A lo largo de mi vida, os juro que esta cuestión, ser de izquierdas y de derechas como identificación del individuo, nunca ha estado tan latente. Me da la sensación de que hoy día debes ir con la ideología política como forma de presentarte en la sociedad y de esa manera ser acogido por unos y detestado por otros. Como si la ideología fuera el eje central del individuo. Primero preguntamos si son del «Barça o del Madrid» y el trato hacia la persona estará condicionado bajo esa premisa.

Curiosamente los contrastes se diluyen tanto que a veces, a pesar de la obstinación por diferenciar a un bando del otro (el de los buenos y el de los malos) hay veces que cuesta identificarlos. Parece que la vieja izquierda ha sido sustituida por una nueva izquierda, vehemente y a la vez pasiva, a la que la derecha ya no le debe explicaciones.

La Nueva Izquierda, yo la llamo la Santa Inquisición de la Nueva Izquierda, así, porque a pesar de que detrás de las buenas intenciones que puedan haber, el totalitarismo y la increpación constante se han vuelto tan asfixiantes y coñazo como la derecha puritana. Esta izquierda, a la que muchos no nos representa, se ha vuelto prohibicionista e intervencionista. Que es antisistema pero que quiere que el Estado sea omnipresente. Ya me diréis qué tiene eso de progresista…

Una izquierda abolicionista, que quiere PROHIBIR el trabajo sexual consensuado, como el porno o prostitución (que no trata de personas). Una «izquierda» que se cree que puede decidir sobre lo que hagas con tu cuerpo: que por un lado apoya con pasión el aborto, pero te prohíbe que gestes a un hijo para una pareja que no puede procrear. «Cuando todos los niños de este mundo estén adoptados, entonces hablaremos de granjas de coños y ventas de bebés« dicen con autosuficiencia mientras tienen hijos de sangre, a veces recurriendo a técnicas de fertilización CAPITALISTAS.

Una izquierda que quiere imponer un lenguaje inclusivo donde se elimine la «O», y podamos dirigirnos a las personas como a «TODES» o «TODXS» porque sino, alguien se puede sentir excluido y ofendido. Que defiende a muerte ese lenguaje, y que odia palabras como «piloto»o «soldado», pero que no tiene intencionalidad de cambiar palabras como pediatra, obstetra o taxidermista porque tienen esa maravillosa letrita A al final.

Una ¿izquierda?, que en vez de buscar la igualdad entre las personas hacen un enaltecimiento de la diferenciación, pero no sólo eso, lo cual no es malo, sino que discrimina a aquellos que no pertenecen a un colectivo creado por estas personas. No os miento si veo que está habiendo una segregación que está floreciendo y que discrimina a quienes consideran sus opresores bajo el pretexto del racismo y del sexismo usando aquello que rechazan: más sexismo y más racismo. 

Que odia y abomina a aquellas personas, a aquellos individuos por sus genitales y por su color de piel, que clasifica y separa a las personas por su religión o por su lugar de procedencia y que da trato preferencial a aquellos que se sienten oprimidos, salvo que seas un hombre cisgénero blanco. Si eres así y dices que sientes opresión o discriminación es inverosímil. No importas. Eso sí, los impuestos de estos hombres para pagar ciertas subvenciones no están tan mal… No miento si digo que algunas personas se atreven a animar a otras a exterminar al hombre blanco. Bueno, si es gay o bi entonces no, no sería progre, claro. Pero no son ni racistas ni sexistas, eso que quede claro. Como les digas que sí les estarás haciendo «mainsplanning» o «whitesplanning». Así que a callar y no cuestiones.

Que quieren destruir las religiones, espera no, la religión cristiana, el resto, las indígenas, las exóticas las respetan, pero el cristianismo hay que destruirlo…en vez de destruir las instituciones que beben de sus impuestos, cosa que sería comprensible, quieren hasta decirte a quien tienes que rezar y a quien no, en vez de respetar que cada uno sosiegue sus problemas existenciales como le dé la real gana… Bueno, si quieres ser rastafari o budista genial, pero que no se te ocurra ponerte una cruz en el cuello o serás tachado de ignorante. Sí. Esa izquierda tolerante. Y letrada.

A mí me parece tremendamente curioso que si la izquierda tenía como premisa «Liberté Égalité Fraternité» se pase la libertad, la igualdad y la fraternidad por el forro de los cojones y sin miramiento. Ésa izquierda…izquierda- facha que confraterniza y crea colectivos (eso sí) pero para su propia conveniencia. Y que como alguien esté dentro de ese colectivo y disienta ante alguna de las ideas de sus líderes, será tachado de «alienado» y de paso, denostado.

Que no entiende que en plena era de la deconstrucción del amor romántico puedan haber hombres (y mujeres) que recurran a servicios sexuales sin necesidad de tener emociones románticas y que previo pago, tengan sexo y punto. No. Porque eso «mina la integridad de las mujeres», como el porno, que las destroza y las rebaja a ser ciudadanas de segunda categoría aunque ellas (de ellos nos olvidamos) hayan decidido ejercer ese trabajo de forma voluntaria. «Denigra a las personas», «las destroza por dentro». Casi diría que a pesar del ateísmo del que presume esta gente hay mucha moral cristiana no resuelta. «El trabajo sexual es someter el cuerpo al capitalismo», no como el minero que se carga su sus pulmones, como el albañil que hace 14 horas encima de un andamio, como el operario que tiene que hacer 12 horas en distintos turnos. ¿Eso no daña al cuerpo? Y qué decir del oficinista que no da abasto, el autónomo que no sabe cómo mantener su negocio o el abogado que padece estrés ¿tampoco daña a la mente? Solo hay una diferencia: la genitalidad. Y eso tiene mucho de moralista.

Una izquierda que menoscaba las relaciones humanas porque cualquier acercamiento de un hombre a una mujer puede ser un principio de acoso y que invisibiliza el maltrato o el asesinato hacia el hombre, hacia el anciano, hacia el niño. Donde la supremacía la tiene la mujer y punto y aunque existan, visibilizarlos les resulta opresor o machista.

¿Eso es la izquierda de veras?

Que va repartiendo los carnets (o el sambenito) de neoliberal a todo el mundo mientras consumen ropa de primera mano, compran en grandes corporaciones, recurren a los servicios de empresas imperialistas aunque estas se carguen al pequeño comercio; tienen el último modelo de móvil, trabajan en multinacionales y que ni de coña va a renunciar a su propiedad privada o al fruto de su trabajo en pos de la comunidad. Ellos sólo se dedican a insultar, juzgar, recriminar, sermonear, aleccionar y dar por saco a los demás, mostrando sus errores de comportamiento y corrigiendo políticamente a los que no están en su escala moral.

IZQUIERDA PROGRE, claro que sí.

Te dicen que se puede ser comunista y tener el último modelo de coche, comprar en AMAZON y tener un Ipad, si poder, se puede, pero no deja de ser una incongruencia más del ser humano, pues si queremos ser comunistas el coche, el móvil o los artículos que poseamos deben ser repartidos y recibidos por el estado (esta idea no es mía, pero es dura por lo acertada que es). Se llaman comunistas. Bien, cada uno se puede llamar a sí mismo como quiera. Otra cosa es que intenten serlo al menos.

Que buscan derribar fronteras, pero se olvidan que la primera es la de su propia casa y que muchos de ellos defienden la separación entre ciudadanos, algunos en pos de proteger la cultura, otros por cuestiones de identidad, otros por ideología, pero sí, en vez de derribar fronteras las hacemos más y más grandes.

Y buscan las incongruencias de los demás… claramente las encuentran, el ser humano es tremendamente extraño y lleno de polaridades, pero no admiten las propias y eso, eso ya sí que no…

Y el liberalismo, o el individualismo son inclinaciones a perseguir. Porque ellos, los progres, no consumen libre mercado como Youtube o Neftlix, sólo lo hacen los despreciables liberales confesos, aquellos que admiten que sí son liberales (y además con dignidad) porque casi todos pecamos de liberales, casi todos sucumbimos al libre mercado, afortunada o desgraciadamente. Esos «neoliberales» que admiten que el ser humano tiene aspiraciones propias y necesidad de autorealización. Que las personas tiene metas diferentes y ambiciones en distintos grados. Que todos tenemos una parte dionisiaca y otra parte apolínea y que hay que asumirlo básicamente porque es algo que hay en nuestra naturaleza. Por eso mismo, aunque quieran abolir, y abolir y abolir, no van a terminar jamás con la prostitución o con las drogas, porque Baco está dentro de nosotros.

A día de hoy ya ni se pone «El club de la comedia», buscad algún monólogo de hace 5 años y veréis que todos son políticamente incorrectos. Todos oprimen a algún colectivo y dejan de hacer gracia.

A día de hoy todo es ofensivo. Hemos perdido el humor y lo hemos sustituido por la ira y por el llanto. Y pataleamos e insuflamos porquería si no nos salimos con la nuestra, en vez de ser más autodisciplinados, respetuosos y responsables de nuestros actos que es el principio de cualquier humano autosuficiente. Evadimos formarnos, evitamos asumir responsabilidades, reconocer el mea culpa y nos pasamos la vida a Dios rogando y con el mazo dando.

Ese progresismo completamente absolutista que olvida que el progresismo se cuestiona las verdades absolutas y rígidas.

Y otra cosa: VIVA LA LIBERTAD DE CADA UNO SIEMPRE Y CUANDO NO SE DAÑE A UN TERCERO.

Os juro que no hay nadie más coñazo que esta nueva izquierda, que tendrá mucho de nueva, y poquito de izquierda.

Pero los fascistas son los otros.

Ya…

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lakristo

Alienada, y apolítica. Madre. Nunca apoyaré los pensamientos rígidos, y como nunca he hecho, callaré ante lo que me parece injusto. Podemos evolucionar. Podemos cambiar de opiniones. Podemos permitirnos el lujo de disentir. El sentido del humor es importante ¿y ahora?, más que nunca. Y me gusta el rock.

Esta entrada tiene 4 comentarios

  1. Cristina, como apolítico, solo diré «en su justa medida». No quitaba un coma 😉

    1. Cristina

      Baroc, si viene de ti es un halago

  2. Imposible estar más de acuerdo. Amén

  3. Uau!! Enhorabuena! Qué certera! Te comparto que estos son los motivos por lo que yo ya no votaré a la izquierda. Cuando trabajaba en la tele y gobernaba la derecha teníamos claros los temas tabú, cuando ha llegado la izquierda las prohibiciones se han multiplicado. Como bien dices ya no se pueden hacer chistes ni en los lugares de trabajo, todo es ofensivo, todo el mundo puede ser denunciado por un compañero o por su pareja. Y nos lo venden como libertad.

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