Si creéis que vuestras ideas políticas no tienen nada que ver con vuestras hormonas, dejad que Koi os ilustre.

Rodrigo Koi

Crítica, humor ácido, info alternativa y más.

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  1. Drogoteca

    Intentar vincular el equilibrio hormonal, y en concreto la Testosterona en el varón, con el tipo de orientación política que uno puede tener en un determinado momento es una ABSOLUTA MAJADERÍA.
    Y creo que tengo suficiente experiencia en el uso de TESTOSTERONA como para saber de qué hablo en mis próximas 10 reencarnaciones.

    Voy a dejar dos datos para la reflexión, en los que tanto el nivel de testosterona está artificialmente aumentado o está gravemente disminuido, y su correlación política.

    El primero es que los hombres transexuales, que toman cantidades de testosterona 500 veces superiores a lo que su cuerpo puede facilitarles, siguiendo esa lógica hormono-dependiente, deberían volverse todos enemigos de lo progre y votantes de las opciones más alejadas de “lo progre”.

    El segundo, y mucho más conocido, es el repetido refrán atribuido a Churchill o a Willy Brandt (me da igual) por el que “si no eres de izquierdas cuando eres joven (progre) no tiene corazón, y si no eres de derechas cuando eres mayor, no tienes cabeza”.

    Teniendo en cuenta que hay un voto progresista relacionado con la edad (los jóvenes votan más a esas opciones) y uno de derechas relacionado con la misma (el voto a las opciones de derechas sube a medida que sube la edad del votante), aplicando lo que los números de la endocrinología nos dicen sobre la cantidad de testosterona a lo largo de la vida, lo lógico sería lo contrario: de jóvenes y con mayor testosterona (tanto hombres como mujeres, que también la tienen y usan) en el cuerpo, deberían estar optando por posiciones “no-progres” y al avanzar su edad (y sufrir la disminución de testosterona) deberían votar a opciones “progres”.

    En ambos casos la estadística (la foto numérica de la realidad) nos dice que el postulado presentado aquí, en el que se intenta vincular la alta testosterona con “la derecha” y la baja testosterona con “la izquierda”, es una absoluta boutade.

    Desconozco la formación que tienes Rodrigo para hablar de hormonas con esa soltura, pero creo que te falta mucho aún para poder comprender cómo funcionan las hormonas (testosterona incluida) y lo complejo de sus relaciones y efectos sobre la psique humana…

    Añado: intentar vincular un valor hormonal con una posición política me recuerda espantosamente a la frenología.

    Háztelo mirar, tonco.

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