La comediante asiática-americana Kristina Wong creaba hace 3 meses, en su canal de YouTube, el programa Radical Cram School, que se traduciría como Escuela para Empollar Radicalismo, o como a ella le gusta llamarlo, El Barrio Sésamo de la Resistencia.

Sí, señoras y señores, su público son niños pequeños… bueno, niñas, ya que haciendo el perfecto mix de los “-istas”, está destinado a adoctrinar enseñar a las niñas a enfrentarse a los racistas y a los machistas desde bien pequeñas. Niñas asiáticas… a las demás que les den. Porque no es racismo discriminar a otras razas cuando lo hacen “ellos”, los elegidos.

Aunque esto no es una idea revolucionaria de Wong. Ella misma admite haberse copiado inspirado en las Radical Monarchs, una suerte de Girl Scouts de California, cuyo requisito para poder unirse es simple: ser una niña negra, o al menos muy oscura… definitivamente, blanca no.

 

En ambos, no sé cómo llamarlos… ah, sí, en ambas sectas se cumple con casi todo lo que mola hoy en día: son feministas contra el patriarcado, proLGTBI a muerte -como podemos apreciar en la fotografía-, son minorías raciales contra el blanco opresor, etc. No he podido confirmar si son veganas, pero me arriesgaría a decir que sí (total, uno más uno menos).

Así Wong, al comparar ambas sectas, dice: “Crean oportunidades para que la juventud negra y marrón forme una hermandad y contribuya radicalmente en su comunidad. Me encanta su trabajo, y pensé que ‘Radical Cram School’ podría ser un espacio donde las niñas asiáticas puedan aprender sobre la justicia social y cómo ser aliadas de otros movimientos».

 

Y, por si había alguna duda de que lo que hace el programa es adoctrinar niñas en edad escolar, el show consiste en una Wong que interpreta el papel de una profesora dando clases a las pequeñas, una de las cuales se identifica con género fluido.

Veamos y analicemos uno de sus vídeos titulado “Vocabulario”:

 

El primer cartel pone “Misoginia” y pregunta a las niñas por el significado de la palabra. Les explica que es “el odio hacia las mujeres” y las niñas se quedan impresionadas.

Segunda palabra: “Género no binario”. Una niña explica que significa “ser de género fluido”. Otra niña que “puedes ser el género que quieras, no tienes que ser un niño o una niña”.

Wong pregunta si alguien conoce a alguna persona que sea de género no binario, y la primera niña que habló levanta la mano para decir que ella misma lo es.

Las demás palabras: opresión, racismo estructural, interseccionalidad, feminismo y microagresión.

 

Y, si seguimos viendo los demás vídeos, sólo va a peor…

 

Wong enseña a las niñas una fotografía de Harvey Weinstein (productor denunciado por abusos sexuales), en lo que ella define como su “manera de averiguar si habéis sido contaminadas por el patriarcado”.

Las niñas dicen que el hombre de la fotografía les resulta perturbador… hasta que una niña dice: “Es eso de la gente blanca que me hace sentir como (pone cara de asco/miedo). Si ellos están ahí, en una piscina, y yo estoy entrando en la piscina, y ellos me miran amenazantes y yo (gesticula como que se va de la piscina)”.

También les enseña una foto de Donald Trump a la que todas las niñas al unísono reaccionan con rechazo y burlas. Una incluso dice que “desgraciadamente, es nuestro Presidente”. Otra grita que quiere despedirle porque quiere construir el muro…

Pero la mejor parte, sin duda, es la de la foto de Hello Kitty, por la que una niña concluye que no tiene boca porque “la gente que la creó no quiere que las chicas asiáticas hablen acerca de sí mismas (de quiénes son)”. Para los que no lo sepan, Hello Kitty no es un invento «blanco». Es japonés…

 

El primer vídeo de esta serie tiene ya 73.000 visualizaciones. Teniendo en cuenta que los demás alcanzan las 12.000/15.000, confío en que la mayoría hayan sido de personas que, como yo, tenían que verlo para creerlo. El hecho de que los comentarios estén desactivados me lo confirma… las críticas han debido de ser demoledoras. O eso quiero creer, porque señores, de lo contrario… apaga y vámonos.

 

Me pregunto también si los padres de esas pequeñas dormirán tranquilos. Si son del estilo “papás de Hannah Montana” que ven cómo les ha ido a las niñas Disney pero “oye, mientras salga en la tele”.

Al menos yo, esta noche no puedo dormir por ellas y por tantas otras… porque esto, no se equivoquen, son niñas maltratadas. Están manipulando su inocencia, adoctrinando su infancia, inoculando en ellas el odio y el rechazo a otra raza, a otro sexo.

 

Afortunadamente, yo crecí en un hogar donde mi madre colgó de mi pared un poema de Khalil Gibran que comparto aquí, con todos vosotros, destacando la frase final:

“Tú eres el arco del cual tus hijos, como flechas vivas, son lanzados.

Deja que la inclinación en tu mano de arquero sea para la felicidad”.

 

Xiomara

Tengo miedo de lo políticamente correcto, antes me aburría, ahora me preocupa. Yo no veo razas, veo culturas que no pueden integrarse juntas. Si es difícil que una persona cambie, miles de ellas...

Esta entrada tiene 2 comentarios

  1. Amiga tuistera nada sucede si no hay un plan previó este artículo de «elmanifiesto» es a mi criterio bastante clarificador
    https://elmanifiesto.com/tribuna/6104/deconstruccion-de-la-izquierda-posmoderna-i.html

    Pero que al leer este otro link facilitado por el autor nos damos cuenta que si bien empieza por los USA liderado por fundación Ford y la Rockefeller, a la par que el nacimiento del feminismo radical va de la mano del ecologismo neomalthisiano que calo fuerte en la élite, y también leete los ensayos de Adriano Erriguel.
    https://www.hudson.org/content/researchattachments/attachment/254/transnational_progressivism.pdf
    Si has decidido dejar de escribir en este medio ya dirás donde. Un saludo

  2. Pero eso no es delito de odio. Claro, como lo hacen unas chinas es «diversidad» de puntos de vista. En fin, qué locura. Que hubieran intentado algo así en la Rusia soviética, para los que dicen que estar contra estas locuras es un facha…

Deja un comentario

Menú de cierre