Ahora que por fin ha llegado el “Aquarius” a nuestras costas, los generosos, los “buena gente”, todos aquellos que sois (u os creéis) mejor que yo, habréis respirado tranquilos. Supongo también que habréis podido pegar ojo al fin. Tantos días esperando ese barco…ya está, han llegado bien. 630 personas. De las que importan. De las que salen en la tv. Los 41 que se ahogaron el pasado fin de semana, no importan. Esos no salían en tv, ni se les ha hecho una campaña de marketing molona. Ni tenían, como ha tenido el Aquarius, a casi un periodista por pasajero, ni tampoco casi al mismo número de traductores.

Leí el otro día en alguna red social un comentario de alguien que decía que cerca de dos millares de personal sanitario se preparaba para la llegada del barco y sin embargo su abuela debía esperar 4 horas en urgencias. Qué mala es la gente. ¿Verdad? ¿Cómo se le ocurre a un español pensar en sí mismo y en los suyos habiendo tanto desamparado por el mundo? Alucinante.

Han entrado en nuestro país con alfombra roja, focos, cámaras y micrófonos 630 personas. Una gente a la que se le ha hecho una campaña de publicidad tremenda y por las que muchos se han rasgado las vestiduras y hasta la piel. A cuantos no habréis leído que decían la frase estándar de postureo “Pues yo prefiero que se gasten mi dinero en salvar a personas a que se lo lleven los chorizos del PP”. Hay gente que es de un básico… Yo también prefiero que se gasten mi dinero en salvar personas. Curiosamente, vivimos en un país dónde mucha gente necesita ser salvada. ¿No ayudarles es también cosa de racistas, xenófobos e insolidarios? Porque eso es lo que me han estado llamando los últimos días.

Pongamos que yo tengo dos hijos. Pongamos que esos niños tienen hambre y obvio necesitan comer. Pero yo, en lugar de tratar de alimentarlos, les digo que se callen, que no sean insolidarios, ni racistas, ni xenófobos y que se guarden ese hambre donde les quepa. Por la contra, a los niños de un vecino, que no es ni vecino porque viene de un barrio muy lejano, los acojo en mi casa, les ofrezco todas las comodidades y, a estos sí, los alimento. Porque soy tan buena gente, que, aunque los míos estén famélicos y al borde de la desnutrición, ver a los hijos del vecino comidos y bien cuidados me produce un regocijo imposible de ocultar. En eso nos hemos convertido.

 

En Valencia, ciudad que ha dado la bienvenida al Aquarius, casi medio millar de personas viven en la calle. Pero esos también dan igual, porque no han venido en barco, porque son españoles y porque seguramente estén así porque lo merezcan. Ya sabéis la lógica que gastamos en la calle. En lugar de tratar de solucionar las cosas, de unirnos, somos más de echarle la culpa al otro o de excusarnos de manera derrotista con aquello de: “Tenemos lo que merecemos” o “Disfruten lo votado”.

Personalmente, más mala espina no me puede dar el nuevo gobierno. No es posible. Pero lo que de verdad me da miedo, es la incapacidad de gran parte de los españoles para pensar por sí mismos. Les dicen que, gracias al nuevo presidente, España es digna de estar orgullosos de ella y es ahora cuando lo están. Personajillos como Pepe Viyuela, que pasó de humorista/actor a pseudo comunista, afirma estar orgulloso de España por todo el show del Aquarius. Sin comentarios.

Lo que se le olvida a Pedro Ken Sánchez, o quizá obvia, es que, mientras ellos hacían la “Welcome Refugees Party Boat” en Valencia, a las costas andaluzas llegaban de forma masiva y un tanto menos glamurosa un millar de inmigrantes más. Seguramente en infinitamente peores condiciones que los del Aquarius, cuyos ocupantes en su mayoría hombres jóvenes, parecían, dicho sea de paso, profesores de crossfit.

Pero que todo esto lo digo porque soy mala persona. Porque me gustaría que la ciudadanía de mi país pudiese vivir de forma digna y prosperar. Porque si cientos o miles de inmigrantes llegan a nuestro país buscando una vida mejor, 17.000 españoles se quitaron la vida porque para ellos no había patera que mejorase nada ni país dispuesto en aliviar en parte sus preocupaciones y problemas. Porque este, nuestro país y su gobierno les dio la espalda en todo, dejándolos abandonados a su suerte. Los mataron ahogados sin necesidad de pisar el mar. PP lo escondió bajo la alfombra y PSOE lo aprovecha como campaña de marketing. Vergüenza. Ambos. Todos.

Y nos quedan 2 años de PSOE según parece. (Postureo Socialista Oportunista Español) tened a mano un Aquarius porque seguro vamos a tener agujetas.

@AzoteConZeta

 

Zooropina

Una vez me dijeron que mi personaje se me había comido. Nunca sabrás si hablas con la rubia o con la pitufa. Censurada en Twitter, colecciono denuncias de la “hiprogresía”. Si hacer y decir lo que te da la gana da gusto, cuando intentan censurarte, es todo un placer. Yo gano.

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  1. En España no podemos tener un gobierno ético, porque es una corruptocracia de partidos, sin libertad de expresión e información, y sin una masa crítica de ciudadanos responsables. La ética es la razón aplicada a la vida. Por ejemplo, la razón dice que la capacidad de asimilación de extranjeros en una sociedad es necesariamente limitada. Por tanto, hay que decidir cuántos, y quiénes, pueden entrar y bajo qué condiciones. El color de la piel o el medio para venir no me parecen criterios válidos para esa selección. Ese debate racional se nos ha hurtado durante décadas.

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