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ESTADOS UNIDOS.

Quien que no dudó en aplicar la teoría darwinista a su filosofía de vida fue el estadounidense John D. Rockefeller, fundador de la Standard Oil: “El nacimiento de un gran negocio es simplemente la supervivencia del más apto. La bella rosa estadounidense sólo puede lograr el máximo de su esplendor y perfume que nos encanta, si sacrificamos a los capullos que crecen a su alrededor. Esto no es una tendencia maligna de los negocios, es más bien la elaboración de una ley de la naturaleza y de una ley de Dios.”

En 1913, Rockefeller recibía una recomendación para establecer una fundación con su nombre como forma de evadir el pago de impuestos. Nació entonces la Rockefeller Foundation, establecida -supuestamente- con la misión de “promover el bienestar de la humanidad a través del mundo.”

Sin embargo, uno los primeros proyectos filantrópicos de la Fundación Rockefeller fue la búsqueda de formas para disminuir en el mundo las -por ellos catalogadas- “razas inferiores”, por lo que en 1921, junto al Instituto Carnegie, financiaron la creación de la American Eugenic Society (AES – Sociedad Eugénica Americana), cuyo primer presidente sería el famoso economista de Yale y progresista social Irving Fisher: «Caballeros y damas, no tienen ni idea, a menos que hayan estudiado este tema matemáticamente, cuán rápido podríamos exterminar esta contaminación si realmente lo hacemos, o qué tan rápido la contaminación crece si no logramos hacerlo» (segunda conferencia de la Fundación Mejora de la Raza, en referencia a lo despacio que se estaba esterilizando a la gente).

 

Curiosamente, el Instituto Carnegie es hoy conocido por su defensa de la teoría del Cambio Climático, así como por ser investigadores de la geoingeniería (manipulación, control y cambio del clima por parte del hombre), e impulsores de la migración climática. A su vez, la familia Rockefeller fue uno de sus principales impulsores y  financiadores, como continúan siéndolo a día de hoy, a la par que financian su propia lucha contra el cambio climático y la sobrepoblación en el mundo.

El Instituto Carnegie, fundado por Andrew Carnegie en 1902, con reconocimiento oficial del Gobierno de los Estados Unidos, estuvo vinculado a la eugenesia hasta el punto de tener su propia división al respecto. Por ello no es de extrañar que fueran, junto con la Fundación Rockefeller, los que financiaron a los antecesores de la AES: la Estación para la Evolución Experimental (1904), y la Oficina de Registros Eugenésicos (ERO por sus siglas en inglés – 1910) donde registrar la información genética de todos los estadounidenses en lo que se llamó de forma prestada pedigrí, separando a los aptos de los no aptos en el Laboratorio de Cold Spring Harbor, Nueva York. Ambos centros fueron fundados y presididos por Charles Davenport.

De hecho, la idea de realizar los estudios eugenésicos en el Laboratorio de Cold Spring fue de Davenport, quien, con el apoyo de Henry Fairfield Osborn, director del Museo de Historia Natural, consiguió los fondos del Instituto Carnegie dándoles buena cuenta de lo que planeaba hacer, como así se demuestra en las cartas que enviaron al señor Carnegie: «En este país, tenemos el grave problema del negro, una raza cuyo desarrollo mental promedio está muy por debajo del caucásico. ¿Hay alguna posibilidad de que, a través de la educación del individuo, produzcamos una raza mejorada para que podamos esperar finalmente que la mente negra sea tan enseñable, elástica, original y fructífera como la del caucásico? ¿O deben las próximas generaciones, indefinidamente, comenzar desde el mismo punto bajo y producir los mismos escasos resultados? No sabemos; no tenemos datos. La ‘opinión’ prevaleciente dice que debemos asumir la segunda alternativa. Si es así, sería mejor expulsar a la raza negra de una vez”.

 

También consiguió apoyo financiero de Edward Henry Harriman, el empresario del ferrocarril que controlaba -entre otros- Union Pacific y Wells Fargo. Y no sólo eso; a través de un amigo de Harriman, Davenport y otros eugenistas lograron, en 1907, una reunión privada con el presidente de los Estados Unidos Theodore Roosevelt, quien era eugenista positivo.

Tres años antes, Roosevelt había publicado un artículo titulado “Americanismo Auténtico”, donde, referenciando la teoría del suicidio racial de Ross, declaraba como deber de todo “descendiente de norteamericanos nativos” el tener por lo menos 4 hijos para evitar la extinción de la raza, llamando “criminales” a todos los que no lo hicieran.

La reunión fue muy satisfactoria, y continuaron en contacto. En 1913, un año después de fundar el Partido Progresista, Roosevelt escribía a Davenport mostrándole su admiración y apoyo: “Es realmente increíble que nuestra gente se niegue a aplicar a los seres humanos el conocimiento elemental que todo granjero exitoso está obligado a aplicar a su propia cría de ganado. Cualquier grupo de agricultores que permitiera que sus mejores cosechas no se reprodujeran, y que todo el aumento proviniese de las peores semillas, sería tratado como apto para internar en un asilo. Sin embargo, no comprendemos que tal conducta es racional, en comparación con la conducta de una nación que permite la cría ilimitada de las peores existencias, física y moralmente (…) ¡Algún día nos daremos cuenta de que el deber primordial, el deber ineludible del buen ciudadano del tipo correcto (el ciudadano apto), es dejar su sangre detrás de él en el mundo! Y que no tenemos que permitir la perpetuación de ciudadanos del tipo equivocado”.

 

Mientras tanto, el señor Harriman falleció, pero Davenport forjó una amistad con la Sra. Harriman que le depararía en reembolsos continuos de dinero, llegando a convertirse en “donaciones” anuales. Lo mismo ocurrió con Andrew Carnegie, así como con John D. Rockefeller II, quien estaba al cargo de la Fundación de su padre. Y no eran donaciones cualesquiera: hablamos de terrenos, construcciones y cientos de miles de dólares anuales. Aprovechando también sus contactos para atraer nuevos “donativos” así como expandir el movimiento no sólo a nivel nacional, sino también mundial…

A su vez, también contribuían con ideas. Por ejemplo, Rockefeller propuso a Davenport, en una carta, que a las mujeres que estuvieran presas por cualquier tipo de crimen, se les ampliara la condena en el tiempo para “evitar que perpetúen (sus genes) (…) hasta que el tiempo de fertilidad haya acabado”, es decir, que estuvieran presas hasta la menopausia

 

Charles Davenport lo fue todo para el movimiento eugenésico estadounidense. Como comentamos en el primer capítulo, cuando el Comité Internacional de Eugenesia Permanente de Leonard Darwin se convierte en la Federación Internacional de Organizaciones Eugenésicas, Davenport se convirtió a la par en su presidente. También formaba parte del comité editorial de la revista de Francis Galton (primo de Darwin), Biometrik. Para él las diferencias entre razas eran evidentes a simple vista, no solamente en lo físico: describía a los italianos como personas de naturaleza violenta, los irlandeses tenían “defectos mentales considerables”, mientras que los alemanes eran “ahorradores, inteligentes y honestos”. Sobre los judíos diría: «No hay duda de que, tomados en su conjunto, la horda de judíos que ahora nos llega desde Rusia y el extremo sudeste de Europa, con su intenso individualismo e ideales de ganancia a costa de cualquier interés, representan el extremo opuesto de la al principio inglesa y la ahora escandinava inmigración, con sus ideales de vida comunitaria en el campo abierto, el avance por el sudor de la frente y el crecimiento de las familias en el temor a Dios y el amor al país”.

 

En su expansión, Davenport consiguió hacerse oír en la Asociación de Criadores Americanos (ABA por sus siglas en inglés). Dicha asociación estaba formada por ganaderos y agricultores, que se habían unido por presión del gobierno americano, después de que éste supiera sobre los descubrimientos de Mendel y cómo mejorar el ganado y los cultivos. A su vez, la teoría de Mendel ayudó a Davenport a convencerles de que podía aplicarse a los humanos, convirtiéndolo en uno de los miembros permanentes del Comité del ABA, y creando un grupo especializado llamado Comité de Eugenesia.

«Sólo la semilla sana debe ser plantada».

 

A través del ABA, el Departamento de Agricultura de los EE. UU. colaboraba activamente con el movimiento eugenésico. El propio Secretario de Agricultura, James Wilson, sería presidente del ABA durante dos mandatos. Otro de sus presidentes, Willet Hays, publicaría un artículo en el que sugería asignar “nombres numéricos” a cada persona, compuesto de 11 dígitos descriptivos, en el cada número revelara algo sobre la misma de forma cifrada, como su linaje y proporción genética.

En 1914, la ABA pasaría a llamarse Asociación Genética Americana (AGA), y entre sus publicaciones encontramos el artículo Cómo mejorar la raza, de Alexander Graham Bell, quien presidiría los encuentros de eugenistas estadounidenses durante al menos 3 años.

 

Mientras, en 1917 la Oficina de Registros Eugenésicos (ERO) y el Instituto Carnegie pasaron a formar casi un único ente en Cold Harbor Spring, recibiendo ahora ambos subvenciones de la Sra. Harriman, y trabajando codo con codo. La relación entre ambos centros fue tan estrecha que el instituto aparece hasta en la letra de la canción que compusieron en el ERO.

 

A la par, la Fundación Rockefeller continuaba financiando movimientos eugenésicos como el Social Science Research Council (1923), para que realizara investigaciones destinadas a desarrollar técnicas de control de la natalidad que luego serían aplicadas en el control de la reproducción de “indeseables”. Además, en 1936 crea y financia la primera oficina de investigación poblacional en la Universidad Princeton, con fines similares de control poblacional.

Así mismo, dentro de la misma Fundación muchos investigadores se dedicaban a la causa, como hiciera el ganador del Nobel Alexis Carrel, quien publicó el libro “El hombre desconocido” donde recogía recomendaciones para lidiar con criminales y enfermos mentales del tipo: «Influir en los delincuentes menores con el látigo, o con algún procedimiento más científico… deberían ser humana y económicamente eliminados en pequeñas instituciones para la eutanasia provistas de los gases necesarios (cámaras de gas)«.

Hoy, un cráter de la luna lleva su nombre.

 

Otras universidades que recibieron financiación para investigaciones relacionadas con la eugenesia fueron Harvard, donde Davenport había sido alumno y profesor, y cuyo escrito Herencia en Relación a la Eugenesia se convirtió en un texto obligatorio en los cursos de eugenesia que se impartían en ésta y en el resto de universidades del país.

Así mismo, el expresidente de Harvard, Charles William Elliot, sería uno de los vicepresidentes del Primer Congreso del Comité Internacional de Eugenesia Permanente, de Leonard Darwin, que tuvo lugar en Londres en 1912, organizando dos años después la Primera Conferencia Nacional sobre la Mejora de la Raza en Estados Unidos.

A. Lawrence Lowell, presidente de la Universidad desde 1909 hasta 1933, impuso una cuota máxima de estudiantes judíos, y consiguió que los negros no pudieran vivir en el campus; permitiendo además el acceso de la ERO a los datos de los estudiantes y sus familiares. Earnest Hooton, director del departamento de antropología, quien daba un discurso -que el New York Times recogía en un artículo titulado La Guerra de Razas que Perturba a los Alemanes– en donde manifestaba la necesidad social de eliminar a la gente “sin valor (…) Nuestro verdadero propósito debería ser segregar y eliminar la porción inadecuada, inútil, degenerada y antisocial de cada raza y etnia en nuestra población, para así poder utilizar los méritos sustanciales de su reconocida mayoría, y los dones especiales y diversificados de sus miembros superiores”.

 

También tenemos a Yale, cuyo -como ya hemos visto- más famoso economista Irving Fisher fue el primer presidente de la AES. Stamford, y cuyo presidente David Starr Jordan fue una de las figuras más destacables del movimiento eugenésico. O la Universidad de Virginia, con profesores como Robert Bennett Bean, autor de Algunas particularidades raciales del cerebro de los negros.

 

Otro nombre que destaca en el movimiento eugenésico estadounidense es el de Harry Laughlin.

Discípulo de Davenport y eugenista de la ERO, Laughlin publicó el “Modelo de Ley de Esterilización Eugenésica, que sirvió de base para Actas y Leyes migratorias estadounidenses. De hecho, muchas de las llamadas “leyes raciales de Nuremberg” fueron extraídas de la obra de Laughlin, quien posteriormente las defendería, calificándolas de “científicas”, llegando a emitir en el Laboratorio de Cold Spring Harbor una película propagandística nazi titulada Erbkrank (El enfermo hereditario), en donde se mostraban a familias superiores nórdicas malviviendo en tugurios porque el dinero público se había gastado en cuidar y alojar a los defectuosos. La película se reprodujo en distintos centros estadounidenses, así como en múltiples escuelas e institutos de Nueva York y Nueva Jersey.

 

En 1936, el gobierno del Tercer Reich concedía a Laughlin una licenciatura honorífica por su trabajo en el campo de la eugenesia y el control migratorio, después de que el eugenista alemán Ernst Rodenwaldt escribiera al decano de la Universidad de Heidelberg (Alemania): «Todos los higienistas raciales conocen a Laughlin como un líder de la esterilización eugenésica. Gracias a sus infatigables estudios y actividad propagandística en Estados Unidos, desde finales de los años veinte, en varios estados de América existen leyes de esterilización y podemos hablar de aproximadamente 15,000 esterilizaciones hasta 1930, principalmente en California. El profesor Laughlin es uno de los pioneros más importantes en el campo de la limpieza racial. Lo conocí en 1927, en Cold Spring Harbor (…) Que la Universidad de Heidelberg honrase el trabajo pionero del profesor Laughlin sería, en mi opinión, una muy buena y compensadora impresión en Estados Unidos, donde las cuestiones de limpieza racial se propagan de la misma manera que aquí, pero donde desconfían en muchas cuestiones de las leyes de limpieza racial alemanas».

A lo que Laughlin respondió: «Me siento muy honrado aceptando este título de la Universidad de Heidelberg, que representa los ideales más elevados de erudición e investigación logrados por esas poblaciones raciales que han contribuido tanto a la sangre de los fundadores del pueblo estadounidense (…) Considero el otorgamiento de esta licenciatura no solo como un honor personal, sino también como la evidencia de una idea común entre los científicos alemanes y estadounidenses sobre la naturaleza de la eugenesia como investigación y la aplicación práctica de esos principios biológicos y sociales fundamentales.»

 

Y es que, el movimiento eugenésico estadounidense lo significó todo para el alemán… desde el principio. En 1895, el doctor alemán Gustav Boeters recorrió EE. UU. durante 5 años, para regresar a Alemania y publicar en distintos periódicos artículos sobre lo que allí había visto, alentando al país a unirse al movimiento eugenésico. Relató sobre las leyes matrimoniales, la castración, la esterilización: «En una nación culta de primer orden -los Estados Unidos de América-, aquello por lo que luchamos [legislación de esterilización] hace mucho tiempo que fue introducido y probado. Todo es tan claro y simple”.

El socialista investigador de sociedades utópicas, Alfred Ploetz, (de origen suizo) también pasaría casi 20 años en los Estados Unidos, para regresar a Alemania y colaborar en la fundación de la Sociedad para la Limpieza Racial, en 1905, siendo considerado “el fundador de la eugenesia como ciencia en Alemania”, inspirado por todo lo aprendido al otro lado del Atlántico; que más tarde se convertiría en la Sociedad para la Limpieza Racial Internacional, abriendo centros en Noruega y Suecia. Sin embargo, no llegó a ser un movimiento grande hasta que, en 1909, se convirtió en su presidente honorario, atrayendo al bloque angloamericano, quienes absorbieron la sociedad de Ploetz, aumentando su expansión y su financiación.

 

El vicecónsul austrohúngaro en Alemania, Geza von Hoffmann, publicaba en 1913 su libro Limpieza Racial en Estados Unidos, en el que detallaba sus años de recorrido y estudio sobre la eugenesia y las leyes de aplicación en el país, siendo una de sus principales fuentes el ERO: “El sueño de Galton acerca de que la limpieza racial debería ser la religión del futuro se ha hecho realidad en América (…) América está potenciando una nueva raza superior. Este libro se usaría durante años para dar clases de biología en Alemania.

En 1914, la revista Journal of Heredity publicaba un artículo de von Hoffmann titulado Eugenesia en Alemania, donde declaraba que el país aún no estaba listo para aplicar medidas como la esterilización, enviando una carta de agradecimiento a Laughlin por toda la ayuda facilitada.

 

Otros científicos alemanes trabajaron por carta con los estadounidenses, como fuera Eugen Fisher, quien tuvo contacto directamente con Davenport. Así, Fisher compartía con él sus estudios en niños mulatos africanos, a los que llamaban “bastardos Rohoboth”. También colaboraron activamente con Davenport y con el Laboratorio de Cold Spring Harbor, Erwin Baur y Fritz Lenz. Este último, se inició el mundo de la eugenesia de la mano de Alfred Ploetz.

Entre tanto, llegó la Primera Guerra Mundial, afectando entre otras a los fondos de los que disponían los científicos alemanes. Además, la ocupación de Renania por parte de Francia -junto con Bélgica-, con sus ejércitos de negros traídos de Senegal, Mali y el Norte de África, dejó cientos de niños mulatos en Alemania, después de que se mezclaran con las blancas alemanas.

Como consecuencia, los eugenistas alemanes vieron limitada su actividad en común con los eugenistas de otras naciones durante años, así como la participación en eventos internacionales. Pero el intercambio de material con los estadounidenses no cesó… De hecho, Davenport no paró de colaborar con los suecos en la lucha porque los alemanes volvieran a participar del movimiento.

Erwin Baur le escribiría pidiéndole ayuda cuando la División Médica del Gobierno Prusiano le pidió que preparase un listado de leyes y regulaciones para comenzar a aplicar medidas eugenésicas: En este momento es increíblemente complicado (en Alemania) poder reunir el material deseado (sobre la legislación americana). Sin embargo, creo que tal vez en tu instituto (Carnegie) ya tengan todo el material compilado (…) Te estaría sumamente agradecido si me ayudas a reunir todo el material”.

Y también suplicándole que mediase en el conflicto entre Alemania, Francia y Bélgica: “Los niños están desnutridos. En todas partes falta leche y carne (…) El inmenso e innecesario ejército de ocupación se come toda nuestra pobreza (…) los regimientos de negros franceses, que están por toda Alemania, y que de la manera más vergonzosa dan rienda suelta a sus instintos contra las mujeres y niños. Por la fuerza o por dinero, pues cada soldado negro francés gana, a nuestra costa, más que un profesor alemán, y la consecuencia está siendo un espantoso aumento de la sífilis y un montón de niños mulatos”.

 

Baur, E. Fishser y Ftiz Lenz se convirtieron en los líderes del movimiento eugenista en Alemania, publicando el primer texto eugenésico del país titulado Creación de la Herencia Humana y de la Limpieza Racial, del que también se empapó Hitler durante su estancia en prisión.

Anteriormente hemos hablado del libro de Madison Grant La Desaparición de la Gran Raza, y su defensa de los nórdicos, recogiendo los orígenes arios de la raza, y de cómo se convirtió en la “biblia” de Hitler…

Según recogió Otto Wagener, asesor financiero de Hitler, en su libro Hitler: Recuerdos de un Confidente, el Führer expresó en múltiples ocasiones la influencia estadounidense en las medidas que aplicó en el país: “Ahora que conocemos las pautas de la herencia, es posible evitar que muchos seres enfermos y severamente discapacitados lleguen al mundo. Con gran interés, he estudiado las leyes de varios estados americanos acerca de la prevención de la reproducción de personas cuya progenie probablemente no tendría ningún valor o sería perjudicial para la raza”.

Así, en 1934, Rudolf Hess, quien ocupara el cargo de mayor rango político por debajo de Hitler, declaró en un mitin que “el Socialismo Nacional no es más que la biología aplicada”.

 

El propio Hitler mantuvo correspondencia con eugenistas de todo Estados Unidos mientras se copiaba sus leyes. Concretamente, en California, sería donde más apoyo encontró.

Aquí tenéis el informe anual del año 1935, de la Fundación para la Mejora Humana de California, citando la carta que un miembro de su junta directiva, C. M. Goethe, enviaba a E. S. Gosney, uno de los principales eugenistas de California, después de hacer un recorrido por la eugenesia aplicada en Alemania: «Te interesará saber que tu trabajo ha jugado un papel importante en la formación de las opiniones del grupo de intelectuales que están detrás de Hitler, en este programa que hará historia. Por todas partes sentía que sus opiniones habían sido enormemente estimuladas por el pensamiento estadounidense, y particularmente por el trabajo de la Fundación para la Mejora Humana. Quiero que usted, mi querido amigo, guarde para sí este hecho por el resto de su vida, de que realmente ha lanzado a la acción a un gran gobierno de 60 millones de personas».

 

Así, en 1938, el doctor estadounidense Joseph DeJarnette, escribía: “Alemania ha esterilizado a unos 80.000 de sus “no aptos”, mientras Estados Unidos -con casi el doble de población- sólo ha esterilizado a 27.869 en los últimos 20 años… El hecho de que hay 12,000,000 de defectuosos en los Estados Unidos debería motivar nuestro mejor esfuerzo para impulsar este procedimiento al máximo … Los alemanes nos están aplastando en nuestro propio juego”.

Y es que, si bien EE. UU. no alcanzó el número de esterilizados -que sepamos- que alcanzó Alemania, sus cifras nos son desdeñables:

Estudios de la Universidad de Vermont estiman que, entre 1929 y 1974, 60.000 u 80.000 personas -según fuente- fueron esterilizadas contra su voluntad, en Estados Unidos, a través de leyes tanto estatales como nacionales. Incluso con un desconocimiento absoluto del proceso al que eran sometidas. Muchos creen que la cifra debió de ser mucho mayor, pues el plan implicaba a 14 millones de personas, y muchos archivos siguen estando clasificados atendiendo a la confidencialidad médico-paciente. El periodista de investigación Edwin Black describe perfectamente la ironía de esto definiendo la relación como la de médico-víctima, en lugar de médico-paciente.

 

Leon Whitney, secretario ejecutivo de la Sociedad Eugenésica Americana, declaraba“Miles de hombres y mujeres han sido esterilizados gracias a las leyes de Estados Unidos, y miles más han sido esterilizados de forma secreta”, refiriéndose al trabajo de Paul Popenoe y E.S. Gosney en California, Esterilización para la mejora de la humanidad: Un resumen de 6.000 operaciones en California, 1909-1929.

Al mismo tiempo, Whitney reconocía que también, los doctores muchas veces se exceden en sus obligaciones. Sé de una joven mujer a la que el cirujano le dijo, después de una apendectomía: ‘Ahora, cariño, hay una carga de la que no vas a tener que volver a preocuparte. Mientras te quitaba el apéndice, te he ligado las trompas, así que jamás tendrás que preocuparte del miedo de tener bebés. ¿No es genial?»

Nuevamente, en el libro de Whitney La razón para la esterilización, encontramos los vínculos con la Teoría Darwinista (capítulo VI- Importando Problemas): “No tenemos forma de saber cuántos débiles mentales y locos había, en los primeros tiempos, en Estados Unidos, pero sabemos que al principio no había casi ninguno, porque el entorno era demasiado duro para permitir la vida de un defectuoso. Y no hay lugar para los inadaptados en el sistema más perfeccionado de la evolución… la naturaleza no quiere debilidades. En todas las especies, encontramos que el individuo más débil es exterminado y al superior se le permite sobrevivir.”

 

A modo de ejemplo de ley estatal, tenemos en Virginia, en 1924, el Acta de Integridad Racial (SB 219) y Un Acta para proporcionar la esterilización sexual de los internos de las instituciones estatales en ciertos casos (SB 281), también conocida como Acta de Esterilización; que se basaron en el “Modelo de Ley de Esterilización Eugenésica” de Harry Laughlin.

El Acta de Integridad Racial recogía que las personas debían ser registradas en su momento de nacimiento como blancas o de color (incluía todas las razas que no fueran blancas), basándose en la “norma de una gota”; es decir, tener un ancestro de color bastaba para entrar en la segunda categoría. También reafirmaba la ley que prohibía los matrimonios interraciales (anulada por el Tribunal Supremo en 1967).

El segundo Acta defendía la esterilización de individuos considerados “débiles mentales”, incluyendo “locos, idiotas, imbéciles y epilépticos”.

 

Ese mismo año, 1924, llegaría el caso Buck, después de que abuela, madre e hija fueran esterilizadas en contra de su voluntad, porque el jefe del Centro para Epilépticos y Débiles Mentales decidiera que la joven Carrie Buck tenía la mentalidad de una niña de 8 años, al igual que su madre -quien además era prostituta-, y que posiblemente le ocurriera lo mismo a la hija ilegítima que Carrie tuvo estando en el centro.

El caso llegó al Tribunal Supremo de los EE. UU., donde el muy respetable y admirado juez Oliver Wendell Holmes Jr. dictaminó que “tres generaciones de imbéciles son suficientes”. Esta sentencia convirtió la esterilización en una realidad que se extendió por casi todo el país, dando a sus partidarios -por así decirlo- libre albedrío: 23 estados aprobaron leyes eugenésicas a raíz de esta sentencia.

Tiempo después, se descubriría que la única razón para que Carrie fuera internada en dicho centro, había sido el interés de la familia de adopción con la que vivía -miembros “respetables” en la comunidad- por ocultar que su embarazo fue fruto de una violación por parte de un miembro de la familia.

 

En 1930, hay constancia de que en el poblado Brush Mountain, del condado de Montgomery, se llevaron a todos los hijos de una misma familia, así como a varios de sus primos (se llevaron a más personas, pero no hay registros exactos), considerados “hillbillies” -paletos de campo de raza blanca, muchos de ellos de origen irlandés, descendientes de esclavos-, ingresándolos en distintas instituciones mentales por todo el estado. Instituciones como el Asilo para Lunáticos del Oeste, donde se ingresaba no sólo a personas dementes, sino también a “débiles mentales”. Todos fueron esterilizados acogiéndose a las leyes citadas, sin siquiera ser informados de lo que se les hacía… Se les dijo que requerían de una apendectomía o procedimientos similares.

 

En total, se estima que entre 7.300 y 8.300 personas fueron esterilizadas en Virginia desde el año 1924 hasta 1979, siendo mujeres en el 62% de los casos. Pero, Virginia no es sino un ejemplo:

  • Indiana aprobó su primera ley de esterilización en 1907, estando en vigor hasta 1974, tiempo durante el cual se estima que realizaron unas 2.500 esterilizaciones, de las que un 48% fueron a hombres y el 52% restante a mujeres. Aunque desde 1899, el doctor Harry Clay Sharp castraba y esterilizaba a prisioneros varones en el Reformatorio del estado, para “curarles” la masturbación. Los investigadores no se ponen de acuerdo en la cifra exacta que ronda entre las 450 y las 800 víctimas.
  • En Kansas se esterilizó a 3.032 personas, siendo hombres el 58%, desde su legalización en 1913, hasta 1961. Aunque hay constancia de esterilizaciones previas, incluidas castraciones, como en el Hogar de los Débiles Mentales que supervisaba el doctor F. Hoyt Pilcher, quien esterilizó a unas 150 personas además de castrar a 58 jóvenes, desde el año 1894. Años después, en pleno movimiento eugenésico, se le describiría como a un “valiente, pionero y suficientemente fuerte para encarar la ignorancia y los prejuicios”.
  • Alabama: Entre 1919 y 1935 se esterilizó a 224 personas. 58% hombres.
  • Alaska: No hubo ley de esterilización, ni hay registros de víctimas.
  • Arizona: Aunque la ley se aprobó en 1929, no hubo esterilizaciones hasta 1932; finalizando en 1956. Se esterilizó a 30 personas, 20 de ellas mujeres.
  • Arkansas: Recurrió al aborto y tratamientos anticonceptivos, en lugar de a la esterilización.
  • Colorado: Aunque no se aprobó ninguna ley, hay casos de esterilización por dictamen judicial, así como el testimonio de un director de hospital que declaró que la esterilización era “una operación rutinaria” con muchos pacientes.
  • Connecticut: Entre 1909 y 1963, 557 personas esterilizadas. El 92% mujeres.
  • Delaware: Entre 1926 y 1963, 945 esterilizaciones, 50% hombres y 50% mujeres.
  • Florida: No hay registros de esterilización en este estado, así como no se aprobó ninguna ley al respecto.
  • Georgia: Unas 3.284 personas esterilizadas entre 1937 y 1963. El 54% fueron mujeres.
  • Hawái: Aunque nunca hubo una ley al respecto, se aplicó un programa de esterilización postparto a las madres que tenían familia numerosa. Un informe de 1950 habla de que “la esterilización postparto fue llevada a cabo sobre mujeres rurales sin educación, en una escala considerable”.
  • Idaho: 30 mujeres y 8 hombres fueron esterilizados entre 1932 y 1963.
  • Illinois: Sólo hay registro de un preso de 65 años al que, en 1916, se le ofreció la esterilización a cambio de dejarlo en libertad, pues estaba condenado por pervertido y degenerado. El preso aceptó.
  • Indiana: Entre 1907 y 1974 se estiman unas 2.500 esterilizaciones siendo mitad hombres y mitad mujeres. Anterior a eso, se calculan otras 175 a 800 víctimas -cifra que varía según fuentes- esterilizadas con la intención de “curar” la masturbación.
  • Iowa: Entre 1910 y 1963, hubo 1.910 víctimas de las que dos tercios fueron mujeres.
  • Kentucky: No hay registros de leyes ni de eugenesia aplicada. De hecho, no admitieron tratamientos para el control de la natalidad (abortos…) hasta 1966.
  • Luisiana: Aunque se aprobó una ley al respecto, no hay ningún registro de que fuera aplicada. En su lugar, se optó por ingresar a los no aptos en instituciones médicas para garantizar que no se reproducían.
  • Maine: Entre 1925 y 1963, 326 personas fueron esterilizadas, de las cuales 280 eran mujeres.
  • Maryland: Aunque no hubo ninguna ley al respecto, hubo casos puntuales como una señora que había tenido cinco hijos, tres de ellos de hombres que no eran su marido, y fue diagnosticada con esquizofrenia y esterilizada por decisión judicial, con la aprobación de su familia. Y, en 1980, un artículo denunciaba que en varios hospitales se había practicado esterilizaciones a menores de edad.
  • Massachusetts: No hubo ley al respecto, aunque se habla de 26 jóvenes castrados con “propósitos curativos”, y hay un caso demostrable de un muchacho esterilizado en 1911, como condición para salir de un hospital mental.
  • Michigan: Entre 1914 y 1963, hay documentados 3.786 esterilizaciones, de las cuales el 74% se le efectuó a mujeres. También fue legal la castración como forma de esterilización. Hay registro de al menos veinte hombres castrados.
  • Minnesota: Entre 1928 y finales de los 50, se esterilizó a 2.350 personas, el 78% mujeres.
  • Mississippi: Entre 1930 y 1963, 683 personas fueron esterilizadas, siendo 523 de ellas mujeres.
  • Misuri: Aunque se votó en varias ocasiones, la ley fue rechazada todas y cada una de ellas.
  • Montana: Entre 1923 y 1954, 256 personas fueron esterilizadas, de las que 184 eran mujeres.
  • Nebraska: De 1917 a 1963, se esterilizó a 902 personas, siendo mujeres el 53%.
  • Nevada: A pesar de ser legal, nadie llegó a ser esterilizado.
  • Nuevo Hampshire: Entre 1910 y 1959, 679 personas fueron esterilizadas, siendo mujeres 527.
  • Nueva Jersey: Aunque la ley de esterilización fue aprobada, se acabó declarando inconstitucional, por lo que no hay registros de esterilizaciones. Aún así, su aprobación sería firmada, en 1911, por Woodrow Wilson, quien un año después se convertía en presidente de los Estados Unidos. Es curioso pensar que sería el mismo Wilson que ayudó en la creación de la Sociedad de Naciones (antecesora de la ONU), proclamando ante el mundo que luchaba por los derechos de los indefensos: «Lo que buscamos es el reino de la ley, basado en el consentimiento de los gobernados y sostenido por la opinión organizada de la humanidad”.
  • Nuevo México: No hay ninguna información al respecto.
  • Nueva York: La ley estuvo vigente desde 1912 hasta 1920, aprobando la esterilización incluso mediante la castración, años durante los cuales se esterilizó a 42 personas, la mayoría mujeres.
  • Carolina del Norte: Desde 1929 hasta 1973, se esterilizó a 7.600 personas, de las que el 85% fueron mujeres. El porcentaje de negros entre las víctimas fue de un 39% hasta finales de los 60, donde subió al 60%, mientras representaban un tercio de la población total.
  • Dakota del Norte: Entre 1910 y 1962, 1.049 personas fueron esterilizadas. El 62% de ellas mujeres.
  • Ohio: No se aprobó ninguna ley al respecto, ni hay registros de esterilizaciones.
  • Oklahoma: Desde mediados de los años 30 hasta 1955, se esterilizó a 556 individuos, siendo mujeres el 78%. Las nativas americanas no están representadas en esta cifra porque su caso fue distinto: que se sepa, durante los años 70, en el hospital de servicios sanitarios de indios (nativos) “se esterilizaba a una mujer cada 4 bebés nacidos”. Según fuentes de los propios nativos, hubo una tribu concreta donde no quedó una mujer de raza pura sin esterilizar, lo que hace que los nativos americanos lo consideren un genocidio. Denuncian que cerca del 50% de las mujeres nativas fueron esterilizadas. Un informe del mismo hospital habla de 3.406 esterilizaciones, 36 de ellas a menores de edad.
  • Oregón: Entre 1917 hasta 1983, se estima que 2.648 personas fueron esterilizadas. El 65% mujeres.
  • Pennsylvania: Entre 1889 y 1931 se esterilizó a 270 personas, sin que hubiera ninguna ley que lo permitiera hasta 1905, usando la castración hasta ese momento. El Acta de 1905 se llamó “para la Prevención de la Estupidez”.
  • Rhode Island: No hay registros de esterilización hasta 1974, cuando se estableció que los pacientes podían solicitarlo legalmente.
  • Carolina del Sur: Entre 1938 y 1963, se esterilizó a 277 personas, de las que el 92% eran mujeres.
  • Dakota del Sur: Desde finales de 1920 hasta principios de los 60, 789 personas fueron esterilizadas, siendo casi dos tercios mujeres.
  • Tennessee: No hubo ley de esterilización, ni hay registros de esterilizaciones ilegales.
  • Texas: Ni ley, ni registros de esterilizaciones.
  • Utah: Desde 1925 hasta 1960, se esterilizó a 772 individuos, de los que el 54% fueron mujeres.
  • Vermont: Desde 1931 hasta 1957, hay registros de 253 esterilizaciones, siendo casi dos tercios de las víctimas mujeres.
  • Washington (el estado): Entre 1909 y 1942, se esterilizó a 685 personas, de las que 501 fueron mujeres. Como curiosidad, entre 1909 y 1921 sólo se esterilizó a personas “acusadas de abusar carnalmente de una mujer menor de 10 años, o de violación”.
  • Virginia del Oeste: Entre 1929 y 1956, 98 personas fueron esterilizadas, siendo 83 de ellas mujeres.
  • Wisconsin: Entre 1915 y 1963, hay registros de 1.823 personas esterilizadas, de las que el 79% fueron mujeres.
  • Wyoming: No hubo ley al respecto, ni hay registro de víctimas.

 

Sin embargo, California sería el estado cúspide del movimiento: se cree que al menos 20.108 personas fueron esterilizadas o castradas -ambas opciones eran legales- entre 1909 y 1964, hombres y mujeres, adultos o menores por igual. Los mexicanos supusieron entre el 7 y el 8% de los esterilizados, así como la población negra -siendo sólo el 1% de la población total del estado- supuso el 4% de las víctimas. Todas estas cifras son orientativas pues el acceso a muchos archivos está prohibido, es limitado o incluso han sido alterados.

 

Hubo un momento en el que múltiples agencias nacionales y estatales colaboraban activamente con la eugenesia aun cuando no parecían tener ningún tipo de relación con dichos estudios a simple vista. Ya hemos visto por ejemplo la colaboración del Departamento de Agricultura nacional, pero si nos centramos en Nueva York, la policía, los responsables de prisiones, el departamento de industria, el de empleo… todos colaboraban investigando a la población y catalogándola. Llegó a establecerse un grupo organizado de padres, profesores y voluntarios que colaboraban en la búsqueda de niños con defectos, elaborando una lista que se llamó “déficit de atención”.

Toda esta información era remitida al ERO, desde donde Laughlin editó una revista publicando cada avance y cada conferencia, contando lo más importante pero también lo más nimio, sin secretos, dando nombres, fechas, datos, cantidades: Eugenical News.  

En 1923, a modo de guiño a la eugenesia aplicada en Alemania, rebautizaron la revista como Eugenical News: Current Record of Race Hygiene (los alemanes llamaban a la eugenesia limpieza racial), con publicaciones habituales de eugenistas alemanes. De hecho, después de que el eugenista alemán Julius Lehmann lanzará una serie de tarjetas identificando distintas razas y sus características, la revista le sugirió que añadiera fotografías y empezaron a salir en paquetes de 10, como si fueran cromos.

 

La eugenesia no se aplicó solamente con leyes estatales, sino también en las fronteras nacionales.

En la Page Act de 1875, se vetaba la entrada a los Estados Unidos a cualquier mujer china. Es decir, se vetaba la entrada a cualquier inmigrante calificado como “indeseable”, definiéndolo como cualquier individuo que viniera de Asia para realizar trabajos forzados, prostituirse o personas que fueran convictas en su país de origen; recogiendo que castigarían a cualquiera que intentara importar personas de China, Japón o cualquier país asiático. En la práctica, las mujeres asiáticas, sobre todo chinas, fueron las que vieron imposibilitada su entrada al país. Ley que se reforzaría con el Acta de Exclusión China, en 1882, prohibiendo la entrada directamente a cualquier chino (hombre o mujer). El Partido Demócrata lo defendía abiertamente en su programa, alegando que los asiáticos eran “inapropiados por sus hábitos, su formación (o) religión (…) para gozar de la ciudadanía que nuestras leyes confieren”.

 

Ese mismo año, llegaba el llamado Acta de Inmigración de 1882, que restringía la entrada a convictos, locos, idiotas, “cualquier persona que no fuera capaz de cuidar de sí mismo”, personas que pudieran ser una carga para el estado… Estos dos últimos grupos abarcaban a mujeres embarazadas, mujeres solteras, pobres, discapacitados, enfermos, etc. Además, exigía un “impuesto por cabeza” -sí, se llamaba así- a todo aquel que cuya entrada al país fuera aprobada.

 

El Acta de Inmigración de 1891 ampliaba las restricciones a personas que pudieran ocupar cargos públicos, polígamos, personas que hubieran recibido ayuda económica para pagar su billete a EE. UU., y a personas que hubieran cometido faltas y ofensas. Si vais por Ellis Island, en Nueva York, -que abrió sus puertas en 1892 precisamente por estas leyes- en la zona sur de la isla se encuentra el hospital de inmigrantes donde se les inspeccionaba para ver si se les dejaba pasar o no. Es irónico que antes de llegar a Ellis, tengas que cruzarte con la Estatua de la Libertad, que mira hacia Europa. La Dama Libertad te recibía, pero Ellis decidía.

 

El jefe del equipo médico de la isla, que se encargaba de examinar a los inmigrantes, J. G. Wilson, escribía un artículo donde no queda lugar a la duda respecto a su defensa de la eugenesia. El nombre del artículo ya da muchas pistas: “Un estudio de la psicopatología judía”, y su contenido: “Si la ciencia de la eugenesia merece alguna aplicación práctica, debe insistir en un estudio cuidadoso de la violación diaria de su principio fundamental por parte de toda una raza que persistentemente se niega a practicar la doctrina que es esencial para la preservación de una mentalidad saludable. Me refiero a los judíos … Primero, los judíos son una raza altamente endogámica y con inclinaciones psicópatas. Segundo, la prevalencia de afecciones mentales entre ellos se debe casi por completo a la herencia”

 

Allí, en 1913, el psicólogo Henry Goddard realizó un experimento a un grupo de 148 inmigrantes italianos, rusos, húngaros y judíos usando el test de inteligencia de Simon-Binet, , clasificando de “moron” (deriva del griego moros – estúpido) a los que obtenían peores resultados en el test, siendo -según ellos- el 40% de los mismos. (Esa misma palabra, moron, la usan ahora los americanos de izquierdas, tan antirracistas, para referirse a la derecha de modo peyorativo, con todas las connotaciones racistas que podemos ver que conlleva la palabra. Otra palabra usada hoy en día que deriva de esta etapa es borderline, que son aquellos que no llegan a la categoría de moron, pero siguen siendo débiles mentales (están en el límite)).

El test Simon-Binet comenzó a usarse en distintos puntos del país para medir las diferencias entre las razas. En una ocasión, se le realizó a 486 blancos y 907 negros, dando como resultado que los negros puros obtenían un 60% menos de puntuación que los blancos puros; mientras que los negros y blancos cuyas sangres estaban mezcladas entre sí o con otras razas, obtenían puntuaciones similares.

 

En 1917, la lista del Acta de 1891 era ampliada: “imbéciles, personas débiles de mente, epilépticos (…), con defectos mentales o físicos…”.

Sucediéndole el Acta de Inmigración de 1924, que restringía la entrada a inmigrantes del sur y del este de Europa, así como a aquellos provenientes de países mayoritariamente católicos (España, Portugal, Italia, Grecia, Hungría, Polonia, República Checa, Yugoslavia, Lituania y Rusia).

También se restringía la entrada a los judíos. A la prohibición de los asiáticos se añadían los indios, por extensión, al prohibir la entrada a los no-blancos (sin incluir a los negros africanos que SÍ tenían permitida la entrada). Los latinos, al contrario de lo que mucha gente cree, eran catalogados de blancos, así que no les afectaba esta ley de inmigración.

“América debe permanecer americana”, declaraba el por aquel entonces Presidente de los Estados Unidos, Calvin Coolidge.

 

Todo ello de la mano de Harry Laughlin (el que inspiró las Actas de Virginia), después de realizar numerosos estudios en prisiones estatales, así como en instituciones mentales en Europa, y regresar exponiendo el coste en impuestos de mantener a los “socialmente inadecuados”. Por ello, y por estudios previos de Laughlin, apoyado por el Servicio de Salud Pública, el Congreso decidió que todo esto era necesario “para preservar el ideal de la homogeneidad americana”.

Propaganda a favor de la eugenesia distribuida por Laughlin y demás eugenistas en la puerta del Capitolio.

 

La restricción fue tan severa que ese año el número de personas de todas las razas y religiones de la lista que abandonó los EE. UU. superó el número de los que entraron, pues -a modo de ejemplo- la ley exigía que el número de europeos del sur y del este se redujera del 45 al 15%, siendo considerados disgénicos. (Tened todo esto en cuenta cuando alguien diga aquello de que nosotros emigramos a los Estados Unidos una vez…).

 

Como curiosidad: todos conocemos la historia de Anna Frank y su diario. Hace un años se descubrió que Otto Frank -su padre- escribió a los EE. UU. solicitando visas (2 veces) para él y su familia, intentando huir de la Alemania nazi… visas que le fueron denegadas en base al Acta de Inmigración de 1924.

 

La eugenesia aplicada en EE. UU. duró 6 décadas, durante las cuales se seleccionó a personas por sus antepasados, por su país de origen, su raza o su religión, por sus características físicas, para ser privadas de la capacidad de reproducirse mediante la esterilización forzosa. Hubo gente internada en instituciones mentales sin estar enferma, de los que muchos fallecieron por los tratamientos a los que eran sometidos (lobotomías), cuando no quedaron dañados de por vida mentalmente, de forma física o psicológica. A tantos otros se les prohibió casarse o sus matrimonios les fueron anulados. Todo esto con un único propósito: crear una raza nórdica-germánica superior.

Compatibilidad matrimonial

 

Esto no era una cuestión de racismo contra una única raza. Era un movimiento contra todos los que no cumplieran los estándares fijados por los defensores de la eugenesia, lo cual implicaba negros, nativos, árabes… pero a blancos también.

Se persiguió a los enanos y a los que padecían gigantismo; a las personas con mucho vello y a las que tenían mandíbula de Habsburgo; a los que tenían falta de vista o cataratas, a los que eran sordos; a los pobres y a los vagos; a los tartamudos y a los tímidos; a los zurdos y a los albinos… Se persiguió a los judíos, pero también a los católicos y musulmanes: «(…) En los Estados Unidos ha sido casi la misma historia. Nuestro país, originalmente poblado casi exclusivamente por nórdicos, hacia fines del siglo XIX fue invadido por hordas de inmigrantes alpinos y mediterráneos, por no mencionar los elementos asiáticos como los levantinos y los judíos. Como resultado, los nórdicos nativos americanos han sido desplazados con increíble rapidez por estos enjambres y prolíficos extranjeros, y después de dos cortas generaciones, se ha extinguido en muchas de nuestras áreas urbanas (…) El término ‘raza caucásica’ ha dejado de tener ningún significado”, Madison Grant.  

 

Escoceses e irlandeses fueron vistos como una amenaza biológica, siendo descendientes de mediterráneos, y llamados neolíticos. El cabello oscuro era un estigma. No importaba si eran personas inteligentes o triunfadoras; la teoría de los guisantes de Mendel justificaba el miedo a que los genes defectuosos aparecieran en la siguiente generación.

Todo esto conllevo no sólo la esterilización de un individuo por tener algún defecto (por ejemplo, cojear), sino que también se esterilizaba a todos los familiares cercanos para que no se perpetuara “ese fallo en la especie”.

Herencia de cataratas. Muestra de pedigree familiar (Laboratorio Cold Spring Harbor).

 

Y, aunque me he centrado en la eugenesia aplicada mediante la esterilización, lo cierto es que hubo otras medidas eugenésicas como el aborto, los métodos anticonceptivos, la segregación (de los no aptos respecto de los aptos) y las leyes matrimoniales (prohibiendo matrimonios determinados). Así, hubo estados donde no se aplicó la esterilización, pero sí se recurrió a las leyes matrimoniales y la segregación.

 

Hablemos ahora de una de las personas que trabajo más arduamente para la aplicación de muchas de estas medidas: Margaret Sanger.

Fue una de las más firmes defensoras de la eugenesia, a pesar de que la izquierda se empeñe en negarlo. Fundadora de American Birth Control League (Liga de Control de la Natalidad Americana – ABCL) -hoy conocida como Planned Parenhood-, famosa por ser pionera en el control de la natalidad -aborto-, líder del movimiento feminista estadounidense y partidaria incondicional del uso de la esterilización para librar al planeta de los no aptos o “basura humana”, como ella gustaba llamarlos, cuando afirmaba que “las malas hierbas” debían ser “exterminadas”.

 

Como he dicho, la izquierda defiende que Sanger no era racista; pero, como también dije al principio del artículo, esto no va de opiniones sino de hechos, así que os voy a mostrar directamente lo que Sanger pensaba:

  • En 1950, Sanger escribió una carta a Katharine Dexter McCormick (feminista y eugenista: primera mujer en obtener una licenciatura en ciencias, considerada la madrina de la píldora anticonceptiva), diciéndole: «Considero que el mundo, y casi toda nuestra civilización, durante los próximos veinticinco años dependerán de un anticonceptivo simple, barato y seguro, que se utilizará en barrios marginales, guetos y entre las personas más ignorantes. Pero incluso esto no será suficiente, porque creo que ya, de inmediato, debería haber una esterilización nacional para ciertos tipos disgénicos de nuestra población, a los que se alienta a criar, y que se extinguirían si el gobierno no los alimentara».
  • En 1919, en su artículo Birth Control and Racial Betterment, Sanger defendía: “Los que abogamos por el control de la natalidad, por otro lado, ponemos todo nuestro énfasis en detener no solo la reproducción de los no aptos, sino también detener toda reproducción cuando no hay medios económicos para brindar atención adecuada a las personas que nacen saludables… Aunque personalmente creo en la esterilización de los débiles, locos y sifilíticos, he podido descubrir que estas medidas no son más que disuasiones superficiales cuando se aplican a la corriente en constante crecimiento de los no aptos… La eugenesia sin control de la natalidad parece para una casa construida sobre la arena. Está a merced de la corriente ascendente de los no aptos…”.
  • Y, en su autobiografía explicaría las dudas que tuvo a la hora de elegir el nombre para la American Birth Control League (ABCL), pues su movimiento “abarcaba mucho más que la prevención del embarazo”; y cómo lo resolvió en una reunión entre amigos: Las expresiones que ya se estaban usando -Neo-maltusianismo, Limitación Familiar y Generación Consciente- parecían cargantes y carentes de atractivo popular. La palabra control estaba bien, pero no me gustaba la limitación -era demasiado limitada. Yo no hablaba del sistema un-niño o dos-niños como en Francia, ni tampoco de estaba completamente de acuerdo con el Neo-maltusiano inglés cuya preocupación estaba mayormente basada en razones económicas. Mi idea de control era mayor y más amplia. Quería (la palabra) familia en ello (…) Probamos Control Poblacional, Control Racial y Control de la Tasa de Natalidad. Entonces alguien dijo, ´Quita tasa´. Control de la Natalidad era la respuesta…”.
  • En 1926, la ABCL patrocinaba la Sexta Conferencia Internacional de Neo-Maltusinismo y Control de la Natalidad, sobre la que posteriormente Sanger publicaría un artículo en su revista Birth Control Review, incluyendo la declaración del Rabino judío Stephen Wise, presidente del Congreso de Judíos Americanos: “Creo en el control de la natalidad como una herramienta (…) extremadamente importante como parte del programa eugenésico (…) El control de la natalidad, repito, es lo fundamental, es el elemento o la herramienta primordial en el programa eugenésico”.
  • Apoyó públicamente la resolución del caso Buck (visto anteriormente, donde madre, hija y nieta fueron esterilizadas).
  • En su libro La Mujer y la Nueva Raza escribía: “Lo más piadoso que una familia numerosa hace a uno de sus miembros infantes es matarlo”.
  • Así mismo, en su libro Pivot of Civilization (1922), se ve claramente su inclinación darwinista, dedicando todo un capítulo a mostrar su desprecio hacia la caridad (cap. 5 – La crueldad de la caridad): «La caridad organizada en sí misma, es el síntoma de una enfermedad social maligna. Esas organizaciones vastas, complejas e interrelacionadas, dirigidas a controlar y disminuir la extensión de la miseria y la indigencia, y todos los males amenazantes que surgen de este suelo siniestro y fértil, son la señal más segura de que nuestra civilización ha criado, está reproduciendo y está perpetuando constantemente el número de personas defectuosas, delincuentes y dependientes. Mi crítica, por lo tanto, no está dirigida al «fracaso» de la filantropía, sino más bien a su éxito (…) La locura anualmente drena de la tesorería del estado no menos de $11,985,695.55, y de fuentes privadas y dotaciones otros veinte millones. Cuando nos damos cuenta de que el número total de reclusos en instituciones públicas y privadas en el Estado de Nueva York, en casas de beneficencia, reformatorios, escuelas para ciegos, sordos y mudos, en manicomios, en hogares para los débiles de mente y epilépticos, es de casi 65.000, un número insignificante en comparación con la población total, nuestros ojos deberían abrirse ante el terrible costo para la comunidad del peso muerto de estos desechos humanos”.

Por cierto, el capítulo comienza con un epígrafe del mismo Rabino Wise:Ser caritativo con los buenos-para-nada a expensas de los buenos, es una crueldad extrema. Es un almacenamiento deliberado de miseria para las generaciones futuras. No hay mayor maldición para la posteridad que la de legarles una creciente población de imbéciles”

  • En el mismo libro despeja cualquier duda sobre sus ideas eugenistas, siendo además, eugenistas negativas: Capítulo 4, La fertilidad de los débiles mentales: “La urgencia del problema de la segregación y la esterilización debe ser enfrentada de inmediato. Todas las niñas o mujeres débiles mentales del tipo hereditario, especialmente las del tipo imbécil, deben ser segregadas durante el período reproductivo. De lo contrario, es casi seguro que tenga hijos imbéciles, que a su vez de seguro parirán a otros defectuosos. Los defectos masculinos no son menos peligrosos. La segregación llevada a cabo durante una o dos generaciones nos daría un control parcial del problema. Además, cuando nos damos cuenta de que cada persona de mente débil es una fuente potencial de una progenie interminable de defectos, preferimos la política de esterilización inmediata; de asegurarnos de que la paternidad esté absolutamente prohibida para los débiles mentales».
  • Y, lo más importante dentro este libro: Sanger elabora una lista de principios para la ABCL, que incluyen los objetivos de su creación; a destacar: “Esterilización: de los dementes y débiles mentales, y el estímulo de esta operación a los afectados por enfermedades hereditarias…”.

 

La relación entre la ABCL y la eugenesia fue tan evidente que:

  • Irving Fisher, primer presidente de la American Eugenic Society, fue miembro del Comité de la Primera Conferencia de la American Birth Control League.
  • Lothrop Stoddard, autor del libro La Creciente Marea de Color Contra la Supremacía del Mundo Blanco, fue durante años miembro de la directiva de ABCL.
  • En 1929, Henry Pratt Fairchild, autor del libro antiinmigrantes y anti-etnias El Error del Crisol de Razas, fue el vicepresidente del grupo lobista Comité Nacional para la Legislación Federal del Control de la Natalidad, creado por Sanger, sirviendo posteriormente en el Consejo de Consulta de la Oficina de Investigación Clínica de Control de la Natalidad (también de Sanger), y más tarde como vicepresidente de la Federación de Control de la Natalidad de América.
  • William Welch, director médico de la Fundación Rockefeller, y Edward East, sociólogo de Harvard, eran asesores del Consejo de la American Eugenic Society mientras colaboraban en tareas públicas para Sanger…

El 1 de abril de 1925, el New York Times se hacía eco de los deseos de Sanger por unir ambos movimientos (su clínica de abortos con la Sociedad Eugenésica):

“La Sra. Margaret Sanger, fundadora de la American Birth Control League [ABCL], dijo que la liga estaba lista para unirse con el movimiento eugenésico siempre que los eugenistas pudieran presentar un programa definitivo de estándares para la paternidad en base eugenésica, en lugar de un ideal eugenésico”.

Publicación de Margaret Sanger, en la revista de ABCL, sobre el meeting con los eugenistas para unir ambos movimientos.

 

Y, sin embargo, la cima de la comunidad eugenésica estadounidense no terminaba de aceptar a Margaret Sanger porque sus puntos de vista eran demasiado extremistas para ellos.

Sanger no quería limitar la reproducción de los no aptos, sino también la de los aptos. Pensaba “que no se puede tener calidad por insistir en la cantidad. Uno no puede simplemente tener mejor gente por tener más gente”, como le explicó en una carta al Presidente Theodore Roosevelt, “(los que se oponen al control de la natalidad) asumen que las familias que ahora viven de manera acomodada serán capaces de mantener su situación (económica), sin importar cuántos hijos adicionales nazcan…”.
Escribió múltiples cartas al director del Museo de Historia Natural de NY, Henry Osborn, así como a Davenport, intentando que acudieran a sus conferencias y comités. Ambos declinaron en todas las ocasiones, pero acabó consiguiendo algunos avances, como que Laughlin aceptara acudiera a uno de los comités, a través de Irving Fisher; o que las sedes de la Asociación para la Eugenesia estatales le cedieran locales gratuitos donde instalar sus centros de American Birth Control League.

En la imagen vemos la relación entre la Asociación para la Eugenesia de Arkansas y la ABCL, en un contrato que firma Hilda Cornish, miembro de American Eugenic Society, fundadora de la asociación de dicho estado, y amiga de Margaret Sanger.

 

A pesar del continuo rechazo, las ideas eugenistas de Sanger no cambiaron ni un ápice. En 1950, en el Trigésimo Encuentro Anual de la Federación Planned Parenthood, lo dejó bien claro dando un discurso que incluyó: “No nos olvidemos de esos miles de millones, millones, miles de personas que continúan aumentando, expandiéndose, multiplicándose a un ritmo increíble cada año. África, Asia, Sudamérica se componen de más de mil millones de humanos miserables, pobres, esclavos analfabetos (…) que continúan reproduciéndose en la lucha ciega por la supervivencia y la perpetuación (…) Este siglo XX nuestro ha visto la multiplicación de humanos más rápida de la historia, cantidad sin calidad…”.

En ese encuentro, Planned Parenhood recogía el premio de la Fundación Mary Lasker. Mary y Albert Lasker serían quienes financiarían el “Proyecto Negro” (Negro Project) de Sanger; proyecto que, como podéis adivinar, se centraba en la eugenesia aplicada a la población negra estadounidense.

Mary, de soltera Mary Woodward Reinhardt, había sido secretaria de la Federación para el Control de la Natalidad de América en 1937, realizando donaciones personales a la Liga de Control de Natalidad.

Hoy, su fundación recauda dinero para biomedicina que, como veremos en mi conclusión en la parte final de este artículo -será publicada mañana-, estudia el transhumanismo, con interés en alterar la personalidad e identidad de las personas «que disten de ser moralmente aceptables».

 

En todos los estados, la oposición más férrea contra la eugenesia -en todas sus formas- que encontraron fue la de la Iglesia Católica, siendo los protestantes firmes defensores del movimiento, cuyos seguidores eran principalmente de los países de los que EE. UU. sí aceptaba inmigrantes (recordemos que dentro del protestantismo se encuentran los luteranos, anglicanos, calvinistas, bautistas, metodistas, evangelistas y pentecostales). Así, el obispo protestante, John T. Dallas, declaraba públicamente: “La eugenesia es uno de los temas más importantes que esta generación ha de considerar”; o el también obispo protestante, Thomas F. Gailor:  «La ciencia de la eugenesia (…) al idear métodos para prevenir la propagación de los miembros débiles, criminales y no aptos de la comunidad, es (…) una de las contribuciones más importantes y valiosas a la civilización”. Esto explica la importancia que los eugenistas daban a la religión a la hora de discriminar.

Por ello, en 1939, Margaret Sanger escribía una carta al director de la ABCL, Clarence Gamble, explicándole que requerían de pastores (líderes religiosos de la comunidad negra) para su idea del Projecto Negro: “El trabajo del pastor también es importante y debe ser entrenado, si acaso por la Federación, en nuestros ideales y el objetivo que esperamos alcanzar. No queremos que se corra la voz de que queremos exterminar a la población negra, y el pastor es el hombre que puede enmendar esa idea si alguna vez se le ocurre a alguno de sus miembros más rebeldes». 

Relación de Gamble con la Eugenesia y la ABCL.

 

Sanger también explica la importancia de contratar negros a tiempo completo, pues respetan a los doctores blancos, y manipulan más fácilmente a sus iguales en su ignorancia, supersticiones y dudas”.

 

Así, el proyecto contó con la ayuda de varios ciudadanos respetados y admirados en la comunidad negra como Mary McLeod Bethune, fundadora del Consejo Nacional de Mujeres Negras y asesora del presidente Franklin D. Roosevelt en 1932; W.E.B. DuBois, fundador de Asociación Nacional para el avance de la Gente de Color (NAACP); Adam Clayton Powell Jr., pastor de la Iglesia Baptista Abisinia del Harlem.  

Y, ¿sabéis quién era también pastor bautista? Martin Luther King Jr.: En 1966, la esposa de M.L.K. recibía en su nombre (él no pudo asistir), el premio Margaret Sanger de Planned Parenthood, leyendo un discurso redactado por el propio Luther King:

“Recientemente, la prensa se ha llenado con informes de avistamientos de platillos voladores (…) estas historias, permiten que nuestra imaginación especule sobre cómo los visitantes del espacio exterior nos juzgarían. Me temo que estarían estupefactos ante nuestra conducta (…) observarían que gastamos sumas insignificantes en la planificación de la población, a pesar de que su crecimiento espontáneo es una amenaza urgente para la vida en nuestro planeta (…) que nuestro planeta está habitado por una raza de hombres locos cuyo futuro es sombrío e incierto (…) La planificación familiar, relacionar la población con los recursos mundiales, es posible, práctico y necesario.”

“Existe una relación sorprendente entre nuestro movimiento (la lucha por la igualdad para los negros) y los primeros esfuerzos (cuando las ideas eugenésicas eran obvias) de Margaret Sanger. Ella, como nosotros, vio las terribles condiciones de la vida del gueto. Al igual que nosotros, ella sabía que toda la sociedad está envenenada por barrios marginales cancerosos (…) ingresó en los barrios marginales y estableció una clínica de control de la natalidad (…) los años han justificado sus acciones. Lanzó un movimiento que obedece a una ley superior para preservar la vida humana en condiciones humanas. Margaret Sanger tuvo que cometer lo que entonces se llamaba un crimen para enriquecer a la humanidad, y hoy honramos su valentía y visión; porque sin ellos no habría habido comienzo. Nuestro comienzo en la lucha por la igualdad (…) no habría sido tan decidido sin la tradición establecida por Margaret Sanger y personas como ella.”

 

El premio llegaba de la mano del presidente de Planned Parenthood, Alan Frank Guttmacher, anteriormente vicepresidente de American Eugenics Society y miembro, al igual que Margaret Sanger, de la Asociación para la Esterilización Voluntaria, nacida en 1937 en Nueva Jersey, con principios eugenésicos, y hoy renombrada EngenderHealth, una ONG internacional que actúa en todo el continente americano, Asia y África, y que continúa colaborando con Planned Parenthood con respecto a los derechos reproductivos de la mujer (aborto), esterilización voluntaria que ellos llaman “anticonceptivo eficiente” (vasectomía y ligadura de trompas) y la igualdad de género (feminismo). Son defensores de la circuncisión masculina (tradición musulmana y judía, considerada por muchos como una mutilación).

Una de sus grandes fuentes de apoyo -dinero- es la Fundación Bill y Melinda Gates (sí, el creador de Microsoft). Ha sido premiada por las Naciones Unidas y, la ciudad de Nueva York celebra todos los 1 de julio el día de EngenderHealth.

 

Otros miembros notables de EngenderHealth cuando era un movimiento abiertamente pro eugenésico, fueron John Rock (coinventor de la pastilla anticonceptiva), Brock Chisholm (primer director general de la Organización Mundial de la Salud – OMS) e Isaac Asimov (las tres leyes de la robótica – Yo, Robot).

Como curiosidad, Rosemary Ellis, su directora en la actualidad, fue la editora en jefe del conservador Instituto de Investigación Cuidar bien del Hogar hasta 2013 (un giro un tanto drástico en su carrera).

 

Hoy en día, 2 de cada 3 centros de Planned Parenthood están situados en vecindarios donde la comunidad negra representa la mayoría de población; mientras, las estadísticas de aborto de 2011 –publicadas por el Instituto Guttmacher– dicen que “el ratio de aborto de las mujeres afroamericanas es superior al de las hispanas y las blancas: 40,2 por 1.000, comparado con el 28,7 y el 11,5, respectivamente.”

«El control de la natalidad en sí, a menudo denunciado como una violación de la ley natural, es nada más y nada menos que la facilitación del proceso de eliminar a los no aptos, de prevenir el nacimiento de los defectuosos o de aquellos que se volverán defectuosos», Margaret Sanger, capítulo 18 de su libro Woman and the new race.

Havelock Ellis, vicepresidente de Eugenics Education Society, y coautor del primer libro en inglés sobre la homosexualidad, Inversión Sexual, escribía la introducción del mismo.

 

En 2009, en la Planned Parenthood Honors Gala, Hillary Clinton recibía un premio por parte de la organización diciendo: “Admiro enormemente a Margaret Sanger; su coraje, su tenacidad, su visión… Cuando pienso en lo que hizo hace tantos años, en Brooklyn, enfrentándose a los arquetipos, enfrentándose a los detractores y las acusaciones que surgieron por todas partes. Realmente la admiro. Y hay multitud de lecciones que podemos aprender de su vida y de la causa que ella inició y por la que luchó, y se sacrificó tan grandiosamente.”

(¿Seguro que no sabía de lo que hablaba? ¿Seguro que no quería decir lo que dijo?)

 

Como veis, las feministas estadounidenses también fueron de la mano del movimiento eugenésico. Así, Victoria Woodhull, líder del movimiento por el derecho al voto de la mujer, primera mujer en tener una empresa de agentes de bolsa en Wall Street, secretaria general del Partido por la Igualdad de Derechos, conocida porque en 1872 se presentó como candidata a la presidencia de los Estados Unidos, publicaba un panfleto en 1891 -La Rápida Multiplicación de los No Aptos– en el que defendía ambos conceptos eugenésicos, positivo y negativo: Las mejores mentes de nuestros días han aceptado el hecho de que, si se desean personas superiores, deben ser criadas; y si los imbéciles, criminales, mendigos y no aptos son ciudadanos indeseables, no deben ser criados”.

 

A pesar de todo esto, la medida más drástica que empleó el movimiento eugenista fue la eutanasia, que llegó a abarcar infanticidio.

Así, en 1900, el Dr. W. Duncan McKim defendía: «La herencia es la causa fundamental de la miseria humana (…) El medio más seguro, más simple, más amable y más humano para prevenir la reproducción entre aquellos a quienes consideramos indignos de este alto privilegio [reproducción], es una muerte suave e indolora (…) En el gas ácido carbónico, tenemos un agente que satisfaría instantáneamente la necesidad».

Para 1910, ya se hablaba públicamente del tema, e incluso hubo proposiciones de ley. En 1917, el urólogo William Robinson escribía sobre los niños no aptos que lo mejor sería cloroformar suavemente a estos niños, o darles una dosis de cianuro de potasio”.

 

En 1915, se convertía en titular de los periódicos nacionales el caso del Doctor Harry Haiselden y el bebé Bollinger, después de que el doctor decidiese que un bebé recién nacido era lo suficientemente defectuoso como para ayudarlo a vivir, así pues, lo dejó desabrigado y abandonado en un habitación de un hospital de Chicago, esperando su muerte.

El Dr. Haiselden fue juzgado por un comisionado de salud, donde enfadado les recriminó el porqué de tanta molestia con su caso cuando médicos de todo Chicago dejaban morir al menos un niño al día. La investigación concluyó que de haberse atendido al bebé correctamente habría sobrevivido, además de que no había evidencias de que tuviera defectos… pero también concluyeron que el Dr. Haiselden estaba en su derecho de negarse a atenderle, por lo que fue exonerado. El propio Haiselden protagonizaría la película que contaba el caso The Black Stork, después retitulada como Are you fit to Marry?, que se emitió en cines desde 1917 hasta 1942. En algunos, la emisión fue continua de 9 de la mañana a 11 de la noche: fue toda una campaña propagandística a favor de la eugenesia.

 

A raíz del caso, Haidelsen comenzó a dar entrevistas en las que admitió -con orgullo- los años que llevaba haciendo lo mismo a otros bebés, y que pensaba continuar así. A algunos bebés los dejó morir y a otros les inyectó opiáceos para facilitar la muerte.

 

También declaró que por todo el país Instituciones para débiles mentales, epilépticos o tuberculosos estaban practicando la eutanasia a su manera. Por ejemplo, en Illinois, el centro Lincoln dejaba las ventanas abiertas deliberadamente, permitiendo quelas moscas de los inodoros, la basura y las erupciones de los pacientes con problemas agudos y crónicos, se movieran por toda la institución. Peor aún, descubrí que los ingresados eran alimentados con leche de un ganado que apestaba a tuberculosis. Los funcionarios del estado admitieron que era cierto. Claro que todo esto tiene más sentido cuando vemos que parte del personal de la Institución trabajaba de alguna forma para el movimiento eugenésico, como la psicóloga Clara Town, quien presidió el Comité Eugenésico de Illinois; o que el juez que daba las órdenes de ingreso para los pacientes, Harry Olson, llegó a ser el presidente de la Asociación para la Investigación Eugénica.

 

En 1921, Nevada sería el primer estado que instauraba la cámara de gas (letal) para ejecutar criminales gaseándolos con cianuro, mientras Davenport declaraba que la pena capital era una necesidad eugenésica.
A pesar de que Alemania tiene la fama, lo cierto es que EE. UU. ya la usaba 20 años antes que los nazis. Otra cosa más en la que los eugenistas estadounidenses inspiraron a los alemanes.

 

Fin de la tercera parte.

Xiomara

Tengo miedo de lo políticamente correcto, antes me aburría, ahora me preocupa. Yo no veo razas, veo culturas que no pueden integrarse juntas. Si es difícil que una persona cambie, miles de ellas...

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