Tres años y todavía no puedo entender por qué todo el mundo enloquece cada vez que nombrás al masculinismo. Tres años y todavía no puedo entender que todas las palabras de quienes nos auto-
proclamamos masculinistas, sean reducidas a la mismísima nada única y exclusivamente por esta definición.

Imagino que este problema no existiría si en lugar de poner «feminista pero también masculinista», mi descripción dijera algo como: «A favor de la igualdad de género. Aborto legal, seguro y gratuito. Contra el acoso callejero. Feminista regulacionista. Custodia compartida. Abolición del servicio militar obligatorio. Contra la imposición de los roles de género y contra los prejuicios sexistas».

Ahí suena mejor, ¿no? Más noble. Parezco mejor persona. Ojo, es lo mismo. Pero más largo.

¿De dónde salió la estúpida idea de que el masculinismo es machismo? ¿Quién fue el primer o la
primera cabeza de tacho que dijo eso? ¿Quién empezó con el rumor?

No podemos continuar más tiempo perpetuando esta doble moral ridícula, dando esta imagen de guerra de sexos de telenovela mexicana. ¿Por qué, para variar, no escuchamos?

Érase una vez, hace muchos muchos años, una señorita francesa llamada Olympe de Gouges se
encendió en cólera al descubrir que tras la fundación de los derechos del ciudadano, las mujeres no
estábamos incluídas. Quizás pocos saben de ella, pero podríamos decir a grandes rasgos que ella fue
la primera feminista de la historia. Su protesta fue en palabras cortas un: «¿Y nosotras qué?» Y creo que esta frase podría definir la lucha por la igualdad de género. Lo que nos ha podido llevar hasta donde estamos fue la valentía de decir: «Ey, nosotras también necesitamos y queremos eso».

Okay, fuimos ciudadanas. Tuvimos derecho a votar. Pero… ¿Por qué tenemos que ser amas de casa?
¿Por qué tenemos que casarnos? ¿Por qué no podemos usar pantalones? Interrogantes que dieron
lugar a la segunda ola y en consecuencia, la lucha contra la imposición de los roles de género
tradicionales.

Bien. Ya podemos trabajar, ya podemos vestir y lucir como queramos, podemos vivir nuestra sexualidad a nuestro completo antojo, podemos vivir de lo que queramos. Podemos casarnos o no hacerlo y no pasa nada. Era cuestión de tiempo que los hombres empezaran a querer salir de la carcasa de la imposición de los roles de género. Era cuestión de tiempo que fueran ellos los que dijeran: «¿Y nosotros qué?» No queremos tener que huir o buscar una excusa que al Estado le parezca válida para no hacer el servicio militar, no queremos ser menos hombres por llorar o rechazar un confrontamiento físico, no queremos que nos tomen como última opción o desconfíen de nosotros si queremos ser maestros de educación inicial o niñeros. No queremos que en un juicio por custodia, den por hecho que somos menos capaces de criar a nuestros hijos por nuestra condición de hombre. Respetamos a quienes eligen ejercer esos roles, pero defendemos la libertad a ELEGIR y no que sea una suerte de obligatoriedad.

 

Y si la metodología del feminismo para alcanzar la igualdad de género es el empoderamiento y la
liberación de la mujer, ¿cuál es el inconveniente con que ellos funden su propio movimiento? ¿Qué nos asusta tanto de ese concepto? ¿El nombre? ¿Que suena parecido a «machismo»? ¿O que sea otro movimiento que busca la igualdad pero que no es feminismo? Hagamos un poco de introspectiva e investiguemos dentro de nosotros: ¿Qué es lo que nos duele? ¿Qué nos despierta ese rechazo? La respuesta yo ya la tengo porque ya me la han dado: Sentimos que invisibiliza al feminismo, esto, de la mano de hombres, lo cual nos hace asumir automáticamente que es un acto de machismo.

Pero parece como si nuestra cabeza hubiera generado palabras que nunca se dijeron, que el intento de liberar a los hombres de esas imposiciones implica necesariamente que piensen que las problemáticas que padecemos las mujeres no existen. Y no. Lo único que ellos están diciendo es que hace años que se ven sometidos a diversas maneras de violencia institucional de los cuales no quieren ser más víctimas, y eso no hace que nuestras problemáticas dejen de existir. Esto… esto no es un concurso de opresiones. Esto es un tema más serio, que está por encima de una absurda batalla de egos. Hombres mueren todos los años en guerras a las que fueron a la fuerza. Hombres en Colombia un día y sin previo aviso no vuelven a sus casas porque fueron SECUESTRADOS de la vía pública para averiguar su situación militar. No son problemáticas que puedan esperar el tiempo razonable para que no nos parezca que «solo buscan invisibilizar al feminismo».

«Pero todos los masculinistas que vi en twitter son sólo anti-feministas» ¿Cómo vas a pedir que una
captura de twitter donde una adulta joven anuncia que hay que castrar a los hombres cisgénero no
genere en tu cabeza la imagen de lo que es el feminismo, cuando a la primera que ves una cuenta de
«masculinismo» que dice alguna barbaridad englobás a todo el masculinismo ahí? ¿Por qué decidimos poner el foco en donde le conviene a nuestra disonancia cognitiva? ¿Por qué preferís que la cuenta @MasculinismoNarnia represente el masculinismo en tu cabeza en lugar que, no sé, Warren Farrell? Y lo que es peor, ¿por qué permitís que a partir de esa generalización apresurada tu cabeza anule todo lo que cualquier masculinista tenga para decir? Cuidado, no te conviertas en aquello que odiás.

Escuchá, empatizá, solidarizate.

«Quien con monstruos lucha cuide de no convertirse a su vez en monstruo. Cuando miras largo tiempo a un abismo, este mira dentro de ti.»

-Friedrich Nietzsche.

@Hiiiipstah

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Valentina Ortiz

21 años. Mitad argentina, mitad española. Feminista pero también masculinista. Me gusta escribir y hablar de lo que no me gusta. Escritora, creadora de contenidos y opinóloga profesional.

Esta entrada tiene 4 comentarios

  1. Grande Valentina ❤ excelente artículo, los hombres también merecen igualdad

  2. Valentina, pero una cosa, porque desde el masculinimo o como tú dices de que los hombres no tengan que seguir los roles de genero asignados se habla de que cuiden a los niños y de la custodia compartida, pero nunca se habla de que cuiden a los ancianos , porque ese rol también se le asignaba tradicionalmente a las mujeres .

    Es que casi nunca lo nombráis y es algo muy importante , ya que los ancianos necesitan tantos cuidados o más que los niños. Además un rol obligatorio de las mujeres era ser madre , por suerte ya no lo es, pero los niños de las piedras no salen, entonces con aborto libre y sin que las mujeres asuman su rol tradicional la natalidad desciende y desciende cada año, dentro de 50 años la mayoría de la población de los países occidentales será anciana,y los niños serán un porcentaje ridículo de la población total, así que ya va siendo hora de que nos acordemos un poco de ellos , de los ancianos ¿no ?

    Me parece fatal que casi todo el mundo se olvide de los ancianos .

  3. He visto varios vídeos tuyos y leído el artículo. Te expresas mucho mejor por escrito que en los vídeos. Una lástima en estos tiempos del consumo rápido…

    Ya sabes, escribe más artículos ^^

  4. No sabía que este movimiento existía y, la verdad, me alegro mucho.
    Según yo lo veo el machismo es el enemigo común de ambos, tanto de mujeres como de hombres.
    Es muy cierto que hasta hace bien poco las mujeres estaban oprimidas legalmente, que los hombres eran los máximos beneficiados del machismo.
    Pero cuidado, ser el máximo beneficiado no significa tener beneficio en absoluto.
    «Los hombres son verdaderos machos supremos indiscutibles… hasta que»
    Ese «hasta que» es el problema.
    Son machos hasta que: no pelean, expresan sus emociones positivas, se toman un puto coctel de frutas, etc
    Ahí ya no son machos. Ahí es cuando el machismo decide que deben sufrir, que deben morir, del mismo modo que el machismo decide que las mujeres deben morir por ser mujeres.
    No son beneficiarios de nada, únicamente se les da una opción que no se les da a las mujeres, y sin duda es una opción terrible: o eres víctima o eres el que sostiene el cuchillo.
    Sinceramente, no creo que esa opción sea envidiable en absoluto.

    Nuestra incapacidad para ver que el machismo nos oprime a todos por igual es lo que nos está hundiendo aún más en el barro.

    Gracias por este artículo, es muy necesario que se hable de esto también.

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