Violaciones en Reino Unido #120db #RapeRefugee

Xiomara

Tengo miedo de lo políticamente correcto, antes me aburría, ahora me preocupa.
Yo no veo razas, veo culturas que no pueden integrarse juntas. Si es difícil que una persona cambie, miles de ellas…

Advierto de antemano que lo que voy a escribir en este artículo es una muestra de la depravación más absoluta. Pero creo que Europa tiene que saber lo que pasa y no debemos mirar para otro lado porque hiera nuestra sensibilidad. Tenemos que saber lo que está ocurriendo para actuar en consecuencia. Igual que el desconocimiento de una ley no nos exime de su cumplimiento; el desconocimiento de un acto aberrante no nos exime de convertirnos en la próxima víctima. Sin embargo, al finalizar el escrito, os daré un motivo de esperanza. Así pues, comencemos:

En 2012, Reino Unido se estremeció con el juicio contra cinco pederastas que habían secuestrado, violado y torturado a dos niñas británicas, de 15 y 16 años, durante 36 horas, como parte de la celebración de Eid al Adha (la fiesta del cordero musulmana). Shamrez Rashid, Adil Saleem, Islam Choudhrey Amer, de 20 años, Amar Hussarin, de 22 y Jahbar Rafiq, de 28, fueron condenados por ello a 10 años, 8 años, 15 meses, 10 años y 8 años, respectivamente.

Habiendo obligado a las niñas a consumir alcohol, para así manipularlas con mayor facilidad; durante el juicio tuvieron la desfachatez de usarlo en su defensa, alegando: “Les tratamos como a nuestros huéspedes. Ellas nos dieron sexo y nosotros les pagamos con alimentos y bebidas. Lo disfrutaron. Creo que fue un trato justo”. Cuando se referían a ellas, lo hacían llamándolas “escoria”; atreviéndose a justificar sus actos con excusas como:

“Violar a una infiel no debería estar castigado”.

Sus risas, durante la narración de los hechos, por parte del fiscal, fueron continuas. Otros musulmanes, presentes en la sala, les aplaudían, y abuchearon al juez durante la lectura de las condenas, gritándole que era “un abuso”. Shamrez Rashid, quien ya había cumplido 2 años de condena anteriormente por dos violaciones e intento de secuestro de una menor, llegó a simular que disparaba al juez… No era el primer caso así en Reino Unido, ni sería el último. Pero he decido enumerar sólo tres más, porque mi intención no es morbosa; y creo q con estos casos se entiende perfectamente lo que quiero mostrar:
En agosto de 2017, se reabrió el caso de Charlene Downes, desaparecida en 2003, cuando contaba 14 años de edad.

La menor fue víctima de una banda de pederastas. Secuestrada, violada grupalmente por once hombres hasta la muerte, descuartizada y SERVIDA COMO COMIDA en el restaurante de kebabs Funny Boyz, que regentaba una banda de pederastas, en Blackpool.
En 2007, se celebró un primer juicio donde los dos principales acusados, y dueños del establecimiento, el jordano Ilyad Albattikh, de 29 años, y el iraní Mohammed Reveshi, de 50, fueron puestos en libertad gracias a una serie de “errores policiales” tales como no presentar las grabaciones de las cámaras del establecimiento como prueba, porque la policía se negó a revisarlas si quiera. Es más, fueron indemnizados con 286.470€ cada uno (250.000 libras).
Durante el juicio, Mohammed llegó a bromear sobre como realizó el descuartizamiento y la venta de los restos de la niña, como carne de kebab, a sus clientes. Este caso, destapó el secuestro y violación de otras 60 menores, en el sótano del local, que, al igual que Charlene, fueron usadas como esclavas sexuales.

Ilyad Albattikh. Posteriormente al juicio de Charlene, del que (repito) fue liberado sin cargos, fue condenado a 20 semanas de prisión por abusar de otra menor en el sótano del mismo local.

En 2017, se desmantela también una red de pederastas con 165 sospechosos (algunos relacionados con la banda anterior) y más de 100 víctimas, en Keighley y Bradford. El portavoz de la policía de Yorkshire admitió que, si bien en varios de los casos están involucrados un sospechoso y una víctima, en muchos de ellos son varios los sospechosos en relación a una única víctima.

Ya, en 2016, en Keighley, se investigó a 261 personas por pederastia en un total de 220 casos. El único que trascendió en los medios de comunicación fue el de 12 condenados por abusar de la misma menor, de 13 años, durante más de un año. Los culpables: Khalid Raja Mahmood, 34; Tauqeer Hussain, 23; Yasser Kabir, 25; Sufyan Ziarab, 23; Bilal Ziarab, 21; Israr Ali, 19; Nasis Khan, 24; Faisal Khan, 27; Zain Ali, 20; Saqib Younis, 29; Hussain Sardar, 19; Mohammed Akram, 63.

Las condenas más trascendentales fueron:
Tauqeer Hussain fue condenado a 18 años por ser encontrado culpable de haber violado a otra niña en 2009. Khalid Raja Mahmood, se encontraba ya en prisión, cuando salió el juicio, cumpliendo una condena de 8 años por violar a una mujer e intentar secuestrar a una niña de 10 años. Se le añadieron 17 años de condena. Yasser Kabir, fue condenado a un total de 20 años por la suma de otra condena por abusos sexuales de otras dos menores.

Pero, sin duda, el peor caso de explotación sexual infantil que ha vivido Reino Unido fue el escándalo de Rotherham, destapado en 2012 por el periodista Andrew Norfolk, del Times y en 2014, por la profesora Alexis Jay. Cuando se descubrió que, durante décadas, policías, jueces, agentes de protección al menor, ONGs, ayuntamientos y medios de comunicación habían mirado para otro lado mientras más de 1.400 niños blancos, de entre 11 y 17 años, habían sido sometidos a abusos sexuales, vejaciones y torturas, durante 16 años, por una red de pederastas musulmanes, en su mayoría paquistaníes. La mayoría de las víctimas eran niñas, aunque también hubo un pequeño número de niños.

Algunas de las pequeñas resultaron embarazadas, otras asesinadas… Como Laura Wilson, cuyo cadáver apareció en el Támesis, con 40 puñaladas. Abusada desde los 11 hasta los 17, hacía 4 meses que había dado a luz a una pequeña nacida fruto de una de las violaciones.

Alexis Jay comenzaba su informe diciendo: “Es difícil describir la naturaleza atroz de los abusos que sufrieron los niños. Fueron violados en grupo, víctimas de la trata a otros pueblos y ciudades de Inglaterra, secuestrados, golpeados e intimidados”.
Niñas de 11 años fueron amenazadas con armas de fuego, rociadas con gasolina, violadas de forma individual y grupal (grabando las violaciones), y obligadas a presenciar brutales violaciones a otras niñas. Andrew Norfolk destapó casos como el de una niña de 15 años, cuyos padres habían entregado a los asuntos sociales para protegerla de estos violadores, y que el propio centro donde residía continuó entregándosela a uno de los agresores, llamado Arshid Hussain, cada vez que él la solicitaba. El de otra pequeña de 15 años, que atendieron los servicios sanitarios, con una botella de cristal rota dentro de su vagina. El de una criatura de 14 años, que la propia policía encontró en una vivienda, atada y alcoholizada, con cinco hombres abusando de ella, después de que un vecino los alertara, ante los gritos de la niña. La pequeña fue detenida por desorden público y por estar borracha. A los hombres, ni se les preguntó.
La razón para ignorarlo y taparlo… ¡miedo a ser acusados de racistas! ¡Las autoridades llegaron a decir que las relaciones eran consentidas para excusar su inacción!
Incluso en la actualidad, durante los juicios de 2010, 2016 y 2017, después de descubrir la magnitud de la salvajada que estas bestias han cometido, siguen refiriéndose a los condenados con el término políticamente correcto: “asiáticos”.

El alcalde del ayuntamiento de Rotherham, Martin Kimber, dimitió. Así como el concejal de empleo, Roger Stone, siendo expulsado del Partido Laboralista. No así Shaun Wright, concejal de los Servicios de Menores, que dimitió del cargo sólo cuando la propia Theresa May (entonces, Secretaria de Estado) se lo exigió, así como del Partido Laborista.

Otros concejales expulsados del cargo y partido fueron Gwendoline Russell y Shaukat Ali. Tambien el diputado Jahangirb Akhtar. Los casos no se limitaron sólo a la localidad de Rotherham. Poco a poco emergieron similares en múltiples zonas del país, desvelándose la magnitud de la red y aumentando el número de víctimas.Foto: mapa de las zonas de ataque de la banda de pederastas de Rotherham.

Foto: mapa de las zonas de ataque de la banda de pederastas de Rotherham.

La primera vez que llegó a los tribunales fue en 1989, pero el acusado no era ningún pederasta, sino un sij que intentó vengar los abusos sufridos por sus hijas. En la investigación, aparecen testimonios de padres que trataron de liberar a sus pequeñas y fueron amenazados por la policía con levantar cargos contra ellos de “racismo”.

A principios de 1990, varios gerentes de centros de acogida empezaron a investigar informes acerca de niños que, siendo sus internos, eran recogidos en las puertas de los centros por taxistas. En 2002, 2003 y 2006, se presentaron informes ante la policía y la Consejería de Rotherham, donde se daban nombres de presuntos autores (muchos de la misma familia), describiendo con crudeza la situación. Las autoridades desestimaron el primer informe y rechazaron los otros dos, tratando con gran indiferencia a las víctimas:
“Fui a las autoridades con mis padres. Me senté y fui interrogada por la policía, tenía la voluntad de trabajar con ellos. Sin embargo, en el momento de decir los nombres de los agresores, me hicieron sentir como si fuera racista y como si fuera yo la que estaba en problemas”.

Es el testimonio de Emma, usada como esclava sexual desde los 13 años.
“Me dijeron específicamente que no comentase la etnia de mis violadores. Tanto los agentes como los trabajadores sociales me dijeron en numerosas ocasiones que no mencionara su raza”.

“Mis agresores me hicieron sentir que yo era la culpable y ellos (policías y trabajadores sociales) alimentaron ese sentimiento”.

“En ese momento pensé que posiblemente los atacantes tenían razón, que ellos no tenían el problema y lo tenía yo”.

Emma concedió una entrevista a la cadena de radio LBC donde explicó que era virgen cuando fue violada la primera vez. Detalló que las violaciones ocurrieron con regularidad e incluso describió una ocasión en la que, estando encerrada en una propiedad, fue violada por múltiples hombres. Tras ello, sus agresores la chantajearon, amenazándola con hacerle lo mismo a su madre si se iba de la lengua. Las violaciones continuaron incluso después de acudir a las autoridades, que le dijeron “es tu palabra contra la suya”.
Curiosamente, la policía perdió las prendas que les entregó en el momento de la denuncia, dejándola sin pruebas para el juicio.
Cuando tenía 14 años, volvió a denunciar una violación en manada. La policía volvió a ignorarla.
Fue entonces cuando la familia abandonó el país.

La entrevistadora confirmó que muchas familias de víctimas de estas agresiones, optaron por mudarse al extranjero, ya que estaban desamparadas por las autoridades y mudarse a otra ciudad no servía de nada, dado que estas bandas tenían conexiones en varias localidades.
Pocas son las víctimas que se atreven a hablar públicamente sobre ello aún hoy, bajo amenazas de perder toda opción en un juicio.

Sammy Woodhouse, fue víctima de Arshid Hussain, el supuesto líder de esta red. A los 14 años dio a luz a un hijo suyo. Ahora cuenta lo horrible que es que tu hijo te pregunte: “Mamá, ¿soy producto de una violación?”

Sarah Wilson fue agredida la primera vez en un parque infantil cercano a su casa. Tenía 11 años. Otra niña, Nadine, de 15 años, se le acercó para invitarla a ir a jugar allí. Su agresor la esperaba. Nadine resultó ser otra víctima a la que habían usado para atraerla. Sarah aprendería después que cuando las esclavas sexuales se “hacen mayores”, pierden el interés y el valor, así que las obligan a que les traigan niñas más jóvenes. A partir de ahí, fue convertida en esclava sexual, trasladándola a distintas ciudades del país, para ser violada por múltiples hombres en la misma noche. Sarah y su madre también pidieron ayuda a la policía… Sarah tenía en su móvil el teléfono de 177 hombres que habían abusado de ella. La policía les contestó que la ley de privacidad de datos les impedía investigar esos números y que lo que le estaba pasando era “consecuencia de sus elecciones en la vida”.

Sarah denuncia ahora que la policía llegó a detener varias veces los coches en los que era trasladada por grupos de hombres paquistaníes, y que nunca ninguno preguntó que hacía con ellos esa niña. Una vez, tras una violación brutal, ella misma llamó a la policía: se rieron de ella en el teléfono y le dijeron que no iban a investigar nada. Su madre decidió ingresarla en un centro de menores para protegerla… los trabajadores estaban tan involucrados en la red de abusos que incluso le preguntaban: “¿Con quién duermes hoy, Sarah?” Los taxis que la llevaban y traían de las casas donde la forzaban eran pagados con dinero del centro.

Sarah logró escapar de ellos con 17 años, cuando se cansaron de ella porque ya no aparentaba ser una niña pequeña.
Hoy, a sus 23, dice odiar más a la policía y las asistentes sociales que la dejaron desamparada y la hicieron sentir una prostituta que merecía todo aquello, que a los que la violaron: “Deseo que se mueran”.
Su hermana era Laura Wilson. La niña que apareció cosida a puñaladas en el Támesis.
Ahora ha escrito un libro donde cuenta su historia: Violated.

El modus operandi a la hora de capturarlas variaba, pero a la hora de someterlas era simple: las drogaban y alcoholizaban hasta que quedaban enganchadas y eran totalmente dependientes. Además, apenas podían defenderse bajo los efectos de tantas sustancias.
Sarah Champion fue la única congresista en abrir una investigación sobre este caso, a finales de 2013, y la apodaron “la chivata de Rochdale”… ¿Qué tan enferma tiene que estar una sociedad para desarraigarse así de sus hijos? ¿Qué esperanza queda cuándo niños indefensos son despreciados y humillados por los que debían protegerlos? ¿Qué diferencia a sus depredadores de los encubridores?
Finalmente, la investigación de Champion, al mando de la Junta de Protección del Menor, puso de manifiesto la gravedad de lo que había ocurrido. Con un total de 300 sospechosos, han empezado los juicios y las condenas.

En noviembre de 2010, cinco hombres fueron condenados, dos de ellos eran hermanos:
Razwan Razaq, de 30 años. Condenado a 11 años de prisión. Umar Razaq, de 24. Fue condenado a 4 años y 6 meses, pero tras una apelación, fue liberado a los 9 meses. Zafran Ramzan, de 21. Condenado a 9 años. Mohsin Khan, de 21. Condenado a 4 años. Adil Hussain, de 20. Condenado a 4 años. Cuatro de sus víctimas testificaron contra ellos en el juicio. Sin embargo, sólo Zafran fue condenado por violación. Las condenas de los demás respondieron a “actividades sexuales con menores”.

En febrero de 2016, cinco hombres y dos mujeres. Cuatro de ellos eran familia, tres hermanos y el tío, Qurban Ali. Meses después, otro hermano también sería condenado:
Qurban Ali, de 53. Condenado a 10 años. Tenía una empresa de taxis que usaba para secuestrar a las niñas.
Arshid Hussain, de 40. Condenado a 35 años por 23 cargos de violación. Siendo más joven, encandilaba a algunas niñas para que fueran sus novias y, engañadas, las llevaba a las casas donde abusaban de ellas. Incautó al menos a 18 niñas de esta manera. Una de ellas, Sammy Woodhouse, dio a luz a los 14 años, a un bebé fruto de sus violaciones. Basharat Hussain, de 39. Condenado a 25 años por 15 cargos de violación. Bannaras Hussain, de 36. Condenado a 19 años. Karen MacGregor, de 58. Condenada a 13 años. Trabajaba de teleoperadora para la empresa de taxis de Qurban Ali, informándole cuando se solicitaba una unidad para recoger a una niña Shelley Davies, de 40. Condenada a 18 meses. Ambas mujeres se habían hecho amigas de niñas para llevárselas a los agresores. Durante los secuestros, las alimentaban y “cuidaban”. Les enseñaban a ser buenas durante el sexo con los hombres, si querían comer y tener ropa que ponerse…

Karen incluso había montado un grupo local, Kin Kids, para ayudar a adolescentes con problemas, para el que solicitó el estatus de organización benéfica sin ánimo de lucro. Allí reclutaba más niños para los agresores. Llegó a dar charlas sobre la protección de los niños en Westminster, respaldada por el congresista John Healey (el congresista no tenía forma de saber lo que ella hacía).

Anécdotas del juicio:
Se descubrió que la policía había pillado a Basharat en acción años antes. Estaba en su coche, con una menor, aparcado junto a la comisaría. Unos policías se acercaron al vehículo y le preguntaron qué estaba haciendo. Respondió: “Sólo me está chupando la polla, colega”. Los policías se marcharon sin más. Arshid no se presentó en el juzgado, sino que, durante toda la sesión, incluido el dictamen de sentencia, estuvo presente mediante videoconferencia. Había quedado paralítico tiempo atrás en un tiroteo. Sus abogados justificaron su ausencia pretendiendo que la parálisis le impedía asistir.
Llegó a quedarse dormido en directo…

En octubre de 2016, ocho hombres fueron condenados. Uno de los hermanos Hussain sumó cargos con una nueva condena, otro hermano que no había sido condenado y dos primos de ellos, Asif Ali y Mohammed Whied, están en esta lista:
Sageer Hussain, de 30. Condenado a 19 años.
Basharat Hussain, de 40. Sumó 7 años más de condena por nuevas víctimas. En total, 32 años.
Ishtiaq Khaliq, de 33. Condenado a 17 años.
Masoued Malik, de 32. Condenado a 15 años.
Waleed Ali, de 34. Condenado a 13 años.
Asif Ali, de 30. Condenado a 12 años.
Naeem Rafiq, de 33. Condenado a 8 años.
Mohammed Whied, de 32. Condenado a 5 años.

Anécdotas del juicio:
Sageer Husain fue condenado, entre otras causas, por violar cuatro veces a una niña de 13 años. Durante el juicio se demostró que la familia de la pequeña lo había denunciado a la policía, al congresista de su distrito y al Secretario de Estado. Nadie les ayudó. Es el caso de Emma, cuyo testimonio os relataba antes… y es peor de lo que os podáis imaginar. En el juicio relató que la primera vez que abusaron de ella, en noviembre de 2002, fueron 9 hombres a la vez y que hicieron fotografías de lo que hacían. En otra ocasión, la encerraron en una habitación, mientras los hombres aguardaban su turno afuera, pasando de uno en uno. Fue violada en múltiples ocasiones. Incluso después de haber denunciado lo que ocurría a la policía. La amenazaban, a punta de pistola, con hacerle lo mismo a su madre, matar a su hermano y quemar su casa.
Guardó las ropas que llevaba cada vez que fue violada. Las llevo como prueba a la policía. Dos días después, recibió una llamada de comisaría, avisándola de que las habían perdido. La familia recibió una compensación por la pérdida de las ropas de 160€.
Viendo que nadie les ayudaba, se mudaron a España.

En enero de 2017, seis hombres fueron condenados. Tres de ellos, hermanos:
Basharat Dad, de 32. Condenado a 20 años.
Nasser Dad, de 36. Condenado a 14 años y 6 meses.
Tayab Dad, de 34. Condenado a 10 años.
Mohammed Sadiq, de 41. Condenado a 13 años.
Matloob Hussain, de 42. Condenado a 13 años.
Amjad Ali, de 36. Condenado a 11 años.

Los hermanos Dad, secuestraban a las pequeñas cuando entraban a comprar en la tienda de su padre (vendía fuegos artificiales, voladores, petardos). Luego las llevaban al edificio de encima (también propiedad del padre) y allí las retenían y hacían con ellas lo que querían. Una de sus víctimas, de 12 años, resultó embarazada. Como la violación la habían llevado a cabo cinco hombres, hubo que hacer pruebas de ADN para averiguar quién era el padre del bebé. Cuando la jueza terminó la lectura de la sentencia, dos de ellos gritaron “Allahu Akbar”.

En noviembre de 2017, tres hombres fueron condenados:
Sajid Ali, de 38. Condenado a 7 años y 6 meses.
Zaheer Iqbal, de 40. Condenado a 7 años y 6 meses.
Riaz Makhmood, de 38. Condenado a 6 años y 9 meses.
Los tres habían abusado de una niña de 13 años.

Respecto a los policías. Hay 53 investigaciones en curso contra ellos. Se ha descubierto que un oficial de policía había estado en contacto con uno de los agresores. En marzo de 2000, dicho policía, junto con un taxista que más tarde se convertiría en concejal de Rotherham, arreglaron que Arshid Hussain les “prestara” una niña, a cambio de inmunidad.
El mismo oficial de policía, había invitado a salir a dos de las víctimas. Una de ellas lo denunció en agosto de 2013.
Nadie hizo nada.
Dicho policía murió atropellado en enero de 2015.

Se calcula que estos animales llegaron a facturar unos 230.000€ al año explotando a las pequeñas como esclavas sexuales.
Para los que quieran más información sobre estos y otros casos similares en Reino Unido, les recomiendo el libro de Peter McLoughlin “Easy Meat”.

Adjunto titulares de periódicos referentes a este escándalo. Si ha habido alguna portada en español, yo no la he encontrado.

 

Soy atea. Pero, cuando veo cosas así, deseo con todas mis fuerzas que exista un infierno. Y que sea como el que describían los antiguos griegos, donde los castigos son acorde a la crueldad de la atrocidad cometida, y se pagan durante toda la eternidad.

Pero hay algo esperanzador: la lucha ha comenzado. Un grupo de mujeres alemanas han creado el movimiento 120 decibelios (#120db).
Adjunto el video. En el próximo hilo, explicaré quiénes son las tres víctimas que nombran.
Los subtítulos están en inglés, así q los traduzco al español en los tweets q le siguen:

Mi nombre es Mia. Mi nombre es Maria. Mi nombre es Ebba. (x2)
Fui apuñalada en Kandel (Alemania). Fui violada en Malmo (Suecia).
Abusaron de mi en Rotherham (Reino Unido). Fui atropellada en Estocolmo (Suecia)
Mi tortura duró horas. Nadie estaba allí para ayudarme.
Soy cualquier mujer: Soy Mia, Maria y Ebba.
Ellas podrían haber sido yo y yo podría haber sido ellas. (x2)
Los agresores están por todas partes: mientras hacemos jogging en el parque, al volver del trabajo, cuando esperamos al autobús. No estamos seguras porque tú no nos proteges, porque te niegas a proteger nuestras fronteras, porque te niegas a controlar quien está entrando, porque te niegas a deportar a los criminales, porque prefieres censurar cualquier crítica.
Así que más te vale que nos tomes en serio. Porque prefieres dejarnos morir que admitir tus errores porque, por tus políticas migratorias, nos enfrentamos a un grupo de hombres jóvenes, que vienen de culturas arcaicas, sin derechos para la mujer.
Tú lo sabías y aún así lo aceptaste.
Tú lo sabías y aún así lo aceptaste, nos abandonaste. Nos sacrificaste.
Predicas feminismo y derechos de la mujer, pero tú eres la auténtica enemiga de las mujeres.
Somos la memoria de las víctimas. Somos tu mala conciencia que te acosa.
Somos lo q quieres suprimir, pero estamos aquí para quedarnos.
No somos un blanco legítimo, ni esclavas, ni un botín de guerra, ni daños colaterales.
SOMOS LAS HIJAS DE EUROPA. (x4)
Recordamos cada violación, cada absolución, cada asesinato y cada chica olvidada.
Te los recordaremos.
Hemos estado calladas por mucho tiempo. Ahora comienza nuestra resistencia.

Madre, mujeres, hermanas, hijas de Europa: Este gobierno no os protegerá. Nadie sabe quién será la siguiente:
¡Tenéis que luchar por vosotras!
Porque tu nombre es Mia. Porque tu nombre es Maria. Porque tu nombre es Ebba.
Ellas podrían ser tú y tú podrías ser ellas.
Esto no puede seguir así. El spray de pimienta y las alarmas de bolsillo son ahora el equipamiento básico de las
mujeres europeas.
Practicar jogging se ha convertido en el deporte más peligroso para nosotras.
No nos vamos a rendir. Nos hemos organizado. Nos defendemos. ¡Devolvemos el golpe!
120 decibelios es el volumen medio de las alarmas de bolsillo que ahora usan muchas europeas.
120 decibelios es el nombre de nuestro movimiento de resistencia de mujeres para mujeres.
#120db es el verdadero #metoo contra la verdadera amenaza para las chicas en Europa.
Iremos a aquellos sitios donde niñas fueron asesinadas por tus políticas.
Te arrinconaremos y te haremos sumarlas. Y nos haremos escuchar.
Animaos y que se escuche vuestra voz.
Contad en las redes sociales, con el hashtag #120db, vuestras experiencias con la violencia importada.
¡Quiero que te unas! Entra en 120db.info y únete a nuestro movimiento.
¡Únete y hazte escuchar!

FIN.

@xiomirb

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