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ALEMANIA.

Anteriormente, hemos visto que el movimiento eugenista estadounidense y sueco fueron la fuente de inspiración y apoyo para el alemán. Así, durante los años 20, la Fundación Rockefeller financió la creación del Instituto Kaiser Guillermo (IKG) en Berlín, basado en el Statens Institut för Rasbiologi (SIFR – Instituto Estatal para la Biología Racial de Suecia), con Eugen Fischer como director.

Ni siquiera durante la Gran Depresión, mientras los estadounidenses formaban cola para recibir algún alimento, cesaron de llegar fondos de la Fundación Rockefeller, así como del Instituto Carnegie; financiando también subdivisiones de éste (IKG de Psiquiatría, IKG de Investigación Cerebral), así como múltiples programas eugenésicos por toda Alemania, incluyendo el Laboratorio de Otmar Freiherr von Verschuer -conocido por sus estudios con gemelos- y su famoso asistente Josef Mengele, quien pasaría a la historia por sus experimentos con humanos (sobre todo, gemelos) en Auschwitz.

El único IKG que no financiaron -inicialmente- los americanos sería el de Antropología, Herencia y Eugenesia, que fue construido con fondos del gobierno alemán y del prusiano. Sin embargo, el uso de la palabra “eugenesia” en el nombre fue un guiño a EE. UU., pues ya hemos dicho que en Alemania se hablaba de Limpieza Racial, no de eugenesia.

 

Para mostrar la buena relación entre ambos países, en 1927, el IKG de Antropología, Herencia y Eugenesia acogía la celebración del 5º Congreso Internacional, con Charles Davenport como presidente honorífico y jefe del programa de eugenesia humana. También asistió un amplio equipo del Carnegie, dando múltiples charlas.

Mientras tanto en Estados Unidos, Abraham Flexner, judío ortodoxo de origen alemán, estableció un estudio -financiado por el Instituto Carnegie- donde comparaba la excelencia médica alemana con la inadecuada americana. Esto le valió para que Rockefeller se fijara en él, convirtiéndolo en uno de los directivos de su Fundación mientras financiaban al IKG. Fue gracias a la recomendación personal de Flexner que, tras la Primera Guerra Mundial, la Fundación continuó financiando a los científicos alemanes, para lo que se creó un comité especial liderado por el eugenista Heinrich Poll, realizando las transacciones a través de París. Entre 1922 y 1926, los Rockefeller les habían donado el equivalente a $4 millones en la actualidad, mientras en Alemania empezaba a conocerse al señor Poll como “Rey Poll”.

En 1929 llegaba más dinero de los Rockefeller, permitiendo la ampliación y mejora del centro; además de un subsidio a 5 años a Eugen Fischer para que realizase lo que se conoció como una “encuesta antropológica”, aunque se trataba de un estudio eugenésico racial centrado en gran parte en los judíos alemanes.

Exhibición de los estudios de población del Instituto Kaiser Guillermo en el Tercer Congreso Internacional de Eugenesia, Museo de Historia Natural de Nueva York.

 

Rockefeller y Carnegie no serían los únicos americanos que financiarían el movimiento eugenésico alemán; por ejemplo, James Loeb, del banco Kuhn, Loeb & Co (absorbido por American Express en 1984), también realizó una importante donación a la causa.

En el libro IBM y el holocausto: la alianza estratégica entre la Alemania nazi y la corporación más poderosa de América, Edwin Black sacó a la luz toda la “tecnología” que dicha empresa facilitó al Tercer Reich, como las tarjetas perforadas Hollerith, que ayudaban a identificar y clasificar a los defectuosos usando códigos numéricos, marcando en ellas toda la información de una persona, desde su edad y el largo de sus pies, pasando por su raza y religión, hasta sus defectos o enfermedades. Por ejemplo, la gripe era el número 3 y la diabetes el 15, el lupus el 7 y la sífilis el 9.

Así mismo, la raza/religión era clasificada por puro, tres cuartos, medio, un cuarto, un octavo… Por ejemplo, una persona cuyos cuatro abuelos eran judíos, se consideraba puro.

Estas tarjetas salieron de una partida que había sido destinada inicialmente al Instituto Carnegie, pues también fueron utilizadas en EE. UU. por Charles Davenport en el Proyecto Jamaica de Cruce de Razas (Jamaica Race-Crossing Project), un proyecto que pretendía clasificar las mezclas entre razas, además de sus rasgos, defectos, dirección, relación familiar… a nivel mundial. Para ello, Davenport contactó con eugenistas en todos los continentes, recibiendo informes desde Noruega, Rusia, Brasil, China, Holanda, Francia, las Fiyi, Chile, las Azores, Kenia, Estonia, Tahití…

 

La clasificación de las tarjetas Hollerith podía por ejemplo identificar de golpe a todos los mexicanos idiotas, que además tuvieran falta de vista, conectándolos automáticamente a todos sus familiares. También podía identificar a todos los residentes de un mismo barrio que tuvieran un defecto concreto, así como a sus familiares vivieran donde vivieran.

Todo esto se realizó con vistas a facilitar su segregación y su esterilización, cuando no para aplicar la eutanasia. La clasificación racial no se dispuso únicamente para nativos, negros… En palabras de Davenport, “por razas tenemos en mente no sólo las principales, como blanco, negro, indio y oriental, sino también las distintas razas europeas”.

 

Así, IBM no puede pretender que participó en todo esto ignorando la meta, pues el encargo de las tarjetas especificaba la lista de cosas que debían marcar, llegando a diseñar 45 variaciones de éstas. Esta tecnología llegaría a Alemania después de que Davenport invitara a Eugen Fischer a encontrarse con él en Londres para mostrarle todos sus avances en el proyecto y cómo las tarjetas lo habían facilitado todo.

 

Volviendo a los Rockefeller, en 1925 la Fundación donaba $2.5 millones al Instituto Psiquiátrico de Múnich, convirtiéndose en el centro alemán líder en investigación eugenésica, destacando Ernst Rüdin, considerado en EE. UU. como uno de los raciólogos más prominentes de Alemania. Su cuñado sería el politólogo socialista Alfred Ploetz. Juntos fundaron la Sociedad para la Limpieza Racial en 1905, publicando muchos de sus estudios en la revista estadounidense Eugenical News, donde celebraban los estudios de Rüdin “cuya personalidad dinámica se extiende por todo el movimiento”. Así mismo, Ploetz, considerado “el padre espiritual de la limpieza racial y el movimiento eugenésico en Alemania”, estaría entre los invitados al Primer Congreso Internacional de Eugenesia de Londres, en 1912.

 

En 1930, Rüdin dirigía el Primer Congreso Internacional de Limpieza Mental en Washington DC. Dos años después, Davenport renuncia a la presidencia de la Federación de Organizaciones Eugenésicas Internacional en favor de Rüdin: “Personalmente, estoy encantado de que ahora la Federación esté bajo el leitung (liderazgo) de un alemán”. Y, un año después, se convertiría en el director del IKG, ayudando a elaborar la ley de esterilización alemana basándose en la legislación estadounidense.

Así, el Reich anunciaba que a partir del 1 de enero de 1934, 400.000 alemanes serían esterilizados al amparo de dicha ley. Mientras, Eugenical News publicaba: “Alemania es la primera de los principales países del mundo en promulgar una ley moderna de esterilización eugenésica para toda la nación (…) Sin duda, la historia legislativa y judicial de las leyes experimentales de esterilización en 27 estados de la unión estadounidense, proporcionó la experiencia que Alemania utilizó al escribir su nuevo estatuto nacional de esterilización. Para alguien versado en la historia de la esterilización eugenésica en América, el texto del estatuto alemán se lee casi como ‘ley de esterilización modelo estadounidense’.

De hecho, sería un alemán, Edwin Katzen-Ellenbogen, quien, contratado por el estado de Nueva Jersey como consejero en jefe de eugenesia legal, ayudó a elaborar la “ley para la esterilización de epilépticos, criminales y locos incurables” de dicho estado, en 1911. Posteriormente, pasaría a formar parte de ERO. Años después, sería condenado a cadena perpetua en los Juicios de Nuremberg.

 

En 1934, el eugenista Paul Popenoe, director de la Fundación para la Mejora Humana de EE. UU., creaba una exhibición sobre el programa eugenésico nazi en California… “Aquellos que han visto esta exhibición dicen que es la mejor de este tipo que jamás se ha hecho”.

En 1935 se instauran las Leyes de Núremberg, estipulando las medidas necesarias para realizar la limpieza racial deseada. 4 años después, Hitler emite un decreto para que las instituciones psiquiátricas cataloguen a sus pacientes en vistas a aplicarles la eutanasia. Esta lista incluía a los que sufrieran de epilepsia, demencia, parálisis, debilidad mental, sífilis, encefalitis, Huntington y cualquiera que “no fuera alemán o tuviera relación sanguínea alemana”, siendo los propios psiquiatras los que la aplicaban. Así, en 1948, el que fuera psiquiatra de la fiscalía en los Juicios de Núremberg, Leo T. Alexander, publicaba un artículo en el que justificaba que “el mayor crimen al que se dedicaron las SS, fue el genocidio de las personas no-alemanas y la eliminación por homicidio, en grupo o individual, de alemanes considerados inútiles o desleales”.

 

De hecho, después de los juicios de Nuremberg, lo único que cambió en EE. UU. fue que los institutos y laboratorios dedicados a la limpieza racial sustituyeron la palabra eugenesia por genética en sus nombres, pero sus estudios continuaron y las leyes siguieron aplicándose durante varios años.

No en vano, Hitler escribió en Mein Kampf: Existe una Nación extranjera en la cual se deja ya sentir, por lo menos tímidamente, la iniciación de un mejor criterio: es en los Estados Unidos de América, donde se nota el empeño de buscar en este orden el consejo de la razón. Al prohibir terminantemente la entrada en su territorio de inmigrantes afectados de enfermedades infectocontagiosas y excluir de la naturalización, sin reparo alguno, a los elementos de determinadas razas, los EE. UU. reconocen en parte el principio que fundamenta la concepción racial del Estado Nacionalsocialista”.

Y no olvidemos que es Hitler el que declara la guerra de forma unilateral a Estados Unidos por su acuerdo con Japón, no al revés.

 

Entre 1937-1938 -ahora con Fritz Lenz como director del Instituto Kaiser Guillermo- Fischer y sus colegas analizaron a 600 niños descendientes de los soldados francoafricanos que ocuparon áreas occidentales de Alemania después de la Primera Guerra Mundial; posteriormente los niños fueron sometidos a la esterilización.

En EE. UU., el secretario ejecutivo de la Sociedad Eugénica Americana, Leon Whitney, declaraba: “Mientras nosotros caminamos pisando huevos (vamos despacio y con miedo) (…) los alemanes están llamando a las cosas por su nombre.”

En su libro La razón para la esterilización, capítulo XVIII – Agarrando al oso por la cola, Whitney escribió: “Si el señor Hitler merece ser destacado es por su servicio al conseguir que el ciudadano medio (en el libro dice John Citizen, era una serie sobre el ciudadano medio durante la IIGM) piense en la esterilización. Ahora la eugenesia se enseña en tres cuartas partes de nuestras 500 universidades, y en muchos institutos y escuelas.”

 

Como cierre a la eugenesia en Alemania, quiero señalar que el 24 de agosto de 1941 Hitler dio la orden de que cesasen las ejecuciones antes las súplicas de los padres y de la Iglesia Católica. Sin embargo, los psiquiatras ignoraron la orden y continuaron aplicando la eutanasia a través de inyecciones, veneno o inanición. Así lo admitía oficialmente, el 26 de noviembre de 2010, el presidente de la Asociación Alemana para la Psiquiatría, Psicoterapia y Psicosomática (DGPPN), Frank Schneider, reconociendo que fueron los psiquiatras los que montaron toda la estructura del programa eutanásico, y que siguió en funcionamiento aún después de que Hitler ordenase su detención. Ellos dictaminaban a quién matar, así como fueron responsables de la campaña eutanásica llevada a cabo en campos de concentración.

Primera imagen: Mayor porcentaje de votos para el partido nazi en negro. Segunda imagen: Mayor porcentaje de población católica en negro. Imagen obtenida de @alonso_dm.

 

OTROS PAÍSES.

Aunque me he centrado sólo en unos pocos países, cinco continentes vivieron el surgimiento y la aplicación de la eugenesia de una u otra forma, siendo positiva o negativa, con medidas más suaves o drásticas.

Así, en 1919, nace en Bélgica la Societe Belge d’Eugenique, liderada por el Dr. Albert Govaerts, siendo la tercera sociedad eugenésica en Europa. En 1922, ya daban charlas y cursos en la Universidad de Bruselas, y el gobierno les financiaba la apertura de la Oficina Nacional de Eugenesia, en el Instituto Solvay. Era la versión belga del ERO estadounidense.

En Suiza, a principios de los años 20, el ingeniero industrial millonario Julius Klaus creaba la Fundación de su mismo nombre para la Investigación Hereditaria, Antropología Social y Limpieza Racial, así como la Institución para la Biología Racial, dedicadas a la “promoción de todos los esfuerzos con base científica, cuyo objetivo final es (…) potenciar la raza blanca”. En 1928, el país aprobaba la primera ley de esterilización en el cantón Vaud. Una vez más, no podemos saber cuántas esterilizaciones tuvieron lugar, aunque se ha revelado que el 90% de las víctimas fueron mujeres.

En Dinamarca, en 1912 el gobierno aplicaba medidas eugenésicas contra los sordomudos, los débiles mentales y otros defectuosos. Una década más tarde, se aprobaba la ley para regular los matrimonios; y, aunque se venían realizando “esterilizaciones terapéuticas”, no se legalizaron hasta 1929, presumiendo de ser los primeros en promulgar una ley de esterilización eugénica moderna en Europa”. Después de esto, y debido a sus buenas relaciones con los eugenistas estadounidenses -de quien copiaron la ley-, comenzaron a recibir donaciones de la Fundación Rockefeller para sus estudios eugenésicos.

Certificado eugenésico que garantiza la validez del sujeto para el matrimonio.

 

Noruega aprobó su ley de esterilización en 1934. Posteriormente, en 1977, la modificaron para que fuera algo voluntario. Se estiman en 41.000 las personas esterilizadas en Noruega, siendo el 75% mujeres.

En Perú, desde 1996 hasta el año 2000, bajo órdenes del gobierno de Fujimori, se estiman en 400.000 las mujeres esterilizadas, muchas sin ser informadas, otras sin consentimiento previo. Llegaron a usar en ellas anestesia para animales. La excongresista Luz Salgado declaraba respecto a la mitad de las víctimas que tampoco se puede decir que las 200.000 mujeres esterilizadas no están actualmente contentas”, mientras Rocío Villanueva, la defensora adjunta de la Mujer de la Defensoría del Pueblo puso en duda los informes del propio ministerio, desmintiendo a gran número de víctimas.

En Finlandia hubo esterilización obligatoria.

En Puerto Rico, se esterilizó a una de cada tres mujeres, siendo el país con la más alta incidencia de esterilización femenina del mundo.

Lituania y Brasil impusieron leyes que regulaban los matrimonios permitidos.

 

La lista es extensa: Cuba, Rumanía, Filipinas, Francia, Italia, España, Japón, Austria, Hungría, Estonia, Sudáfrica (apartheid), Suiza, Rumania, Finlandia, Letonia, Eslovenia, Grecia, República Checa, Chipre, Filipinas, Bolivia, Chile, Guatemala, Haití, Uruguay, Indonesia, China, India, Egipto, Irán, Malasia, Singapur, Uzbekistán, Corea, Ruanda, Namibia, Kenia, Tanzania, Burundi, Islandia, Australia, México, Argentina, Nueva Zelanda, Portugal, Perú, etc.

 

 

ACTUALIDAD – Mi conclusión.

En general, pareciera que el movimiento eugenista entró en decadencia en los años 70. Sin embargo, a modo de ejemplo os diré que todavía se esteriliza forzosamente a discapacitados en España, bajo el artículo 156 del Código Penal; mientras que, en Países Bajos, sigue siendo legal obligar a las personas con desórdenes psiquiátricos a someterse a tratamientos anticonceptivos.

 

Así, son muchas las personas de poder que continúan defendiendo públicamente la necesidad de una reducción de la población. Aquí podemos ver a Robert Edward Turner III, fundador de la cadena CNN y de la Fundación de las Naciones Unidas -la cual también presidió- admitiendo sin ningún tapujo la necesidad de reducir la población en un 80%, mientras pretende preocuparse por los bisontes en peligro de extinción (bisontes cuya carne se sirve en su cadena de restaurantes Ted´s Montana Grill), y realiza donaciones a Green Peace y Green Cross.

En Países Bajos, en 2012, se celebraba el 11º Congreso Internacional de Bioética, donde se debatía acerca del transhumanismo a través de la aceptación de alteraciones en los humanos mediante cirugías o medicamentos, con añadidos tecnológicos o bioquímicos; debatiendo acerca de genética, robótica, cibernética, nanotecnología y biomedicina, así como sus posibilidades para la clonación, la manipulación y la creación de seres híbridos. Sin embargo, estos planteamientos de transhumanidad también se dirigen a cambiar y controlar los rasgos de personalidad e identidad de las personas que disten de ser moralmente aceptables… Pero, ¿quién dicta lo que es moralmente aceptable? 

Por cierto, el próximo congreso tendrá lugar del 12 al 14 de noviembre, en Valencia, España.

Bill Gates daba una charla en TEDx acerca del calentamiento global, donde abogaba por el control poblacional vinculándolo al uso de la vacuna. En muchas otras ocasiones ha repetido lo mismo. Según su teoría, las vacunas proveen gente sana que prosperará, teniendo menos hijos… Dejo a cada uno de los lectores la libertad de analizar si eso tiene o no sentido. Lo que está claro es que Gates defiende que “nuevas vacunas, asistencia sanitaria, servicios sanitarios reproductivos… quizás podríamos reducirla (población mundial) en un 10 o 15%”.

Esta misma teoría es defendida por Unicef y otras tantas entidades y personas de interés público (Soros y tal): ya sea por defender la lucha contra el cambio climático, o por la mortandad infantil, por disminuir el racismo o la intolerancia, por aumentar los derechos de la mujer, por proteger a colectivos minoritarios discriminados, etc., todos los caminos van a Roma: control de la población, reduciendo su número y “mejorando” a los restantes.

 

Pareciera que todo sigue igual, aunque se han producido cambios en cuanto a la metodología y a la víctima. Los líderes, los gobiernos, las élites, los influencers abogan ahora por la reducción de un único tipo de humano: el blanco.

Lo que en su momento fue el movimiento por los derechos civiles de Martin Luther King, es hoy el Black Lives Matter. El feminismo que ayer luchaba por el igualitarismo, hoy lucha por posicionarse por encima del hombre. Aquellos gobiernos que el siglo pasado establecían leyes en detrimento de las minorías, hoy desdeñan y aplastan a las “mayorías” (mayorías en determinados países, a nivel mundial minorías). Los científicos antes idolatrados por sus investigaciones raciales, son ahora silenciados por filosofías buenistas que anteponen los ideales a la ciencia.

  • Leyes que generan rechazo de los hombres hacia las mujeres, mientras nos bombardean con acusaciones que generan rechazo de mujeres hacia hombres, aplicándose una suerte de feminismo selectivo.
  • Reconocimientos de géneros en humanos por los que antes habrían sido catalogados de enfermos mentales (ej: género alienígena), así como la aceptación y naturalización de una especie de transhumanidad, no como fue concebida por los eugenistas (robotizados), sino entres especies o entre edades (ahora puedes ser legalmente un dragón de 150 años).
  • Movimientos en favor de la multiculturalidad que llevan la definición de racismo hasta el punto de presionarte para reproducirte mezclándote con otras razas… esas mismas que no existen según su filosofía de raza única humana.
  • Enaltecimiento de tendencias sexuales que imposibilitan la reproducción, así como el enaltecimiento del hecho en sí, con campañas para que no nos reproduzcamos.

  • Campañas incesantes de diversidad y multiculturalidad, que parten del adoctrinamiento en las escuelas con asignaturas como Educación para la Ciudadanía.

 

La apertura de fronteras, la inmigración masiva, la islamofobia, la campaña de integración y el multiculturalismo, la xenofobia, la corrección política, la apropiación cultural indebida, la identidad de género, el movimiento LGTBI+, la homofobia, Black Lives Matter, el racismo, el feminismo de tercera ola, la insistencia en el aborto y en la eutanasia, la naturalización de la pedofilia (Nambla), la gerontofilia, la zoofilia, la desacreditación del cristianismo y el Papa jesuita Francisco, el populismo, el marxismo cultural, el cambio climático, la censura y control de medios así como de internet, la Unión Europea, el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, el Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico, la Comunidad Económica Africana…

Al igual que en su día, son múltiples ramas de un mismo árbol, cuyas raíces son hoy los políticos, la élite, y demás.

 

Un árbol que lleva años siendo regado y abonado (nunca mejor dicho, porque -disculpando la expresión- mira que se le ha echado mierda).
Veamos un ejemplo en España:

En 1990, el gobierno de Felipe González aprobaba la Ley Orgánica de Ordenación General del Sistema Educativo, más conocida como LOGSE, cuya implantación definitiva afectó a todos los nacidos después de 1983.

El Programa para la Evaluación Internacional de Competencias de Adultos (PIAAC por su nombre en inglés), en el que participan más de 40 países, pronto empezó a mostrar que el nivel educativo en España bajaba a medida que la LOGSE se acomodaba en las aulas.

La esencia de esta reforma se basaba en la obligatoriedad de asistir a clase hasta los 16, en lugar de hasta los 14 como venía siendo. Parecería que se quería potenciar la educación, ¿verdad? Sin embargo, al finalizar 1º de la ESO (equivalente a 7º de EGB) no era necesario aprobar el curso… Después, en 2º de la ESO (8º de EGB) se podía repetir curso, pero sólo una vez. Si a la segunda no lo aprobabas, pasabas a 3º (1º de BUP) tranquilamente. Y volvemos a empezar: de tercero a cuarto (2º de BUP) pasas independientemente de las notas que obtengas, y 4º (3º de BUP) lo puedes repetir una única vez. Como veis la obligación era de asistir a clase, no de estudiar.

 

Los que se graduaban en 4º de la ESO podían acceder a bachillerato o a Ciclos Formativos (Formación Profesional). Los que no conseguían graduarse, podían dar por terminada su vida académica.

Poneos en el punto de vista de un adolescente de 12/13 años y decidme: ¿por qué vais a estudiar, si igualmente vais a pasar de curso? Y el curso siguiente… bueno, con repetir una vez. En 3º de la ESO volveríamos la planteamiento inicial: vas a pasar igual de curso… Entonces, ¿cómo me enfrento al 4º curso, que decide si puedo seguir estudiando o no, tras tres años de motivación nula, y una base académica inexistente?

Muchos profesores empezaron a idear cómo atraer a los alumnos a las asignaturas, dado que no tenían “ninguna obligación” de estudiarlas. Para ello, debían hacer las clases más amenas, más divertidas. En consecuencia, llegué a ver a una profesora de literatura y lengua, de más de 40 años de experiencia en enseñanza, jugar con alumnos de 15 años a adivinar olores. Tal y como suena. Si quería que asistieran a clase, debía ser más animadora social que maestra -no me imagino cuántos profesores debieron sentirse frustrados también por el nuevo sistema.

 

Para 2005, España ocupaba el puesto 26 en desarrollo educativo (de los últimos de Europa), a la par que la tasa de fracaso escolar no hacía sino aumentar; y para 2008, ocupábamos el antepenúltimo puesto en cuanto a abandono escolar en edad temprana, mientras sólo el 60% de los estudiantes se graduaba en secundaria (ya os dije que era obligatorio cursarla, no aprobarla). Por lo que empezaron los parches (LOE, LOMCE), que no fueron más que eso… PARCHES.

Quiero destacar que en el parche de 2006 – LOE, de la mano del gobierno de Zapatero- entraba una nueva asignatura: Educación para la ciudadanía, “recomendada” por el Consejo Europeo desde 2002.

Es decir, el Estado pasaba a encargarse de la moral de nuestros hijos, con bloques del tipo “Aproximación respetuosa a la diversidad” y “Ciudadanía en un mundo global”, por sugerencia directa del gobierno europeo, con el beneplácito de varias ONG como Amnistía Internacional, y el rechazo del Consejo Escolar del Estado; obviando las quejas de los padres que llegaron a recurrir a los tribunales, incluido el Supremo, alegando que era un intento descarado de “adoctrinamiento”, y reclamando el derecho a la “objeción de conciencia”. Es más, 389 padres llegaron a denunciarlo al Tribunal Europeo de Derechos Humanos y ante el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas.

Nuestros niños eran de los últimos en cálculo y lectura, pero estaban preparados para abrir las fronteras.

 

No crean que las quejas llegaron sólo del lado conservador, como pueda parecer. Desde algunos sectores de la izquierda también tenían sus objeciones, pues la asignatura hablaba de un único sistema político válido: la democracia al estilo que poco a poco está arraigando en la Unión Europea, con cierto contenido comunista/capitalista -sé cómo suena- pero desde luego, no anarquista.

Este poster colgó de las paredes de la Comisión Europea en 2012, siendo retirado tras las protestas de Lituania.

 

Esta asignatura también aportaba enseñanzas dirigidas hacia un nuevo concepto de “familia”, buscando la integración de las monoparentales y homosexuales.

En 2013, con la llegada de la LOMCE, y tras intentar “apañarla”, la Educación para la Ciudadanía fue suprimida por el gobierno de Rajoy.

Así pues, durante más de 20 años, se viene “educando” a millones de niños en la irresponsabilidad, la impunidad y la ignorancia, dado que ni tenían obligación de aprobar, ni tendrían consecuencias al suspender, ni (necesariamente) estaban aprendiendo nada. Eso sí, todos iguales. Da igual si te partes los cuernos a estudiar o si molestas e interrumpes las clases: todos pasarían al siguiente curso. Como consecuencia, la inmensa mayoría -como refutaron las cifras de fracaso y abandono escolar- entendió claramente lo que significaba tener derechos, pero no obligaciones.

Pensadlo bien. Al afectar a todos los nacidos después del 83, significa que 6.584.838 de españoles en edad de votar vienen de ese sistema. Teniendo en cuenta que ha habido al menos un 40% de abandono escolar durante la secundaria, y que haber terminado en este sistema tampoco es garantía de tener un buen nivel educativo…

 

Esto es sólo un ejemplo de todas las formas que poco a poco se han implantado para manipularnos desde nuestra infancia. Hoy, vemos escuelas por toda Europa donde se adoctrina a los niños con manuales para las relaciones sexuales que muestran parejas compuestas por una mujer blanca y un hombre negro o de apariencia árabe, pero un hombre blanco con una mujer negra o de apariencia árabe. O, donde se les obliga a rezar a la forma musulmana, con la supuesta intención de integrar a los “refugiados”, despreciando la fe o creencia del niño, incluso su ateísmo, mientras en el mismo centro escolar las celebraciones cristianas son sustituidas por “festivos de invierno”.

Por cierto, no voy a justificar que esto no es una cuestión de racismo, xenofobia, homofobia y demás etiquetas, pues lo que critico es la manipulación intencionada.

 

Y, ¡qué decir de las excusas que nos han ido imponiendo para abrir nuestras fronteras a la inmigración!

Douglas Murray, autor de “La extraña muerte de Europa: inmigración, identidad, islam” (libro de no ficción más vendido en Reino Unido) las analiza así:

  • Necesitamos a los inmigrantes para sostener nuestro bienestar económico. Y, curiosamente, desde 2016, la cantidad de personas dependientes de las ayudas estatales es directamente proporcional al número de personas que entraron en Europa.
  • Relacionado con el punto anterior: Necesitamos a los inmigrantes porque la población europea está envejeciendo, y el sistema de pensiones es insostenible: ¿Los inmigrantes son inmortales? ¿Ellos no envejecen? Entonces, ¿quién cotizará por sus futuras pensiones? No serán los hijos que no estamos teniendo… ¿serán los que ellos tengan? ¿Sustitución de razas?

“Europa, deja de tener hijos por el bien del medioambiente” / “África, ven a Europa que la población está en declive”.

  • Los inmigrantes nos aportan diversidad cultural… Más allá de que el hecho de que un turco monte una cadena de kebabs, no significa que los siguientes miles de turcos que vengan vayan a aportar una comida diferente… ¿Habéis oído a alguien decir que a Eritrea lo que le falta es un poco de mitología griega? ¿O que a Somalia le vendrían bien unos kilt escoceses? ¿Por qué parece que es sólo a los occidentales a los que nos hace falta aprender a comer halal?

Aunque hemos de admitir que nos han aportado muchas cosas nuevas: el aumento de las agresiones sexuales, la pederastia, los apuñalamientos, los ataques con ácido, las mutilaciones genitales femeninas, las inmolaciones, los atropellos masivos… todo eso no estaría tan integrado y normalizado en occidente de no ser por la apertura de fronteras.

  • El sentimiento de culpa de nuestros líderes, así como de las nuevas generaciones, que sienten que ellos, como blancos, han destrozado sus países. Se sienten avergonzados, basura, culpables, horribles… Estoy de acuerdo: sois todo eso y más. Y lo sois hacia vosotros mismos, porque lo que sois es masoquistas, pero eso nos os da derecho a imponernos el sadismo de vuestras políticas.
  • Nos ayudan a ser mejores personas, porque dicen que estamos llenos de odio, racismo y xenofobia. No. Para nada. Estamos llenos de amor: amor por nuestra cultura, por nuestra identidad, por nuestras familias y amigos, por nuestra historia, por nuestras tradiciones… amor propio. El mismo amor que os parece genial que tengan los que vienen, cuando nos exigís e imponéis que respetemos su cultura, su identidad, a sus familiares, su historia y sus tradiciones.

 

Hubo un tiempo -no tan lejano- en el que unos pocos esterilizaron, mutilaron, segregaron, despreciaron e incluso asesinaron a millones de personas por motivos físicos, raciales o de fe, en nombre de la eugenesia.

La eugenesia de ayer es el multiculturalismo de hoy, la segregación es el globalismo, y la diversidad de las víctimas se ha reducido a una sola: la raza blanca. 

Y, ¿por qué? Aquí os dejó este vídeo de @Alonso_dm dando una explicación perfectamente aceptable. Si es la realidad o no… tal vez, algún día lo sabremos: La verdad sobre el racismo antiblanco

 

FIN

Xiomara

Tengo miedo de lo políticamente correcto, antes me aburría, ahora me preocupa. Yo no veo razas, veo culturas que no pueden integrarse juntas. Si es difícil que una persona cambie, miles de ellas...

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