Casos como el del actor y director Aziz Ansari, que ha sido acusado recientemente de abuso sexual por no haber entendido las supuestas señales verbales y no verbales que le mandó una chica con la que tuvo una relación esporádica, ha hecho que se empiece a poner en duda si realmente basta con el “no es no”, ya que al parecer en su caso la chica no dijo “no” explícitamente, pero debería de haberle quedado claro por el contexto. El hecho de que el propio Ansari le mandase un mensaje a la chica el día siguiente diciéndole que se lo había pasado muy bien parece indicar que él no era consciente de que para la chica la cita fue un infierno.

Este tipo de casos han llevado a la conclusión de que el problema está en que los hombres no entienden las señales que lanzan las mujeres, las cuales al parecer no dicen “no” de forma clara y tajante porque se encuentran en una situación de sumisión. Por eso han creado un nuevo protocolo que llaman “consentimiento entusiasta”, cuyo objetivo es prevenir que casos como este ocurran. Dicen que con esto quieren acabar con el concepto de conquista según el cual el hombre tiene que insistir para lograr la aceptación de la mujer, y sustituirlo por un tipo de relación en el que el interés y acercamiento sea recíproco. En principio comparto esta idea. Doy por hecho que ninguna mujer me hace ningún favor porque tengamos relaciones sexuales, y prefiero que la relación fluya por el interés mutuo y no porque una de las partes haga todo el trabajo para conquistar a la otra. Pero ya sea en una situación de interés mutuo o en una de conquista, al final siempre se llega al mismo punto, hay que tomar la decisión de lanzarse y entonces surgen las dudas:

¿La beso de repente? ¿Y si ella no quiere? Va a pensar que soy un baboso
¿Y si por no lanzarme piensa que soy un cobarde y pierde el interés?
¿Se lo pregunto? No, eso le será incómodo, me voy a cargar el ambiente.

Y para las chicas no es mucho mejor:
¿Y si piensa que soy una guarra?

Las posibilidades son muchas y cada persona es un mundo, así que no tiene nada de malo que
alguna vez nos equivoquemos. Nos harán la cobra, quedará claro el malentendido y poco más,
tampoco hay que hacer dramas. Es una vez que nos hemos lanzado cuando debemos poner en práctica el “consentimiento entusiasta”, que al parecer consiste en obtener una confirmación explícita por parte de la pareja que valide cada acto que llevemos a cabo durante el sexo, para que así tengamos la certeza de que está de acuerdo y disfrutando con lo que estamos haciendo y no nos ocurra como a Ansari. Así que a cada paso que demos iremos preguntando:

¿Te puedo tocar aquí?
¿Te gusta que te mordisquee la oreja?
¿Te voy bajando la cremallera?
¿Puedo meter los dedos?…”

Los defensores del consentimiento entusiasta dicen que todas estas peticiones se pueden hacer de forma atractiva y sensual, pero yo creo que a la larga acaban siendo un coñazo, por no hablar de que es una forma totalmente artificial de vivir la sexualidad. El sexo es para disfrutar, no para pasar un test oral (bromas aparte). Y sobre todo estoy en contra de tanta pregunta porque simplemente es innecesario. Todo el mundo sabe perfectamente cuando la persona con la que realizamos sexo quiere o no quiere seguir, ni siquiera hace falta un no explícito. Si vas a besarla y aparta la cabeza es que no quiere seguir, si le desabrochas la camisa y rápidamente se cubre con las manos es que no quiere seguir, si le bajas las bragas y las sube es que no quiere seguir, si dice “no estoy segura” es que no quiere seguir. Si ves alguna señal que te indica que la persona con la que estás teniendo sexo no quiere seguir, y en lugar de parar y hablarlo continúas o la fuerzas, estás abusando de ella sexualmente. No me creo que puedas meter a una persona en tu cama, desnudarla y tener una relación sexual con coito incluido sin darte cuenta de que la otra persona no quiere hacerlo. Por mucho síndrome de estrella de mar que pueda tener alguna a la fuerza ha tenido que hacer gestos a favor o en contra, a no ser claro que esté inconsciente o muerta, y en cualquiera de estos dos casos tampoco debes de tener sexo con ella. Por eso casos como el de Ansari no me entran en la cabeza. O vio las señales y pasó de ellas, lo cual lo convierte en un agresor sexual, o es que no las hubo y simplemente la chica está despechada por una relación insatisfactoria. Como no estuve allí ni sé más datos no puedo emitir veredicto al respecto, pero desde luego no es una situación que vaya a solucionarse a base de inventarse protocolos artificiales que busquen aclarar cosas que en el fondo ya todos tenemos muy claro.
Y sí, me consta que hay mujeres a las que gusta que los chicos insistan, chicas con complejo de princesita que se piensan que el hombre tiene que currárselo para ser digno de su atención –dejo un caso al respecto en más abajo-, pero tíos, no entréis en ese juego, las que quieren eso son el mismo tipo de chica que no dudará en acusaros de acosadores y cosas peores si luego la relación le es infructuosa. Recordad, que nadie os está haciendo un favor por echar un polvo, de la misma forma que nadie tiene derecho a exigirlo porque “se lo ha currado”. Si alguien os quiere hacer  entender lo contrario, es que no os está viendo como un igual, y en esos casos mi consejo es pasar de largo.

Dejo más información al respecto en los siguientes links
El caso de Ansari

El consentimiento entusiasta

Canal de Youtube de Experto en Igualdad, suscríbete aquí

@ExpertoIgualdad

El caso de una chica que quiere que le insistan

Experto en Igualdad

Me gusta dejar en evidencia la intolerancia de los que dicen luchar contra la intolerancia, sobre todo en los espacios donde pululan los influencers, como Twitter y Youtube.

Esta entrada tiene 2 comentarios

  1. Saludos. El vídeo está incompleto. Por favor subir la continuación. Gracias.

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