La Convención sobre los Derechos del Niño adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas expresa que “los Estados pondrán el máximo empeño en garantizar el reconocimiento del principio de que ambos padres tienen obligaciones comunes en lo que respecta a la crianza y el desarrollo del niño. Todo niño tiene derecho a gozar de sus padres. El padre y la madre tienen una responsabilidad conjunta en cuanto a su desarrollo y educación. En caso de separación de hecho, separación legal, divorcio de los padres o nulidad del matrimonio, el niño tiene derecho a mantener contacto directo y permanente con los dos padres, ambos con las mismas obligaciones”.

Los padres deben ser los custodios de los derechos de sus hijos, y el más fundamental de esos derechos es el de mantener el vínculo con ambos padres, a ser criado por ellos, porque este derecho es a su vez el mejor garante de todos los otros. Sin embargo, con demasiada frecuencia, al menor se le amputa uno de sus progenitores, habitualmente su padre, y por extensión toda la familia paterna, en un proceso de divorcio, por la necedad y el rencor de uno de sus progenitores.

Según el psicólogo Jorge Luis Ferrari, “la idea general que se tiene del “maltrato infantil” es cuando a los niños se los explota laboralmente, se los prostituye, se los hace trabajar en la calle, están muy descuidados o llegan a los hospitales con fuertes golpes, heridas o quebraduras por alguna paliza brutal brindada por sus padres o por algún miembro del entorno familiar. Es hora que veamos otro tipo de situaciones en que los niños son violados en sus derechos más elementales y que suele traerles aparejadas consecuencias que duran de por vida y que, en general, no figuran en la casuística del maltrato infantil.” 

La forma más silenciosa y extendida de maltrato infantil en nuestra sociedad es privar a un hijo de uno de sus progenitores.

 

Dejar a un niño sin su padre o su madre es un acto grave de maltrato infantil, pues así como el maltrato vulnera derechos fundamentales, vulnerar los derechos fundamentales es también maltrato. El más importante de los derechos del menor, es su derecho a ser amado, criado y educado con el amor y la protección tanto de su padre como de su madre. Quitarle a un niño un progenitor es de una violencia absoluta, no sólo es un acto de violencia, sino que es mucho más dañino que otras acciones de las que habitualmente se tipifican como tales, porque cuando dejamos al niño medio huérfano lo colocamos en una situación de mayor vulnerabilidad frente a esos otros maltratos.

 

Según la investigadora María Calvo Charro, “la figura del padre es insustituible dentro de la familia, la presencia e implicación de un padre en la crianza y educación de los hijos es determinante y fundamental para el equilibrio de la familia”.

 

La ausencia de la figura paterna está en la base de la mayoría de los problemas sociales más graves de la actualidad:

 

-El 29.7% de los niños sin padre y el 21.5% de los hijos de padres divorciados que viven solo con su madre han repetido al menos una vez curso, en comparación con el 11,6 % de los que viven con su padre y su madre biológicos. También acceden menos a la Universidad.
-La mayoría de víctimas de abusos sexuales pertenecían a familias sin padre.
-La mayoría de los niños con carencias afectivas por parte de su padre sufren problemas de identidad
sexual y emocionales, como ansiedad y depresión, y en general necesitan más ayuda psiquiátrica
-El 80% de los adolescentes en hospitales psiquiátricos provienen de familias rotas
-Los menores sin un padre en sus vidas son menos solidarios y empáticos y tienen significativamente
menos capacidad intelectual.
-El 43% de los muchachos en prisión crecieron en hogares monoparentales.
-El 72% de los chicos que han cometido algún asesinato y el 60% de los que cometieron violación crecieron sin padre.
-Las alteraciones de sueño, como pesadillas y terrores nocturnos, suelen comenzar entre uno y tres meses desde que el padre desaparece del hogar.
-Los menores sin padre son más agresivos, tienen menos autocontrol y escaso sentido de culpabilidad.
-El 63% de los suicidios de jóvenes se dan entre muchachos sin padre.
-El 90% de los niños que se van de casa son de familias sin padre.
-El 85% de los chicos son desórdenes de conducta provienen de familias sin padre.
-El 80% de violaciones con violencia son protagonizadas por chicos de padres ausentes.
-los chicos sin padre protagonizan el 71% del abandono escolar en secundaria.
-El 75% de los adolescentes en centros de desintoxicación no conocen a su padre.
-El 70% de jóvenes internados en reformatorios crecieron sin padre.
-El 85% de jóvenes en prisión provienen de familias en las que sólo estaba la madre.

De ningún modo se alcanza a reflejar el dolor y el sufrimiento de los hijos afectados por la dolorosa carencia de la ausencia de un padre. Estos hijos viven la peor de las orfandades: aquella en la cual sus padres están vivos.

 

No es admisible que una sociedad que se quiere considerar a sí misma moderna, siga permitiendo el maltrato infantil que supone dejar a un hijo medio huérfano.

 

Por favor, apoyad una Ley de Custodia Compartida clicando aquí

 

Vicente Pellicer

"Soy simplemente un padre, abnegado y cariñoso, que lucha por su hijo, al que quiere y de quien pretenden separarlo dejándolo como huérfano de padre vivo."

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