La RAE define equidistancia como “Igualdad de distancia entre varios puntos u objetos”. No obstante, hoy en día se utiliza para definir a las personas que no están totalmente de acuerdo con nuestra línea de pensamiento. Yo considero a una persona equidistante como alguien no alienado y sometido a las doctrinas del líder de turno, y a sus siervos intelectuales. Cualquiera que se cuestione lo que lee o escucha, independientemente de si se encuentra justo en medio de polos contrapuestos, o más o menos cerca de uno u otro.

 

Y sí, en ese sentido, soy equidistante. Porque considero que es imposible estar completamente de acuerdo con nadie, todas las personas somos un ente individual que forjamos nuestra línea de pensamiento en función de nuestras experiencias vitales, la educación recibida, y el modo en que nos ha tratado la vida. Por tanto no puede haber dos personas exactamente iguales.

Sí, podemos estar más cerca de una corriente de pensamiento  que de otra, pero nunca (si somos sinceros) podremos estar al 100% en consonancia con ninguna. Discrepar, razonar, debatir, son conceptos que se quedaron en el siglo XX, incluso pelear si considerabas que tu causa era justa. Sin embargo, en este nuevo siglo, debes tomar partido por una doctrina sin cuestionar los dictámenes del caudillo al que hay que seguir, y con el que debemos mimetizarnos.

 

Hoy en día debemos ser feministas o anti feministas; independentistas o constitucionalistas; de izquierdas o derechas; pro aborto, o anti abortistas; creyentes o ateos. Debemos tomar posición en un bloque, y atacar a los del contrario. ¿Dónde ha quedado el espíritu crítico y la la libertad individual? No está de moda, está prohibido tener tus ideas propias  en función de tus razonamientos.

 

Darte cuenta de que estas equivocado en algún punto de vista, y cambiarlo, se considera un acto de cobardía, de abandonar el rebaño, de convertirte en una oveja negra.

No me importa en absoluto si alguien considera que esta posición, equidistante con todos y con todo, no es correcta. Incluso es posible que tengas razón, pero déjame vivir con mis opiniones, con mis dudas, con mi inconformismo, y decidir por mí mismo que causa me parece más justa.

No seamos hipócritas, ¿nunca has escuchado un razonamiento de un bando contrario, y has pensado que tenía razón? Y si es así, ¿has tenido el valor de reconocerlo?

En este mundo del “Conmigo o contra mí”, son malos tiempos para la equidistancia.

 

Oscar Ryan

Nací en Barcelona a mediados de los años 60 en el seno de una famila con grandes inquietudes artísticas. Como muchos adolescentes de aquella generación, crecí fascinado por escritores de novela negra y de ciencia ficción, como James Ellroy o  Isaac Asimov. Después de cursar los estudios de criminología en la facultad de derecho de Barcelona, emprendí mi carrera laboral en otros ámbitos ajenos a la literatura de ficción, pese a no perder nunca el deseo de escribir en ese campo. Con la llegada de la madurez retomé mis inquietudes literarias.

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