En lo que llevamos del siglo XXI, y gracias al progreso que nos proporciona la tecnología, han surgido un gran número de nuevas profesiones. Léase: SEO-Optimizer, Head-Hunter, Community manager, etc. Pero también, el OFENDIDO PROFESIONAL o CATEDRÁTICO EN EGOCENTRISMO*, debido a la constante infantilización de la sociedad.

 

Aunque siempre han existido ofendidos – y por supuesto siempre los habrá – estos nuevos seres son auténticos profesionales. Dedican el cien por cien de sus esfuerzos en la búsqueda de algo por lo que puedan sentirse ofendidos.

Por norma general, son individuos con mucho tiempo libre, y cuyo hábitat natural suele ser Twitter. Con toda probabilidad, nos encontramos ante el perfil de alguien que no ha trabajado en su vida, y que subsiste gracias al techo, alimentación, ropa, caprichos, y conexión a internet, que le proporcionan sus padres. Es posible incluso, que su vida social real sea nula, es decir, que nunca ha disfrutado de unos amigos de verdad, por lo que no entienden que todos los que tiene en sus redes sociales no son más que meros espejismos de amistad.

 

Para llegar a ser un buen profesional en este campo, es necesario, aunque no imprescindible, tener un carácter asocial, haber sido un marginado en el colegio, y/o sentir que no se recibió de los padres la atención merecida. Nos encontramos ante una generación que, por culpa nuestra, ha crecido en el convencimiento de que se lo merecen todo por nacimiento, sin tener que luchar absolutamente por nada. Todo se le debe entregar hecho y a su gusto. Son incapaces de ver lo que los demás están haciendo por ellos y, si lo ven, no lo valoran, ya que está instalada en su cerebro la idea de que el mundo gira a su alrededor.

Su trabajo consiste en abrir el ordenador, entrar en twitter, empezar a leer, y ofenderse. Pese a que existan enlaces a la noticia por la que él sujeto ya ha decidido previamente sentirse ofendido, no la va a leer nunca. Tan solo es necesario ver el titular, el contexto o argumentación que se desarrolle, el artículo carece de importancia.

 

Tras esa gran capacidad de análisis, ni por un momento va a valorar la posibilidad de argumentar contra lo que no está de acuerdo. Recurrirá a lo que sus compañeros de profesión denominan “Lucha Social”, es decir, insultar y repetir los dogmas preestablecidos una y otra vez incansablemente.

Le ofende absolutamente todo, desde la política, la justicia, la inmigración, el sexismo, y cualquier causa que esté de moda en ese momento.

Le ofende que su madre no le haya preparado la cena tan bien como debería, y sobretodo, le ofendes tú.

 

*En psicología, egocentrismo es la característica que define a las personas que creen que sus propias opiniones e intereses son más importantes que las de los demás.

Oscar Ryan

Nací en Barcelona a mediados de los años 60 en el seno de una famila con grandes inquietudes artísticas. Como muchos adolescentes de aquella generación, crecí fascinado por escritores de novela negra y de ciencia ficción, como James Ellroy o  Isaac Asimov. Después de cursar los estudios de criminología en la facultad de derecho de Barcelona, emprendí mi carrera laboral en otros ámbitos ajenos a la literatura de ficción, pese a no perder nunca el deseo de escribir en ese campo. Con la llegada de la madurez retomé mis inquietudes literarias.

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