Ser políticamente correcto es ser un mentiroso e hipócrita.

Esta nueva religión del siglo XXI cada día tiene más adeptos. Todos  dirigidos por los actuales líderes espirituales de la sociedad occidental que en posesión de “Su” verdad absoluta, deciden quienes son los ciudadanos progresistas y bien pensantes, y quienes son los parias apestados.

La máxima, o primer mandamiento de su “Biblia” es:

“No importa lo que pienses, miente siempre”

La sinceridad no tiene voz en su  nuevo orden mundial. Puedes quedarte (de momento), con lo que pienses, pero no puedes decirlo. El lavado de cerebro total, ya se realizara a posteriori. Muy pronto nuestro mundo occidental se convertirá definitivamente en los nuevos mundos de “Yupi”, una gran y única familia multiculturalizada y multicolor. Viviremos felices en castillos dignos de Disneylandia, donde las princesas, princesos, princesxs, princes@s, o como narices se llame a los seres multirraciales transgeneros, tocaran la flauta mientras el sol acaricia sus cabellos.

Todos, todas y todes, seremos seres de luz.

Porque todos mienten. Cuando dicen ser tolerantes con las ideas, se refieren a sus ideas. Si no estás de acuerdo con ellas, te conviertes en un  facha. Eso tiene un nombre, y es hipocresía.

Todos tenemos derecho a lo libertad de expresión, pero ellos dictan lo que puedes o no expresar. ¿Dónde ha quedado tu libertad? Pues supeditada a la suya. Cualquier cosa que ellos consideren ofensiva, lo es, sin discusión. Y tú amigo mío, les ofendes.

Su segundo mandamiento es, “Estoy en contra del odio y la discriminación”. Sin embargo, discriminan y odian a todos los que no piensan como ellos.

Puedes decir que te sientes orgulloso de tu raza si eres negro (Perdón de color), árabe, asiático. Pero no se te ocurra decir que te sientes orgulloso de ser blanco, porque entonces te tildarán de racista.

Puedes decir que vives libremente tu sexualidad y con orgullo si eres transexual, Gay, Lesbiana, Zoofílico, o lo que demonios se te ocurra, menos heterosexual, porque entonces se te catalogará como un homófobo.

Puedes decir que eres ciudadano del mundo, que no existen las fronteras, que el planeta es de todos, pero no se te ocurra decir que te sientes Español, porque entonces te acusarán de fascista.

Por el momento puedes pensarlo, pero antes de hablar debes consultar el decálogo “Todocorrectista” y mentir, ser un hipócrita como ellos, para así poder ser un ciudadano modelo.

Dicen ser pobres y ser felices con sus flautas y paseando a sus perros, que generalmente están más limpios que ellos, no obstante no renuncian a su iPhone de última generación, ni a la visa oro que su papi les regaló. Dicen pertenecer a la clase obrera, cuando en realidad no han pegado un palo al agua en su vida.

Vivimos en un mundo de pandereta, e imagen. Porque no nos engañemos, eso es lo que son. Tras su fachada de bienpensantes y liberales, solo se oculta un tirano con la única voluntad de imponer al mundo su único pensamiento. La diversidad pese a lo que ellos proponen a muerto, el mundo es de los hipócritas.

¿Cuántas cosas están prohibidas hoy en día que se podían hacer libremente hace treinta años?

—No Hay más preguntas señoría.

@OscarRyan64

Oscar Ryan

Nací en Barcelona a mediados de los años 60 en el seno de una famila con grandes inquietudes artísticas. Como muchos adolescentes de aquella generación, crecí fascinado por escritores de novela negra y de ciencia ficción, como James Ellroy o  Isaac Asimov. Después de cursar los estudios de criminología en la facultad de derecho de Barcelona, emprendí mi carrera laboral en otros ámbitos ajenos a la literatura de ficción, pese a no perder nunca el deseo de escribir en ese campo. Con la llegada de la madurez retomé mis inquietudes literarias.

Esta entrada tiene 2 comentarios

  1. Te refieres a un estereotipo de personas muy definido como si solo hubiera dos bandos y los unicos que defendieran la libertad y otros conceptos fueran esos estereotipos de progres a los cuales haces referencia…eso en primer lugar…en segundo lugar si bien todos tenemos derecho a expresarnos hay que reconocer que hay expresiones de violencia disfrazadas de opiniones , que son en si misma una falta de respeto, como negar un holocausto o defenderlo , solo como ejemplo, en esos casos obviamente eso no causa la menor empatia y esta bien que asi sea

  2. Oscar Ryan

    En primer lugar, Myr, muchas gracias por mostrar tú opinión. Precisamente agradezco mucho los comentarios de personas que no están de acuerdo con un artículo, y lo exponen con argumentos y respeto. Como ya he dicho en otras ocasiones, el debate debe estar abierto a todo tipo de ideas, ya que cerrarse en banda es contraproducente, pues no nos deja ampliar nuestros horizontes intelectuales. Por ese motivo, trato de leer detenidamente las opiniones de los demás.
    Si mi comprensión lectora no me ha fallado, creo que básicamente formulas dos temas:
    1- El articulo habla tan solo de uno de los extremos políticos, y lo hace basándose en un estereotipo.
    2- Debate sobre los límites de la libertad de expresión.
    En referencia al punto uno, me gustaría matizar que más que un artículo de opinión, esta disertación es una reflexión ante un hecho concreto. Y en realidad es como tú dices, ha sido una “critica” sobre las personas de una ideología más cercana a la izquierda. No obstante, en el trasfondo se puede ampliar a los fanáticos derechistas. Trato de explicarme. Esta reflexión va más allá de los posicionamientos políticos, es un reproche ante los totalitarismos que quieren coartar la libertad individual, e imponer su línea de pensamiento a los demás. Y no nos engañemos, ocurre desde todos los bandos. Vivimos en una época que las posiciones reflexivas, no están de moda, donde hay que pertenecer a un grupo social, y acatar las directrices sin discusión, y esta es en realidad mi queja. Evidentemente que existen Pijos de derechas que no han trabajado en su vida, como piji/progres de izquierda que tampoco lo han hecho, y precisamente todos estos son los que quieren marcar las directrices del nuevo mundo, olvidándose de la gente trabajadora y con experiencia como si se tratara de apestados.
    En referencia al punto dos, declaro que para mí, la libertad de expresión es un derecho fundamental incuestionable. ¿Quién tiene la capacidad moral de alzarse por encima del bien y el mal, y decir que lo que tú o yo pensamos no se puede decir?
    La única limitación que yo me autoimpongo, es el respeto. La libertad de expresión no debe utilizarse gratuitamente. Si yo veo una persona con sobrepeso, o extremadamente delgada, no le voy a decir nada más verle, estas gordo o flaco, eso no es libertad de expresión, eso es emitir una opinión que no te ha pedido nadie.
    Pero no estoy de acuerdo en limitar mis opiniones por el simple temor de ofender a alguien, ya que eso sería muy difícil. Entraríamos en un terreno pantanoso, pues a mí me puede ofender que se hable de comida, de mi color de pelo, de si me estoy quedando calvo, de si soy muy lento, etc. ¿Cómo gestionamos eso? Volvemos al respeto. Y faltas de respeto se producen en todos los ámbitos, desde el que llama a la nueva ola feminista, feminazismo, hasta las que gritan “Machete al machote”. Seamos empáticos con ambas posiciones, y entenderemos que estas dos frases puedan ofender. Sin embargo, ¿Las prohibimos? No creo que esa sea la solución. Tengamos la piel menos fina y encajemos los golpes, y como decía mi abuela, “No hay mayor desprecio que no hacer aprecio” o como dice el dicho popular “A palabras necias, oídos sordos”.
    De todos modos, es un tema que daría muchísimo más que para un simple comentario, por lo que voy a dejarlo, volviéndote a agradecer tu comentario, con la archiconocida frase de Voltaire “No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé con mi vida tu derecho a expresarlo”.

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