Sobre esta clase de relación hay muchos mitos pero sobre todo hay muchas formas de vivirlas. Que alguien sea tu esclavo no quiere decir que se le desprecie, ni mucho menos, de hecho precisamente porque es otra forma afectiva se crea una confianza difícil de establecer. Conozco los límites de mi esclavo, y mi esclavo conoce mis límites. Y cuando ocurre algo de índole personal, antes somos amigos que ama y esclavo. Una relación 24/7 implica, ante todo, una emotividad pero vivida de otra manera.

Sé que a muchos les puede resultar extraño que alguien pueda tener pareja y a la vez un esclavo, como es mi caso, pero es que ambas cosas no son excluyentes, un esclavo no tiene por qué ser pareja, es otra forma emotiva, la confianza es distinta, la manera de expresar el afecto es distinta de la convencional. Mi esclavo es una persona maravillosa y de gran sensibilidad, y yo sé qué le gusta y viceversa, no es una cuestión de órdenes arbitrarias y alguien que las ejecuta, sino de un juego del que sabemos las reglas y los límites. Además, obviamente, según las circunstancias personales de cada uno esas reglas y límites difieren.

La manera en que se vive también es adecuándose cada uno al otro, y es que si ambos estamos limitados de tiempo no vamos a obligarnos a renunciar a según qué cosas, ha de verse con claridad la línea que separa la esclavitud sana de la que no lo es. Por ejemplo, yo últimamente estoy muy liada a causa de una actividad que estoy haciendo y que me va a llevar mucho tiempo, por lo que un día le dije que viniera a mi casa y mientras estaba haciendo la actividad en cuestión él estuvo a mis pies. Fue simplemente así, pero fue divertido para ambos y no implicó la renuncia de nada por parte de nadie.

En fin, escribo este artículo para contaros que no han de juzgarse a las personas únicamente por sus gustos sexuales no convencionales. La vida es compleja y variopinta, y las personas un mundo.

Tania de la Torre

Dama financiera, dominatrix, burguesa profesional. Severa con los esclavos. También castigo a los cerdos con Miranda Guerrero.

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