La crisis de los refugiados ha cercado (literalmente en algunos casos) la idea de una Europa sin fronteras que el Tratado de Schengen una vez nos prometió.

Lo que comenzó como un goteo de seres humanos migrando desde países en guerra se ha convertido en una auténtica riada de gente que, aprovechando las “jornadas de puertas abiertas”, se nos ha colado en casa desbordándolo todo. Para entender todas las vallas que están creciendo en nuestras fronteras, es necesario saber de dónde y por dónde viene la inmigración. Yo voy a intentar explicarlo, pero no prometo nada:

-Desde Sierra Leona, Marruecos, Guinea, Gambia, Costa de Marfil y Senegal a Ceuta / Canarias / Andalucía (España).
-Desde Eritrea, Somalia y Uganda a Sudán (inmigrantes sudaneses se suman al grupo). De allí a Libia (inmigrantes libios se suman al grupo). De allí a Malta (Italia).
-Desde Camerún, República Centroafricana, Gambia, Nigeria, Ghana, Sierra Leona, Guinea, Costa de Marfil, Senegal y Mali a Níger (inmigrantes nigerinos se suman al grupo). De allí pueden ir a Libia (donde se suman libios) hasta llegar a Malta (Italia); o a Argelia (se suman argelinos), desde donde ponen rumbo a Túnez (se suman tunecinos) para llegar a Malta (Italia) o a Melilla (España).
-También hay malienses que van directos a Melilla (España), cruzando Argelia.
-Desde Yemen, Bangladesh, Pakistán, Afganistán, Líbano y Siria a Libia (libios se unen al grupo), rumbo a Malta (Italia). Este último grupo ahora viene por España, después de que Italia lograse controlar su inmigración marítima.
-Desde Vietnam, Bangladesh, Pakistán, Afganistán, Chechenia, Líbano, Siria e Irak llegan a Rusia (rusos se suman al grupo). Allí pueden subir hacia Finlandia, Suecia y Noruega. O entrar por Ucrania (ucranianos se suman al grupo) y dirigirse a Bielorrusia, Polonia, Alemania… O entrar por Estonia, Letonia y Lituania hacia Polonia, Alemania…
-Desde Bangladesh, Pakistán, Afganistán, Irak, Siria y Líbano llegan a Turquía (donde se suman turcos). Y desde Turquía a Grecia, por las islas del Mediterráneo o por la frontera terrestre.

El grupo que entraba por las islas, ahora también ha puesto rumbo a España, porque Grecia también ha regulado su migración marítima.
Los que optan por la vía terrestre, se dividen entre Bulgaria y Macedonia. Desde Bulgaria pasan a Rumania, de allí algunos a Ucrania, a Eslovaquia y después a Polonia o a la República Checa. Los que van por Macedonia (donde se suman albaneses al grupo), cruzan por Rumania, pasando a Hungría, donde se unen al grupo que entro por Bulgaria, atravesando Serbia (algunos de los que van por Serbia, no pasan a Hungría sino a Croacia). Vuelven a encontrarse en Eslovenia. De allí van a Austria, Alemania, Francia, Bélgica, Países Bajos…

FRONTERAS CONSTRUIDAS
Ceuta – Marruecos

Plano del espigón, en la playa del Tarajal, Ceuta.

Se comenzó a finales de 1995 y, desde entonces, ha sido reformada en diversas ocasiones. La última, financiada por el programa europeo Frontex, la ha convertido en la creme de la creme de las vallas constando de 2 cercas de 6 metros de altura del lado español, y una tercera de 2m del lado marroquí, que se extienden durante 8km. Protegida con puestos alternos de vigilancia, caminos entre las vallas para el paso de vehículos de vigilancia, púas en lo alto, una red de sensores electrónicos de ruido y movimiento, luces de alta intensidad, videocámaras de vigilancia y equipos de visión nocturna. Pero, a pesar de ser tan molona, durante el 2016, en dos ocasiones, se colaron en Ceuta 232 y 438 inmigrantes subsaharianos. Y en febrero de 2017, otros 500. Todos ellos, subsaharianos.

Actualmente, se está doblando su altura.

Melilla – Marruecos

Desde su inició, en 1998, hasta ahora, ha crecido hasta los 12m de altura. Sus características generales son las mismas que la ceutí, salvo por 3 cosas: mide 12km de largo, en lugar de 8, entre las 2 vallas españolas han instalado una sirga tridimensional de 3m de altura, que ralentiza los movimientos de las personas, y dispone de una malla metálica que impide meter los dedos para trepar. Y, aun así, los subsaharianos siguen intentando saltarla. Solamente entre enero y febrero de  2014, 4.000 personas intentaron saltarla, y 600 lo consiguieron. Una vez en territorio español, son acogidos en un CETI (Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes), bien en Melilla, en Ceuta o en la península, proporcionándoles techo y 3 comidas al día, en lo que se tramita su expulsión del país.

Si, pasados 60 días no se ha completado el procedimiento de expulsión, quedarán en libertad en nuestro país.

Turquía – Grecia, Valla de Edirne.

En 2013, con 3 millones de euros de fondos europeos, se construyó una valla de 12.5km en Edirne, para evitar así que los inmigrantes sirios, afganos, iraquíes y palestinos se colaran en Grecia sin control, en su camino hacia Macedonia.

Bulgaria – Turquía, Lesovo y Kraynovo.

En consecuencia, los migrantes empezaron a desplazarse hacia Bulgaria, que comparte también frontera con Serbia que a su vez comparte con Hungría. Por lo que pasó de recibir cientos a miles de refugiados. Una vez más, la UE colaboró económicamente para levantar 30km de valla entre Turquía y Bulgaria. La cosa ayudó bastante, así que lo búlgaros decidieron construir 82km más. Esto triplicó el éxodo por mar rumbo a las islas griegas, que pasó de 5.800 personas entre mayo y agosto a 15.000 entre septiembre y diciembre, pero oye, Bulgaria estaba apañada.

El gobierno heleno ha tenido que estar fletando barcos desde entonces, para trasladarlos a la península y que sigan su camino hacia el norte de Europa.

Macedonia – Grecia.

Como decía, a medida que la ruta de los Balcanes se hizo más inaccesible por el este, la opción de una lancha hasta la isla de Kos se convirtió en la única salida para miles de inmigrantes.
En 2015, 700.000 refugiados habían pasado por Macedonia, la mayoría ilegalmente. Y así termina la historia de porqué entre noviembre de 2015 y febrero de 2016, Macedonia levantó su valla.

Rumania – Hungría – Serbia – Hungría – Croacia.

Serbia es el siguiente paso en la ruta, tanto si vienen desde Macedonia (sur) como desde Bulgaria (este). Pero, mientras Macedonia y Bulgaria intentan regular el tráfico de refugiados en la medida de lo posible, a Serbia no le importa en lo más mínimo (cualquiera que se acuerde de la masacre de Srebrenica, en 1995, tiene claro que los refugiados por allí sólo pasan, sin la menor intención de quedarse). Por lo que las consecuencias las pagaba Hungría, como siguiente punto del camino.

Ello les llevó a construir la ya finalizada valla de 135km de largo y 4m de alto. Que ha costado 700 millones de euros. Y es que, de recibir 2.000 inmigrantes en 2012, pasó a tener 57.000 ilegales dentro de sus fronteras en 2015.

Solamente en la noche previa a poner el último tramo de valla, se colaron 7.437 ilegales. Por cierto, la valla se extiende también por toda la frontera entre Hungría y Rumania… si bien Rumania no forma parte del acuerdo de Schengen de libre circulación por Europa, Hungría venía con los deberes hechos y no iba a esperar a las consecuencias del cierre con Serbia. Misma razón que les llevo a extenderla en la frontera con Croacia también.

Eslovenia – Croacia.

Al chapar la puerta húngara, los migrantes se desplazaron hacia el sur, a través de Croacia, en su camino hacia Eslovenia. Y Eslovenia alucinó cuando 447.000 refugiados atravesaron sus fronteras sin ningún tipo de control. Y terminó de alucinar cuando Francia cerró su frontera con Italia y Austria cerró sus fronteras con Italia y Eslovenia; y a los inmigrantes que entraban por Italia sólo les quedó Eslovenia como opción. Así que decidió cerrar al menos una puerta… en lo que UE resolvía finalmente cerrar el paso de los Balcanes. Tampoco es que tuviera mucho mérito la decisión. Pues país por el que pasaban los inmigrantes, país que decidía cerrar sus fronteras. Yo diría que la UE sólo plasmó por escrito lo que ya estaba ocurriendo.

Eslovenia – Austria – Italia.

Austria se adelantó bastante a los demás. De hecho, fue el primer país del espacio Schengen en poner una barrera entre 2 países miembros. Y, gracias a eso, pudo preocuparse más de Italia, desde donde recibió 95.000 peticiones de asilo en 2016.

Frontera que también acabó cerrando al darse cuenta de que los que iban de paso hacia Alemania, Italia, Suecia… no terminaban de pasar, después de que dichos países endurecieran los requisitos para la solicitud de asilo.

Francia – Reino Unido, Calais.

Llegar a Gran Bretaña es el sueño de muchos inmigrantes, pero que lo consigan es la pesadilla de muchos británicos. Por ello, tuvieron que construir una alambrada de espino que controlara el acceso al Eurotúnel. Reforzando, en 2015, la zona de Coquelles, después de que se les colarán una treintena de inmigrantes que habían deducido la clave de acceso de la valla allí situada, por el desgaste de las teclas. Aparte de gastar unos 10 millones de euros en construir un área de protección para los camiones con destino a Reino Unido, porque los migrantes aprovechaban las esperas de los mismos para colarse en ellos y cruzar la frontera.

El último apaño fue, en verano de 2016, la construcción de muros de 4m de altura y 1km de longitud a ambos lados de la autopista E-15, en su tramo final hacia el puerto, para acabar con los asaltos a los transportistas. La policía denunciaba que una media de 30 veces por noche, debían intervenir porque grupos de inmigrantes bloqueaban la pista para detener a los vehículos e introducirse en ellos para cruzar la frontera. El muro, que costó a Reino Unido 2.7 millones de euros, fue finalizado el 20 diciembre de 2016, pese a que el campamento de Calais había sido desmantelado 2 meses antes, pero… ¡Y lo bonito que ha quedado!

Siria – Turquía – Irak – Turquía – Irán.

Inicialmente, Turquía había dispuesto una valla para controlar su frontera con Siria. Pero los refugiados se abrían paso rompiéndola o saltándola.

Lo que llevo a que la valla se convirtiera en un muro de 556km. Y, ampliación a ampliación, se extiende ahora por la frontera con Irak e Irán. Este muro, no sólo ha evitado la intrusión de migrantes de forma ilegal, sino que también ha reducido en 7 veces el número de personas que tratan de cruzar la frontera en sentido contrario para unirse al EI.

Rusia – Letonia – Bielorrusia / Estonia – Rusia / Rusia (Kaliningrado) – Lituania – Bielorrusia.

Si cierras el sur, te queda el norte.
Miles de refugiados, al encontrar la frontera turca cerrada, decidieron abrirse paso a través de Rusia y, las repúblicas bálticas, no iban a ser menos que sus vecinos sureños.
153Km de valla han aislado a Letonia de Rusia y Bielorrusia – sólo la parte con Bielorrusia ha costado 10.5 millones de euros.
708 km tendrá la lituana, cuando esté terminada. La estonia, 90km. Así pues, los refugiados tuvieron que intentarlo más al norte.

Noruega – Rusia.

200m x 3.5m de verja de acero acabaron con el sueño de la puerta europea del Ártico en la zona de Anundsen, para los inmigrantes. Hasta octubre de 2016, los refugiados entraban en bicicleta por allí – estaba prohibido cruzar indocumentado a pie. 10 meses después, sólo un ciudadano ruso lo había hecho y, en menos de 24 horas, fue mandado de vuelta, en la misma bicicleta. Realmente, la frontera entre Rusia y Noruega es de 196km, pero Rusia ya se había ocupado de vallarla, por lo que Noruega sólo ha tenido que cercar la zona de tránsito entre ambos países.

 

FRONTERAS REESTABLECIDAS

Si bien los países que han tenido que poner barreras físicas en sus fronteras son los que han estado lidiando con las olas descontroladas de inmigrantes en masa, hay otros países europeos que también se han visto afectados por ello pues, aunque les llegan en menor medida, vienen con intención de quedarse.

Por no prever el efecto llamada (que tanto alertaban Hungría y Polonia), se han visto obligados a acabar “de forma temporal” con sus fronteras abiertas y a aumentar las restricciones a la hora de conceder asilo. El terrorismo interno sufrido ha sido la gota final para tomar esta decisión. Esto ha dejado a miles de inmigrantes en limbos fronterizos, atrapados entre 2 países (a veces, incluso entre vallas). Muchos de ellos, sin querer volver atrás, y a la espera de resoluciones en sus solicitudes de asilo, han acabado por escapar de los centros de refugiados y, o bien quedarse ilegalmente en uno de los países colindantes entre los que se encontraban, o bien buscar su propia ruta hasta el país deseado y establecerse ilegalmente allí.

Así, Suecia, Dinamarca, Austria, Alemania, Países Bajos, Noruega y Francia han establecido controles internos para cualquiera que pretenda cruzar sus fronteras, sea ciudadano de la UE o no; acabando con dos décadas de libre movimiento sin pasaporte entre los países europeos del Tratado Schengen, aunque sea de forma temporal. Como ejemplo, desde enero de 2016, los habitantes de Dinamarca y Suecia, antes unidos por media hora de trayecto en el puente de Oresund, ahora se encuentran separados por colas de hasta 1 hora para pasar los controles migratorios, ya sea en autobús, coche, ferry o tren. Incluso se levantaron vallas en una de las plataformas del tren del aeropuerto de Copenhague; así los viajeros con destino a Suecia, pasan un control especial y cambian de tren.

Oficialmente, el 7 de abril de 2017, entró en vigor la modificación del Código de fronteras Schengen para reforzar las fronteras exteriores. Los Estados miembros están obligados a llevar controles de las personas que crucen las fronteras exteriores (aéreas, marítimas y terrestres) de la UE, tanto a la entrada como a la salida, incluso sobre los ciudadanos que disfrutan del derecho a la libre circulación. Esto permite verificar que esas personas no representan una amenaza.

Realmente, lo que cambia con respecto a la norma anterior es que ahora se aplicará dicho control a las personas con derecho a libre circulación, y también a la salida de los territorios (antes era sólo al entrar). Luego, el ciudadano nativo, que tanto ha sacrificado en pos de una europea unida, solvente y fuerte, está sufriendo las consecuencias de ver como las palabras Unión y Europea ya no responden a su definición, con sus crecientes fronteras reestablecidas; su economía reducida a un saco roto, en el que no para de echar impuestos, que se van en vallas de 700 millones de euros; y su fuerza doblegada desde dentro, ya no por terroristas desalmados, sino por gobiernos que se atreven a señalar con el dedo a quién opine contrariamente al establishment. Gobiernos que nosotros, el pueblo, pusimos donde están.

En fin, que es curiosa la cantidad de fronteras que tiene esta Europa sin fronteras nuestra.

@xiomirb

Xiomara

Tengo miedo de lo políticamente correcto, antes me aburría, ahora me preocupa. Yo no veo razas, veo culturas que no pueden integrarse juntas. Si es difícil que una persona cambie, miles de ellas...

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