El papel de la masonería en las revoluciones rusas de 1917.

En lucha contra el Nuevo Orden Mundial

Artículo del 6 de noviembre de 2017.

 

Con motivo del primer centenario de las revoluciones de 1917 vamos a hablar del papel de la masonería en todas ellas.

 

La primera etapa es la revolución rusa de febrero de 1917, una revolución liberal que llevó al poder al masón Príncipe Lvov.

La presencia masónica en la revolución de febrero de 1917, fue reconocida en una carta, escrita en 1955 por el masón Y. Kuskova, dirigida a otro masón: “Teníamos a nuestra gente en todas partes…. cuando estalló la Revolución de febrero, Rusia estaba cubierta por una espesa red de logias masónicas.”

Este régimen cae de inmediato y, en julio de 1917, aparece la 2º etapa, en la que aparece de nuevo otro masón: el socialista moderado Kerenski. Todos sus ministros, exceptuando a uno, pertenecieron a logias masónicas.

Por último, aparece la tercera etapa, la revolución bolchevique de noviembre de 1917, con Lenin a la cabeza. Y ¿quién fue Vladímir Lenin?

Vladimir Lenin fue un masón de grado 31 que perteneció a la Logia Art et Travail (Arte y Trabajo) en Suiza.

 

Una vez visto todo esto, ¿qué conclusiones debemos sacar? En las tres etapas estuvo SIEMPRE presente la masonería. Y, como segunda conclusión: La masonería SIEMPRE deja huevos en todas las cestas.

Y ahora pasamos a la parte más importante: ¿Quiénes financiaron aquellas revoluciones y muy en especial la bolchevique?

Esta gran cita de Oswald Spengler lo resume todo:

 

En un documento del Departamento de Estado de los EE.UU, el Decimal File (861.00/5339) fechado el 13 de Noviembre de 1918, se menciona a los siguientes banqueros y entidades involucrados en la revolución rusa:

  • Jacob Schiff
  • Kühn, Loeb & Co., empresa bancaria dirigida por:
    • Jacob Schiff
    • Félix Warburg
    • Otto Kahn
    • Mortimer Schiff
    • Jerome Hanauer
  • Guggenheim
  • Max Breitung

A estos nombres hay que añadir al banquero Paul Warburg, uno de los fundadores de la Reserva Federal, y hermano de Félix Warburg. Ambos fueron banqueros de la Kühn, Loeb & Co. Tenían otro hermano banquero, que residía en Alemania: Max Warburg, que fue quien proporcionó a Lenin casi 6 millones de dólares, y aquel famoso tren blindado para que pudiera regresar a Rusia. Este hecho puede entenderse en el contexto de la Primera Guerra Mundial, ya que Max era alemán, y Alemania estaba en guerra contra Rusia; y Lenin había prometido que, de llegar al poder, retiraría los ejércitos rusos del frente oriental.

Mucho más difícil de entender fue la financiación de la Banca americana Kühn, Loeb & Co., de Jacob Schiff, Paul y Félix Warburg, a los bolcheviques, pues recordemos que Estados Unidos y Rusia eran aliados en la Primera Guerra Mundial, luego no tenía ningún sentido que Estados Unidos quisiera desestabilizar a un país aliado.

 

Trotsky vivía en Nueva York, y escribía en un periódico comunista. Tenía contacto con más de 200 comunistas rusos exiliados. Regresará a Rusia con el apoyo de la banca Kühn, Loeb & Co., de Jacob Schiff, que financió a los Bolcheviques con 20 millones de dólares.

“El Departamento de Estado de EEUU, en su informe de 3 volúmenes sobre el origen del comunismo en Rusia, publicado en 1931, reveal como los bancos alemanes bajo control judío, bajo el liderazgo de Max Warburg, conspiraron al menos desde 1914, para enviar grandes pagos a Lenin, Trotsky y otros bolcheviques, en su intento de derrocar al Zar. Como parte de la conspiración, Jacob Schiff invirtió cerca de 20 millones de dólares americanos para establecer el bolchevismo en Rusia, y financió el viaje de Trotsky desde Nueva York a Rusia.”

Wickham Steed (The Times) escribió, en 1924. que Jacob Schiff estaba ansioso por asegurar el reconocimiento de los bolcheviques. Pero Jacob Schiff no solo financió a los bolcheviques, también financió con un millón de dólares a Kerenski (2ª revolución).

¿Un banco americano perjudicando a un país aliado de Estados Unidos, y a la vez poniendo en peligro la vida de miles de soldados estadounidenses?

 

Pero no acaba aquí la cosa, ni mucho menos. Trotsky embarca en Nueva York, con sus colaboradores comunistas, para regresar a Rusia, pero, al llegar a Canadá, son detenidos; las autoridades canadienses les impiden continuar el viaje, y ocurre algo sorprendente: Entra en juego el asistente personal del Presidente de los Estados Unidos (Wilson), el coronel Edward Mandell House.

Mandell House fue el llamado “Presidente en la Sombra”. El poder de House estaba incluso por encima del poder del Presidente Wilson.

 

También entraron en juego los agentes del MI6, William Wiseman (futuro socio de la Kühn, Loeb & Co.) y Claude Dansey. House, Wiseman y Dansey presionaron a las autoridades canadienses para que dejaran marchar a Trotsky y sus hombres. Wilson, a través de Mandell House, proporcionó a Trotsky pasaportes americanos falsos para que pudieran entrar en Rusia con total facilidad.

Recordemos que el Imperio Británico también era aliado de Rusia en la Primera Guerra Mundial. No tenía ningún sentido que el MI6 dejara marchar a Trotsky.

The Guardian, en un artículo de 2001, nos cuenta como Wiseman y Dansey dejaron marchar a Trotsky.

 

Otro de los banqueros que financiaron la revolución bolchevique fue Olof Aschberg, quien fue la cabeza visible del banco internacional soviético Ruskombank.

“En 1922, se creó el primer banco internacional de la Rusia Soviética, Ruskombank, liderado por Olof Aschberg del Nye Banken, Estocolmo, quien había adelantado grandes sumas de dinero a los bolcheviques. El capital predominante en el banco era de “La Ciudad”. El director extranjero del Ruskombank era Max May, vicepresidente de la compañía Guaranty Trust, de Wall Street, un holding de J.P. Morgan.”

William Boyce Thompson fue otro “filántropo” que financió a los bolcheviques. Thompson estaba ligado a la familia Rockefeller.

El New York Times: “Thompson ha regresado de Rusia en total simpatía por la democracia representada por los bolcheviques.”

 

El banquero Jacob H. Rubin, de la Union Bank, ayudó a formar el gobierno soviético de Odesa, como él mismo reconoció en 1921; si bien es cierto que luego se arrepintió de haberlos apoyado.

“Rubin: Sí, señor. Señor Presidente, mi nombre es Jacob H. Rubin, y durante 15 años he estado relacionado con el Union Bank y la Sociedad Provident Loan, la cual es una institución filántropa… En aquella época es taba a favor de un gobierno soviético, porque era socialista, y había sido miembro del partido por 20 años. He de admitir que hasta cierto punto ayudé a crear el gobierno soviético o Odessa.”

 

Una vez conseguido el poder, los bolcheviques, en plena hambruna rusa, entregan 600 millones de rublos a la Kühn, Loeb & Co.

 

Hemos hablado de Wilson, M. House, O. Achsberg, J. Schiff, de los hermanos Warburg, J.H Rubin, pero ¿qué tenían todos ellos en común?:

La masonería.

No solo fueron banqueros, políticos…pertenecieron a las ramas masónicas más importantes del mundo. Algunas aún operan hoy.

 

Edward Mandell House perteneció a la rama masónica iluminista Master of Wisdom (Maestro de Sabiduría). Como dato curioso sobre él, House escribió una novela (Phillip Dru), en la que dejaba caer “socialismo como el que soñó Karl Marx”.

Wilson perteneció a la masonería. El “banquero bolchevique” Olof Achsberg también perteneció a la masonería.

Las familias Warburg y Schiff están vinculadas a dos de las sectas masónicas más importantes del mundo. Una de ellas es la Skull&Bones, la cual ganó fama cuando se supo que los dos candidatos para las Presidenciales del año 2004 pertenecían a La Orden: Bush y Kerry.

La otra es la B’nai B’rith (Hijos de la Alianza). En su web, B’nai B’rith recoge como los “filántropos” J. Schiff y F. Warburg, financiaron a sucursales de la orden.

Jacob H. Rubin fue también un masón miembro de la B’nai B’rith.

 

Esta Orden masónica tiene una sucursal aquí, en Barcelona.

 

House, Jacob Schiff y Paul Warburg fueron los fundadores del Council on Foreign Relations (CFR) americano, la organización masónica que mueve todos los hilos en Estados Unidos.

Rajoy participó en un foro de esta organización, en el año 2013.

 

Se desconoce la pertenencia de Thompson a la masonería, pero, como dijimos, Thompson fue uno de los hombres de la Familia Rockefeller y, no se puede entender la masonería del siglo XX, sin la influencia de los Rockefeller, que tienen su propia logia: La Gran Logia Rockefeller 666.

Uno de los edificios del Rockefeller Center. La simbología masónica es clara.

 

Anteriormente la orden estaba ubicada en el rascacielos Tishman, en el que aparecía el famoso 666, que fue retirado en el año 1992.

 

En el Rockefeller Center sigue estando la estatua de Prometeo, es decir, Lucifer, “el portador de la luz” para el hombre, según los masones.

 

Una vez mostrada la total presencia masónica en las revoluciones de 1917, toca hablar de lo que ocurrió después:

Con la llegada de los bolcheviques, la masonería fue prohibida en la URSS. Lenin hizo lo mismo que Simón Bolívar (masón) tras llegar al poder. Él, Lenin, y Trotsky conocían muy bien la peligrosidad de la masonería y su infiltración, e hicieron discursos muy duros en contra de la secta. Según Trosky, “La masonería representa un proceso de infiltración de la pequeña burguesía en todas las capas sociales opuesta a la dictadura del proletariado… La masonería, por sus ritos, recuerda las costumbres religiosas y sabe que toda religión sojuzga al pueblo.”

 

Pero, como ocurrió en la España franquista, la masonería no desapareció del todo: El medio RBTH -ligado al gobierno ruso- publicó en 2014 la noticia “Magia y Ocultismo en la Cheka”.

La secta masónica “Hermandad Unitaria de Trabajadores” colaboró en muchas ocasiones con la Cheka a través de uno de sus jefes: Boki. Esta hermandad desapareció, junto con Boki, debido a la Gran Purga de 1937.

 

Para finalizar, una anécdota entre el embajador americano en la URSS, Averell Harriman (masón de la Skull&Bones), y Stalin: Stalin confesó a Harriman que 2/3 de las empresas industriales en la URSS fueron construidas gracias a la ayuda o asistencia técnica de Estados Unidos.

 

Para complementar todo lo dicho hasta aquí, recomiendo el artículo de Actuall, 1917: ¿La revolución de la hoz y el martillo o la escuadra y el compás?

Y este hilo de @GAdoctrinado, en Twitter: https://twitter.com/GAdoctrinado/status/925808723276320768 

 

 

 

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