Lector esclavo, maldito gusano:

Puedo dominarte de muy diversas maneras, y además de eso cada dominatrix tiene su estilo particular, por lo que la pregunta de “¿Cómo ser una buena dómina?” carece en el fondo de un manual o un recetario a seguir. Obviamente esto ni lo imaginabas, porque una basura como tu no tiene ni capacidad para planteárselo. Sin embargo, te doy, aunque no la merezcas, una concesión en esto y es que no por ello deja de haber ciertas pautas que conviene seguir y que son comunes a toda Ama.

No vas a sorprenderme, cerdo. He visto de todo y me han pedido de todo, cosas que nunca imaginarías también, no eres especial. Tu ama está completamente mentalizada y mantiene la calma y la compostura ante situaciones que a la gente vainilla acostumbran a causarles incomodidad o inclusive verdaderas crisis de identidad (y no, no es una exageración. Pero esto ya lo dejo para otro artículo, cerdo).

Pero hablemos de los clichés… Tu como buen esclavo ya sabes que las amas de calidad escasean, pero es común que los vainilla piensen que ser un buen dominante es fácil: y no, no lo es. Aunque parezca lo contrario por el juego de roles, quien verdaderamente lleva la batuta en este juego es el sumiso. Antes de comenzar el juego el sumiso te cuenta sus fantasías, sus límites, hasta qué punto llega su depravación e inmundicia… Es decir, da forma al estilo de amo que busca y esta información el amo la entrelaza con su estilo propio de dominación sin que ello deforme los castigos que merece el esclavo. En definitiva en realidad lo que está pasando en el juego es que el amo hace lo que el esclavo le pide. Un buen amo nunca debe sobrepasar los límites del sumiso o llevar a cabo una dominación diferente de la que el sumiso pide. Que el esclavo tenga que usar la palabra de seguridad es un verdadero fracaso para la dómina, significa que ha hecho mal de ama hasta el punto de tener que detener el juego.

Como ama, soy la directora de orquesta y en mi responsabilidad está que no se caiga en la monotonía. Tu, esclavo, eres el público que interactúa con la obra, tu sabrás, como gusano que eres, si se te ha castigado debidamente o no. Al final del juego, la ama Tania debe de haberlo hecho muy bien, porque si no te hace lo que te mereces puedes sublevarte y eso no es lo que hacen los esclavos, de modo que, estúpido lector, quítate de la cabeza esa idea de que ser “dómina” es fácil, pues la dómina ha de conseguir satisfacer la imaginación del esclavo, ha de estar siempre atenta a las reacciones del sumiso para ver cuál es el siguiente paso. En fin, tu dómina no puede descansar ni un instante, tu ama ha de estar alerta para que todo tenga un ritmo, fluya, y las fantasías se materialicen como deben en el escenario. Basta un instante de duda para que toda una sesión de dominación se arruine por completo, de modo que la experiencia, la capacidad de mente fría, de disociación, la cultura (porque para ser bueno en esto deberás leer, cerdo, no pienses que esto es diferente a otros trabajos: como en TODO, para ser bueno en algo has de conocerlo en profundidad), la seguridad y sobretodo la vocación… Todas estas cosas son fundamentales para ser una buena dómina.

En fin, cerdo, aquí termina el artículo, y da gracias a que me he molestado en dirigirte la palabra.

Tania de la Torre, dominatrix.

Tania de la Torre

Dama financiera, dominatrix, burguesa profesional. Severa con los esclavos. También castigo a los cerdos con Miranda Guerrero.

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