombre no recuerdo advertía que en Inglaterra estaban empezando a aspirar a apropiarse del célebre título; dada la pasividad de los españoles nos quitarán el título como nos quitaron las joyas de la corona [literal y metafóricamente].

[2] PEREYRA, Carlos (1945). “Oro de fábula”. En: Quimeras y verdades en la historia. Madrid: M. Aguilar. Pp. 375-394.

[3] “podrían citarse las intransigencias de los puritanos en América (no obstante haber emigrado en busca de la libertad), las de los Boers en África y otras muchas semejantes y tan odiosas […] como las nuestras.”  (p.99). ALTAMIRA, Rafael (1997[1902]). “Capítulo II. Opiniones sobre el pueblo español”. En: Psicología del pueblo español. Madrid: Biblioteca nueva. Pp. 81-107.

[4] FRIEDMAN, Milton y Rose (1983). “Introducción”. En: Libertad de elegir. Biblioteca de economía. España: Orbis. Pp. 15-23.

[5] Dentro de la propia obra citada encontramos: PEREYRA, Carlos (1945). “Los orígenes de la colonización angloamericana”. En: Opus Cit. Pp.508-536.

[6] VisualPolitik (2018). “AMAÉRICA, ¿Por qué unos PAÍSES son RICOS y otros POBRES? – VisualPolitik”. En: YouTube.

[7] GALBRAITH, John Kenneth (1983). “Monedas y tesoros”. En: El Dinero; De dónde vino /Adónde fue. Biblioteca de economía. España: Orbis. Pp. 17-28.

[8] Ibíd. Den.

[9] Piénsese que se trata como una excepción el caso del Congo Belga, tratado como una propiedad privada del rey Leopoldo.

[10] Felipe II. Citado en PEREYRA, Carlos (1945). Opus Cit. P. 383.

[11] VICENS VIVES, Jaime (1965). “Capítulo LIII. Vida y cultura del renacimiento”. En: POLIS. Historia Universal. Barcelona: Editorial  Vicens – Vives. (El subrayado es mío)

[12] Obra que su conciencia moral le impide emplear para su trabajo, pues no está presente ni en la bibliografía ni se le hace referencia en el texto.

[13] Federici trata la figura del Corregidor casi como una invención para revisar el cumplimento de la jornada de trabajo en América. Hay que decir explícitamente que la figura del Corregidor ya se encuentra en Castilla y las obligaciones de este son más amplias que la mera función de “policía laboral”. Ciertamente Federici no dice explícitamente nada de esto, pero lo implícito hace aún más daño, si cabe, que lo explícitamente dicho.

[14] BLÁZQUEZ, Juan (1994. “Brujas e inquisidores en la América colonial (569-1820)”. En: Espacio, Tiempo y Forma. Serie IV, Hª Moderna. Pp.71-98.

[15] A esto cabe la apreciación de que las condiciones delos mineros en América eran ingentemente superiores a las de sus colegas en el Viejo Mundo.

[16] Podemos encontrar una exposición muy adecuada sobre los riesgos del sector minero en la actualidad en: DIAZ, Marcelo (2009). Salud y Seguridad en trabajos de minería. Buenos Aires: Aulas y andamios editorial. Para atender a la evolución acontecida en España y en Chile durante las últimas décadas sobre la cuestión véanse: Gobierno de Chile (2017). Accidentabilidad Minera Tercer Trimestre 2017. Chile: Servicio Nacional de Geología y Minería. Gobierno de España (2016). Informe de siniestralidad minera. España: Comisión de Seguridad Minera.

[17] Gobierno de España (2018). Estadística de accidentes de trabajo. Avance enero – abril 2018. España: Ministerio de trabajo, migraciones y seguridad social

[18] BLAZQUEZ, Juan (2004). Opus Cit.

[19] MICHELET, Jules ([1862]2012). La bruja; un estudio de las supersticiones en la edad media. Madrid: akal.

[20] ESCOHOTADO, Antonio (2008). Op.Cit.

[21] MAYORGA, Fermin (2015). “La España de las brujas y la magia”. En: Congreso de la España mágica. Mayo 2015.

[22] “El hombre siente que debe acumular ciencia y técnica, planteándose ajustes prácticos en vez de limitarse al cuadro pueril donde la intemperie solo existe como reducto de la imprevisión, que unas veces suplica misericordia divina otras exige lo ajeno”. ESCOHOTADO, Antonio (2008). “Católicos, protestantes y puritanos”. En: Opus Cit. P. 359.

[23] ROCA, Mª Elvira (2017). “Educación”. En: Opus Cit. Pp. 304-305.

[24] de ARRIAGA, José ([1621] 2010). La extirpación de la idolatría en el Perú.

[25] Es tal vez este punto el que se cumple cuando Federici exalta la no desaparición de los viejos ritos precolombinos. Como advertía líneas más arriba, el ritual sin colectividad es en esencia nada.

[26] A todo lo expuesto véase: CASTRO, Ernesto (2018). “Luis de Molina, Domingo Báñez y Francisco Suárez | Historia de la filosofía (19/28)”. En: YouTube.

Esta entrada tiene 4 comentarios

  1. Corrige el artículo hay dinero que no sale especificado

    1. Xavier Pastor

      Hola José, ¿podrías especificar un poco más?

  2. Se refiere a la parte de en medio. Ha habido algún error al pasar el texto del Word al Blog. Los datos que faltan quedarían del siguiente modo:
    5.700.000.000 de pesos fueron el total producido.
    152.000.000 se quedaron en los países americanos
    133.000.000 pasaron a los mercados asiáticos

    1. Xavier Pastor

      Lamento el fallo.
      Ya está corregido.
      Muchas gracias

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