En 1960 Roger Corman presentaba La Tienda de los Horrores, una película de bajo presupuesto en la que el dependiente de una floristería alimentaba a una planta carnívora con su propia sangre, haciendo que esta no parase de crecer y crecer. Mientras más crecía más beneficios aportaba a la floristería, pero también necesitaba más comida, por lo que al final acababa devorando a la gente.

Esta película de serie B es quizás la mejor metáfora de la administración pública, también la alimentamos con nuestro dinero para que revierta en unos beneficios que ayuden a toda la sociedad, e igualmente según ha ido creciendo se ha convertido en un monstruo que solo para funcionar necesita tal aporte económico de los ciudadanos que corremos el riesgo de que acabe devorándonos.

Esto se debe a que los mismos que se ocupan de la administración pública viven a costa de ella, con lo cual mientras más crezca más poder e influencia obtienen, sobre todo de índole económica, pero también social.

Y aquí también vemos semejanzas, esta vez con el remake que hizo Frank Oz en los ochenta. La planta crea vástagos para extender su poder e influencia y los partidos políticos crean nuevas organizaciones, diputaciones, observatorios, comisiones, etc. adheridos a la administración pública, lo que se traduce en nuevos puestos donde podrán colocar a gente de su partido o afín a este. Esto además les permite perpetuar su influencia, ya que aun cuando pierden las elecciones, estas entidades persisten como parte del aparato del Estado.

Por eso los partidos políticos apoyan cualquier movimiento que les dé una excusa para crear este tipo de entidades, y no se me ocurre mejor ejemplo de esto que el movimiento feminista, gracias al cual políticos como la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, pudo obtener tras agotar su mandato un retiro dorado como directora en ONU Mujeres, a la cual se le sumaría rápidamente la exministra de Igualdad en España Bibiana Aído, que recibe unos 150.000 € y un despacho en Nueva York por “desarrollar iniciativas y vincularlas con la política global en materia de igualdad de género”; o al menos eso dice la propia organización, pese a que no podamos encontrar su nombre en ninguno de los proyectos que lleva a cabo.

La ventaja del feminismo a la hora de asignar puestos con sueldos suculentos es que permite eludir la crítica social. Aído no tuvo que soportarser vilipendiada por la mayoría de los medios como sí le ocurrió al exministro Wert tras obtener un cargo de diplomático en Paris, igualmente a nadie le preocupa que antes de que Aído obtuviese ese puesto el propio gobierno de Zapatero donase 200 millones de euros a ONU Mujeres, pese a que España se encontraba en plena crisis económica.

Por todo esto no es de extrañar que las federaciones feministas más importantes de España estén fuertemente vinculadas a los partidos políticos, en especial al PSOE, y que sea común ver entre los organigramas de estas asociaciones a afiliados de los principales partidos, los mismos que se encargan de subvencionarlas con el dinero de todos.

En algunas regiones como Andalucía la situación ya es dantesca, allí las asociaciones feministas se cuentan por miles y el número de “miembras” que las constituyen ya ronda las 270.000, es decir, una de cada diez mujeres en edad de trabajar pertenece a alguna asociación. Alimentar a este monstruo implica que 3 de cada 4 euros que llega a la Junta de Andalucía se inviertan en políticas con perspectiva de género, las cuales pueden ser tan variopintas como “talleres de formador de agentes anti-rumores”, o talleres de “autocoñocimiento y masturbación para mujeres”

Y así el monstruo de la administración pública continúa creciendo, siendo sus primeras víctimas precisamente los que más dependen de ella, los ancianos, los cuales en Andalucía reciben cada vez una sanidad pública más deficiente, hasta el punto de que actualmente se premia a los médicos que en lugar de preocuparse por la salud de sus pacientes y mandarlos con el especialista que necesiten, los despache rápidamente mandándolos a casa para así evitar que engrosen las listas de espera.

 

Con las subidas de los impuestos de los últimos años la administración pública recibe más dinero que nunca, y sin embargo cada vez atiende peor a aquellos para los que fue creada, como si hubiera olvidado el origen del dinero que la mantiene. Esto es lo que pasa cuando los políticos que la gestionan, como la actual ministra de Igualdad Carmen Calvo, afirman que “el dinero público no es de nadie”, frase con la que en realidad están diciendo que el dinero público es de ellos y que por tanto lo utilizarán como les plazca.

 

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Fuentes:

https://www.elconfidencial.com/espana/2015-08-09/el-exilio-dorado-de-los-ministros-espanoles_957439/

https://www.actuall.com/familia/asi-es-la-red-de-grupos-vinculados-al-psoe-que-saca-provecho-de-la-industria-de-los-malos-tratos/

www.juntadeandalucia.es/presidencia/portavoz/economia/127305/presupuesto/dedica/millones/euros/romper/brecha/genero/mujer/Junta/Andalucia

http://www.juntadeandalucia.es/export/drupaljda/rumoresMALAGA2018.pdf

http://sevilla.abc.es/andalucia/malaga/sevi-cursos-masturbacion-torremolinos-dinero-publico-junta-andalucia-201802141016_noticia.html

http://www.publico.es/sociedad/junta-andalucia-penaliza-medicos-superen.html

Experto en Igualdad

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