La eficaz estrategia de los líderes políticos del S.XXI ha sido nuclear las dispersas -otora disidentes- minorias hasta devenirlas en una amorfa mayoría, ciega e idiota que de tanto mirar el abismo se ha terminado convirtiendo en el mismo monstruo al que pretendía combatir.

El underground de ayer es el establishment de hoy; cualquier causa buena o justa ha sido tan espantosamente manoseada que la única resistencia posible es correrse a un costado y dejar la marabunta pasar. No vale la pena enfrascarse en discusiones, salvo que seas uno de esos excéntricos que gustan de conversar con los evangelistas o con la pared. Porque aunque compramos esa historia de las subjetividades hay verdades que no se pueden eludir y una de ella es que la vida es una mierda y que el mundo es un derviche que no para de girar. Y que siempre terminamos en el mismo punto y que la historia nos cuenta más o menos quien guerreó, con quien, quien ganó y quien perdió y quien se fue y quien volvió. Y al final no hay nada nuevo bajo el sol.

Los disidentes de ayer son los puritanos de hoy y no deberíamos darles demasiada entidad. Al fin y al cabo no se trata más de chicos burgueses enojados. Han heredado un mundo demasiado hostil. Bajo la máscara del confort de una tecnocracia siniestra, se cocinan las pesadillas del sistema operativo cultural con su competitividad, su desvalorización, deshumanización y sin sentido general.

Detrás del feminismo, veganismo, y todos los ismos solo hay una búsqueda de encontrarle algún sentido al desamor. Nuestros padres tuvieron a Tim Leary, Woostock, los Beatles, Castaneda; nosotros tuvimos a los Sex Pistols, los Ramones, y todo el punk. Ellos deben conformarse con Twitter, Facebook, Instagram, Netflix y rezar por tener una buena conexión a internet.

No vale la pena discutir con chicos que solo están enojados. Para hacerles frente ya está la realidad.
Sé que a muchos les preocupa pero, pensémoslo ¿cuánto puede durar? Vivimos en la era de la información, los ceros y unos se multiplican con espeluznante exponencialidad. Ya los veo y los he visto. Hoy marchan sin saber concretamente porque mañana se olvidarán. Estarán demasiado preocupados en pagar la hipoteca, la tarjeta de crédito y en donde vacacionar.

Vuelvo sobre mis pasos y decía, no discutir, dejarlos pasar, solo son niños confundidos con sus rabietas. ¿Y mientras tanto? ¿Qué hacer? Camarada, los años de rodaje me han enseñado que no hay armamento más infalible que el humor, porque del laberinto solo se sale de una forma: por arriba. Reírse y cagarse encima de la risa; pero no de ellos; nada se gana echando nafta al fogón. Reírse de uno mismo. Reírse de uno mismo hasta que las balas reboten, desarticular sus avanzadas, ponerle un pie delante a sus agresiones con todo el sentido del humor. Te aseguro que no vale la pena tomarlos en serio. Gritonean y prepotean en Facebook y en twitter pero no son ni Aristóteles ni Platón; apenas han leído en algún meme una cita de Nieztche y desde ya que rascan el fondo de olla de la obra de Foucault; solo son unos niños haciendo rabietas, desesperados buscando algo que los haga sentir un poco en este absurdo siglo XII que les tocó.

FUNDE A NEGRO

Comandante Mad Crampi de la Guerrilla por la Liberación Sea Monkey

Mad Crampi

Comandante de la guerrilla por la liberación Sea Monkey, subversivo ontologico, suvbrujo Vudú y chamán de la equivocación. En contra de todos y a favor de ninguno, si me buscan no me van a encontrar.

Esta entrada tiene 2 comentarios

  1. Sin palabras, me he leido el articulo entero saboreando todas y cada una de las palabras que salían por mi boca, porque, sí, sin darme cuenta he ido pasando de leerlo con mi voz interior a casi gritarlo en plena noche. Bravo y felicitaciones por el articulo.

  2. “No vale la pena discutir con chicos que solo están enojados. Para hacerles frente ya está la realidad” verdades como puños.

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