¿Nunca os habéis preguntado sobre el porqué determinadas corrientes utilizan un vocabulario y otras uno distinto? ¿O por qué se suelen criticar ciertos términos mientras las personas que los usan los defienden hasta el final?

No hay una respuesta fácil. Se podría decir que el principal motivo viene de nuestra forma de entender y expresar la realidad. Para ello necesitamos las palabras y estas contienen detrás conceptos más o menos complejos. Cada idioma tiene las suyas propias, aunque suele ser muy fácil nombrar objetos que podemos percibir a través de nuestros sentidos, como por ejemplo la mesa, la libreta, el árbol… es mucho más difícil cuando hablamos de conceptos abstractos.

Ningún concepto abstracto es fácil de determinar. Suelen partir de la cultura y la idiosincrasia de cada grupo de individuos. Hay conceptos que comparten muchísimos pueblos a lo largo de todo el mundo y otros que pertenecen a un grupo reducido. Esto es fácil de ver por ejemplo en esos posts que corren por internet desde hace muchos años y que llevan por título: “Palabras que deberíamos incorporar a nuestra lengua” o “Palabras únicas del japonés o el sueco”, entre otros, seguidos por unas cuantas palabras que definen en pocas letras (a veces muchas) ideas abstractas para las que nosotros necesitamos una frase compleja.

A partir de aquí ya se intuye que un idioma en sí mismo nos puede condicionar la forma en que percibimos el mundo. En las traducciones se pierde parte de aquello que el autor quería decir, y se añade parte del pensamiento del traductor, por bueno que sea en su objetividad. Y con esto no hemos entrado en corrientes filosóficas, como el deconstructivismo de Derrida, en las que no solo atenderíamos a los condicionantes de cada lengua, si no que añadiríamos la subjetividad propia de cada individuo.

 

Volviendo a los conceptos y a las palabras que los definen, ¿qué utilidad tienen dentro de una corriente de pensamiento o una ideología? Estamos de acuerdo que las personas y los colectivos de los que forman parte necesitan un medio para expresar la forma como entienden el mundo. Pero para poder nombrar aquello que les preocupa o amenaza, de la misma forma que aquello que anhelan y desean, necesitan conceptualizarlo. De este hecho surgen nuevas palabras y nuevos significados en el momento que las cuestiones que se plantean no tienen un mote.  

Todo esto puede parecer muy abstracto, aunque es una forma de explicar por qué ciertos movimientos, vengan de la postura que vengan, se obsesionan con determinados términos. Asimismo, puede producir la reacción contraria en el resto y que perciban este término como una absurdez por su definición deficiente, abstracta o vacía. Las palabras no son únicamente un medio, ya que una vez aprendidas pueden llegar a condicionar nuestra forma de percibir la realidad. Ser consciente de ello permite entender mejor otras posturas y el porqué de su existencia.

La disputa entre posturas sobre cuestiones sociales, políticas, económicas, etc., parten de distintos factores, donde la sociología es una buena herramienta para entender su origen y cómo se desarrollan. Pero sin lugar a duda las palabras tienen un papel importante y ser consciente de ello permite a cada individuo ser más libre ante cualquier concepto limitante, por propio que sea.

 

¿Eres consciente de cómo te condicionan las palabras que empleas?

@LlucCanet

                                                                                                                                        Lluc Canet.

Lluc Canet

Apasionado de las ideas y como estas se reproducen e interactúan en la sociedad. Procurando estudiar la realidad a partir de cualquier disciplina.

Esta entrada tiene un comentario

  1. A nivel de lucha política las palabras pasan a ser fundamentales porque la política se convertido en el arte de crear/imponer el propio «relato» de los hechos convirtiéndolo en discurso hegemónico para la sociedad. De ahí las «neolenguas».

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