Entrevista a Nicolás Morás, adalid de disidentes. La crítica al academicismo. La izquierda del statu quo. Democracias totalitarias. Industria de la Falsa denuncia y mucho más.

Casi diez años después de su primera aparición en radio, aquel púber que recién ingresaba al colegio secundario y no pedía permiso para encabezar una manifestación contra la suba de impuestos a los productores agropecuarios es ya sin lugar a discusión el divulgador anarquista más influyente en América del Sur.

Irreverente, prolífico, transgresor: Nicolás Morás despierta amores y odios obsesivos, dentro y fuera de las redes sociales. De modestos blogs libertarios a los grandes medios de la prensa gráfica argentina forjó poco a poco una pluma cada vez más corrosiva y para muchos de sus adversarios temible.

Enemigo jurado de la derecha pseudo-liberal y la progresía, colaboró con el nacimiento y la destrucción de un partido, dirigió tomas de edificios públicos, abogó por los indígenas qoms, por el cierre de los manicomios, la legalización de todas las drogas y contra la megaminería, llamó a la rebelión fiscal y el contrabando, marchó por la despenalización del aborto y el suicidio, y más recientemente, impulsó una contramarcha a #NiUnaMenos. Ostenta una vasta cultura general que va desde teorías epistemológicas a poesía española del siglo de Oro, pasando por filósofos políticos de la Antigua china o los economistas franceses del siglo XIX. En la propia autodidaxia basa sus diatribas contra el academicismo, “una pequeña burguesía para-estatal de parásitos pretenciosos que compiten por disimular su ignorancia y se sostienen con el dinero expoliado al pueblo verdaderamente productivo y trabajador”. Así y todo, algunas universidades se atreven a invitarlo a disertar, y es así como después de dos horas y veinticuatro minutos de su conferencia Viviendo la Distopía, se produce este encuentro:

¿No es una contradicción criticar la educación universitaria en el auditorio de una facultad?

Precisamente no. Critico el monopolio de contenidos y la cartelización profesional, dos elementos orgánicos del sistema educativo actual. Ambos regulan y dejan bajo arbitrio estatal la formación de las personas, el primero promoviendo las perspectivas funcionales al sistema (que no a la sociedad civil) en cada carrera, el segundo impidiendo que individuos mejor formados o capacitados para ejercer determinada función lo hagan mediante la obligación legal del título habilitante y el procedimiento para obtenerlo.

Nicolás Morás. Fotografías cedidas por Ariela Romero San Martino

¿No sería peligroso un mundo donde cualquiera se declare arquitecto o ingeniero nuclear?

Eso es una falacia por donde se lo mire. ¿Por qué crees que proliferan posgrados, doctorados, maestrías, especializaciones de todo tipo? Además de alimentar el negocio y la burocracia académica, porque las propias carreras artificialmente prolongadas no generan egresados competentes.

A lo largo de la historia, el reconocimiento como ingeniero se alcanzaba trabajando dura y exitosamente en un campo determinado, porque guste o no la garantía del aprendizaje es la experiencia. Un trozo de papel certificado dista mucho de garantizar ningún tipo de habilidad, Lo mismo sucede con la leyes que se publicitan como salvación de la humanidad, plasman cantos de sirenas imposibles de trasladar a una realidad concreta, al tiempo que esconden intereses concentrados, expurios y la violencia estatal como vehículo. Sin embargo, la ignorancia hace a la fe. No había colegios profesionales cuando los romanos edificaban estructuras de cinco pisos, conectadas a las cloacas, calefaccionadas, puentes y acueductos, muchos de las cuales siguen en pie y funcionales 2.300 años más tarde.

Los grandes inventores de la Revolución Industrial, por ejemplo, eran todos autodidactas. Por no mencionar a los científicos griegos cuyos aportes siguen siendo, para malestar de los propagandistas de esta era, imprescindibles hasta el momento. No significa que esté contra de las universidades per sé, si lo estoy del academicismo, una patética arrogancia de adoctrinadores y adoctrinados cuyo fetiche consiste en una atmósfera de falsa superioridad moral para opinar o investigar.

No todos los académicos tienen ese sesgo.
Correcto, es más patente en las mal llamadas ciencias sociales (sociología, psicología, antropología, politología), que son en efecto ingenierías políticas diseñadas ex profeso para ensayar maneras eficaces de controlar a la población emulando la estructura de las ciencias duras. La burocracia académica es un aparato de poder más, donde almas insulsas y frustradas se aferran a una esperanza de prestigio signada por la falsificación constante de la realidad. No obstante las ciencias duras pecan de cientificismo, que como exponía recién, es el extremo opuesto al espíritu científico, la revisión permanente. Pero es un tema que da para largo.

¿Qué tipo de falsificación?

No existe nada menos revolucionario que un pequeño burgués que titula una cátedra y vive cómodamente de los impuestos a plomeros, taxistas, mozos, comerciantes, gente auténticamente productiva para la sociedad. Sin embargo el profesorado se pretende guía o referente de algunos hijos de la clase productiva, a los que comentará la obra de Deleuze o la Escuela de Frankfort, transformando sus genuinas ansias de crítica social en estériles discusiones subjetivas interminables, estupidizantes.

El dichoso profesor con algo de suerte logrará que algún indigerible pasquín con su firma se incluya en la currícula y así podrá imponérselo a un público reducido que no gastaría un centavo por ese mismo libro en un mercado competitivo. Es lógico que la mediocridad impere en las instituciones que fueron creadas o corrompidas por el poder político o corporativo en lugar de surgir por una auténtica demanda social.

¿Por eso decís que la izquierda progre es parte del statu quo?

A ver, no. No es una parte más del Statu Quo, te diría que es la arquitectura del actual statu quo. Es una sobredosis de hipocresía orwelliana, de mentira propagandística, y es extremadamente necesaria, por el momento, para sostener lafarsa de pluralidad de voces y contener, corromper y desactivar a potenciales disidentes. La izquierda actual, la que se viste de socialista y rescata banqueros desde gobiernos trasnacionales como la UE, la que se viste de comunista pero es en efecto una élite burguesa de parásitos subvencionados que no trabajaron en su vida, esa que convirtió a los movimientos contraculturales de raigambre liberal como la ecología o el feminismo en una moral censora, puritana, castradora, liberticida, a fuerza de ley y recibiendo los públicos aplausos y jugosos cheques de billonarios como Gates, Rockefeller o Soros…son los enemigos más radicalizados de la emancipación humana, de la equidad entre los individuos, de la distribución justa de la riqueza, y de cualquier bandera que se supone deberían defender.

Trabajás mucho el concepto de “doblepensar orwelliano”, una izquierda de millonarios opresores que desprecian a las masas, un liberalismo de reguladores seriales, democracias donde el pueblo está más controlado que en las dictaduras del pasado, y un discurso que lo niega todo…

Orwell y Aldous Huxley no fueron escritores de ficción, fueron auténticos filósofos y profetas paganos que vaticinaron que la distopías totalitarias se articularían destruyendo sistemáticamente conceptos y envenenando las almas de los oprimidos hasta que amen la opresión. Hoy llevamos la telepantalla en el bolsillo, entregamos nuestra información privada sistemáticamente, palabra a palabra, byte a byte, a corporaciones paraestatales como Facebook o Google que intercambian ingenieros con el Pentágono permanentemente. Tenemos, todos y todas, una neolengua cada vez más extendida que está depredando la riqueza del castellano, tergiversando el significado de todo e incluso consagrando esa tergiversación con el relativismo de los seudo-filósofos posmodernos, las feministas son la Liga Anti Sexo y, tal como vaticinaba Huxley, levantamos a la ciencia como Diosa Pagana, renunciando a nuestra razón individual, con y sin pastillas de por medio.

Hablemos del feminismo. Sos el único intelectual argentino que se animó a cuestionar la ola con tanta dureza.

No es cierto. Hace años que la Revista Paco está publicando el correcto enfoque de izquierda sobre el tema. También un escritor, Garcés, ha publicado un argumentario impecable al
respecto. Y la dupla que realizó el documental Borrando a Papá, demostrando que todavía se puede hacer periodismo de verdad, dejaron en evidencia magistralmente cómo opera la misandria judicial.

[embedyt] https://www.youtube.com/watch?v=21vZpXtyiaQ[/embedyt]

Borrando a Papá

Más allá de eso, la mayoría de la población tiene una opinión similar, el feminismo autoritario que se impone goza de un apoyo consensuado por las élites, aunque aquello no altera el repudio popular, de lo cual hizo eco algún que otro personaje representativo, como Pettinato.

El #MeToo ayudó a visibilizar, sí. A visibilizar como un conjunto de niñas bien de clase media alta y alta buscan alcanzar una notoriedad inmerecida a través de denuncias sistemáticas sin sustento de ninguna prueba más allá del testimonio. El problema, y cada vez más gente lo entiende así, es que esa industria de la falsa denuncia se lleva cada vez más inocentes a las cárceles, y los somete a una miserable extorsión propia de una dictadura en la cual las propias leyes fascistas declaran que se invierte la carga de la prueba y el acusado es culpable hasta que demuestre lo contrario. El feminismo es Inquisición y liturgia de los estados posmodernos, una bandera útil para un Macri y para el Pete Ese (sic, aludiendo al PTS), para la OTAN y Podemos. Persiguiendo comediantes, censurando al fútbol, otorgando carnets de mujer con consciencia de género o traidora a la causa, prohibiendo los piropos y el “amor romántico”, nos están allanando camino a sus detractores.


¿Qué opinás del caso de Cristian Aldana, el líder de la banda El Otro Yo que está preso desde 2014?

Aldana es el paradigma de víctima de la legislación dictatorial equivalente sin un ápice de exageración a los falcon verdes de la dictadura militar. La Fiscalía de Violencia de Género de la Corte Suprema de Justicia de la Nación necesitaba estrenarse y levantó denuncias de una página de facebook, sobre presuntos hechos ocurridos entre doce y quince años detrás de la instrucción.

¿Puede existir algo más indemostrable?

Casos como el de Aldana son el pan de cada día en los Juzgados de la Argentina. En Mendoza desde el año pasado se están construyendo más cárceles para albergar a los denunciados, cada provincia tiene su propia ley despótica, sus protocolos de género y Comisarías de la Mujer.

Ya desde el propio relato la institucionalización de género se demuestra un credo autoritario, coercitivo, orientado a restringir la libertad. Incluso desde la esfera de la contravención. La Plata prohibiendo camisetas con estampados machistas (¿Según quién?) , Rosario suspendiendo por seis meses la licencia de un taxista de 70 años que le realizó un comentario pornográfico desafortunado a un pasajero varón…

Si el trasfondo de esta moda no fuese un excelente negocio para el establishment, te >lo calificaría como esquizofrenia colectiva.

¿Te consideras varonista?

No. Bajo ningún concepto. A diferencia de la minoría histérica que marcha y de la infecta casta de oportunistas que conquista privilegios con el relato victimista, yo sí creo que el género no determina absolutamente nada, y nadie tiene ningún derecho, ni responsabilidad ni aptitud especial derivada de sus genitales. Pero es claro que en estos tiempos es mucho más difícil ser varón. Con un aparato Judicial que falla por defecto a favor de la mujer y lo aclara, que no te quepa la menor duda.

Es el mismo exacto principio del Apartheid en Sudáfrica o del vasallaje a los palestinos en Israel. Sólo que en este caso la Gestapo de la corrección política aprueba la marginación de media humanidad. Pero eso no es culpa de “las mujeres” ni de una conspiración marxista masónica. Es consecuencia de un consenso criminal de las élites, público y notorio, que implica un negocio político muy conveniente, con el pertinente blindaje mediático. El sueño de toda élite ha sido canalizado por la anacronía feminazi. ¿Por qué anacronía? Por que a través de una macabra manipulación orwelliana aquellos a quienes no les importó un carajo nunca la libertad de la mujer en los tiempos que sí existía una inequidad real pusieron en marcha un fábrica de mentiras en masa ahora que el problema estaba superado. Es sumamente revelador que tanto La Nación o El Mundo como Página 12 Público  bombardeen con tags, noticias, especiales, dossiers y entrevistas sobre “Violencia machista”, “Violencia de género” día a día. Cuando los medios disque conservadores concuerdan con los disque progresistas, amiga mía, mal asunto. No existe mayor prueba de bajada de línea del establishment. Oh sí, constatar que la agenda de género que ordena la ONU, gobierno mundial por excelencia, se replica en cada país de occidente, sin importar la supuesta ideología del gobernante de turno.

 

Desde el 2016, aquella primera vez que hablaste de cifras en las páginas de La Voz del Interior, se han generalizado entre los que comparten tu postura:
La población encarcelada, los suicidas e indigentes, los egresos universitarios y fundamentalmente la cifra de homicidios demuestran una enorme desventaja comparativa para el varón. Sin embargo el colectivo feminista omite las estadísticas. ¿Qué pensas de esto?

No, no. No omite nada. Contestan lo que corresponde a su condición totalitaria. Hace unos meses una socióloga de la UBA me espetó que hay más varones presos porque el hombre es infinitamente más propenso a delinquir, culturalmente violento. De ahí al biologicismo, a la eugenesia, hay un solo paso. Las comparaciones serán odiosas pero no dejan de ser útiles, recuerdo haberle respondido inmediatamentecómo la ultraderecha racista estadounidense justifica la hiper-sobre- representación de la población negra en los corredores de la muerte a través del mismo maniqueísmo abyecto: Los negros delinquen más.

Soy un escéptico total de las estadísticas, pero en este caso recurro a ellas para demostrar que hasta la última frase del discurso es insolvente, manipulada o deliberadamente inventada. La brecha salarial de género que se calcula incluyendo a las amas de casa en el cálculo, tomar por delitos confirmados las meras denuncias en lugar de las sentencias firmes, de por sí dudosas, pero aun así una por cada setenta denuncias en promedio.

¿Por qué decís que este feminismo contemporáneo encuentra su raíz en la doctrina católica?

Lo que yo digo es que lejos del feminismo original de Stuat Mill o Voltairine De Cleyre que perseguía las libertades, y entre ellas la sexual por excelencia, esta gentuza repugnante, con el #NiUnaMenos y el #MeToo, sus leyes de cupos y tal, sólo consiguen infantilizar a las mujeres. Mostrarlas como sujetos necesitados del tutelaje estatal para llevar adelante vidas útiles. Semejante mentira viene acompañada de una visión de la mujer inocente, pacífica, conciliadora per sé, propia del principio teológico católico del marianismo, la exaltación a las cualidades virginales.

¿Nunca te preguntaste por qué esas señoritas que mean Iglesias (( ̶s̶e̶ ))han reemplazado a los curas como abanderadas de la prohibición de la pornografía o la prostitución voluntaria?

Repito, son la Liga Anti Sexo de Orwell, y la nueva Inquisición, son el puritanismo enemigo del sexo libre con su propia guía de procedimientos legales e ilegales para tu habitación.

Señalabas durante tu exposición que en esta era existe menos libertad sexual que antes, pero se disimula hablando más de sexo.

Es una consecuencia lógica de este esquema de sociedades de control que han reemplazado a las sociedades disciplinarias. Ahora cuánto más hables de sexo mejor. Visibilizando al sexo no se disminuye el puritanismo, sino que se multiplica su efectividad. Es mucho más sencillo fiscalizar la vida erótica de cada quién si no es celada como un tabú.

Para terminar, ¿Los nazis de la actualidad dicen que odian a los nazis.

Por supuesto. Los demócratas de la Policía del Pensamiento encarcelan libreros, clausuran librerías y, literalmente, queman libros. ¿Ese es su modo de luchar contra el nazismo? ¿Quemando los libros de la librería Europa en Barcelona, y encarcelando al librero Varela, al tiempo que se le exige para reducir su condena que se declare públicamente arrepentido? ¿Quiénes son los nazis de la historia?

La whiskeypedia y Hollywood perpetúan una leyenda naive donde ganaron los buenos. La guerra la ganó una alianza de tres potencias geopolíticas genocidas que individualmente, cada una, se ha cobrado muchísimas más vidas que Hitler y ha perpetrado antes y después purgas étnicas más sádicas que las del Reich:
El Imperio Británico, la Rusia de Stalin y Los Estados Unidos de la esclavitud, los campos de concentración para orientales en California, el experimento Tuskegee y los policías que matan negros por afición en pleno siglo XXI. Hitler era un tiranzuelo que se atrevió a disputar una cuota de poder que los dueños del mundo no estaban dispuestos a ceder, idéntica posición que la de Napoleón un siglo antes, con la diferencia de que no existía Metro Goldwin Meyer para lucrar satanizándolo.

Ninguna de tus respuestas es formato Twit…

Por eso me quieren los entrevistadores, porque hago el trabajo por ellos.

Teniendo 35 mil seguidores en Facebook, elegiste darle la espalda a las redes sociales. ¿No estás desperdiciando un arma útil?

Hace poco bajaron una nota que me hizo el locutor Fernández Gasalla con 138 mil visitas de Youtube, porque el contenido ofende la sensibilidad de alguien. Me cuenta un informático que Google rankea las entrevistas donde hablo mal de google en la segunda o tercera página del buscador, pese a que sean más leídas o estén mejor posicionadas. Existe un algoritmo abocado al fin.

¿Te parecen medios útiles de difusión?

Me tiene sin cuidado si los medios por excelencia del régimen me proscriben o me admiten para enriquecer su farsa de pluralidad de voces. Sin lugar a dudas una mente crítica debe ser capaz de informarse más allá del microcosmos de Mark Zuckerberg.
Un dato interesante: Los misántropos transhumanistas que dominan el mundo hoy están obsesionados con las nanopartículas.
Hay comunicados oficiales de Microsoft, Apple y Google expresando su arduo trabajo de investigación a fin de avanzar en la configuración informática del organismo humano. Pero vivimos muy bien, claro. Gracias a la tecnología somos cada vez más libres, y mejores personas, todos y todas.

Un estudio de Princeton afirma que antes de Android la gente se moría a los doce años, analfabeta, de sida, empacho y violencia de género islámica. Y por supuesto, si lo dice la ciencia de la interné tiene que ser verdad.

¿Algún mensaje para DISIDENCIAS?
Que los felicito, que sigan así. Se merecen mi respeto empezando por el título del proyecto. Y mi respeto en los tiempos que corren es un bien extremadamente escaso.

 

Estefanía Godiva

Abogada. Dueña de mí misma. Enemiga acérrima de la institucionalización del feminismo autoritario y cualquier forma de discriminación, incluyendo la denominada "positiva". Detesto las ingenierias sociales y cualquier imposición sobre el individuo. Me considero una libertaria sui generis sin demasiado amor por las etiquetas. Profeso el respeto por todos quienes se baten contra el pensamiento único, estén o no de acuerdo conmigo. 

Esta entrada tiene 5 comentarios

  1. Excepcional entrevista!!!
    aunque no coincido con todos los puntos expuestos, Nicolás Morás es un tipo cultísimo y valiente.
    Fuerza Morás!
    Y felicitaciones al sitio!

  2. Con diferencia, la mejor entrevista a Nicolas Moras que me he leido es esta. Muy nítido

  3. Esta entrevista deja en claro que Morás es el más inteligente de los críticos al feminismo que hay dando vueltas en los medios.
    Mientras Laje y Márquez defienden la religión, la familia tradicional y buscan imponer sus valores al igual que las feminazis, Morás las desenmascara como inquisidoras que son
    Bien por él

  4. Interesante nota

Deja un comentario

Menú de cierre