Damas y caballeros, James Gunn ha caído.

La noticia no es nueva, James Gunn (Super, Guardians of the Galaxy) ha sido despedido de Marvel Studios y de Disney. El cineasta es dado a usar las redes sociales, y quien lo sigue sabe que no es precisamente un devoto de Trump ni del partido republicano.

 

Al parecer, Jack Posobiec, conocido en Estados Unidos por ser del Alt-Right y trabajar como reportero en medios de una derecha rancia, reaccionaria y totalitaria, aireo unos viejos tweets del director en el que hacía bromas sobre pedofilia, violaciones y un poco de antisemitismo. Esos tweets ya le pasaron factura y pidió perdón por ellos (cosa que me parece patética ya que nunca se debe pedir perdón por hacer humor independientemente de si hiere sensibilidades).

 

Siempre he pensado que Gunn es un director bastante único, irreverente y sin vergüenza. Me agradaba más cuando estaba fuera del contenido ‘’family friendly’’ de Disney, y quería verlo fuera de la compañía, creando algo propio otra vez. Lo que no esperaba es que Disney lo mandara ‘’al carrer’’ por ‘’incorrección política’’.

 

No nos engañemos, ha sido la derecha quien ha atacado, y ha sido la compañía (con ideales progresistas y una agenda política bastante marcada), quien le ha dado el finiquito al director de Guardianes de la Galaxia. Este concepto es aterrador, que te puedan despedir por comentarios racistas u homófobos (y sobre todo si es en un contexto humorístico), por tener una ideología distinta a tu empresa o por ejercer tu libertad de expresión, es más digno de una novela Orwelliana que de aquello que entendemos como una sociedad democrática.

 

Pero no ha sido la única noticia alarmante del trimestre dentro de la industria: la noticia (posiblemente falsa) de que en las producciones de Netflix tendrán unas estrictas normas de comportamiento para evitar acosos sexuales; la cancelación de la serie Roseanne, después de que su actriz principal (Roseanne Barr) escribiese un tweet racista contra Obama, las declaraciones recientes de Henry Cavill, diciendo sentía miedo de que cualquier mujer lo pudiera llamar violador o acosador, por las que tuvo que pedir disculpas y retractarse porque quizás no volvería a trabajar en Hollywood.

He decidido mencionar solo éstas, pero ha habido más dentro de la industria cinematográfica en lo que va de verano.

 

Hace poco, Terry Gilliam salió en una entrevista diciendo que era ‘’una mujer negra lesbiana’’, afirmando que hoy, en la BBC, no se permite que salgan únicamente seis hombres blancos heterosexuales para hacer un programa de humor, que las mismas cadenas en las que trabajaron los Monty Phyton fuerzan una diversidad: todos deben estar.

 

Sé que vivo en los mundos de Yupi, donde llueve chocolate y todo está hecho de dulces nubes de algodón, pero ¿acaso no deberíamos fijarnos en los proyectos en vez de en las identidades de quién realiza el producto?

Históricamente, no sólo en el cine, sino en otras artes como puede ser la literatura, siempre ha sido difícil ser autor, pues cuando los autores son libres cuentan realidades. Las cuales, en ocasiones pueden ser dolorosas e incomodas, pero hacen pensar a la gente y tal vez, éstos empiecen a actuar en contra de la voluntad de algunos pocos.

 

Hoy ha caído James Gunn en un ataque conjunto de la derecha y de la izquierda. Por suerte, gran parte de su equipo, otros actores del medio y varios consumidores apoyan al cineasta. Tal vez la presión haga que vuelva a Disney, después de lo que yo considero un error cometido por la compañía, pero no es la primera ni la última vez que alguno que otro caerá por tener una vida privada más allá de los estándares de lo que una gran compañía requiere de sus empleados.

Sir Meneillos

Las biografías son para los famosos de medio pelo y para la gente que está a punto de morir. Yo ya tengo cuatro.

Deja un comentario

Menú de cierre