Feminismo, el dogma de nuestro tiempo

 

Cada sociedad, en distintas épocas y lugares, tiene su dogma; un sistema de pensamiento que se tiene por cierto y que no puede ponerse en duda.

En tiempos pasados, la existencia de Dios era incuestionable, bajo pena de muerte. En la actualidad tenemos otros dogmas, como que la mujer no tiene preferencias, no toma decisiones y, por lo tanto, no es responsable. Esto se aplica al ámbito laboral y sexual. Ellas siempre son las víctimas de lo malo que les pasa, y normalmente el culpable de sus desgracias es el hombre. En definitiva, las mujeres son buenas por naturaleza, mientras que los hombres son los explotadores, pervertidos, maltratadores, violadores y asesinos.

 

Cuanto más irreal es un dogma, más propaganda necesita. La religión necesitó un ejército de teólogos y catequesis; el dogma feminista también necesita muchos medios. No hay día que no salga en la prensa un caso de “violencia machista”. La frase “una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad” se atribuye a Goebbels, ministro de la propaganda nazi. Pero bueno, ya dedicaré un artículo a cómo nuestra sociedad empieza a parecerse a la Alemania de principios de los años ’30.

Poner en duda el dogma supone recibir un alud de críticas, perder el empleo y finalmente quedarse solo, odiado por las mujeres, que funcionan como colectivo compacto (una falange). Si alguien critica el feminismo en un comentario de un blog, una mujer le “neutraliza” con otro comentario. Si es un 5K en Twitter, otra mujer de ranking equivalente le ridiculizará llamándole “machista”. Si es un presentador de TV, otra presentadora (que hay muchas) acabará con él. Cuando una ideología no encuentra resistencia, acaba expandiéndose, tanto que llega a postulados delirantes. Obsérvese que “machista” es un insulto grave, equivalente a asesino, gracias a la genial manipulación del lenguaje del Ministerio de Propaganda del feminismo. “Violencia machista” = “asesinato de mujer”. La asociación mental es inmediata. Los diccionarios definen “machismo” como la actitud de los hombres de creerse mejores que las mujeres. No dice nada de maltrato, violación o asesinato.

 

Hemos hablado de la propaganda y sus manipulaciones, sin embargo, queda por hablar de otro fenómeno: la censura. Los regímenes autoritarios (fascistas o comunistas) son célebres por sus casos de censura. El feminazismo también tiene su censura. Me gustaría dedicar un artículo aparte a las actuaciones de la femiGestapo, nuestra policía del pensamiento, y su poder de eliminar cualquier expresión que atente contra la ideología feminista. Aquí sólo hablaré de un caso.

 

Verdades incómodas y video censurado

 

La policía acude a la llamada de unos testigos, que han visto cómo un hombre pegaba a su mujer en la calle. Cuando los policías detienen al hombre, la mujer se encara con los policías gritándoles: “Me pega porque yo quiero“, “Y si me pega, es mi marido“, “Me pega, yo quiero que me pegue“. La mujer también es detenida por resistencia a la autoridad. En el calabozo le explican que su marido ha sido detenido por violencia de género, y ella responde “¿pero qué violencia, quién ha dicho eso?”. La mujer estaba embarazada de su segundo hijo de su marido maltratador.

¿Cuál es el futuro de esa mujer? Pues un día aparecer muerta, asesinada por su marido celoso y violento. Los medios nos contarán el final de la historia: “hombre asesina a su pareja”, pero no cómo empezó todo.

 

La escena corresponde al primer caso del episodio 1×10 de la serie 091: Alerta policía emitida por la cadena DMAX. Podemos comprobar en la web de la cadena que están todos los episodios de todas las temporadas, pero el episodio 1×10 ha “desaparecido”. Ver.

 

No podemos confirmar el motivo de la desaparición, pero está claro que no se trata de un error técnico sino de un acto intencional de alguien que lo borró manualmente. Tal vez esa persona no quería que la gente viera el origen del maltrato: ellas también son responsables. El vídeo completo se puede ver aquí.

 

Recordemos el caso de Imanol y Jessy. Leer. En 2014 Jessy denunció a Imanol, pero luego se negó a declarar en el juicio y él quedó absuelto. Reanudaron la convivencia, hasta que en 2016 él la agredió y fue condenado por lesiones. Esta vez sí se terminó la relación. Finalmente Imanol la mató y se suicidó. De esta noticia se deduce que Jessy mantuvo la relación con Imanol durante dos años después de haberle denunciado. No se puede decir que “no lo vio venir”.

Hay mujeres que rompen una relación en cuanto su novio deja de hacerle regalos caros, otras lo harán a la mínima falta de respeto. Parece que otras tienen más aguante. ¿Por qué las “chicas buenas” se enamoran de los “chicos malos”? Tal vez ellas no sean tan inocentes.

Imanol, tío chulo, macarra, violento. Ella también llevaba tatuajes.

 

En una sociedad de matrimonios concertados y en la que no hay divorcio, podría explicarse la existencia de violencia doméstica, pero no en nuestra sociedad de libertad en aumento.

¿Alguna vez has visto una pelea de enamorados? En una ocasión había una pareja discutiendo en la calle, se gritaban de todo. Era de madrugada y los vecinos llamaron a la policía. Cuando llegaron los agentes, parece que la pareja se tranquilizó. La historia terminó con la pareja marchándose del lugar ¡cogidos de la mano! Ver para creer. En otra ocasión otra pareja estaba discutiendo, a plena luz del día. Él la agarró, le cogió el móvil y lo estampó contra el suelo. Se subió en la moto y le gritó “¡sube a la moto!”. Ella lo hizo y se fueron juntos. Finalmente está la historia de mi vecino y su novia. Se les oye discutir por la noche. Ella empieza echándole un broncazo impresionante, le llama de todo, llora, grita, lo cabrea hasta que él demuestra su fuerza. Ella se va a su casa. Cuando llega el fin de semana, otra vez reconciliación, como si no hubiera pasado nada. El ciclo se repite de vez en cuando. Tal para cual.

 

Ellas los prefieren duros

Hablemos de las preferencias de las mujeres a la hora de escoger pareja. Cuando se le pregunta a una mujer ¿cómo es tu hombre ideal?, todas responden: bueno y cariñoso. Luego se dan la vuelta y se suben a la moto del tío más chulo del barrio.

Existen preferencias físicas basadas en diferencias biológicas. Las mujeres se sienten sexualmente atraídas por hombres grandes y musculosos, altos, anchos de hombros, brazos gruesos, etc.

 

Si se busca en la web imágenes de parejas, veremos fotos diversas que repiten ciertos patrones: el hombre sostiene a la mujer, ella se apoya en él o él la rodea. Nótese que hablamos de un contexto romántico, no sexual. Esto da pistas de lo que está en el subconsciente de la mujer: un hombre fuerte que la proteja y le dé seguridad. Esta preferencia es innata. En lo social, las mujeres prefieren hombres con poder e influencia, que muestren rasgos dominantes. Este patrón de selección no cambia incluso cuando se trata de mujeres “alfa”, dominantes. No buscan a tipos debiluchos a los que dominar, sino a tíos más fuertes que ellas.

 

En contra de lo que el dogma feminista dice, la mujer sí tiene preferencias a la hora de escoger pareja, sí toma decisiones de con quién se acuesta y, por lo tanto, sí es responsable de lo que le pasa.

Esta viñeta ilustra muy bien estas preferencias.

 

Me despido con la letra de la canción “Malo” de Bebe.

Una vez más no, por favor

Que estoy cansá’ y no puedo con el corazón

Una vez más no, mi amor, por favor

No grites, que los niños duermen

Cada vez que me dices “puta”

Se hace tu cerebro más pequeño

De esto se deduce que su pareja, con quien ha tenido hijos y a quien llama “mi amor”, la maltrata de forma habitual, pegándola y llamándola puta. Ella sufre en silencio, pobrecita.

 

 

 

Testigo Protegido

Escritor, periodista de investigación, editor de una web sobre noticias falsas publicadas por la prensa. Actualmente en el Programa de Protección de Testigos para poder testificar contra el feminismo. Prefiere mantener el anonimato por miedo a la femiGestapo.

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