La condenada figura pública. La condenada figura pública que desde que tenemos memoria, hemos concebido como un muñequito que ha de representar lo políticamente correcto. Y no hablo de políticos ni de trabajadores del Estado, hablo de músicos, artistas plásticos, actores, escritores, twitteros, youtubers, comediantes, mediáticos y demases. Gente seguida y observada por miles o millones, a la que le exigimos jamás errar.

Esto, incluso sin tener la menor idea de lo que es estar ahí (y en la mayoría de los casos, posiblemente nunca la tengamos). Gente que está donde está y que ha logrado diferenciarse de las masas por haber sido auténticos y fieles a ellos mismos, por haber tenido o esa chispa especial, o esa opinión polémica o ese dote que los hace distintos. Eso, más un poco de suerte. Eso, más un poco de dinero. Eso, más un poco de trabajo duro. Depende del caso. Y que cuando llegan ahí, les exigimos ser uno un calco uno del otro. Pero en este intento torpe de no contaminar a nuestros queridos niños de «mala» información o de «malas» opiniones, por este intento torpe de que aquellos que están en el foco den un buen ejemplo, nos hemos olvidado de lo más importante: antes que famoso, uno es persona. Y el hecho de ser famoso no retira automáticamente tus derechos como ser humano.

¿Qué es esto de que por llegar al foco de atención uno pierda sus derechos más básicos? El derecho a la libre expresión, y lo que es peor, el derecho a equivocarse.
¿Quién se libra de alguna vez haber sido un mal ejemplo?¿De haber tenido sin querer, un comentario racista, o sexista o simplemente… egoísta? El que esté libre de pecado que tire la primera piedra, dicen. ¿Cómo, entonces, podemos exigirle a otro, que tiene cien veces más presión encima por hacer lo correcto que nosotros, actuar como ni siquiera nosotros podemos?

En serio, desde tu lugar más humilde, ¿realmente pensás que hacerte famoso te da superpoderes? ¿Ver el futuro, la asertividad y la puntería de un halcón o la completa claridad mental como si de semi-dioses se tratara? No… los famosos son gente de a pie que simplemente ha captado la atención de las masas. Nada más. Paremos de tercerizar responsabilidades. Paremos de responsabilizar al inocente porque nos da miedo asumir que somos nosotros, nuestros amigos, nuestros familiares, nuestros vecinos, nuestros pares los que se sienten identificados con «el error», como si fuera de alguna manera, culpa del famoso por haber puesto en palabras lo que tantos piensan. Como si fuera su responsabilidad que nosotros tengamos las ideas tan moldeables que la opinión de un desconocido en televisión nacional, pueda trastocar todo aquello en lo que creemos. Nos asusta que otros lo crean, que otros vean en aquel pensamiento «equivocado»el reflejo de sus opiniones en lugar de asustarnos más que la persona del otro lado asuma esas opiniones como ciertas sólo porque un famoso lo dice.

¿Por qué nos resulta más difícil motivar a nuestros pares a desarrollar el pensamiento crítico que arrebatarle los derechos a quien sale en televisión? Y estamos hablando de errores, de equivocaciones, de haber patinado sin querer, no de apologías a ideologías extremas, que ya me los veo en los comentarios apelando a la falacia de la falsa comparación. Entonces dejemos, por favor, de exigir al otro una excelencia ideológica que nosotros no podemos dar. Porque el músico, el actor, el comediante o el artista cuando no habla de su campo concreto, del campo en que centra o se especializa, no tiene la obligación de educar a tus hijos ni de ser family friendly. Tampoco tiene la obligación de estar siempre en lo correcto, cuando ni siquiera tenemos un consenso de QUÉ ES lo correcto.
No exijas a otros ser el cambio que querés ver en el mundo, sé vos el cambio que querés ver.

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@Hiiiipstah

Valentina Ortiz

21 años. Mitad argentina, mitad española. Feminista pero también masculinista. Me gusta escribir y hablar de lo que no me gusta. Escritora, creadora de contenidos y opinóloga profesional.

Esta entrada tiene un comentario

  1. de acuerdo, Maradona no deja de ser un crack del futbol por alguna que otra patinada en su vida personal o frases que ha dicho. Woody Allen un genio, me encantan sus películas sin embargo no concuerdo con sus actitudes en su vida personal. Habemos personas que sabemos diferenciar al artista (o lo que sea) de la persona.

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