Hay veces que lo que acontece es un espejismo, un intento de ocultar el verdadero significado que el hecho acontecido pretende revelarnos. Hay otras veces que lo explícito gana la batalla y todos los libros parecen abrirse al mismo tiempo. Y en esta aparente ambivalencia es en la que nos movemos en temas tan complejos como la
libertad, el deseo, el amor o el odio. Intentos hay y habrá muchos de intentar poner coto a la libertad de pensamiento. Las ortodoxias de la razón y de la emoción nunca descansan: debes sentir o pensar esto o aquello, si quieres defender esto tienes que odiar a esto otro, y así sucesivamente. Con los hombres y el feminismo pasa un poco esto: para algunas dirigentes feministas actuales los hombres debemos ser comparsa, acompañamiento, solo atrezo. No podemos nunca defender el feminismo con voz propia ya que si lo hacemos estamos pretendiendo silenciar a las mujeres. Y por mi parte, me cansé. No necesito que me entreguen ningún carné de feminista auténtico, ni que me impongan ningún Toisón de Oro. Creo que ya es hora de que los hombres que defendemos la igualdad real y efectiva entre hombres y mujeres nos despojemos de ese comportamiento profundamente machista de tener que estar subyugados a un pensamiento único y unívoco. Nunca más pedir permiso para defender la igualdad. La igualdad se defiende, se pelea y se ejerce sin permiso.

El machismo es un procedimiento, una inercia, un modus operandi. El machismo está inserto en miles de rutinas, de frases, de comentarios cotidianos. Y también se ha introducido dentro del movimiento feminista. Y es que los caminos del machismo también son inescrutables. El machismo se alimenta de la rigidez de pensamiento, se encuentra tremendamente cómodo en las estructuras jerarquizadas, y necesita el señalamiento y el hostigamiento al diferente para sobrevivir. Hace poco una activista feminista dijo en una manifestación que también había que combatir la violencia machista ejercida contra los hombres. ¿La respuesta de la turba feminista? Abucheos, señalamiento. Odio. ¿Entienden a lo que me refiero?

El machismo también estaba en esa manifestación. Porque el feminismo no amenaza, ni abuchea al que, dentro de un espacio de seguridad, expresa su opinión. Eso no es feminismo; eso es barbarie. Los hombres y mujeres feministas no creemos en reinas madre ni en reyes padre. Defendemos los espacios de seguridad donde opinar y reflexionar de igual a igual, porque eso es el feminismo: la defensa del igualitarismo. Estoy realmente preocupado porque estoy descubriendo, muy a mi pesar, que los espacios de reflexión se están convirtiendo en espacios de sumisión, que el pensamiento plural quiere ser sustituido por el pensamiento único y que dentro del movimiento feminista ha conseguido penetrar el virus del machismo y sus nefastos procedimientos hostigadores.

Tenemos que escuchar comentarios en según qué sectores al respecto de que las mujeres trans siguen siendo hombres (sic), que los hombres homosexuales al no sentir atracción por las mujeres, tienden a cosificarlas, o que la solución de los males de la desigualdad de género es la defensa del lesbianismo político. Busquen, lean y
escuchen. Se sorprenderán.

Denuncio que el movimiento feminista está sufriendo un intento de secuestro por parte de mujeres con estructuras de pensamiento machistas y violentas. Si el feminismo es violencia verbal y señalamiento al de enfrente, el machismo ha hecho muy bien su trabajo en la sociedad. Las abejas reina deben despojar el machismo de sus estructuras de pensamiento, abandonar ese feminismo victoriano que nada construye ya y ponerse a trabajar por la igualdad real. Dejen de una vez de alimentar la guerra de sexos: eso solo beneficia a quien quiera hacer de este mundo, un mundo violento. La guerra de sexos que ustedes quieren mantener beneficia al machismo.

Espero que no crean que también les beneficia a ustedes.
Hay veces que lo que acontece es un espejismo, un intento de ocultar el verdadero significado que el hecho acontecido pretende revelarnos. Hay otras veces que lo explícito gana la batalla y todos los libros parecen abrirse al mismo tiempo.

Mariano Beltrán

Psicólogo. Observador Internacional de . Escribe en  y colabora con la Fundación Internacional de  

@MarianoBeltran

Mariano Beltrán

Mariano Beltrán es psicólogo, escritor, activista y Observador Independiente de Derechos Humanos. Colabora, entre otras ONGs, con la Fundación Internacional de Derechos Humanos. Dedicado especialmente a denunciar en medios de comunicación violaciones de Derechos Humanos, está particularmente preocupado por el estado de los Derechos Civiles y Políticos. Colabora con medios de comunicación en España y en el resto del mundo. De ideología socialdemócrata, considera la política como una pieza fundamental para mejorar las sociedades. Feminista convencido.

Esta entrada tiene un comentario

  1. Cuando hablas de machismo solo como algo negativo y del feminismo como lo máximo, pero a la ves tu mismo te das cuenta de que el feminismo tiene esas tintas de quererse imponer sobre los demás, pues te tengo malas noticias, el feminismo como lo vemos algunos busca eso, ir de mal a peor, con gente con el pensamiento mas cerrado y demás. Por lo que si lo que buscas es igualdad pues lo mejor es que busques igualismo y algo similar sin poner tinte de genero ya que el mismo hecho de que tenga ese nombre y digan que busca igualdad hace que el chiste se cuente solo.

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