Si hay algo que no puede permitirse un ingeniero social (un planificador, concretamente) es ser
reduccionista. Oigo con mucha frecuencia cómo la gente le echa la culpa de las cosas a elementos tales como “los políticos”, “la religión”, “el dinero”, etc., y nada más lejos de la realidad. Una cosa son las herramientas ideológicas y otra muy distinta los modelos de control humano. Este artículo es para explicaros por qué los reduccionistas os equivocáis en tales afirmaciones:

A la hora de analizar un escenario social el planificador debe mantener (y no romper) la postura de puro observador. La búsqueda de culpables es tarea de la masa, no del planificador, su trabajo es encauzar dónde se pone a señalar el dedo índice de los individuos. Si el planificador introduce elementos emocionales que influyan en el análisis comportamental los modelos que saldrán serán erróneos, pues la perspectiva con la que ha de trabajar es con la del objetivo concreto a conseguir y no es asunto suyo el juicio moral sobre tal objeto.

Esto lo explico porque ha de entenderse que todo elemento que tenga la capacidad de crear interacciones humanas es una herramienta ideológica. Las herramientas ideológicas pueden ser objetos tangibles, ideas abstractas, estructuras sociales, organismos, representaciones… Cualquier cosa. Así pues, algo puede ser una herramienta ideológica en X contexto pero no serlo en un contexto Y. Además, el hecho de que algo sea una herramienta ideológica no implica su funcionalidad ni viabilidad pues es algo puramente instrumental y como tal ha de utilizarse adecuadamente. Decir también que hay herramientas más complejas que otras, pero esto no depende en ningún caso de su naturaleza, sino del uso al que sea enfocada.

Las herramientas ideológicas no son la mera introducción de ideas en la población, son un generador comportamental y como tal se sirve de aquello que es útil para desarrollar encuentros humanos, razón por la cual los “movimientos” se llaman así.

El planificador ha de tener en cuenta que todo elemento es neutral por sí mismo frente a lo real, es cuando ciertas abstracciones se incorporan a éstos para materializarse cuando se convierten en instrumentos y a consecuencia de ello pierden su neutralidad. En cualquier caso, y para finalizar, decir que el hecho de que algo sea una herramienta ideológica no quiere decir que ese sea el único cometido de su ser. Esto es algo que tiende a pensarse con mucha frecuencia y que da como resultado el incorrecto análisis de los elementos.

La parte 1 de este artículo clicando aquí

Sofía Rincón

Filántropa de los hombres libres. Estudiosa de diversas áreas.

Esta entrada tiene un comentario

  1. Hola,

    ¿podrías poner ejemplos? Es que queda muy frío todo y no sé si pillo la idea de lo que quieres decir. Sería muy ilustrativo.

    Muchas gracias.

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