Con este artículo comienzo en Disidencias, blog que me ha invitado a contar mis experiencias como dómina y del que me siento muy orgullosa por estar lleno de gente que piensa por sí misma. Así que voy a contarte, lectora, cómo empecé en este mundillo:

El BDSM siempre me llamó la atención, pero debido a mi juventud y falta de experiencia en ello y que tampoco sabía por dónde comenzar, hasta los 20 años no me metí en investigarlo a fondo. Primero comencé por lo básico, leer al Marqués de Sade, a Sacher Masoch, ver algunas películas… Pero seguía siendo algo bastante ambiguo en mi cabeza, porque yo fantaseaba con ciertos escenarios, actos, conductas… Cosas que no puedes contar a la ligera y que requieren de cierta confianza. En definitiva: era dómina natural y entonces no lo sabía. De esto hace ya dos años.

Pasó un tiempo desde entonces, y de pronto un día, por azares del destino, di el paso. Digo “por azares del destino” porque no fue una decisión que tomara en ese momento, sino que una oportunidad vino a mí: estaba aguardando en un lugar a que me atendieran y en la cola había junto a mí un hombre. No recuerdo muy bien cómo, empezamos a hablar primero de generalidades y después de todo un poco hasta que llegó mi turno. Tras ser atendida, me despedí de él y él me dijo que le había encantado hablar conmigo, que por lo general la gente le aburría y que yo, sin embargo, tenía una magnífica conversación, y que por favor, me quedara con él un rato. Yo le dije que no, que tenía que hacer otras cosas, a lo que él me replicó que si me quedaba hablando con él una hora en una cafetería cercana, me pagaría una suma que en ese momento me parecía alta. Me sonó muy extraño y le dije que yo no iba a tener sexo con él, y él me dijo que no me preocupara que él sólo quería hablar conmigo, que quería tener una conversación interesante, que por favor accediera, que hacía años que no podía hablar así con nadie. Me dio el dinero y accedí a esa hora de conversación.

Este hecho me llamó mucho la atención, pensé, “este hombre no puede ser el único que necesite esto”, me metí a investigar un poco más yendo a determinados sitios y conociendo a ciertas personas (ya hablaré de todo esto, querida), descubrí el maravilloso mundo de la dominación. Tantas fantasías de otrora de pronto se vieron materializadas sin esperarlo y a día de hoy vivo exclusivamente de ello. No os podéis imaginar lo que adoro mi trabajo, pero hay tanto que contar que lo haré en los artículos que vaya sacando.

Una cosa sí os digo: no es fácil ser buena dómina. Es un trabajo que requiere de pasión, vocación e implicación total. Y creedme cuando os digo que si no eres buena Ama el cliente lo nota. Pero de esto hablaré en el siguiente artículo.

Como dómina puedo decir de primera mano que las abolicionistas no pueden ni imaginar el poder tan inmenso que se puede ejercer sobre los hombres. A lo largo de estos artículos que vaya sacando contaré cómo los someto a mi voluntad, y estoy segura de que más de una se replanteará eso del “patriarcado”. Así que, ya sabéis queridas: atentas a mis posts.

Tania de la Torre, dominatrix y burguesa profesional.

Tania de la Torre

Dama financiera, dominatrix, burguesa profesional. Severa con los esclavos. También castigo a los cerdos con Miranda Guerrero.

Esta entrada tiene un comentario

  1. Drogoteca

    No estaría mal, si fuera posible, que a alguno de los subs que tratas le pidieras que contase sus porqué…

    Muy interesante planteamiento.
    Chonis no, gracias.
    :))

Deja un comentario

Menú de cierre