NOTA: Para leer la primera y segunda parte haz clic aquí (1) y aquí (2).

Mujeres y brujas en América:

La mayoría de los condenados en una investigación (1660) fueron mujeres; esto se debe a que este colectivo era el más presente en el movimiento disidente respecto a las nuevas doctrinas importadas/impuestas desde España. Federici alega, sin justificación alguna, que esto se debe a que ellas eran las que peor beneficiadas se veían de las nuevas propuestas. Esto en un estudio más dilatado de la historia se puede poner en duda. Cuando se estudia historia social uno percibe que existe un curioso tándem (no)revolucionario. Este es el de la familia/mujer. Esto que expongo es en base a mi experiencia en el momento de estudiar la historia social de España desde finales del s. XVIII/principios del s. XIX hasta la caída del franquismo. La familia es una unidad interesante pues esta se tiende a encontrar en todos los pueblos del mundo; otra cuestión es su estado (una entidad sólida, disuelta en la tribu, dispersa en el estado moderno, etc.). Esta unidad es la que tiende a potenciar las protestas que van redirigiendo a un nivel micro la historia. Pero también es cierto que encontramos que estos cambios se pueden producir o bien en una tendencia de cambio o bien de conservadurismo. En base a mi experiencia, recalco, la mujer tienda ser un elemento fundamentalmente conservador dentro de la familia. En la España de la república recuerdo que al dar el voto a la mujer la posición de la derecha católica, formada por un conglomerado variopinto de partidos, mejoró notoriamente; tanto que se considera uno de los motivos que llevó al aumento de la presión sociopolítica del país hasta estallar la Guerra Civil. La mujer tiende a acomodarse, en base a mi experiencia estudiando su papel en la historia social. Esto hace que talvez aquella tesis de Federici puede ser totalmente errónea; en vez de que la mujer protestara porque el cambio la perjudicaba, la mujer se quejaba porque se producía un cambio. A las mujeres se les ha atribuido a lo largo de la historia una gran agilidad para saber adaptarse a los nuevos marcos. En multitud de culturas, inclusive aquellas más machista/patriarcales la mujer se la considera la que “lleva hacia adelante” todo[1]. Rusia es un claro ejemplo de eso; la  Matrioshka es una dedicación a la mujer que trabaja por salir adelante y gracias a su esfuerzo saca adelante a toda la familia (de ahí que en el interior de la Matrioshka encontremos más personajes).

 

Federici considera que, mediante las representaciones religiosas femeninas, podemos confirmar aquello que la historia ya señalaba; la mujer en la sociedad precolombina tenía un papel destacado. Esto curiosamente puede chocar con todo lo que ella afirma. La relación simbología|realidad material/social es indiscutible. Así pues puede resultar chocante la tesis que sostiene Joseph Campbell (1904-1987), en base a los trabajos de Marija Gimbutas (1921-1994), sobre la imagen de “la Diosa” en occidente. Justo para cuando Federici sitúa la caída en picado de la mujer, Campbell encuentra que la figura de la Diosa resurge en occidente mediante la Virgen María. Recuerda el antropólogo que en el s. XIII todas las catedrales fueron construidas en nombre de la Virgen. Un “eterno femenino” siempre insertado en la religión Católica gracias a sus fuertes vinculaciones con el mundo clásico, es más, Campbell afirma que “En mi opinión, el cristianismo es mucho más griego que judío” (p.376).  Específicamente hay un apartado dedicado a esta vuelta de la Virgen María:

En el año 431 d.C., el Concilio de Éfesos, la ciudad de Ártemis, declaró a María la verdadera Theotokos, la Madre de Dios. En el siglo XIII, todas las catedrales se construyen en su nombre. Ella es la mediadora […] nos acercamos a Dios a través de la Madre, a través de la fuente de su naturaleza humana, y ella intercede […]. Ella no es adorada sino venerada; es casi una diosa […] ahora recibe el título de co-salvadora.

Podemos encontrarla en el pórtico oeste de la catedral de Chartes en el papel de Isis o de Cibeles, como el trono del Imperator, del Señor del Mundo, de Cristo. […] ella es la Madre de la Forma; ella es la Madre de los Nombres. […] ella es la fuente y el final.

(pp. 347-348)[2]

 

Federici reconoce que la mujer encuentra la libertad en una esfera delimitada a su papel en la sociedad; unos papeles que le permiten desarrollarse en esas áreas delimitadas junto a otras mujeres, lo cual les permite formar una comunidad de féminas.

Federici arremete contundentemente diciendo que “todo cambió con la llegada de los españoles, estos trajeron consigo su bagaje de creencias misóginas y reestructuraron la economía y el poder político en favor de los hombres” (p.309). A esto hay que contestar aclarando dos puntos:

  • Las esferas de movilidad económicas que defiende Federici tampoco es que fueran algo extraordinario como para generar tal tensión en su afirmación. El poder político, la alta política como mínimo, ya estaba reservada a los hombres.
  • La misoginia de los Españoles ¿de dónde viene? Como hemos visto, Campbell argumenta fuertemente en contra en cuanto al marco de símbolos se refiere, pero es que hay otro aspecto fundamental que es el que hace que todo el trabajo de Federici se tambalee si no es que lo hace caer directamente: En España son Asesinadas 27 Mujeres por Brujería. ¿En qué momento se ha producido esta transformación de una sociedad de relativa equidad entre hombre y mujer a una modernidad “misógina” que puedan exportar a América? Federici habla tranquilamente de España como un exportador de los procesos heréticos europeos al Nuevo Mundo, pero las herejías que se producen en España están muy lejos de las que se producen en el resto de la cristiandad. En especial respecto a la caza de brujas, es innegable que serán los protestantes quienes se lleven la palma con “50.000 brujas en los territorios alemanes; 4.000 en Suiza; 1.500 en Inglaterra”[3].

 

Podemos admitir, según Federici, que la mujer en el Nuevo Mundo se encuentra ahora en una situación de mayor supeditación al hombre. Federici habla de que la mujer ahora no pude separarse del marido ni del hijo haciendo que esta tenga “que preparar la comida para los trabajadores varones” (p. 309). En cuanto a esta última frase, podemos recuperar de los Ensayos de Montaigne –obra que ella cita para lo que le interesa- lo siguiente: “el valor contra los enemigos y la buena amistad con sus mujeres, y a esta segunda recomendación añade siempre que ellas son las que suministran la bebida templada y en sazón”[4]. Teniendo en cuenta que Montaigne acaba esta obra antes de que se acabe el s. XVI, no podemos considerar que este gran cambio, que nos presenta Federici, sea causa de las nuevas políticas tomadas a partir del s. XVII. Entonces, ¿en qué posición deja eso a la relación entre bruscos cambios introducidos por los españoles y los resultados en los cambios socioeconómicos?

 

También asocia a la llegada de los españoles y la “devaluación” social de la mujer con el surgimiento de la prostitución y el final de la poligamia. Curioso es esta constante relación del “amor libre” con las relaciones polígamas tanto en el feminismo como en la izquierda “contestataria” del último siglo.[5] De igual modo nos vale advertir que la cuestión de la prostitución es más compleja de lo que presentan muchas feministas, pues la prostitución entendida como una opción de trabajo indigna se produce de igual modo para el hombre. Bernard Shaw[6] lo advierte del siguiente modo:

Pero que nadie piense que los hombres escapan a la prostitución bajo el capitalismo. Si no venden su cuerpo, venden su alma. El abogado que en el juicio se esfuerza «por hacer que la peor causa parezca la mejor» se ha presentado como un ejemplo clásico de fraude por dinero. Nada podría ser más injusto. Un abogado está obligado a hacer todo lo posible con el fin de obtener un  veredicto favorable para un cliente aunque en privado sea que no tiene razón, del mismo modo que un médico hará todo cuanto esté en sus manos para salvar la vida de un paciente cuya muerte, en su opinión, sería una liberación.[…] del escritor y editor de anuncios engañosos que pretenden de hacer pasar el peor articulo por el mejor, del comerciante que lo vende asegurándole al cliente que es el mejor, de los agentes de drogas y alcoholes […].  Estos son solo unos cuantos ejemplos de prostitución masculina, tan repetida y vehementemente denunciada por los profetas en la Biblia como mancebía e idolatría, que el capitalismo impone diariamente a los hombres.

(pp. 336-337)

 

El problema de la prostitución es una cuestión de filosofía que muy hábilmente desmontó Gustavo Bueno en referencia a otra afirmación del feminismo: “Mi cuerpo es mío”. Gustavo Bueno aplicando la lógica rebatía que el cuerpo no es de uno, el cuerpo es uno mismo; en el mismo momento que el cuerpo (el ser cosificado) es propiedad se cae en el juego de poder ser de otro, lo cual es esclavismo. En otras palabras; el desdoblamiento que se ha producido entre el ser y el cuerpo de uno es muy lírico pero irreal, tu cuerpo eres tú, pues tus sentimientos son hormonas en tu cuerpo, el tacto es tu piel, tu vista tus ojos, etc (simplificadamente). Al considerar el cuerpo un bien se empieza a hablar en términos de profanación de ese bien, ese objeto, el cuerpo. Lo que se profana con la prostitución femenina sexual es la dignidad en términos de capacidad de gestionar la capacidad de trabajo de uno. En conclusión: lo malo de la prostitución es que es el resultado de un sistema excluyente en el mundo laboral, pero esto se produce de igual modo para con el hombre que emplea otros medios. Yo siempre he planteado que lo que es para la mujer la prostitución es para el hombre el trapicheo, ambos son ilegales, recurren a necesidades de dudosa moral y, en consecuencia, están sometidos a un juicio moral. A esto se ha presentado la distinción entre Prostituta y Trabajadora Sexual, lo cual es una demagogia muy bien planteada pero que no resuelve la situación de las mujeres que se prostituyen.

 

Siguiendo con Federici.

En síntesis esta nueva situación de denigración para la mujer hace que la posición de las mujeres respecto a sus viejos cultos se enraizase con mayor intensidad que nunca y se auto-marginen en comunidades para mantener vivos los ancestrales ritos. Federici comenta en un tono romántico que algunas mujeres se suicidaban y mataban a sus hijos; esto para el que lea por vez primera un libro sobre la conducta social en tiempos de guerra le puede sorprender; pero en tiempos de guerra o de conquista esto era lo más normal del mundo; piénsese que incluso cuando se producían hambrunas intensas o se preveía una escasez de alimentos también se podían dar casos que actuaran de este modo. En última instancia el suicidio es un acto que tiende más al miedo que no al cálculo razonado, a mi parecer.

 

Las brujas europeas y los <<indios>>

La cuestión es sencilla; Federici sostiene que, apoyándose en especial sobre el trabajo de Luciano Parinetto, existe una relación entre las herejías y los informes de Indias y las herejías en Europa. En síntesis concluye que se retroalimentan. Así pues si Europa llevó la herejía al Nuevo Mundo, este devolvió el balón al Viejo con los “informes de indias” y la confirmación a Europa de que la “exterminación” era la solución. Considera que se produce pues un recrudecimiento de la caza de Brujas, algo que los datos corroboran, y también plantea el surgimiento de nuevas herejías como la de los hugonotes. En este segundo punto debo advertir que si bien podemos hablar de ciertos tipos de herejías como las que se producen contra las brujas en Francia o los moriscos en España con un carácter popular (nadie ama ni a brujas[7] ni a Moros); existen ciertas herejías que se entrelazan con cuestiones de alta política. El cambio del catolicismo al protestantismo y/o otras sectas es algo que interviene en cambios enteros de dinastías. Véase que “Los Cromwell, los Burtley y los Buckingham… son los nombres de algunas de estas familias cuya ascensión social dependió del triunfo del bando nacionalista anglicano”[8] (p.292). Así pues creo que en esto Federici sufre un desatino al querer ver pruebas donde no las hay; en otras palabras “está mezclando churros con merinas”.[9]

Se produce de igual modo un trasvase de temas heréticos de las Indias a Europa: sodomía, uso de ungüentos, infanticidio, etc.

 

Es importante, según Federici, tener claro que no se debe ser eurocéntrico en el tratamiento de este tema. Esto toma especial relevancia cuando toca hablar de la brujería en la contemporaneidad.

La tesis que sostienen que hay una relación entre herejía, en América y Europa, es débil, reconoce Federici.

Válgame comentar un fragmento especialmente extraño: “en el siglo XVI, ya existía en Europa una clase dominante que estaba, desde todo punto de vista […], implicada en la formación de una mano de obra a nivel mundial” (p.314). Este fragmento es alucinante; pero en el sentido estricto de la palabra. En términos de historia nunca nadie puede considerar que existe una conspiración tipo Los sabios de Sión; y mucho menos a nivel mundial. En esta frase se pone en duda a sí misma y a su trabajo, pues me temo que no ha sido necesario llegar hasta esta frase para percibir que Federici trata  las “elites”, o lo que fuere que organizara las herejías, como un colectivo que tenía perfectamente planeado cual iba a ser el proceder para obtener el mundo deseado. Estas teorías a días de hoy suenan aun ridículas; pero en pleno inicio de la Edad Moderna aún más.[10]

 

Firmado: BUDA.

 

 

[1] Aun que le duela a las feministas del 8-M (2018); la consigna de que “se para el mundo” sin la mujer es muy antigua y más bien tiene poco de revolucionario. Mi abuela con más de 80 años ya me lo decía hace años y ni se imaginaba uno el paripé feminista actual. Conste que a ella de niña ya se lo decían sus familiares más ancianos.

[2] CAMPBELL, Joseph (2015). “Capítulo VIII; Amor: lo femenino en el romance europeo”. En: Diosas. Girona: Atalanta. Pp. 331-386. De igual modo puede resultar de interés la obra más amplia Las máscaras de Dios, en especial: CAMPBELL, Joseph (2018). “Capítulo 7; La Gran Roma: ca. 500 a.C.-ca. 500 d.C.” y, enteramente, “Cuarta Parte; La edad de las grandes creencias”. En: Las máscaras de Dios; mitología occidental. Volumen III. Girona: Atalanta. Pp. 387-681.

[3] ROCA, Mª Elvira (2017). “Las brujas”. Op. Cit. Pp. 282-84. Si bien no se encuentra en el ensayo la fuente original de estos datos, pues se han popularizado ya mucho en estos últimos años, podemos encontrar en PEREZ, Joseph (2017). Opus. Cit. La siguiente referencia que transcribo literalmente: Jaime CONTRESRAS y Gustav HENNINGSEN, «Forty Four Thousand cases of Spanish Inquisition (1540-1700): Analysis of an Historical Data Banck», en Gustav HENNONGSEN, J. TEDESCHI, Ch. AMIEL, comps., The Inquisition in Early Modern Europe. Studies on Sources and Methods. Illinois, Dekalb, 1986, págs. 100-129.

[4] de MONTAIGNE, Michel ([1593]2003). “Capítulo XXX; De los caníbales”. En: Ensayos de Montaigne; seguido de todas sus cartas… Alicante: Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.

[5] ESCOHOTADO, Antonio (2008). “Propaganda, sexo y poesía”. En: Los enemigos del comercio. Vol. III. Madrid: Espasa Calpe. Pp. 317-334.

[6] BERBARD SHAW, George ([1928] 2013). “Las mujeres en el mercado laboral”. En: Manual de socialismo y capitalismo para mujeres inteligentes. Barcelona: RBA.

[7] Puede darse a posteriori una reconversión de ciertas imágenes. La beffana, una imagen tradicional italiana, puede ser la reinterpretación de la bruja como un ser bondadoso que se transforma en viento para pasar por debajo de las puertas y dejar regalos a los buenos niños.

[8] ROCA, Mª Elvira (2017). “Los ojos del señor inquisidor”. Op. Cit. Pp. 284-92.

[9] Para tratar más detalladamente la cuestión de las herejías y su relación con el alta política puede ser de interés: Moore, R.I. (2014). La guerra contra la herejía. Fe y poder en la Europa medieval. Barcelona: Planeta. P. 410. ISBN: 978-84-9892-694-1.

[10] Sobre este tema, aunque sé que no es fundamental, me parece interesante recomendar la lectura de ECO, Umberto (2016). “Sobre los complots”. En: De la estupidez a la locura. Barcelona: Lumen. Pp.123-141.

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