NOTA: Este artículo cierra una saga de tres. Para leer el primero, haz clic aquí. Para el segundo, aquí

 

La Conquista Británica de España – Capítulo IV

 

Corrientes de opinión política de los criollos, justo antes de las llamadas guerras de la independencia.

 

En los últimos momentos del reinado de Carlos IV, y a pesar de todo, todo plan era lógicamente estructurado en el marco de la Monarquía Hispánica. Señala Felipe Ferreiro que entre los criollos podían detectarse varias tendencias:

 

“A- Partidarios de la supremacía de la ley y de su cumplimiento fiel como garantía esencial de la libertad.
Este grupo sería el formado por los indianos adoctrinados en la “metafísica revolucionaria” de Rousseau y la Enciclopedia…/…
Esta tendencia nace entre nosotros, como en la Península, en la segunda mitad del siglo XVIII. Es la de los doctrinarios y teóricos en auge después de 1810, desde Cádiz en España, desde Caracas, desde Bogotá, desde Santiago, desde Buenos Aires, en Indias.
Entre sus primeros propagandistas de América, advertimos – para citar algunos nombres- a Nariño y a Zea en Bogotá, al español Rubín de Celis en el Río de la Plata, a José Antonio Rojas en Chile, a los españoles Enderica y Ramírez de Arellano en Méjico, etc.,etc.
B- Partidarios de que los cargos de representación y gobierno en cada comarca o región recayesen en personas de los respectivos vecindarios.
En esta tendencia, como en la anterior, no se hacen diferencias entre peninsulares y americanos…/…
Existía despotismo de parte de la corona- para los partidarios de esta corriente- cuando aquélla llenaba los cargos públicos con hombres extraños al lugar, aun cuando éstos resultasen gobernantes excelentes…/… (Y la medida venía siendo aplicada desde tiempo de los Reyes Católicos, en todos los reinos, peninsulares y ultramarinos, con el claro objetivo de limitar la corrupción).
C- Partidarios de que los cargos de representación y gobierno en cada comarca o región pertenecieran exclusivamente a los nativos de la misma.
Esta tendencia que a primera vista se nos presenta como un perfeccionamiento de la anterior, en realidad importaba un regreso. Era de sentido oligárquico. No todos los nativos, sino sólo los nativos de origen español o españoles americanos, se prometían sus ventajas…/…
D- Partidarios de que los cargos de representación y gobierno de cada comarca o región sólo se distribuyan entre indianos sin distinción de lugares de nacimiento o de vecindad.” Elucubraciones…
Pero, en cualquiera de los casos, ¿esas consideraciones pueden ser el germen de un movimiento separatista?
Difícil conclusión. La caja de los truenos se abrió con la invasión francesa de la Península, pero ya venía gestándose, como hemos visto con Vizcardo, desde tiempo atrás. Ya Francisco de Miranda había organizado en Londres un núcleo masónico que se encargaría del adoctrinamiento y sería la correa de transmisión de Inglaterra en el proceso separatista.
La actividad de Miranda no era especulativa, sino que se materializaba en acciones concretas. Si el intento resultó fallido en el caso de Túpac Amaru, no sucedería lo mismo en adelante; así, Rodolfo Terragno informa que “después de una reunión con Pitt, Dundas y Popham, el 12 de octubre de 1804, Popham quedó encargado de preparar un plan de ataque sobre Hispanoamérica: una tarea para la cual contó con la ayuda de Miranda.
Túpac Amaru 
Además de desembarcos simultáneos en Nueva Granada y el Río de la Plata, ese plan incluyó una expedición a Valparaíso y Lima por una fuerza que debía llegar de India.“ Algo que venía a perfeccionar el proyecto nacido en 1711, por parte del Foreing Office británico, si bien realizado de forma “anónima”, titulado “una propuesta para humillar a España”, en el que se relataba que
“…dada la considerable falta (?) que tienen de estas mercaderías (textiles ingleses), que tanto necesitan el consumo de ellas, aumentaría, porque nuestros productos y tales son irrazonablemente caros (debido a la restricción del libre comercio en ese entonces), por las razones ya mencionadas, y así los pobres y aún los comerciantes, hacen uso de las telas de Quito para sus vestidos y solo los mejores usan géneros y telas inglesas. Pero si de una vez, nosotros podemos fijar nuestro comercio, por el camino que yo propongo (directamente por Buenos Aires y a través del continente hacia el interior, sin tener que pasar por Cádiz), con seguridad, arruinaríamos, en pocos años, la manufactura de Quito.”
La Conquista Británica de España – Capítulo V
Paralelamente ya comenzaban en América las actividades “culturales”, donde recalaron diversos personajes relacionados con la masonería. Al respecto, Pedro Pérez Muñoz señala que “entre los emisarios que vinieron a la América fue uno un tal Munsiur los Ríos, francés de nación y de profesión médico. Llegó éste a Cartagena de Indias el año 91 y desde luego fue preso por el Tribunal de la Inquisición, por las opiniones erróneas y seductoras que vino sembrando.
Puesto en libertad siguió viaje a Santa Fé donde formó escuela y sus discípulos principales fueron Nariño, Cea, Cabal y otros que pasaron a España en partida de registro el año 93; llegaron a la península y fueron puestos en libertad y aún premiados porque ya encontraron en la corte jacobinos protectores y más en la piedad falsa y carácter blando y compasivo del gobierno. El marqués de Selva Alegre, Don Juan Pío Montúfar hizo viaje desde Quito a Santa Fé en unión de los Espejos para alistarse en la cofradía francmasónica y regresados a su patria fraguaron el año 93 los pasquines y plan de rebelión.”
Y es que las actividades de las logias eran cada vez más intensas, extremo que queda reflejado en los archivos de la Inquisición.
Basándose en ellos, Mario A Pozas afirma que “es posible confirmar que autores como Juan Jacobo Rousseau, el abate Pradt, el Barón de Montesquieu, Voltaire, Paine, Hume y Jeremías Benthan, eran leídos y conocidos en la región, a la vez que doctrinas tales como las del pacto social, la soberanía popular, la división de poderes, los derechos naturales, el poder constituyente y la teoría de la representatividad estaban difundidas entre los intelectuales y políticos de la época pre-independentista.”
En concreto Simón Bolívar se mostraría ferviente seguidor de las doctrinas de todos ellos, aspecto que deja reflejado en sus escritos, entre los que es destacable el siguiente juicio, por lo que lleva implícito:
“Vea Ud. Lo que dice De Pradt de la aristocracia en general, pues la británica está multiplicada por mil, pues se halla compuesta de cuantos elementos dominan y rigen al mundo: valor, riqueza, ciencia y virtudes; éstas son las reinas del universo y a ellas debemos ligarnos o perecer.”
Estos valores serían perennes en los libertadores, siendo que, como señala Luis Corsi Otalora, “durante el ensueño del Congreso de Panamá culminaría esta visión: ‘El carácter británico y sus costumbres las tomarían los americanos por objetos formales de su existencia futura’.”
Ya en 1781, Antonio Espejo se significaba como elemento subversivo, lo que le ocasionó conflictos jurídicos que lo retuvieron en Santa Fe de Bogotá. Señala Germán Rodas Chaves que“Llegó a Santafé de Bogota en 1789. Permaneció en dicha ciudad hasta 1790. Durante ese tiempo desarrolló una fructífera relación con Antonio Nariño quien le invitó a participar de las tertulias del núcleo denominado El Arcano Sublime de la Filantropía, a cuyo interior la aprehensión de las ideas de la Ilustración y la reflexión colectiva sobre tal marco ideológico favorecieron el compromiso de los dos patriotas con las causas de la independencia en sus países.”
Y en 1793, Antonio Nariño traducía los principios de la Revolución Francesa. 
Acusado de desfalco realizado desde el puesto que ocupaba en la administración como tesorero de los diezmos, fue juzgado y Camilo Torres se negó a ser su defensor. Condenado a embargo y exilio, consiguió escabullirse, con ayuda de los hermanos masones, a su llegada a Cádiz, desde donde partió a París y a Londres. En proceso paralelo fue también condenado Francisco Antonio Zea.
Pero su ostracismo, el de Zea y el de Nariño, duraría poco gracias a la acción benéfica de los jacobinos. Así, Emilio Ocampo nos dice que Zea“fue liberado en 1798 y luego de una estadía de varios años en Francia, a partir de 1803 se estableció en Madrid. Al producirse la invasión napoleónica se convirtió en entusiasta partidario de José Bonaparte y fue nombrado prefecto de Málaga”, mientras Nariño logró escapar, también por los mismos métodos, y regresó a Colombia en 1797, donde colaboró con los británicos.
La Conquista Británica de España – Capítulo VI
Las acciones separatistas ya menudeaban en estos momentos; algo tuvieron que ver los intentos británicos de invadir el Río de la Plata. El 14 de Octubre de 1804 se reunía Miranda con Melville y Popham en Londres para tratar de la invasión que debía acometerse contra Hispanoamérica, quedando Miranda señalado como jefe de las fuerzas que debían invadir Venezuela, y con grado de general británico, siendo Popham el encargado de acometer Buenos Aires.

Dice Rodolfo Terragno que en 1806 “el propio Miranda intentó la invasión de Venezuela con una fuerza que zarpó de Estados Unidos, recibió en Granada el apoyo del gobernador de la isla: Frederick Maitland, primo de Sir Thomas. En las Indias Occidentales, Miranda consiguió también el apoyo del Almirante Thomas A. Cochrane: el que sería segundo de San Martín en la expedición a Perú.

Cochrane era entonces el comandante en jefe de las fuerzas estacionadas en las Islas de Sotavento. “Y confirma Daniel O’Leary, el asesor personal británico de Bolívar que “El 24 de Julio de 1806 se dio a la vela la expedición compuesta de 15 buques con 500 voluntarios, y en la mañana del 2 de Agosto desembarcaron en la Vela de Coro.

 

Al día siguiente se emprendió la marcha sobre Coro, capital de la provincia del mismo nombre, que fue ocupada sin oposición por haberla evacuado, retirándose al interior, las autoridades españolas con cerca de 250 milicianos que formaban la guarnición, al saberse la aproximación de los patriotas.

Los habitantes principales de ambos sexos desampararon también la ciudad y siguieron el movimiento de las tropas…/… El fracaso de esta expedición es otra prueba de que la América del Sur no estaba preparada para la independencia y de que la gran masa del pueblo era afecta al Gobierno real …/… debe también tenerse en cuenta que la franca protección del Gobierno británico daba a la expedición influjo y peso moral.”
Daniel Florencio O’Leary, natural de Cork, Irlanda (foto)
Ante semejante resultado, Miranda salió huyendo junto a su protector Cochrane, para pasar seguidamente a residir en Inglaterra. El miércoles 25 de junio de 1806, Beresford y Popham desembarcaron en las costas de Quilmes. Tomaron Buenos Aires sin apenas lucha. El “Times” de 15 de Septiembre de 1806 proclamaba:

“Mediante nuestro éxito en La Plata, donde un pequeño destacamento británico ha tomado una de las mayores y más ricas colonias de España, Bonaparte debe estar convencido de que nada sino una rápida paz puede impedir que toda Hispanoamérica le sea arrebatada a su influencia, y puesta bajo la protección del Imperio Británico. ¿Hacia qué región del mundo habitable podría él mirar entonces en busca de ‘barcos, colonias y comercio’?”

La verdad es que la generosidad británica no podía sufrir menoscabo, por lo que en breves fechas se transportaba a Gran Bretaña los productos de su comedimiento: “1.086.000 dólares, equivalentes a 30 toneladas de plata. El total de la captura hace unos 3.500.000 dólares.” Un francés al servicio de España, Santiago de Liniers, el vasco Martín de Álzaga y el criollo Juan Martín de Pueyrredón comenzaron pronto la reconquista, que duró cuarenta y ocho días.

El 12 de Agosto eran expulsados los ingleses, pero Beresford y los oficiales fueron enviados a Luján, Córdoba, San Luis y Santiago de Estero; tuvieron libertad de movimientos, lo que les permitió seguir conspirando con los representantes de Francisco de Miranda, en concreto con Saturnino Rodríguez Peña y Manuel Aniceto Padilla; éste último, agente británico, quienes le propusieron liberar a los británicos y que Inglaterra se convirtiese en garante de la independencia, lo cual, detectado por Liniers, significó que Beresford y Pack fuesen desterrados a Catamarca, de donde fueron liberados gracias a la traición de Rodríguez Peña y de Padilla.

A lo que parece, y según señala Rodolfo Terragno,”Rodríguez Peña recibía ‘una asignación del General Whitelocke y una pensión del gobierno británico’

FIN

 

Referencias en la publicación original.

 

Gran Maestro

Soy Gran Maestro. Mi nombre de natividad, a día de hoy, no importa. Hace más de 7 años descubrí que el mundo se había torcido demasiado: gente deshonrosa, maleducada, carente de valores y principios, cosas que funcionaban mal, accidentes de todo tipo evitables, pérdida de tiempo constante con la gente en conversaciones vacías, burocracia más lenta de lo aceptable, historias incongruentes, y hasta la propia historia que me enseñaron en el colegio había sido torcida de forma voluntaria (aunque esto último lo averigüé después) y me propuse averiguar de donde venía toda esta maldad - y dejadez - y poner mi grano en construir un buen mundo, aquí los frutos del esfuerzo en estrujarme el cerebro.

Deja un comentario

Menú de cierre