¡La violencia no es condición del sexo, clase, etnia, color de piel, etc., al que se pertenece, sino de las personas, una por una!

La afirmación del feminismo, de que “la violencia tiene género”, es del más absoluto de los racismos, xenofobias, y fascismos, y es la falacia esencial, la mentira más grande, y más profundamente enraizada, del movimiento feminista. Y es terrible también, por sus consecuencias legales. Porque, este pensamiento, es lo que dio lugar a la existencia y aplicación de las leyes del derecho penal de autor, que usaron Hitler y el Nazismo, para justificar y realizar la persecución y el exterminio de millones de seres humanos, sólo por su condición de pertenencia a unan raza.

Este mismo argumento, de la exclusión y persecución de los seres humanos, en función del color de su piel, lo encontramos en el “apartheid” de Sudáfrica, y en la exclusión que sufrió históricamente la minoría negra en Estados Unidos. También lo encontramos en la “caza de brujas que hizo Mc. Arthur con el “Macartismo”, persiguiendo a miles de ciudadanos estadounidenses, sólo por su presunto “comunismo…”

Y más lejos aún en el pasado, lo encontramos en el medioevo, en la caza y quema de brujas, por su presunta “brujería”, en la inquisición.

Este tipo de argumentos racistas y xenófobos, dando lugar a la exclusión y persecución de millones de seres humanos, siempre inocentes de toda culpa y cargo, lo encontramos en toda la historia de la humanidad, desde la misma noche de los tiempos, en sus distintas manifestaciones como digo, de racismo y xenofobia, que ocasionaron ya millones de muertos y de víctimas, a la humanidad entera.

Y hoy en día, muy tristemente, volvieron travestidos de la ideología igualitarista, y sus defensores se autoproclaman Guerreros de la Justicia Social.

Decía, hoy en día, se ha reproducido este racismo extremo, y esta xenofobia irracional, en el movimiento feminista, que al igual que el nazismo, y usando sus mismas técnicas legales y de propaganda, ha dictaminado en nombre de la “pureza” de la humanidad entera, y como la verdad más absoluta, que todos los padres son asesinos, por su condición de hombres… Y que toda la violencia es absoluta, y exclusivamente, masculina. Así, los manifiestos feministas son paralelos en su xenofobia y racismo, al de “La pureza de la raza”, de Friedrich Hegel.

Estas falacias son de un orden tan atroz y terrible, pues ni todos los hombres son asesinos, ni todas las mujeres son pacíficas, que se han reflejado como digo, en las legislaciones modernas del derecho penal de autor, como la “Ley Integral de la Violencia del Género de España”, que anuló a todos los ciudadanos españoles hombres, sólo por su pertenencia al sexo masculino, el derecho humano primordial, de la presunción a la inocencia. Y la Ley del “Femicidio” en la Argentina, que penaliza a los hombres asesinos en muchísima mayor medida, que a las mujeres asesinas, violando el derecho constitucional de la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley…

Todo esto es de un racismo y una xenofobia inauditos, y del mismo orden que el racismo y la xenofobia con las que se persiguieron y masacraron en el pasado reciente en Europa, a todos los judíos, a todos los gitanos, a los eslavos, etc…

El primer “ataque” del movimiento feminista, es siempre hacia la lengua, cambiando las palabras plenas de sentido, por otras vaciadas del sentido, como “sexo”, por eufemismos como “género”, y ocultando así sus verdaderas intenciones y acciones geno-represivas.

Hay un término, que las feministas usan continuamente como un arma arrojadiza, ante aquel que osa oponérseles ante sus argumentos e ideología fascista, y estoy hablando de su acusación permanente, a la “violencia simbólica…”

Acusando de “violencia simbólica” a los políticos y a los legisladores, los han amedrentado de tal forma, que así es como han conseguido cambiar y sustituir las leyes constitucionales, por otras leyes supremacistas, que son anticonstitucionales, y que violan sistemáticamente los derechos humanos. Pero sin embargo, es tan paradójico, que lo que hacen las feministas con esta acusación, no es ni más ni menos, que proyectar sobre todos los demás: ¡su propia “violencia simbólica…”!
Mientras que la acusación de violencia hacia los demás, por el feminismo, es mayormente “imaginaria”, sin embargo su propia violencia, sí que es “real”, no ya hacia los padres, hacia los hombres, hacia las familias, hacia los niños.

Decía, mucho peor es aún: ¡Su violencia hacia el mismo lenguaje…! Porque, como el lenguaje es “simbólico”, su atroz agresión al mismo, es verdaderamente: ¡“Violencia Simbólica…”! Sí, como bien decía el dicho castellano: “En el pecado, ya se lleva la penitencia…” El feminismo es el paradigma de la violación del mismo lenguaje, vaciándolo de contenido, manipulando atrozmente el sentido, violando todas las reglas gramaticales, sintácticas, ortográficas, y llenado al idioma de extranjerismos y anglicismos, propios de la ignorancia supina de su lengua materna, el castellano, al que ni siquiera aprendieron a hablar y escribir bien.

 

La paranoia delirante del feminismo: Sexismo lingüístico y visibilidad de la mujer.

Esto constituye un atroz delirio que genera una paranoia, por la cual todas las feministas se creen terriblemente “perseguidas”, por la existencia de un solo hombre… No digo ya: ¡La de todos los hombres de la humanidad entera…!

Para el feminismo, en su religión más fundamentalista y fanática, la del “estadio del espejo” de Jacques Lacan: ¡El hombre mismo es el “pecado original…”! El “pecado” del mito religioso en la Biblia, que dio lugar a todo el mal en la humanidad… Y por ello: ¡Hay que exterminar a todo el “sexo”, que no el “género”, masculino…! Para las más radicales, lo afirman públicamente sus dirigentes más fanáticas, el mejor hombre, es el hombre muerto.

El bagaje totalitario del movimiento feminista contemporáneo, divorciado de la causa justa que supo ser en un pasado, convertido en una caricatura violenta, inyectado en las instituciones de nuestros países supuestamente democráticos, debe ser combatido y destruido en aras de los derechos fundamentales que cualquier ciudadano merece.

Estefanía Godiva

Abogada. Dueña de mí misma. Enemiga acérrima de la institucionalización del feminismo autoritario y cualquier forma de discriminación, incluyendo la denominada "positiva". Detesto las ingenierias sociales y cualquier imposición sobre el individuo. Me considero una libertaria sui generis sin demasiado amor por las etiquetas. Profeso el respeto por todos quienes se baten contra el pensamiento único, estén o no de acuerdo conmigo. 

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  1. Me ha encanto leerte, triste tambien que haya que escribir sobre este tema, subcribo cada palabra, este tema me preocupa muchisimo, lo peor es que no llego a comprender como esta la “mayoria” de la gente tan tranquila, como es posible que no se den cuenta que las cosas referente a la igualdad, (y a muchas mas) se estan poniendo en peligro???
    Empiezo a pensar en labados mentales, en el sindrome del avestruz, en atrofia mental… no se que es, pero si se que a muy poca gente le preocupa, me siento muchas veces sola! Me asusta el ver a otras mujeres abandonando hijos, maltratandolos, gritando por un aborto sin reglas, acechando en contra de cualquier hombre, que no tienen padre, hermano etc etc????
    NO SE, NO SE QUE HACER, ME SIENTO IMPOTENTE!!
    Pon un foto en cualquier red social con una faldita corta y echando un besito, y tendras cientos de likes, sobretodo de otras mujeres, por un escrito critico sobre el tema de (des)igualdad, poca gente lo lee y menos likes!!!
    Se que no estoy sola, y menos despues de leer esto, pero si me siento tremendamente sola e impotente, tengo hijos y nietos de ambos sexos y me preocupa el legado que les dejamos, mis padres se recuperaban de una guerra cuando nací, y ese fue el legado y el mensaje que me dejaron, “ESTO NUNCA MAS”

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