La Conquista Británica de España – Introducción 

 

El año 1711 bien puede ser considerado como la primer fecha documentada sobre el inicio de las acciones inglesas para desplazar a España en América y Europa, hasta nuestros días. En esa fecha sale a luz lo que fuera el primer plan trazado por Gran Bretaña para apoderarse de Hispanoamérica, fraccionarla y sojuzgarla, como una primera etapa de lo que hoy, en el siglo XXI, se reactualiza en un plan de fraccionamiento geográfico y disgregación de los pueblos. Todo cierra con el acuerdo para el denominado Plan Cannig para “300 años”.

«Una Propuesta para humillar a España. Escrita en 1711 en Gran Bretaña, por una persona de gran distinción”. Tal es el título de la obra que refiero. Su denominación inglesa es la siguiente: “A proposal for humbling Spain Written in 1711. By a person of distinction. And now first printed from the manuscript. To which are added, Some considerations on the means of indemnifying Great Britain from the expences of the present war.- London: printed for J. Roberts, near the Oxford Arms in Warwick-Lane”.

 

Esta obra salió a la venta en Gran Bretaña al precio de “1 chelín” (Price one shilling), con el objeto de que este plan de alta envergadura resulte atractivo a los “inversionistas” de la época, en función de presentar una gran empresa para el comercio continental, sobre la cual se podría aportar capitales con la seguridad del rédito que se obtendría. La empresa británica -iniciada en 1711- se mantiene hoy con absoluta vigencia. En ella confluyó toda la inteligencia imperial, cerebros egresados de sus más encumbradas universidades que, con el transcurso de los años y sucesión de generaciones, fueron adaptando y ajustando los pasos a seguir en función de las bases de la Proposal.

Esta obra es de esencial lectura para intentar una comprensión del porqué de las campañas libertadoras de 1800, y de los encumbrados “próceres” de la espada y de las letras que establecieron los postulados sobre los que Hispanoamérica fue balcanizada. Así también, la comprensión de esta Propuesta de Humillación, en su proyección a nuestros días, nos permitirá mensurar una prognosis del futuro, que alertará nuestros espíritus sobre los actuales padecimientos y desencuentros del pueblo argentino e hispanoamericano, de los desaciertos de sus dirigentes, (de aciertos de otros que fueron intencionadamente abortados), y de las tremendas acechanzas que nos depara el futuro en el peligroso mundo en que fuera convertido el planeta tierra.

Podremos entender la arbitraria creación de “estados tapones” -fraccionadores de regiones- que se encontraban integradas como naturaleza y humanidad en armonía de cohabitación, ecología en función de la creatividad humana aplicada a la transformación del medio y del ambiente, abarcando del Atlántico al Pacífico, en una equilibrada geopolítica que balanceaba el mapa del norte de América; las masacres fratricidas (como la Guerra de la Triple Alianza) y las que le sucedieron en todos los confines americanos; el posicionamiento inglés, con base en Malvinas, adquiriendo el absoluto control de la unión oceánica del Techo del Mundo; la instalación de la Base China en Neuquén; el futuro de nuestra deshabitada Patagonia, hoy reclamada a sangre y fuego por los autodenominados mapuches “pseudo originarios”, con base operativa documentada en Bristol, cuyo único fin es la separación geográfica de la extrema porción continental, integrada en su confluencia con la plataforma interestelar que llamamos Antártida. Sector Argentino que hoy se denomina “La Tierra de la Reina Isabel”. “Propuesta para humillar a España”, que fuera traducida al castellano, y obran ejemplares en la Editorial del Departamento de Estudios Navales . Comando en Jefe de la Armada. Secretaría General . Buenos Aires. 1970. Capitán de Fragata RE Bernardo N Rodríguez.

 

A ello me remito para que el lector interesado investigue su contenido y saque sus conclusiones.

 

La Conquista Británica de España – Capítulo I

 

AGENTES BRITÁNICOS EN ACCIÓN. La hecatombe que España sufrió en el siglo XIX no puede ser entendida sin haber analizado previamente los siglos anteriores, pero tampoco puede entenderse sin analizar la casuística de las personas que llevaron a término la destrucción del Imperio Humanista Hispánico.

¿Qué eran y a qué servían aquellos a quienes algunos llaman “los libertadores”? Desde la distancia de dos siglos; desde un mundo que en poco se parece a aquel; desde la estricta individualidad del interesado por conocer, con el dolor, eso sí, de no hacerlo desde una Patria unida y universal, vamos a intentar desentrañar qué motivaciones y ayudas tuvieron para conseguir la atomización de la Patria común

La situación política de España en los albores del siglo XIX; la cuestión económica; la influencia de la invasión francesa de la Península; los conflictos sociales indigenistas y de los Comuneros, y la influencia de la masonería, sin duda, influyeron en el rompimiento de la Patria, pero hubo otros condicionantes, si cabe más importantes, a cuyo servicio laboraron algunos de los aspectos señalados. No vamos a adelantar cuales fueron. Irán surgiendo a lo largo de la exposición.
En esos momentos, la Revolución Francesa y la Ilustración ocupaban lugar preeminente en cualquier charla, conversación o discusión, y los llamados “próceres” eran, sin lugar a dudas, gentes con ideas revolucionarias emanadas de aquellas. Y gentes que se estaban organizando al amparo de la Revolución Francesa y al amparo de Inglaterra. Así, en esos momentos, ya se estaban gestando las acciones que se pondrían en marcha a comienzos del nuevo siglo. Maurico Javier Campos señala al respecto que “la mayoría de los historiadores coinciden en que a fines del siglo XVIII, el venezolano Francisco de Miranda fundó en Londres una logia masónica llamada La Gran Reunión Americana para conspirar a favor de la independencia de las colonias españolas. Esta logia, que supuestamente obedecía a la Gran Logia de Londres, luego se expandió en España tomando el nombre de Sociedad de los Caballeros Racionales. Casi todos los próceres de la independencia americana habrían pertenecido en algún momento a ella o a sus sucesoras.”

 

Francisco de Miranda, que había servido en el ejército español, en concreto en Melilla, combatió en Valmy como mariscal de campo al servicio de la Revolución Francesa, bajo las órdenes de Dumouriez, y permaneció años en Inglaterra prestando sus servicios como peón de la política británica en América, a la que exportaría el concepto parlamentario, amén de conceder a Inglaterra el estatus de nación favorecida en cuanto a lo comercial, una vez que se lograra la separación de España. El 22 de Diciembre de 1797, se reunieron en París José del Pozo, Antonio José de Sucre, Francisco Miranda y Pablo de Olavide, “no sólo para deliberar conjuntamente sobre el estado de las negociaciones seguidas con Inglaterra en diferentes épocas, para nuestra independencia absoluta”, sino para llegar a una serie de acuerdos, que quedarían plasmados en un acta, que resulta esclarecedora para entender lo que sucedería después. Se detecta en el acta la existencia de acuerdos previos con el reino de la Gran Bretaña, a quién se le abren las puertas -sin cortapisa de ningún tipo- en lo que se puede entender como pacto para la dominación colonial británica.

El artículo primero del acta en cuestión señala: “Habiendo resuelto, por unanimidad, las Colonias Hispano-Americanas [sic], proclamar su independencia y asentar su libertad sobre bases inquebrantables, se dirigen ahora aunque privadamente a la Gran Bretaña instándole para que las apoye en empresa tan justa como honrosa, pues si en estado de paz y sin provocación anterior, Francia y España favorecieron y reconocieron la independencia de los Anglo-americanos, cuya opresión seguramente no era comparable a la de los Hispano-Americanos, Inglaterra no vacilará en ayudar la Independencia de las Colonias de la América Meridional.”

En su artículo segundo, es de destacar que reclaman, a favor de Inglaterra, condiciones de dominio en los territorios “liberados”; algo que jamás ofrecieron los independentistas norteamericanos como contrapartida hacia España por su apoyo a la independencia de las Trece Colonias. Dice así: “se estipularán, en favor de Inglaterra, condiciones más ventajosas, más justas y más honrosas. Por una parte la Gran Bretaña debe comprometerse a suministrar a la América Meridional fuerzas marítimas y terrestres con el objeto de establecer la Independencia de ella y ponerla al abrigo de fuertes convulsiones políticas; por la otra parte, la América se compromete a pagar a su aliada una suma de consideración en metálico, no sólo para indemnizarla de los gastos que haga por los auxilios prestados, hasta la terminación de la guerra, sino para que liquide también una buena parte de su deuda nacional. Y para recompensar hasta cierto punto, el beneficio recibido, la América Meridional pagará a Inglaterra inmediatamente después de establecida la Independencia, la suma de… millones de libras.” Se comprometían así a una hipoteca que sigue vigente doscientos años después de haber sido rota la unidad nacional española.
Y los términos de la mentada hipoteca comienzan a señalarse en su artículo quinto, donde se señala que “se hará con Inglaterra un tratado de comercio, concebido en los términos más ventajosos a la nación británica; y aun cuando debe descartarse toda idea de monopolio, el trazado le asegurará naturalmente, y en términos ciertos, el consumo de la mayor parte de sus manufacturas.” Y en su artículo sexto se les regala Panamá: “El paso o navegación por el Istmo de Panamá, que de un momento a otro debe ser abierto, lo mismo que la navegación del lago de Nicaragua, que será igualmente abierto para facilitar la comunicación del mar del Sud con el Océano Atlántico, todo lo cual interesa altamente a Inglaterra, le será garantizado por la América Meridional, durante cierto número de años, en (…)

 

Fuente: Cesareo Jarabo Jordán

 

 

Gran Maestro

Soy Gran Maestro. Mi nombre de natividad, a día de hoy, no importa. Hace más de 7 años descubrí que el mundo se había torcido demasiado: gente deshonrosa, maleducada, carente de valores y principios, cosas que funcionaban mal, accidentes de todo tipo evitables, pérdida de tiempo constante con la gente en conversaciones vacías, burocracia más lenta de lo aceptable, historias incongruentes, y hasta la propia historia que me enseñaron en el colegio había sido torcida de forma voluntaria (aunque esto último lo averigüé después) y me propuse averiguar de donde venía toda esta maldad - y dejadez - y poner mi grano en construir un buen mundo, aquí los frutos del esfuerzo en estrujarme el cerebro.

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